FIN DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE

FIN DE LA EDAD ANTIGUA, LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE

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Fin del imperio romano de occidente Caida del Imperio Romano Occidente

 

 

 

 

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Fin del imperio romano de occidente Caida del Imperio Romano Occidente

Luego de haber tratado la evolución del imperio romano desde sus inicios, y para introducirnos  próximamente en la edad media, con respecto al fin de roma podemos agregar lo siguiente:

Las dificultades cada vez mayores para el reclutamiento de tropas en el seno del propio Imperio condujeron a la incorporación definitiva de los bárbaros en el ejército regular. De hecho, a partir del siglo IV, los principales comandantes ya eran de origen germánico.

En su afán de conjurar el peligro de nuevas invasiones y de conseguir su integración en el Imperio, Teodosio I asentó a los germanos, en calidad de federados, en los territorios fronterizos, con la idea de que asimilaran la lengua, las costumbres y las instituciones romanas.

Con la misma intención, fundó también una academia de oficiales en la que permitió el ingreso de jefes germanos, entre los que destacaron Alarico y Estilicen. Así, durante el reinado de Teodosio, el porcentaje de efectivos de origen bárbaro en el ejército -principalmente godos- superó con creces al de romanos de origen.

El azote de los romanos: Alarico fue un gran jefe, símbolo del orgullo de la nación visigótica. Para los romanos, su nombre estuvo relacionado con el hundimiento de su Imperio. Sólo Estilicen pudo enfrentarse a él con éxito, Asesinado éste, Alarico tuvo el camino libre para saquear y capturar Roma.
Murió cuando planeaba invadir Sicilia y África.

Paradójicamente, el nuevo ejército se convirtió en la efectiva avanzada de un nuevo proceso: la progresiva germanización de la mitad occidental del Imperio. Lo favoreció, decisivamente, el hecho de que ésta contara con menores contingentes de población.

El imperio que restauraron Diocleciano y Constantino (imagen) se tambaleó por más de un siglo. Después de Constantino, el imperio continuó dividido en oriente y occidente, una división que se completó en 395 cuando las partes oriental y occidental del imperio se convirtieron en dos estados independientes.

La inmensidad del Imperio llevó a Diocleciano a dividirlo en dos partes (Este y Oeste) a finales del siglo III. Esta división causó varias guerras civiles. Los ejércitos debían lealtad en primer lugar a sus generales y luego a Roma, y los generales rivales los usaron para luchar por el poder imperial. Las intrigas políticas dieron pie a coronaciones y defenestraciones frecuentes de emperadores y, con ello, a gobiernos inestables cuyas consecuencias se hacían notar sobre todo en el pueblo llano, que buscó refugio en el cristianismo.

El occidente estuvo bajo una creciente presión por parte de las fuerzas invasoras bárbaras. La mayor ruptura hacia el interior del Imperio Romano aconteció en la segunda mitad del siglo cuarto.

Guerreros feroces procedentes de Asia, conocidos como los hunos, penetraron en Europa oriental y ejercieron presión sobre los visigodos germánicos quienes, a su vez, se dirigieron hacia el sur y el oeste cruzando el Danubio hacia territorio romano, donde se establecieron como aliados romanos. Pero pronto los visigodos se rebelaron, y el intento romano por detenerlos en Adrianópolis, en el 378 provocó una derrota aplastante y la muerte del emperador Valente(364-378).

A partir de entonces un creciente número de bárbaros cruzó las fronteras. En el año 410, los visigodos, bajo el mando de Alarico, saquearon Roma. Los vándalos inundaron el sur de España y África, y los visigodos invadieron España y la Galia. Los vándalos cruzaron hacia Italia desde el norte de África y saquearon Roma en el año 455.

En 455, los vándalos ocuparon y saquearon Roma durante varios días. El Imperio romano de Occidente se desintegró en una rápida sucesión de emperadores y generales: Avito, el senador Petronio Máximo, Mayoriano, Livio Severo, el general Anternio, Anicio Olibrio y Julio Nepote, nombrados por los jefes germánicos, principalmente el suevo Ricimero.

Nepote fue eliminado por el general Orestes, quien entronizó a su hijo Rómulo Augústulo, último emperador de Occidente. Odoacro, príncipe hérulo, conquistó Ravena, depuso a Rómulo y se proclamó virrey.

A diferencia de lo que ocurrió en Occidente, en Oriente surgió el Imperio bizantino, que sobrevivió casi mil años más

El emperador de occidente, Rómulo Augústulo (475-476) fue depuesto y, en la parte occidental, una serie de reinos germánicos remplazaron al Imperio Romano; en tanto que el Imperio Romano de Oriente continuó existiendo el cual tenía su centro en Constantinopla.

El fin del Imperio Romano ha dado margen a numerosas teorías que intentan dar una sola razón globalizadora para explicar “la decadencia y caída del Imperio Romano”. estas incluyen las siguientes: el énfasis del cristianismo en un reino espiritual debilitó las virtudes militares y el patriotismo romanos; los valores tradicionales romanos declinaron a medida que los no italianos ganaron más prominencia en el imperio; el envenenamiento por plomo, debido a que las tuberías de plomo para el agua y las copas causaron decadencia mental; la peste causó la muerte de una de cada diez personas de la población; Roma no logró un avance tecnológico debido al sistema de esclavitud; más aun, ni siquiera pudo lograr un sistema político que funcionara.

