Biografía de Mahatma Gandhi
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Biografia de Mahatma Gandhi

 

 

 

 

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"Quizás las generaciones venideras duden alguna vez de que un hombre semejante
fuese una realidad de carne y hueso en este mundo"
Albert Einstein

 

Poco después de emprender su monumental movimiento Salyagraha (Aférrate con fuerza a la Verdad) en África del Sur, Sandhi sacó la conclusión, según escribió en 1906, de que el sacrificio» era la «ley de la vida». Renunció a sus placeres como abogado británico, a sus trajes de Saville Row y a las relaciones sexuales con su esposa, y juró concentrar todo el calor de su pasión en ayudar a la comunidad de inmigrantes indios contratados de Natal y el Transvaal a liberarse de los prejuicios y la discriminación raciales.

El hermano mayor de Gandhi se sintió traicionado y abandonado por el joven al que tan generosamente había mantenido durante tres años mientras estudiaba Derecho en Londres. A la esposa y al hijo mayor de Gandhi les resultó imposible comprender que se expusiera al odio y al desprecio violento para servir abnegadamente a la comunidad india. No alcanzaban a entender el ansia de renunciar a su fortuna y a todas las comodidades hogareñas para dedicarse a infringir leyes «malvadas» y luego acoger con agrado largas penas de cárcel. La pasión de Gandhi convertía todas las celdas que ocupaba en un «templo» o «palacio», mientras enseñaba a su abnegado espíritu yóguico a gozar del «delicioso sabor» del ayuno, a disfrutar de cada uno de los dolores que sufría por el «bien común».

Gandhi se ganó pronto la admiración y el apoyo activo de los más grandes líderes liberales del Congreso Nacional de la India, partido que también tenía un ala revolucionaria radical a cuyos miembros repelía su escrupulosa insistencia en la no violencia. Por supuesto, el rechazo de la indumentaria occidental y los antecedentes penales de Gandhi horrorizaban a otros indios anglófilos y más conservadores.

Pero después de veinte años de encabezar con éxito la lucha de los indios en África del Sur, Gandhi regresó a la India durante la primera guerra mundial y se ganó el aplauso general por el valor apasionado que mostró durante una serie de satyagrahas contra la injusticia en Gujarat y Bihar. Poco después de terminar la guerra, estaba dispuesto a asumir el mando supremo del Congreso, reescribió su constitución y transformó aquel grupo de presión a favor de la reforma política, que en su mayor parte era moderado, en un poderoso movimiento de masas que exigía el fin de la explotación y la dominación de la India por el imperio británico.

Pero después de adquirir más poder político que cualquier otro indio del siglo anterior de dominación británica, rechazó todos los gajes del poder que otros codiciaban en todo el mundo. Insistía en viajar solo a pie o en vagones de ferrocarril de tercera clase y se retiraba a la sencillez espartana de remotos ashrams aldeanos que él mismo fundaba cuando no se encontraba encerrado en alguna cárcel británica.

Para comprender el comportamiento en apariencia excéntrico o al menos curiosamente contradictorio de Gandhi, su rechazo de todos los placeres «normales», adquisitivos y sensuales, y sus retiradas frecuentes cuando estaba a punto de alcanzar la victoria, hay que tener presente su empeño apasionado en sufrir y experimentar en la vida cotidiana todo el dolor y la más profunda congoja que soportaban los campesinos y parias más pobres de la India, temblaba, desnudo, en invierno como ellos y soportaba sin quejarse el calor abrasador de los veranos del centro de la India. Cuando el Congreso le ofrecía el control total de su maquinaria nacional y la corona de su presidencia, invariablemente los rechazaba y, en su lugar, preparaba a hombres más jóvenes para que llevasen lo que él llamaba la «corona de espinas».

Abandonó la organización que había revitalizado cuando su naturaleza apasionada juzgó que se había vuelto demasiado Imperiosa, demasiado rica y codiciosa.

