Johann Gottlieb Fichte

FILOSOFÍA EN EL SIGLO XIX - EL IDEALISMO ALEMÁN -  DE LA ÉPOCA MODERNA  A LA MODERNIDAD

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FILOSOFÍA EN EL SIGLO XIX El Idealismo aleman

 

 

 

 

El Idealismo Alemán

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Johann Gottlieb Fichte

Los Fundamentos de la totalidad de la teoría de las ciencias de Fichte fueron publicados en su primera versión en 1794, trece años más tarde que la Crítica de la razón pura de Kant En cierto modo, Fichte continúa la filosofía trascendental de Kant, o sea, la investigación de las condiciones de posibilidad de la objetividad en general y de la relación cognoscitiva con los objetos, presentes en la facultad de conocimiento misma y previas a toda experiencia.

Fichte habla de “teoría de la ciencia” en lugar de referirse a la filosofía trascendental, porque está interesado en el saber del saber, es decir, en las ideas que se derivan del sentimiento de la certeza, y en el saber de estas ideas y su posibilidad. Sólo hay saber allí donde se dice algo sobre algo, allí donde se puede hacer un juicio. En los juicios (sentencias) se une aquello sobre lo que se realiza un juicio y aquello que se dice sobre el primero con la partícula “es” (o “son”), como, p. ej., en la frase “A=A”, “el objete A es igual al objeto A” (el juicio indudable para Fichte de que algo es idéntico consigo mismo).

La unidad de esta unión no procede simplemente de lo que se ha unido, sino que se basa en una unidad en la actividad del juicio. Kant habla encontrado ésta en el “yo pienso” que ‘debe poder acompañar” todos los juicios e ideas, es decir, en la autoconciencia. Fichte escribe:’ “No se puede pensar nada sin pensar también el yo, como consciente de sí mismo”, algo no pensado por mí no lo puedo pensar, ya que “no se puede abstraer nunca de la propia aut000nciencia”.

Kant denominó la conciencia el “principio máximo” y la condición necesaria de todo uso del entendimiento. Para Fichte es el principio máximo y no sólo una condición, sino también la última y única base de las ideas. La “cosa en sí” de Kant, que actúa de algún modo sobre la facultad de percibir, es para Fichte y algunos de sus coetáneos una contradicción en sí, ya que la relación causa-efecto es, según la propia teoría de Kant un concepto del entendimiento, que no puede ser referido de ninguna manera a las cosas en sí (y por lo tanto tampoco a su relación con nuestras ideas).

Pero si la suposición de las cosas en sí es desechada, toda la realidad debe proceder del yo (Fichte) o de la idea absoluta, del espíritu o del espíritu del mundo (Hegel). Esta concepción es designada con la expresión “idealismo”. La concepción contraria, para la cual las cosas independientes de las ideas pueden ser consideradas realmente existentes, es denominada por Fichte “dogmatismo”.

Tras las guerras contra Napoleón se inicia la épóca de los estados nacionales europeos, en los que surge una fuerte identidad nacional, favorecida por la conciencia del determinismo histórico.

El idealismo alemán, la corriente filosófica más importante del incipiente siglo XIX, está en conexión con la conciencia histórica en cuanto que reduce en cierta manera la naturaleza y la humanidad a la historia. Por hístoria se entiende el auto despliegue del espíritu subjetivo supraindividual.

El idealismo es contestado por el materialismo de Karl Marx Su crítica del sistema económico capitalista es al mismo tiempo significativa en términos filosóficos y como crítica cultural referida al ámbito de las condiciones bésicas del trabajo y de la propiedad.

Marx hace referencia sobre todo a las consecuencias de la revolución industrial, la cual se inició en el último tercio del siglo XVIII en Inglaterra, progresé rápidamente y condujo al surgimiento del proletariado.

También se dan nuevas formas de la división del trabajo en las ciencias de la naturaleza, que se descomponen en ciencias particularesyse separan de la filosofía. Las disciplinas todavía incipientes de la biología y la química modifican la imagen de la materia animada e inanimada; la teoría darwinista de la evolución supone una revolución de la imagen humana. La filosofía reacciona de modos diversos ante los triunfos de las ciencias de la naturaleza. El positivismo (Auguste Gomte) concibe la filosofía todavía como ciencia de la ciencia.

