APORTES DE TEXTOS: A principios del siglo XV los libros de viaje más detallados se referían a África, pues procedían de las escuelas de instrumentistas y cartógrafos judíos que existían en Mallorca desde fines del siglo anterior. Ellas fueron las intermediarias entre la Cristiandad y el Islam pues mantenían relaciones comerciales con Sicilia —a través del reino de Aragón— y con los árabes. Con respecto a Asia, entre fines del siglo XIII y mediados del XIV, Europa contaba con fuentes árabes y noticias de viajeros. Entre las obras que más contribuyeron a despertar inquietudes con respecto a la posible existencia de tierras hasta entonces desconocidas o de las que se tenían escasas noticias, podemos enumerar: Manual de Pegolotti. Era muy conocido entre los mercaderes del siglo XIV pues contiene en detalle las rutas comerciales a Medio y Extremo Oriente. Además tenía una lista de doscientas ochenta y ocho especias donde, por ejemplo, se consignaban once variedades de azúcar, ceras y gomas provenientes de las regiones señaladas. Viajes de Marco Polo. El príncipe Enrique de Portugal lo hizo imprimir a fines del siglo XV. La acotación que hace el autor acerca de la extensión este-oeste de Asia y su referencia al Japón, situándolo muy al este de China, fueron datos posiblemente importantes para las convicciones geográficas de Cristóbal Colón, quien conoció esta obra.
Imago
Mundi, del cardenal Pierre d`Ailly, publicada en 1483. El autor está considerado
como el geógrafo teórico más importante de su época. En él ejerció gran
influencia Rogelio Bacón (1214-1294), monje franciscano inglés, conocido por sus
estudios de física. Entre sus obras importantes figura Opus Majos, donde
explicaba que Asia y África se extendían más al sur del Ecuador y consideraba
habitable la zona tórrida. Este concepto no había sido aceptado desde la época
de Aristóteles (siglo IV a.C.) hasta entonces. Pierre d`Ailly no conoció la obra
de Marco Polo, pero cometió el mismo error con respecto a la extensión dé Asia.
Describió a África como rodeada por mar y al océano Indico como mar abierto.
Colón tenía un ejemplar de ¡mago Mundi. Astronomía, más conocida por su nombre árabe Almagesto. Pertenece a Ptolomeo, que era egipcio y vivió a mediados del siglo II d.C. En tiempos medievales todas sus obras fueron muy conocidas, especialmente por eruditos árabes, quienes —juntamente con los de Bizancio—fueron herederos casi directos de importantes elementos de la cultura clásica griega y de la helenística.
Historia rerum ubique gestarum, del Papa Pío II. Es, en gran parte, un resumen
de las obras de Ptolomeo. Se afirma en ella que era posible la circunnavegación
de África. Colón tenía un ejemplar de este texto, por lo tanto, inferimos que
conoció las ideas tolemaicas.
EXPANSIÓN POR EL ATLÁNTICO SUR
1)
Proceso de desgaste en las relaciones entre oriente y occidente. En 1291 cayó
San Juan de Acre ante los turcos y las relaciones entre Oriente y Occidente se
tornaron difíciles. Durante el siglo XIV el interés europeo por el mar aumentó,
en tanto que Bizancio perdía lentamente el cetro marítimo. Al caer
Constantinopla en 1453, el proceso iniciado en 1291 se aceleró muy rápidamente;
por lo tanto era vital el hallazgo de nuevas rutas para llegar a las especias. Aún más beneficioso resultaba el comercio de artículos importados: sedas chinas Y Persas, tejidos de algodón y esmeraldas de India, zafiros de Ceilán y, sobre todo, especias. Con el nombre genérico de “especias” se conocían condimentos para aderezar y conservar alimentos, tintes, drogas, perfumes, cosméticos y comestibles costosos. Los principales, por su valor y tamaño reducido, eran los condimentos, especialmente La pimienta blanca y negra procedentes del oeste de la India. El clavo, que era la especia más solicitada, crecía solamente en algunas pequeñas islas de las Molucas. Todas estas mercaderías, con gran demanda en cercano oriente y Europa, podían comprarse en la zona occidental de la India. En el Mediterráneo, su comercio estaba manejado por genoveses y venecianos, que eran los últimos eslabones de una larga y complicada cadena de intermediarios .y centros de distribución. La entrada de barcos vascos, gallegos y portugueses en el Mediterráneo no fue perjudicial para el comercio italiano hasta fines del siglo XV. En el siglo XVI, las especias de Oriente se llevaban a Lisboa y de allí a Amberes, que se convirtió en centro de distribución para el noroeste europeo. En la centuria siguiente, el predominio mercantil perdido por los italianos no fue heredado por Portugal sino por Inglaterra y Holanda.(Ampliar: La Conquista del Mar Dulce de Solis) |
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