Por medio del poder de su pasión, Gandhi se recreaba a sí mismo a imagen y semejanza de los millones de seres desnudos hambrientos de la India, los más pobres, y cuando su "voz mi interior" le empujaba a ello, podía apelar a aquel ejército harapiento y desarmado, cuyo dolor él reflejaba y ampliaba en su limpio cuerpo desnudo, para que le siguiera, descalzo, por la Vía Dolorosa que llevaba a la libertad de la India.

Y millones y millones de personas le seguían sin titubear, no como a un Moderno líder político, ni como a un príncipe nativo medieval o un maharajá marcial, sino como a su propio Mahatma, el «Alma Grande» de la India, el único título del que disfrutó en su vida ll i ii que su espíritu apasionado lo consideró excesivamente pasado y honorífico.

Gandhi creía que «Cuanto más puro el sufrimiento (tapas), mayor  el progreso. De ahí que el sufrimiento de Jesús bastase para liberar a un mundo afligido... Si la India desea ver el Reino de Dios instaurado en la Tierra, en vez del de Satanás que ha envuelto a Europa... debemos pasar por el sufrimiento».

Gandhi que era un yogui brillante, decidió oponer los poderes apasionados de su espíritu sufriente y sublimado al imperio más fuerte del mundo. Su genio religioso creativo le permitió unir la corriente principal de la pasión occidental con el tapas tradicional de la India, sintetizando ambas formas de sufrimiento dentro de  su Alma Grande. Se convirtió en un caldero de dolor que iluminaba de forma tan brillante que le dotaba de un áurea de bondad y luz, magnetizando a millones de personas que iban a la cárcel sin chistar cuando las llamaba y morían por él si alguna vez se lo pedía.

Pero el significado de la pasión occidental, de modo muy parecido a la evolución semántica de tapas, cuyo matiz cambió de «calor» con «connotaciones infernales» a «sufrimiento», pronto llegó a abarcar estados opuestos de emoción, sentimientos como «deseo» y «aversión», «esperanza» y «miedo», «amor» y «odio». La pasión de Gandhi reflejaba una ambivalencia parecida. Luchó durante toda su vida madura por someter su fuerte impulso sexual, creyendo que el coito con su esposa era malo, salvo cuando su finalidad era la procreación.

El rechazo de toda forma de violencia, además, le hacía sumamente sensible a la violencia potencial de la brutalidad sexual. También en este caso examinó las raíces profundas de la India antigua en busca de un remedio y le pareció encontrarlo en la Brahmacharya (estudiante célibe), la primera etapa de una vida tradicional de la casta superior hindú, antes de su iniciación sexual por medio del matrimonio. Gandhi se esforzó por volver a aquel casto primer estado y permanecer en él durante los cuatro últimos decenios de su vida, y luchó de forma sumamente apasionada por cumplir su voto de abstinencia total.

Gandhi equiparaba el Ahimsa (no violencia), o, como prefería definirlo, el amor, con Dios. También creía que «la verdad (Satya) es Dios», y dedicó la mayor parte de su vida a la búsqueda apasionada de «ver» a Dios viviendo en armonía perfecta con los atributos de oro divinos. Asimismo, el abrazo apasionado del tapas le enseñó a olvidar el miedo. Incorporó este mantra sin miedo en la misión de su vida, que era liberar a sus seguidores de los grilletes que imponía el miedo, además de aquellas cadenas más fácilmente visibles forjadas por la tiranía extranjera.

 Armado con el Ahimsa, la Satya y el tapas, Gandhi transformó su cuerpo frágil y desnudo y su alma impávida en una fortaleza prácticamente inexpugnable.  Gandhi no tuvo inconveniente en revelar cuan a menudo se equivocaba en su vida personal, además de en su vida pública. Siempre que detectaba alguna imperfección o se daba cuenta de que había cometido un error estratégico (lo que llamó un «error himalayo» al emprender prematuramente la satyagraha), nunca titubeaba en reconocer su error y en dar marcha atrás, obedeciendo su «voz interior», que él creía que era la voz de Dios.

