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A partir de un
pequeño estado en la Anatolia Occidental los gobernantes otomanos crearon un
inmenso imperio de gran poderío, complejidad y sofisticación artística.
La estructura política del imperio: El
dirigente del Imperio Otomano era el sultán, que disfrutaba de un poder
absoluto. En un principio, los gobernantes otomanos se habían denominado «gazis»,
o guerreros de la guerra santa, pero durante el mandato de Murat
(1360-1389), el título fue sustituido por el de sultán,
o monarca.
(imagen izq. Murat I)
En
los siglos posteriores se adoptó también el título de
califa, o líder religioso. Aunque el sultán ostentaba un control
absoluto, para la administración del imperio contaba con la ayuda de un cuerpo
burocrático de funcionarios dirigido por el consejo supremo, el
Diván. En el siglo XIV, el Diván estaba
integrado únicamente por tres visires, cifra
que para el siglo XVII se había aumentado a once visires. Este grupo se hallaba
bajo el control del gran visir, que departía directamente con el sultán.
La
otra institución poderosa dentro del Gobierno otomano era el
harén. El harén estaba gobernado por la «sultana
valida», la madre del sultán, quien solía tomar partido en los asuntos de
Estado. En grado de importancia, bajo ella se situaba la primera esposa del
sultán o madre de su primogénito y, en un tercer nivel, las otras cuatro esposas
oficiales.
En sentido estricto el harén es el
recinto específicamente destinado a las mujeres situado dentro de palacios o
grandes edificaciones. La vivienda musulmana consta de dos partes perfectamente
diferenciadas : el “selamlik”, destinada a los hombres y el “harenlik”,
zona donde las mujeres pasan su vida. “Harén” significa a la vez
“sagrado” e “inviolable”. Este lugar está vedado a los visitantes del otro
sexo y solo puede ser frecuentado por eunucos o por el dueño y señor de la casa.
Traspasar el umbral del harén acarrea la decapitación inmediata del intruso. En
la época del sultanato turco se elevaba a más de mil personas, en la que no sólo
habitaban las mujeres del sultán, las princesas y los príncipes, las esclavas y
los eunucos, sino que cumplía otras funciones sociales y económicas.
En el
harén vivían también las concubinas, tanto del sultán como de sus oficiales más
destacados, así como muchachas usadas para concertar matrimonios políticos.
Al
servicio del harén había dos niveles de eunucos,
los negros y los blancos. Los eunucos negros
eran esclavos africanos que servían a las mujeres y se hallaban bajo el control
de un eunuco negro jefe, un miembro de la corte con gran poder.
Los
eunucos blancos
eran principalmente esclavos balcánicos y servían en la escuela de
palacio donde estudiaban los niños escogidos que más tarde se convertirían en
oficiales o jenízaros. Los jenízaros eran la caballería de elite del
sultán. Acostumbraban a ser esclavos cristianos cuidadosamente seleccionados en
las tierras conquistadas e instruidos en condiciones monásticas estrictas.
Aunque no estaban obligados a convertirse al islam.
El jefe de los eunucos blancos era
el brazo derecho de los sultanes, mostrando a veces más poder dentro del
gobierno que el gran visir del lugar. Ellos decidían quienes franqueaban las
murallas y hasta donde podían hacerlo. Los eunucos negros eran los custodios del
harén femenino, protectores de las puertas interiores. Sombras diurnas y
nocturnas de las esposas, cuanto más feos son más valor ostentan en el mercado.
Controlan desde la comida hasta las ropas de las esposas y concubinas.
A los
eunucos se lo consideraban ser “menos que hombres” e incapaces de "ser
tentados" por las mujeres del harem. Esto les permitía ser exclusivamente
leales al Sultán. Hombres castrados que por lo tanto no representaban ninguna
amenaza a la santidad del harem. Según la tradición musulmana, ningún hombre
podía poner sus ojos en el harem de otro hombre, por lo tanto requerían a
alguien considerado “menos que un hombre” para el papel de la tutela marital
sobre las mujeres del harem.

