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SINGAPUR, PASIÓN POR
LA EDUCACIÓN Y LA CIENCIA
Hace apenas cuatro
décadas, cuando Gran Bretaña se desprendió de Singapur y le retiró
su estatus de colonia británica porque le daba demasiados dolores de
cabeza, este pequeño país que actualmente tiene 4.6 millones de
habitantes era tan pobre y falto de recursos naturales que ninguna
otra nación quiso hacerse cargo suyo. Tras buscar infructuosamente
algún país que quisiera adoptarlo —Singapur formó parte brevemente
de Malasia, hasta que el gobierno malayo decidió expulsarlo para
evitar conflictos raciales entre la mayoría china de Singapur y la
minoría malaya en la isla— a Singapur no le quedó más remedio que
declarar su independencia en 1965. Su producto bruto al momento de
independizarse era menos de la mitad del de Argentina, y similar al
de México y Jamaica.
Desde 1826 Singapur es
colonia británica. En 1959 adquiere una autonomía parcial. En 1963
el país se incorpora a la Federación Malaya (actual Malasia). La
nación se independiza en 1965 y hasta 1990 gobierna el primer
ministro Li Kuan Yu. La isla de Singapur se convierte en una
república independiente e ingresa de pleno de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU). Tiene un despunto económico que la convierte
en un importante centro financiero internacional hasta 1974, cuando
la crisis petrolera mundial afecta el esquema exportador.
Hoy día, en buena
parte gracias a la apuesta que hizo por mejorar el nivel de su
sistema educativo, Singapur tiene un ingreso per cápita de
52.000 dólares por año, el noveno más alto del mundo, por encima del
de 47.000 dólares por año de Estados Unidos. Comparativamente,
Estados Unidos ocupa el décimo lugar mundial en ingreso per
cápita, y Argentina el puesto 81, México el puesto 82, y Jamaica
el 123. El desempleo en Singapur es del 2 por ciento, uno de los más
bajos del mundo.
Y pese a su pequeña
población y carencia de materias primas, Singapur es el mayor
productor mundial de plataformas petroleras submarinas, y es uno de
los mayores exportadores mundiales de sistemas de control para
aeropuertos y puertos. Sus empresas de ingeniería y arquitectura
están en todo el mundo, y han construido entre otras cosas uno de
los mayores centros comerciales del mundo, en Dubai.
LA EDUCACIÓN EN EL
FUTURO DE LOS PAÍSES:
La disponibilidad de conocimiento tecnológico fue importante desde
el inicio del capitalismo industrial, como lo prueban las
prohibiciones a la emigración de trabajadores especializados y las
operaciones de espionaje industrial que realizaban los países y las
ciudades Estado ya en el siglo XVII.
Pero esa importancia
se acentuó a medida que se profundizaba el avance tecnológico y
científico, hasta el punto de que, en el siglo XX, el conocimiento
desplazó a los recursos físicos como factor productivo fundamental.
“Hoy más que en el pasado”, sostiene Vito Tanzi, ex jefe de
impuestos del FMI,
“el bienestar de
una determinada área depende por lejos más del capital humano de los
individuos que viven en esa área que cuando los recursos naturales
eran más importantes."
Conocimiento e
información contribuyen hoy a una parte significativa del valor
agregado de muchas mercaderías que se comercian. Desde el punto de
vista social, la inversión en educación es rentable porque aumenta
la productividad de las personas que La reciben; para los individuos
y familias, la inversión en educación también es rentable porque las
remuneraciones están positivamente asociadas al nivel de educación.
Según las investigaciones realizadas en países del este asiático, la
contribución al aumento de la productividad y el retorno social de
la educación en la economía son, por lo menos, tan elevados como los
de cualquier otra inversión alternativa del capital. Por eso k
inversión en capital humano, específicamente en educación, puede
conducir al crecimiento económico más que la inversión en capital
físico.
Suplementariamente,
los beneficios de la inversión en educación son relativamente
mayores en los países de menor desarrollo que en los de mayor
desarrollo, incluso en actividades tradicionales como el agro.
Estudios realizados para los países asiáticos encuentran que el
grado de educación influye en el crecimiento agrícola porque las
personas más educadas tienen más capacidad para elegir y utilizar
tecnologías más modernas que las menos educadas.
En Singapur hay tanta
obsesión por estudiar, formarse y lograr éxitos laborales y
personales que en los billetes se imprimen imágenes de casas de
estudios con un gran texto que dice: "Educación!".
LA AGENCIA TECNOLÓGICA
A*STAR de SINGAPUR:

Fusionopolis en
Singapur es un futurista parque tecnológico alejado del centro de la
ciudad, el establecimiento es pionero mundial en el uso de los
Futurecarts, desarrollados por la compañía singapuresa Store of the
Future (SOFT).Se compone de un conjunto de edificios que se desarrollan
en fases.
La fase 1 del desarrollo consta de dos edificios (Torres 1 y 2), con
una superficie total de 120.000 m².
Torre 1 comprende 24 niveles y la torre 2 comprende 22 niveles.
