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EXPEDICIÓN AL PARAGUAY:
Cuando el gobernador del Paraguay
Bernardo de Velazco tuvo conocimiento de los sucesos ocurridos en Buenos
Aires y del establecimiento de la Primera Junta, reunió el 24 de julio un
Cabildo Abierto que resolvió:
1) reconocer y jurar obediencia al
Consejo de Regencia; 2) mantener cordiales relaciones con Buenos Aires, pero no
reconocer su gobierno; 3) organizar una junta de guerra con Velazco como
presidente, que adoptaría las medidas necesarias para defender el territorio.
La opinión pública paraguaya
estaba dividida en tres partidos: el realista, encabezado por Velazco que
triunfó en el Cabildo Abierto del 24 de julio y que sostenía la dependencia de
España; el porteño, que respondía al gobierno de Buenos Aires y el nativo, que
perseguía la independencia del Paraguay. Como la Junta de Buenos Aires fuese
informada de que en Asunción predominaba el partido de los porteños, resolvió
iniciar una campaña militar con el objeto de que el Paraguay reconociese al
nuevo gobierno.
El comando de la expedición fue
confiado a Manuel Belgrano, que con escasas fuerzas partió de Buenos Aires hacia
la Bajada del Paraná, lugar elegido para la concentración de sus tropas,
aumentadas en forma tal que pudo contar con novecientos cincuenta hombres de
infantería y de caballería, que en su mayoría carecían de instrucción militar.
Por otra parte, el cuadro de oficiales y suboficiales era deficiente y el
armamento sumamente escaso, pero Belgrano no se amedrentó y procedió a su
organización y adiestramiento.
A fines de octubre partió de la
Bajada y como Velazco había ocupado todos los pasos del Paraná prefirió
internarse en la Mesopotamia. En su marcha fundó los pueblos de Mandisovi
al norte de Entre Ríos y Cururzú Cuatiá, al sur de Corrientes. A mediados
de diciembre cruzó el Paraná a la altura de la Candelaria (antigua capital de
las Misiones jesuíticas). Apenas desembarcados en territorio paraguayo atacaron
exitosamente una guardia en Campichuelo. Las tropas paraguayas al mando de
Velazco se retiraron a Paraguary, pues este jefe había resuelto atraer al
ejército patriota al interior del país, obligándole a realizar una marcha penosa
a través de la selva, de pantanos y de poblaciones hostiles, que debilitarían
sus fuerzas.
El 19 de enero de 1811 se libró el
combate de Paraguary, en que las tropas patriotas no supieron aprovechar
la sorpresa de un primer ataque, que consiguió romper por el centro la línea
paraguaya, por lo que fueron derrotadas y debieron iniciar la retirada. Belgrano
trató de fortificarse en Tacuarí, al sur de Paraguary y pidió refuerzos a
la Junta, que le mandó quinientos infantes y la flota al mando de Juan
Bautista de Azopardo, que trató de cortar las comunicaciones entre Paraguay
y Montevideo. El 2 de marzo la flota realista comandada por Jacinto de
Romarate atacó a la pequeña fuerza naval argentina integrada por tres
barcos, librándose el encuentro de San Nicolás tras el cual las naves patriotas
quedaron en poder de los españoles y su jefe fue hecho prisionero y conducido a
Cádiz a una prisión y después a Ceuta. Fue puesto en libertad por la revolución
de Riego de 1820.
Mientras tanto las fuerzas
paraguayas al mando del general Manuel Cabañas iniciaron el avance hacia las
patriotas, que cerraban el paso del Tacuari, sin que Belgrano se enterase
por la poca vigilancia que había establecido. El ataque se efectuó en la
madrugada del 9 de marzo; la sorpresa y el mayor número de las tronas atacantes
colocaron en una situación crítica a los patriotas, que no obstante resistieron
con gran valor. Al día siguiente se firmó un armisticio por el que se convenía
el retiro del ejército enviado por la Junta, que retrocedió hacia la
Candelaria, acompañado largo trecho por los paraguayos, repasando el Paraná
en su marcha de regreso, antes de fines de marzo.
Si militarmente la expedición de
Belgrano fue un fracaso, resultó en cambio un éxito en el terreno de las ideas,
ya que los jefes y oficiales paraguayos imbuidos en los principios liberales que
los argentinos sustentaban, contribuyeron a que se concretase un movimiento
revolucionario que estalló en Asunción al poco tiempo. Efectivamente, después de
Tacuarí los jefes paraguayos se alejaron de Velazco, que había tenido una
conducta cobarde durante la campaña contra las fuerzas de Buenos Aires, entonces
el gobernador se inclinó hacia los portugueses tratando así de afirmar su
menguada autoridad, pero con ello no logró más que precipitar su caída.
En la noche del 14 de mayo un
grupo de patriotas obligó a Velazco a deponer el mando, consintiendo éste en
desempeñar el gobierno asociado a otros dos miembros (José Gaspar de Francia
y Juan Valejano Zeballos) que constituyeron un Triunvirato (día 15).
El 16 el nuevo gobierno quedó
establecido, pero reunido un Congreso el 17 de junio según lo estableciera el
plan revolucionario, se decidió que Velazco debía cesar en sus funciones,
nombrándose una Junta integrada por cinco vocales, entre ellos José G. de
Francia. Este gobierno no reconoció al Consejo de Regencia.
Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart - Douzon - Wikipedia -
La Argentina,
Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada
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