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EL INTERVENCIONISMO
EUROPEO Y LA TUTELA NORTEAMERICANA:
En 1850 cuando los países centrales se consolidan
económicamente, salen al mundo en busca de materia primas y ventas de
productos manufacturados. Estos países comienzan una política imperialista en
Asia y África, y Latinoamérica logra ciertos acuerdos con los gobiernos
reinantes. Grandes capitales de empresas y banqueros son depositados en los
países del cono sur.
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Europa necesitaba carne, cereales, lanas, cueros, salitre, minerales, cacao,
azúcar, café, etc.,
productos que América podría exportar.
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Por lo tanto los países tuvieron que realizar
diversos ajustes para formar un estado moderno y lograr prosperidad. Tales
ajustes fueron:
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Acabar con las guerras civiles, lograr paz interna
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Redactar leyes o constituciones
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Crear las instituciones para hacer cumplir la
leyes.
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Enseñar el respeto por las autoridades.
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Infraestructura civil, como caminos, puentes y
puertos.
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Medio de transporte como el ferrocarril
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Comunicaciones instantáneas tipo telégrafo
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Medio de almacenamientos adecuados como silos
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Preparar ejércitos
Como puede observarse los países
latinoamericanos no sólo miraron hacia Europa en busca de mercados para
sus productos, sino que también esperaban recibir de ella financiación
gubernamental y capital para los proyectos de desarrollo económico.
De modo que después de 1860 comenzó una
época de inversiones europeas en gran escala hacia América latina, y se
incrementó hasta el inicio de la guerra mundial, en 1914. La mayor parte
del capital procedió de Inglaterra, Francia y Alemania. El capital
británico generalmente fue destinado a la construcción de ferrocarriles,
la minería (por ejemplo, los nitratos chilenos) y las manufacturas (por
ejemplo, los frigoríficos rioplatenses). Los franceses invirtieron en
ferrocarriles, bienes raíces, bancos, minería y manufacturas. En tanto,
los alemanes se interesaron por los bancos hipotecarios y las
plantaciones (especialmente en América Central).
Si por un lado los vínculos económicos
entre Europa y Latinoamérica contribuyeron a alimentar el mutuo proceso
de modernización, los crecimientos desiguales en el desarrollo económico
de ambos continentes generaron conflictos que muchas veces llevaron a la
confrontación armada.
Entre 1830 y 1890 las potencias europeas
intervinieron directamente en América latina, empleando grados diversos
de fuerza militar. Según una arraigada costumbre internacional, las
grandes potencias tenían que proteger la vida y los bienes de sus
ciudadanos establecidos en países extranjeros, así como debían hacer que
se cumplieran las normas de comportamiento que se consideraban
civilizadas. Esto último abarcaba desde la supresión de la trata de
esclavos hasta el castigo a quienes atacaran a extranjeros o pusieran
trabas al comercio internacional.
Los problemas económico-financieros que
tuvieron varios países latinoamericanos condujeron a la mayoría de las
intervenciones armadas europeas. En ese sentido, los franceses
bloquearon el puerto de Veracruz al negarse el gobierno de México a
responder por varios reclamos que hacían ciudadanos de Francia por falta
de pago, agresiones o abusos contra su propiedad. Con el objeto de
obligar al gobierno mexicano a cumplir con los reclamos de sus
ciudadanos, la marina francesa bombardeó la fortaleza de San Juan de Ullúa
en abril de 1838, y finalmente las deudas reclamadas se
renegociaron.
El mismo tipo de conflicto motivó la
intervención de Francia, Gran Bretaña y España en 1861. Esa presión
armada condujo finalmente, como ya hemos visto, al emperador Maximiliano
de Austria al trono y a su posterior fusilamiento, luego de que las
tropas francesas se retiraran, en 1867.
(Sigue Parte
II)
Fuente Consultada: Sociedad-Espacio-Cultura
América La Argentina 3º Ciclo Prislei-Tobio-Geli
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