En cambio, Wilhelm Dilthey introduce la distinción entre ciencias de la naturaleza y ciencias humanas. La filosofía, como crítica de la razón histórica” y "aplicación de la conciencia histórica a la filosofía y su historia” debe poner los fundamentos de las ciencias humanas. A partir de la comprensión y la vivencia fluidas de “tipos de concepción del mundo” busca acercarse a la vida misma y habla por consiguiente de filosofia de la vida. Henri Bergson y en cierta manera, Friecrich Nietzsche son incluidos en estta corriente filosofica.

El primero de los tres axiomas de la Teoría de la ciencia explica la autoconciencia a partir de una “actividad”: “El yo postula originaria y absolutamente su propio ser”. Sin que se afirme en el origen “yo soy yo” no es posible para Fichte un juicio universal de identidad A=A. Este yo no es en caso alguno el yo empírico, que suponemos conocido y del que hablamos como si lo fuera cuando decimos, p. ej., “yo soy así” o también “yo reconozco esto como verdadero”. Es un “yo trascendental”, la condición de posibilidad (y una determinación estructural) de todo saber, y en cuanto que principio de la razón no es individual.

La idea de Fichte es, en conexión con los dos siguientes axiomas y los posteriores desarrollos del yo absoluto, derivar todas las categorías del pensamiento, como sustancia, acción coordinada, fundamento y consecuencia, justamente de este yo o explicarlas en su nacimiento, o sea, no alcanzarlas, como ya había hecho Kant, a partir de formas ya existentes del saber. ¿Qué significa “postular” en el ya mencionado axioma? Si significara “producir” entonces el yo seria la causa de sí mismo, renaciendo así el antiguo concepto metafísico de causa Sol Postular también puede entenderse como “dar por supuesto”. En el caso de una suposición, p. ej.. puede postularse algo hipotéticamente, cuyas consecuencias pueden ser posteriormente consideradas. Al autopostularse el yo en el juicio yo = yo, no se puede tratar de una suposición o de una mera fórmula lógica, en la que no se afirma nada sobre el ser real del yo.

El yo se postula “necesariamente”, es decir, como algo que no puede no ser (es imposible “no pensarlo”), y se postula “incondicionada mente”, es decir, no puede ser derivado de nada. Este postular es el origen de todos los otros postulados-del-ser. “Todo lo que es sólo es en tanto es postulado en el yo, y fuera del yo no hay nada.” El segundo axioma de la Teoría de la ciencia es designado por Fichte la proposición de la oposición. Tan indudable como A = A es la frase de que lo no-idéntico no es idéntico. “Tan ciertamente como la afirmación incondicionada de la certeza absoluta de la frase ‘no-A no = A’ aparece a la conciencia empírica, se le contrapone al yo necesariamente un no yo.”

En primera instancia lo único postulado era el yo, de manera que todo lo que se le contrapone, todos los objetos, son en un principio no-yo. Este segundo axioma no debe ser” expresado en una fórmula lingüística”, es un paso antitético no autónomo en la sucesión dialéctica de tesis, antítesis y síntesis. La síntesis es necesaria, ya que de las dos primeras proposiciones surge la antinomia: el no-yo es postulado “en” el yo, pues “todo lo que se contrapone presupone la identidad del yo, en el que se postule y al que se le contrapone lo opuesto. Por consiguiente, el yo no está postulado en el yo, si no está postulado también el noyo.

Con lo que yo no es = yo, sino yo = no-yo. El tercer axioma reza: “Yo contrapongo en el yo al yo divisible un no-yo divisible”. El yo y su contrapuesto no son ilimitados, sino que se limitan mutuamente. Sujeto y objeto están inseparablemente unidos; de una parte, no existe la conciencia sin los objetos hacia los que ella se dirige y por los que es determinada, pero, de otra parte, tampoco existe sin experiencia de la propia actividad en la realidad, en la que se pueden condicionar o producir objetos o acontecimientos.

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