Al tratar de alcanzar semejante altura ideal y atenerse tan firmemente a principios nobles y a lo que él llamaba la «purezas de  medios», Gandhi no logró todo lo que esperaba para la India, Pero la pasión de su vida fue el legado que dejó a su país y al mundo e inspiró a millones con la grandeza de su sueño y iunos cuantos discípulos con un amor apasionado al sufrimiento en su propia, dolorosa y estrecha senda al martirio. En la pasión de Gandhi radica la clave de su templo interior de dolor.

Sufrió gozosamente al proteger su sueño de devolver algún algún día la épica Edad de Oro de bondad y verdad a la Madre India. Y través del prisma polifacético de su pasión, la trágica debilidad de Gandhi se revela como la otra cara de su singular fuerza  y ayuda a explicar por qué finalmente no obtuvo aquello por lo que trabajó con más ahínco y más sufrió.

Fuente Consultada: GANDHI Stanley Wolpert

LA JUVENTUD Y LOS VALORES DE UN GRAN HOMBRE
La vida de Mohandas Karamchand Gandhi hunde sus raíces en la más pura tradición religiosa de la India, pues desde niño buscó apasionadamente la verdad y, ya más adulto, demostró un profundo respeto a la vida y a la dignidad de las personas, principios en los que afincó su filosofía de la No Violencia.

El Mahatma, en sus escritos, recuerda a su padre como un hombre leal, decidido, generoso e incorruptible. De su madre, señala que estaba dominada por sentimientos de santidad y que era capaz de hacer las promesas más exigentes y las observaba sin fallar, y ni siquiera el estar enferma le servía de excusa para dejar de cumplir lo que había ofrecido.

A tal punto pareció influir en Gandhi esta actitud de su madre, que resulta decidor lo ocurrido mientras cursaba el cuarto grado en una escuela de Porbandar, su pueblo natal. Un día se presentó un Inspector para verificar el trabajo del profesor y ordenó un dictado de cinco palabras.

El maestro del curso advirtió que Gandhi se había equivocado al escribir una de ellas y, disimuladamente, se lo quise advertir golpeándole en un pie. El niño hizo caso omiso de la señal. entregando su hoja tal como la había terminado. El resultado del examen demostró que Gandhi había sido el único en tener un error, lo que además de conseguirle los reproches del profesor, le valió ser tildado de estúpido por el resto de sus compañeros.

El muchacho era de carácter introvertido, casi no tenía amigos. Llegaba puntualmente a clases y, una vez terminadas, regresaba corriendo a su casa, sin conversar con nadie. Al pasar a quinto grado decidió corregir esta situación, e hizo amistad con un compañero que era muy diestro, además de fuerte y robusto.

Le ganaba a Mohandas en todas las pruebas y juegos que se propusieran, explicándole que se debía a que se alimentaba con carne, induciéndolo a salirse del régimen vegetariano. Fue una de las pocas veces que Gandhi cedió ante una promesa. Sin que su madre lo notara, acompañaba a su nuevo amigo a la casa de éste, donde recibía sin objeciones los platos que le servían.

El razonamiento que aceptaba era de que si comía carne, se haría un hombre atlético y decidido. Por ende, si el país entero adoptaba la costumbre, algún día podría tener su propio soberano. Cuando volvía a su casa, no tenía apetito, y argumentaba ante su madre diversos pretextos, los que, a la larga, no le dejaban la conciencia tranquila. La situación se repitió solamente dos veces, concluyendo Gandhi que aunque fuera necesario comer carne,.y no menos esencial para todo el país una reforma del régimen alimenticio, más valía, a pesar de todo, que no engañara a sus padres, mintiéndoles. Desde entonces, nunca más volvió a comer carne.

A los 13 años, y por imposición paterna, la que seguía las costumbres ancestrales, contrajo matrimonio. Para Mohandas fue como un juego, puesto que su esposa era también apenas una niña. Luego de este primer tiempo, el muchacho comenzó a adoptar las actitudes de todos los hombres casados en la India , utilizando a su mujer como una esclava y sólo para calmar sus instintos. Sin embargo, a poco andar y ante los consejos de la madre y su acendrado respeto por la dignidad de las personas, varió radicalmente de conducta, y, como él mismo lo dice, amó entrañable y profundamente a su mujer.