Uno de
los harenes mas famosos de la historia fue es de Topkaki en Estambul,
sirvió de residencia a los sultanes durante 80 años desde 1478
El
harén de Topkapi se dividía en dos clases: las
sirvientas-cariyeler y las privilegiadas-gedikiler. Las sirvientas no
tenían ningún contacto con el Sultán. Si alguna de las mujeres era elegida por
el Sultán como concubina se le daba una estancia privada para que la prepararan
para su cita; si después de este primer encuentro el Sultán seguía interesado en
ella, esta dama se convertía en odalisca.
Las
odaliscas, por lo general, no eran presentadas ante el Sultán, pero a aquellas
que eran de extraordinaria belleza y talento se las consideraba como concubinas
en potencia, y se las adiestró en consecuencia. Aprendieron a bailar, recitar
poesía, tocar instrumentos musicales, y demás conocimientos dirigidos a deleitar
al Sultán. Sólo las odaliscas más dotadas fueron presentadas al Sultán y era
posible para estas odaliscas pudieran escalar posiciones en la jerarquía de
harén y disfrutar de la seguridad por su poder y posición.
El
harén era dirigido por la madre del Sultán, que también elegía a las mujeres que
lo integraban. La madre del sultán (valide sultán) podía llegar a ser una
figura poderosa en las intrigas de palacio, como el ejemplo de Kösem,
madre de Ibrahim el Loco.
Una
de las partes más sorprendentes que integran el harén de Topkapi es La Jaula
(Kafes), un edificio donde se encerraban a los herederos hasta la
ancianidad, solo salían para sustituir al Sultán muerto. Esto se usaba como
método de control, para que ningún heredero conspirase contra su padre o sus
intereses.
El
harén era un espacio prohibido para los hombres, a excepción de los eunucos, ,
hombres castrados que guardaban los harenes, en algunas ocasiones llegaron a
convertirse en hombres poderosos.
(Fuentes:
Muy Historia, nº 18)
Los
eunucos eran presiones de guerra o esclavos masculinos, normalmente castrados en
la pubertad. Esta operación estaba a cargo de egipcios cristianos o judíos y
como el Islam prohibía la práctica de castración, la misma se hacia en el camino
hacia el mercado. Existen tres variedades de eunucos, el
completo, al cual de niño se le extrae en órgano completo de la
generación (Dekeur, el pene), el escroto y los testículos, el
eunuco incompleto al que se le priva solo de los testículos tras la
pubertad y, finalmente, el eunuco al que se le
atrofian los testículos por frotamiento.
El
primer tipo es el adecuado para velar por la seguridad del harén, los otros dos
son considerados “inseguros”, al haber conocido en el inicio de la pubertad el
deseo sexual. Los primeros tras la castración cambian física y mentalmente, no
tienen barba, la laringe es de pequeñas dimensiones y la voz resulta infantil y
aniñada ; su carácter está próximo del sexo femenino. Entre los árabes se dice
que viven poco tiempo y mueren antes de los treinta y cinco años.
Los Niños: Dentro de las murallas es
muy difícil que una esclava o concubina tenga un hijo, pues recurren a miles de
trucos para no engendrar o provocarse abortos, en espera de que sus
descendientes no sean carne de mercado en los harenes. Normalmente los niños de
las esposas oficiales, o concubinas preferidas si nacen, ya que ellos reciben un
trato especial y es extraño que un sultán venda o comercie con esa descendencia.
A veces eran los propios amos ayudados por sus mutilados mudos los que
provocaban las masacres de los niños hijos de esclavas o servicio. Dándose
también las ocasiones en las que el dictador, ha mandado matar, mutilar o
martirizar a sus propios sucesores, por celos o miedo a ser derrocados. Y todo
esto siendo niños.
Incluso se han dado veces en que han sido vendidos a otros harenes después de la
circuncisión para ser juguetes de perversión de las esposas y luego de los
eunucos. Si tiene suerte de superar este miedo a la continuidad y sucesión de
sus progenitores serán desde la infancia dirigidos a la decisión de futuro que
haya tomado su padre (como sucedía antiguamente en el pueblo faraónico):
Oficiales del ejército, militares de alto rango, ministro de un monarca musulmán
o heredero.
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