Gama, Vasco da (c. 1469-1524), explorador y navegante
portugués, fue el primer europeo que llegó a la India por la ruta que rodea
África, dando por finalizada la búsqueda que Enrique el Navegante comenzara
ochenta años antes.
Nació
en Sines, Alentejo (en la actualidad conocido como Baixo Alentejo). Durante su
juventud luchó en las guerras contra Castilla. El rey de Portugal, Manuel I el
Afortunado, le encargó la misión de llegar a la India por mar, zarpando de
Lisboa, con cuatro barcos, el 9 de julio de 1497. En noviembre rodeó el cabo
de Buena Esperanza (que fue bordeado por primera vez en 1488 por el también
navegante portugués Bartolomeu Dias de Novaes); después se detuvo en Malindi,
en la costa este de África.
Con la ayuda de un guía, que consiguió a través de
unos mercaderes indios en ese mismo puerto, Gama siguió su viaje rumbo al
este, para el 20 de mayo de 1498 llegar a Calicut (actual Kozhikode), en la
costa de Malabar, en la India, donde debido a la hostilidad de los
comerciantes musulmanes no pudo crear un puesto comercial portugués. Además,
hubo de negociar su salida del puerto de Calicut antes de regresar a Portugal,
en 1499. En su país fue recibido con elogios, recompensado económicamente y
autorizado a usar dom delante de su nombre. Para continuar los
descubrimientos de Gama fue enviado a la India Pedro Álvares Cabral, que tuvo
más suerte en el establecimiento de un puesto comercial portugués en Calicut.
Cuando se supo en Portugal que en el puesto creado por Cabral había sucedido
una masacre, Gama, que ya había sido nombrado Almirante de la India, recibió
el encargo de vengar la salvaje acción. Mientras se dirigía a Calicut fundó
varias colonias en Mozambique y Sofala (que en la actualidad está integrada en
Mozambique), en el este de África. Cuando llegó a Calicut, Gama subyugó a sus
pobladores y obligó al rajá a restaurar la paz. Después, abandonó la India y
zarpó rumbo a Portugal, en 1503, con una valiosa carga de especias. Durante
los siguientes 20 años no realizó ningún servicio como navegante, pero recibió
el título de conde de Vidigueira en 1519. Cinco años más tarde fue nombrado
virrey y viajó a la India con la misión de acabar con la creciente corrupción
de las autoridades portuguesas de la colonia. Gama desembarcó en la India en
el otoño de 1524, pero falleció en Cochin a los tres meses escasos de su
llegada.

Una Triste
y Dura Historia de Respeto
Vasco da Gama llegó a Kozhikode (llamada a
veces Calicut), puerto situado a orillas del mar de Arabia, sobre la costa
suroccidental de la
India, en 1498, ansioso de las especias asiáticas, pero
venía mal preparado. Según la costumbre, la manera apropiada de honrar al
gobernante de Kozhikode, llamado zamorín, en especial si se deseaba
algún favor, era colmarlo de costosos regalos. Gama tenía poco que dar, y no
consiguió impresionar a los indios con los productos que traía. Con vasijas
para lavar, rollos de tela, sombreros, cuentas y terrones de azúcar habría
quedado bien en las costas de Guinea, en África oriental, pero tales
productos eran naderías en la rica Kozhikode.
Gama tuvo que esforzarse para lograr un acuerdo
comercial con el zamorín; finalmente, al cabo de tres meses de súplicas,
recibió la aprobación. Aun con sus limitados productos, logró comprar
suficientes especias como para impresionar a la gente a su regreso a Lisboa.
El primer viaje de Vasco da Gama pareció
señalar la vía hacia un comercio tranquilo. Empero, antes de su regreso a
Kozhikode, el tono de las relaciones entre Oriente y Occidente se volvería
amenazador. En su segundo viaje al este, en 1502, en lugar de ganarse el favor
del zamorín, Gama recurrió a la intimidación mediante la más horrible
violencia.
Sólo dos de los cuatro barcos de Gama, y 55
hombres de la tripulación original de 177, sobrevivieron al primer viaje de
ida y regreso a la India. Éstas se consideraban pérdidas razonables para la
época, en especial para tan importante descubrimiento.
El rey Manuel de Portugal, patrocinador de
Gama, quedó tan contento que, en 1500, costeó una segunda expedición comandada
esta vez por Pedro Álvarez Cabral. Camino abajo, costeando el litoral
africano, Alvarez Cabral se desvió tanto hacia el occidente que descubrió
Brasil y tomó posesión de él en nombre de Portugal, dando así al rey Manuel,
quien tenía ya la ruta hacia Asia, una porción del Nuevo Mundo.
Cabral doblé el extremo de África y continuó
hacia Kozhikode, en donde recogió los frutos del trabajo de Gama en cuanto a
privilegios comercia les, negociando un completo tratado con el zamorin. Dejó
además en la India un pequeño grupo de portugueses con el objeto de que
recolectaran información para el rey Manuel.
Aunque la misión de Cabral en la India fue
exitosa, los hombres que dejó fueron asesinados. Cuando llegaron a Portugal
las noticias de la masacre, el rey Manuel se enfadé pues pensaba que los
funcionarios indios debían haber protegido a sus representantes. Manuel
necesitaba mostrar a los indios que estaban obligados a respetar a los
portugueses, así que envió a Gama de nuevo a la India, en 1502. En esta
oportunidad, Gama iba armado hasta los dientes, y no estaba dispuesto a
solicitar el favor del zamorín, como lo había hecho en 1498.
Durante el viaje, los barcos de Gama
interceptaron un velero árabe, conocido como dhow, que llevaba de
vuelta a casa musulmanes que venían de una peregrinación a la Meca.
Demostrando una nueva y militante actitud hacia los orientales, el comandante
se enfrentó a los árabes y les exigió la entrega de todos los tesoros que iban
a bordo. Como éstos no se movieran lo suficientemente rápido, ordenó a sus
hombres tomar el dhow al abordaje.
Los portugueses se apoderaron de todo el dinero
y los bienes de los árabes, y luego emplearon pólvora para incendiar el dhow
con toda la gente a bordo. Uno de los hombres de la tripulación de Gama conté
“380 hombres y muchas mujeres y niños”.
Al llegar a Kozhikode, Gama no se molesté con
regalos para el zamorín ni presentó súplica alguna. Por el contrario, exigió
la rendición del zamorin y que los musulmanes, a quienes culpaba de la muerte
de los portugueses que Cabral había dejado, fueran expulsados a puntapiés de
la ciudad. El zamorín trató de ganar tiempo y de negociar la paz.
La respuesta del comandante de los portugueses
a las proposiciones de paz fue un bote repleto de restos humanos: manos, pies
y cabezas de pescadores y mercaderes indios. Los europeos escogían al azar a
sus víctimas de los pequeños botes que pasaban por el puerto, ponían nudos
corredizos alrededor del cuello de los hombres y los colgaban, sólo como
espectáculo, antes de descuartizarlos. Gama envió al zamorín la espeluznante
carga con un mensaje en árabe, en el que sugería al gobernador que se
preparase una
cena
con tales bocados.
La horripilante táctica funcioné. Gama obtuvo
su carga de tesoros para llevar de regreso a Lisboa, y dejó en el puerto de
Calicut una fuerza naval permanente de cinco barcos.