Resumen Vida de Evita Perón
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Resumen Biografía de Eva Perón
Apasionada, de férrea voluntad y enorme capacidad de trabajo y sacrificio, entre 1945 y 1952, María Eva Duarte de Perón gravitó decisivamente en la vida argentina. Su labor en favor de las clases desposeídas, su excluyen-te dogmatismo, le granjearon por igual la fervorosa adoración de sus partidarios y la animadversión y hasta el rencor de sus enemigos políticos.

Aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera hasta la victoria". Pronunciadas por una mujer pálida y debilitada, las palabras resonaban sobre más de un millón de manifestantes eufóricos por el hecho de escucharla e impresionados por el deterioro evidente de su estado físico.

Por entonces -17 de octubre de 1951- había trascendido que la salud de Eva Perón estaba resintiéndose, pero ninguno de sus seguidores se resignaba a aceptar la posibilidad de su desaparición.

Nacida el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, María Eva Duarte fue la menor de los cinco hijos de Juana Ibarguren y Juan Duarte. Su infancia, limitada por la pobreza y el estrecho marco de la vida pueblerina, transcurrió en Los Toldos y en Junín, dos apacibles localidades asentadas en el dilatado horizonte de la pampa argentina.

De ese ámbito se alejó para siempre en enero de 1935, cuando llegó a Buenos Aires dispuesta a abrirse camino en el medio artístico. Tres meses después consigue su primer trabajo como actriz de reparto, y con el correr del tiempo incursiona por el cine, se familiariza con el teatro y se convierte en figura de un género por entonces en pleno auge: el radioteatro. Hacia 1942 ya encabeza una compañía radioteatral, y en agosto de 1943 dan resultado sus primeros esfuerzos en el campo gremial: nace la Asociación Radial Argentina, entidad que agrupa a
los trabajadores de la radiodifusión; María Eva ocupará la presidencia.

Por entonces, la situación político-social argentina había entrado en una fase de acelerados cambios. El 4 de junio de 1943 una revolución concluyó con una década de gobiernos conservadores. Entre los gestores del movimiento militar iba afirmando su personalidad política el coronel Juan Domingo Perón. El 27 de octubre de 1943 Perón se hizo cargo del Departamento Nacional del Trabajo y, desde allí, comenzó a impulsar la organización sindical de los trabajadores, desarrollando una política que lo convirtió pronto en líder de la clase obrera.

El 22 de enero de 1944, el coronel Perón y Eva Duarte se conocen en el transcurso de un festival artístico que se realiza con el fin de recolectar fondos para las víctimas del terrible terremoto que días antes había arrasado la ciudad de San Juan. Poco después ambos inician su relación sentimental, y Eva se vuelca con entusiasmo a difundir el ideario justicialista. Su capacidad de lucha queda demostrada durante las jornadas previas al 17 de octubre de 1945. Detenido Perón en la Isla Martín García, en el Río de la Plata, Eva se empeña en obtener su libertad entrevistando a militares, abogados y personajes influyentes.

Agotados esos recursos, decide gestionar un paro general de adhesión a Perón y recorre los sindicatos y fábricas más importantes lanzando una consigna ferviente: "hay que rescatar al coronel". El día 17 de octubre, declarada la huelga general, compactas columnas de trabajadores se dirigen a Plaza de Mayo y no se retiran hasta escuchar la palabra de Perón, quien es liberado y llevado precipitadamente a la plaza para satisfacer el reclamo popular.

Cinco días más tarde, Perón y Eva Duarte contraen matrimonio, sellando una unión afectiva que contribuye en forma decisiva a dar identidad política al naciente Movimiento Peronista. Pocos días después de la ceremonia, ambos inician las giras proselitistas previas a las elecciones del 24 de febrero de 1946, que llevan a Perón a la presidencia de la República.

Por esa fecha Eva ya había abandonado para siempre su carrera artística y debutado como oradora en concentraciones populares. Además, las ceremonias protocolares comenzaban a popularizar su imagen de Primera Dama, que terminó de modelarse entre principios de junio y fines de agosto de 1947, cuando visita España, Italia -donde es recibida por el Papa Pío XII-, Portugal, Francia, Suiza y finalmente Brasil y Uruguay.

Poco después del regreso de Eva al país, el Parlamento sanciona la ley -por ella inspirada-que otorga el derecho de votar a la mujer, y un año más tarde es elegida Presidente del Partido Peronista Femenino. Para sus partidarias empezaba a ser Evita. Tenía entonces el poder, la fama y la gloria, pero nada de eso le hizo disminuir su acción en favor de los necesitados.