Terminado el bachillerato, a la edad de 18 años, su padre decidió enviarlo a estudiar Leyes a Inglaterra. La madre se mostraba pesarosa y preocupada, pues aparte de tener que separarse de su hijo, la asustaban los rumores de que Londres era un lugar de perdición para la juventud. Le habían contado que era habitual que éstos consumieran alcohol e ingirieran carne en abundancia. Gandhi calmó sus angustias, haciendo un voto de no tocar ni a las mujeres, ni probar el vino ni la carne.

La decisión, durante un tiempo, le costó pasar hambre. La dueña de la casa en que se hospedaba no sabía qué hacerle de comer, lo que obligaba a Gandhi a concurrir a restaurantes baratos donde, según cuenta, se "atiborraba de pan". Un compañero de habitación le planteaba que se estaba haciendo daño a sí mismo y un día le leyó la "Teoría de lo útil" de Benthon. Gandhi no comprendió el mensaje, además que el lenguaje era difícil, por lo que le interrumpió, diciéndole : "Le pido mil perdones, pero estas cosas abstrusas me desconciertan. Admito que es necesario comer carne, pero me es imposible faltar al voto que he hecho. Esto no se discute".

Gandhi se tituló de abogado en 1891 y el 10 de junio del mismo año fue admitido en el Real Colegio de la Orden. Satisfecho de sus logros y deseoso de brindar su saber y sus esfuerzos en la patria, retornó a la India. Uno de sus hermanos, orgulloso pero haciendo un sacrificio económico, lo instaló con un bufete en Bombay. Gandhi no se sentía útil pleiteando en juicios cuyas causas eran impersonales, por lo que ante el ofrecimiento del dueño de una casa comercial de Parbandar, amigo de su padre, que tenía un conflicto con un corresponsal en África del Sur, consintió en trasladarse allí.

Fuente Consultada: HECHOS, sucesos que estremecieron al siglo Tomo N°15 Mahatma Gandhi

PASAJES CURIOSOS DE LA VIDA DE GANDHI

Cierta tarde llegó a la escuela Mister Giles. Era el inspector británico destacado para tomarles pruebas a los alumnos. Los chicos estaban exaltados. El profesor pidió silencio y le dijo a Mister Giles que empezara cuando a él le pareciera adecuado. Mister Giles les explicó que les iba a tomar un examen de ortografía. A simple vista Gandhi no parecía nervioso, pero cuando le llegó el turno de deletrear "tetera", sintió que el sudor le corría por el cuerpo. Mientras los chicos hacían el examen, el profesor paseaba entre los pupitres.

Al llegar al de Gandhi, notó que el muchacho había deletreado mal "tetera". Miró hacia uno y otro lado y después con un gesto sutil le dijo a Gandhi que podía copiarse de su compañero de pupitre. Gandhi quedó tan perplejo como confundido ante la actitud de su profesor.

Desde su niñez le habían enseñado que a los mayores se les debía respeto y, hasta donde él entendía, su profesor estaba ahí justamente para evitar que los alumnos se copiaran entre sí. Sobre la base de esos principios no siguió el consejo de su profesor y entregó su prueba tal como él la había escrito.

Para su sorpresa todos los alumnos, excepto él, aprobaron el examen. Antes de abandonar el aula, el profesor llamó a Gandhi.

-Has sido muy tonto -le dijo.

Gandhi agachó la cabeza, sin comprender. Y esa incomprensión la mantuvo durante el largo camino hacia su casa. Sin embargo, pese a las contradicciones y a las dudas, desde aquel día algo le quedó claro: jamás traicionaría sus convicciones, ni por un examen ni por nada del mundo.

Había comenzado a cursar la secundaria cuando su padre llegó con una noticia.

-Nos vamos a Porbandar -dijo.

-¿En serio? ¿Por qué? -preguntó Gandhi.

-Porque llegó la hora de tu casamiento.