Podría haber un punto de verdad en cada una de estas teorías pero también todas han sido cuestionadas.

La historia es una red de intrincadas relaciones, causas y efectos. Nunca bastará una sola explicación para los eventos históricos. Una cosa resulta clara: debilitado por la escasez de hombres, el ejército romano del oeste no fue capaz de repeler las hordas de pueblos que invadieron la Galia e Italia. En cambio, el Imperio Romano de Oriente, que sobreviviría otros mil años, pudo librarse en gran medida de las invasiones.

Legado del Imperio Romano

 

CONCLUSIÓN FINAL: La historia romana es la historia de la conquista y de la administración del mundo antiguo por los romanos. Abraza, sin interrupción, más de mil años, que comprenden tres períodos : el reino, la república, y el imperio.

En tiempo de los reyes, Roma sólo fue una pequeña ciudad que impuso a vecinos de la misma raza la dependencia de una confederación religiosa, cuya cabeza era ella.

Durante los siete siglos de la república, continuó siendo una ciudad de la moda antigua; conquistó el mundo mediterráneo y lo explotó. Brilló entonces por las virtudes que dan la victoria, la disciplina, la conformidad y el patriotismo. Pero la República Romana no se asemejó nunca a las repúblicas democráticas actuales, y el pueblo que había ganado batallas no vio que la victoria mejorara su condición social y política. El gobierno de la república estaba en manos de una aristocracia que, siendo dueña de Roma, explotaba al mundo en provecho propio. Cuando la democracia reclamó su parte de poder, estallaron las guerras civiles, que hicieron zozobrar la república.

El advenimiento del imperio transformó a Roma en una especie de monarquía moderna en la que todos las habitantes fueron iguales bajo la dominación de un solo señor. Aquel no fue ya un período de conquistas y de opresión, sino un período de organización. Ya no hubo vencedores, ni subditos, ni romanos, ni provincianos, sino ciudadanos. Una misma justicia se aplicó todos según reglas establecidas y codificadas : aquel fue el origen del derecho. Una administración regular, que sólo dependía de los emperadores, fue el gobierno que tuvo todo el mundo.

La impresión que causaba la unidad imperial fue tan fuerte en los antiguos, que continuó siendo durante mucho tiempo el ideal político de los hombres de la Edad Media, y que Carlomagno trató de restaurar en su imperio. También se conservó en la organización de la iglesia católica, y la unidad romana es aún hoy su ideal.

Esa unidad fue provechosa para el mundo antiguo, puesto que permitió al pensamiento, alas artes y a las letras de Grecia, adoptadas por Roma, difundirse por los pueblos de occidente y hacer que entraran en el gran movimiento de la civilización general.

PARA SABER MAS...

UNA NOCHE de verano del año 410 los visigodos atacaron Roma. Los hambrientos bárbaros saquearon las acomodadas casas de la ciudad durante tres días. En 800 años era la primera vez que Roma era invadida. Cuando la noticia se difundió por el imperio, sus habitantes pensaron que había llegado el fin del mundo. La verdad es que el imperio romano de occidente ya hacía tiempo que había entrado en decadencia.

CAUSAS DE LA DECADENCIA En el año 400 la población del imperio había disminuido drásticamente. No se conoce la auténtica causa, pero pudo deberse a las plagas y a la intoxicación que producía el plomo con que estaban hedías las conducciones de agua y los instrumentos de cocina. Pero a pesar de que hubiera menos habitantes, el imperio necesitaba recaudar los mismos impuestos y tenía que defender sus extensas fronteras. La producción agrícola también se redujo y Roma se vio obligada a depender de sus provincias del norte de África para abastecerse.

BÁRBAROS COMO MANO DE OBRA
El imperio romano dependía cada vez más de la mano de obra de los bárbaros, tanto para hacer de soldados como de esclavos: el ejército romano estaba lleno de soldados bárbaros dirigidos por oficiales bárbaros. De hecho, el imperio estaba tan "barbarizado" que el propio emperador Honorio (395-423) mostró su desagrado por la popularidad que habían alcanzado algunas modas bárbaras, como llevar pantalones o dejarse crecer el pelo. Todos los terratenientes romanos tenían esclavos bárbaros y fue probablemente un esclavo quien abrió las puertas a los visigodos.

ATAQUE DE LOS VÁNDALOS POR MAR
Roma seguía siendo relativamente segura incluso después del saqueo de los visigodos. Esto se debía a que la flota romana controlaba las rutas comerciales y de abastecimiento en el Mediterráneo. Pero en el año 429 los vándalos conquistaron las costa norte de África y Roma quedó aislada y sin comunicación con sus fuentes de suministro. Los vándalos pudieron atacar Roma en el 455 gracias a su supremacía naval en lugar de hacerlo por tierra, pero a pesar de su situación de vulnerabilidad Roma no se dejó vencer con facilidad.

DOMINIO DE LOS BÁRBAROS
En el año 476 el comandante bárbaro del ejército imperial, Odoacro (433-493), depuso al emperador romano de occidente. Esa acción marcó el fin del imperio romano y fue el inicio de la dominación bárbara.


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