Desde la Fundación Eva Perón, organismo de ayuda social donde cumple jornadas agotadoras, atiende personalmente los pedidos de hombres y mujeres que acuden a solicitar apoyo económico, trabajo, consuelo, ayuda de todo tipo. Bajo su dirección, la Fundación construye escuelas de enfermeras, colonias de vacaciones, hospitales, hogares para ancianos, clínicas de recuperación infantil, comedores escolares.

Esa tarea modela su rostro de benefactora, la imagen de hada protectora que arraiga en vastos sectores del pueblo. Pero Eva también ofrece un perfil combativo que la convierte en centro de agitadas polémicas. Adorada por los seguidores del peronismo y detractada por los opositores, produce una polarización política casi irreversible, galvanizada por el explosivo énfasis que pone en la defensa de Perón y su gobierno. "Quiero que mi pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón"; "Pido a Dios que no permita a los insensatos levantar la mano contra Perón porque ese día yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista", proclama en las concentraciones.

Ardorosos, intransigentes, sus mensajes inflaman el entusiasmo de las multitudes y la convierten en "Abanderada de los Humildes", en la persona que expresa en forma cabal el sentimiento antioligárquico de la clase obrera peronista. Esa condición la lleva a protagonizar sucesos de ribetes excepcionales, como el del "cabildo abierto" que celebró el peronismo el 22 de agosto de 1951. En esa oportunidad, ante la proximidad de las elecciones presidenciales, el pueblo se concentró para pedir a Evita que aceptara la candidatura a la vicepresidencia de la Nación. El diálogo entre ella y las multitudes que le exigían la aceptación de la candidatura alcanzó en esa jornada dimensiones pocas veces vista.

"Compañeros ..., yo renuncio a los honores, no a la ludia", argumenta ante el multitudinario reclamo. La presión de la multitud era tan fuerte que la concentración terminó sin que Eva pudiera dar una respuesta definitiva. Esta se conoció nueve días después, cuando el país entero escuchó por radio su rechazo a la candidatura, leído en voz baja y débil.

Para ese entonces su organismo estaba ya desgastado por la enfermedad. A principios de 1950, los médicos habían descubierto que un cáncer en pleno desarrollo amenazaba seriamente su salud y procuraron convencerla de que iniciara un severo tratamiento. Pero Evita, empeñada en que nada obstruyese su actividad, desechó las advertencias y siguió trabajando. El avance de la enfermedad fue implacable, y en noviembre de 1951 intensos dolores obligaron a internarla, aunque ya era tarde para detener el mal.

Debilitada por la anemia y sostenida por fuertes dosis de calmantes aparece por última vez en público el 4 de junio de 1952, oportunidad en que Perón asume por un nuevo período la presidencia de la Nación. Un mes y medio después, a las 20.25 del sábado 26 de julio, muere María Eva Duarte de Perón, Evita, para el pueblo. A las 21.10 Ja noticia .sacude al país entero. En Buenos Aires cines y teatros cierran sus puertas, así como bares, locales nocturnos y otros centros de diversión. Era el comienzo de unas exequias que asombraron al mundo: durante dos semanas más de dos millones de personas desfilaron ante el féretro protagonizando desgarradoras escenas, en una demostración de dolor popular con pocos antecedentes en el mundo.

Posteriormente su cadáver, embalsamado por el especialista español Pedro Ara, fue colocado en un túmulo mortuorio que se instaló en la sede de la Confederación General del Trabajo, la central de los trabajadores argentinos en Buenos Aires. Allí estuvo hasta que en 1955 -desalojado el peronismo del poder por un movimiento militar- un grupo de civiles y militares lo hizo desaparecer, hundiendo en el misterio el destino de los restos. La incógnita se reveló recién 16 años después, cuando fueron entregados a Perón en Madrid, España. Era el 3 de setiembre de 1971.

La devoción con que la recuerda el pueblo confirma una de las convicciones que Eva expresó con respecto a sus descamisados, poco antes de morir: "Ellos siempre me tendrán presente porque siempre habrá injusticias y entonces regresarán a mi recuerdo todos los tristes desamparados de esta querida patria".

Fuente Consultada: Vida y Pasión de Grandes Mujeres - Las Reinas - Elsa Felder

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