Fue en ese momento que Gandhi recordó que, años antes, una familia en especial solía visitar a menudo a sus padres. Nunca imaginó que esas charlas eran, en realidad, los preparativos para su compromiso con una niña. Algo común en la India, en familias como a las que él pertenecía. El compromiso suele ser un pacto de palabra entre los padres de ambos chicos. Cuando éstos llegan a la edad adecuada comienza a organizarse lo que será la fiesta de casamiento, una ceremonia majestuosa.

En silencio, Gandhi tuvo que probarse todos y cada uno de los trajes que sus padres le traían. Vio cómo pasaban largas horas organizando el presupuesto para la comida. Íntimamente, Gandhi lo vivía como un juego frívolo de usar buenas ropas, bailar, comer rico y en abundancia. En medio de esos manjares le presentarían una nueva amiga para jugar.

La familia Gandhi se preparó para el viaje hasta Porbandar. Era un largo camino que, en general, demandaba más de cinco días de marcha. Kaba quería llegar rápido y logró hacerlo en sólo tres días, pero el apuro trajo consigo un accidente. En un momento del recorrido, el carruaje volcó y Kaba sufrió varias heridas.

Llegó a Porbandar envuelto en vendas, bastante dolorido y algo desolado. Gandhi no podía evitar sentirse angustiado por el accidente de su padre; de alguna manera se sentía culpable. Pero tanto su ánimo como el de su padre cambiaron no bien llegaron al sitio donde se iba a celebrar la ceremonia. Nadie pudo borrarles la sonrisa de sus caras. Kaba había logrado su propósito y Gandhi no disimulaba su impaciencia y su ilusión ante ese gran evento.

La ceremonia empezó en el horario acordado. Gandhi y Kasturbai, su futura esposa, se sentaron en la tarima preparada especialmente para ellos. Los dos niños, leales al deseo de sus padres, representaron los sietes pasos del rito Saptapadi prometiéndose fidelidad y devoción.

Los respectivos padres se miraron contentos sabiendo que después de este acto el matrimonio se convertía en algo inalterable. Gandhi tomó un pedazo de kansar y se lo puso a Kasturbai en la boca. La niña hizo lo mismo con su nuevo esposo y ambos saborearon el dulce manjar, i misil mando de esta manera el matrimonio.

El resto del día se transformó en una gran fiesta. Cuando cayó el sol, los recién casados se retiraron para compartir la primera noche juntos y en la más profunda intimidad. Sin embargo, no supieron qué hacer  esa noche. Eran dos extraños que apenas podían mirarse a los ojos, y la timidez no los dejaba pronunciar palabra.

Los días y las noches que siguieron a aquella primera vez fueron allanando el camino para que Gandhi y Kasturbai comenzaran a conocerse de verdad. Ella dejó de ser la niña amiga de Mohandas para convertirse en una mujer: la mujer de Gandhi. Los cinco primeros años, la pareja no vivió siempre bajo el mismo techo. Kasturbai recibía a veces el llamado de sus padres para que regresara a su casa. No le quedaba otra alternativa. En la India, los matrimonios tan jóvenes tienen prohibido vivir juntos hasta cumplir los dieciocho años.


ALGUNAS DE SUS CITAS MAS CONOCIDAS...

Lo que se obtiene con violencia solo se puede mantener con violencia.  
La violencia es el miedo a los ideales de los demás.  
La humanidad no puede librarse de la violencia mas que por medio de la violencia.  
No me gusta la palabra tolerancia pero no encuentro otra mejor.  
Lo mas atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena.  
La verdad jamás daña a una causa justa.  
Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en èl.  
Un país, un civilización se puede juzgar por la forma en que trata a los animales.  
Los medios impuros desembocan en fines impuros.  
La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo.  
Que otro libro se puede estudiar mejor que la humanidad?  
La muerte no es mas que un sueño y un olvido.  
Todo lo que se come sin necesidad se roba al estomago de los pobres.  
Los grilletes de oro son muchos peor que los de hierro.  
Son un soñador practico, quiero convertir mis sueños en realidad.  
El que retiene algo que no necesita es igual al ladrón.  
Casi todo lo que realicé es una insignificancia, pero es muy importante que lo haga.  
El capital no es un mal en si mismo,el mal radica en el mal uso.  
Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia.  

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Irena Sendler
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