Esta Agencia de
Ciencia, Tecnología e Investigación de Singapur, más conocida como
A*Star, depende directamente del Ministerio de Comercio e
Industria y esta estrecha relación asegura que la misma se
concentre en proyectos de alto rendimiento comercial.
A*Star, cuyo asterisco
fue concebido como un recordatorio del carácter innovador de
la agencia, tiene a la fecha 2300 patentes solicitadas y mas de 800
registradas, la mayoría de ellas en colaboración con la Universidad
Nacional de Singapur.
Algunos de los
objetivos que persigue son la investigación de nuevos
materiales para aerogeneradores y la exploración del efecto del mar,
el salitre y el viento sobre sus componentes. Por su parte, Singapur
también se verá favorecido por esta actividad de investigación ya
que las nuevas innovaciones serán incorporadas al sector
manufacturero con el fin de hacer llegar estas ventajas a los
consumidores.
Al igual que sus pares
en otras partes del mundo, A*Star asigna fondos estatales para la
investigación y desarrollo de nuevos productos. Y con la reciente
inauguración de Fusionopolis —el gigantesco complejo edilicio cuya
primera fase costó 600 millones de dólares, y donde a medida que se
habiliten nuevas oficinas trabajará la mayor parte de Los
científicos de Singapur— la agencia espera convertirse en uno de los
principales centros de investigación y desarrollo del mundo.
Fusionopolis, es una
torre de cristal de 24 pisos, con restaurantes, supermercado,
tintorería, gimnasio, jardín de infantes y varias otras amenidades
destinadas a crear una “comunidad” donde los científicos de
diferentes agencias y empresas puedan conocerse y socializar entre
ellos.
Para Andrés
Oppenheimer, quien visitó dicha agencia y es autor del libro "Basta
de Historias!", comentó que cuando una funcionaria lo llevó al piso
donde la agencia tiene en exhibición algunas de sus más recientes
invenciones, se sintió como en Disneylandia.
Así describe
Oppenheimer su experiencia en la Agencia A*Star:
"Los inventos más
recientes de Singapur estaban diseminados en varias salas, y en la
mayoría de los casos eran interactivos. Las salas estaban conectadas
entre sí por túneles oscuros, con proyecciones futuristas en las
paredes. Uno de los primeros salones era un espacio que simulaba ser
la sala de estar de una casa, donde me invitaron a sentarme en un
sillón, frente a una pantalla de televisor. Un joven funcionario de
A*Star se sentó al lado mío, y prendió el televisor con el
movimiento de un dedo. Luego, hizo bajar las persianas con otro
movimiento de la mano, mientras yo lo miraba atónito. Era una nueva
tecnología que permitía prender y apagar los aparatos de la casa sin
necesidad de un control remoto, me explicó el joven.
En otra sala, había
una exhibición de “ventanas autolimpiables”, que gracias a una capa
de dióxido de titanio inventada en Singapur no requieren ser
limpiadas durante cuatro o cinco años. Gracias a la capa de dióxido
de titanio, el agua de lluvia se lleva la suciedad de la ventana, me
explicó el joven, agregando que los científicos de A*Star y la
empresa privada que estaba tratando de comercializar el producto
estaban tratando de solucionar un último problema antes de lanzarlo
al mercado: aunque no se puede percibir de inmediato, la capa de
bióxido de titanio todavía oscurecía un poco el cristal, y se estaba
tratando de lograr que fuera totalmente transparente.
Acto seguido, me
llevaron a otra sala donde había una pieza de motor, y una cartera
de mujer, con respectivas “huellas digitales” para que quienes los
compren se aseguren que no sean productos pirateados. Según me
explicó mi guía, las empresas automotrices o las grandes tiendas
muchas veces compran —sin saberlo— productos pirateados, que luego
de un tiempo se rompen o desgastan. Para evitar estos contratiempos,
el Instituto de Investigación de Materiales e Ingeniería, uno de los
institutos dependientes de A*Star, utilizó micro y nanotecnologías
para inventar etiquetas magnéticas basadas en características
particulares de cada producto que son difíciles de imitar, y que
permiten establecer su autenticidad."
Fusionopolis albergará
a unos 2000 científicos, ingenieros y administradores de 50 países
en 2012. A muy pocos metros se está construyendo Biopolis,
otro gigantesco complejo edilicio donde trabajarán investigadores de
las áreas de biotecnología y genética, y varios edificios de
apartamentos donde vivirán los científicos.
La idea es “crear
un universo dentro de la cuidad”, con una mezcla de centros de
investigación y lugares de recreación que sean atractivos para
atraer empresas innovadoras. “La proximidad de laboratorios de
investigación públicos y privados en Fusionopolis llevará a una aún
mayor colaboración entre ambos sectores, para acelerar la adopción
de nuevas tecnologías en beneficio de la economía”.
Fuente Consultada:
¡Basta de Historias! Andrés Oppenheimer
Porque Crecieron Los Países Que Crecieron? Julio Sevares
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