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Gabriel García Márquez: Del
periodismo a la ficción y viceversa:
Desde hace años, Gabriel García Márquez es considerado dentro del ambiente
periodístico como uno de los mayores referentes del género, debido a que su
estilística y talento han hecho posible la creación de inagotables páginas
en las que se plasma el nuevo periodismo.
Ese llamado "Nuevo Periodismo",
que nació en los albores de la década del 60 en los Estados Unidos, con la
publicación del libro "A sangre fría" de Truman Capote, y que luego fuera tomado
como punto de partida para modificar y renovar la labor del comunicador social,
en figuras tales como Tom Wolfe, Norman Mailer, Hunter S. Thompson, y el
argentino Rodolfo Jorge Walsh. Ese es precisamente el estilo que caracteriza la
obra periodística de García Márquez.
Conocido también por su larga
lista de destacas y premiadas obras literarias, que han ido desde la novela
hasta el cuento, en un sinfín de situaciones desde cómicas a dramáticas que han
experimentado sus personajes, Gabriel García Márquez ha cultivado además su
vocación por la comunicación social.
Y para ello, nada mejor que
fusionar su arte con las letras, plasmando la información en interesantes y
amenas notas en las que ha sabido combinar
a la perfección elementos literarios
con otros artilugios propios de la investigación periodística.
Es por ello, que su obra titulada
"Notas de Prensa 1980-1984" no ha perdido vigencia, y continúa siendo uno de los
manuales imprescindibles para cualquier estudiante de la carrera de comunicación
social.
Quizás la mayor hazaña de Gabriel
García Márquez haya sido precisamente el poder cruzar los límites que existen
entre los géneros literarios de ficción y la redacción periodística, una
combinación de opuestos que siempre logro mimetizar con el equilibrio justo y
necesario.
En este sentido, cabe destacar una
de sus frases, perteneciente al artículo titulado "¿Quién cree a Janet Cooke?",
publicado en el libro de notas antes mencionado, en la cual el autor explica con
sus palabras las diferencias de género y la simbiosis que es posible realizar
entre los opuestos:
"Lo malo es que en periodismo un
solo dato falso desvirtúa sin remedio a los otros datos verídicos. En la
ficción, en cambio, un solo dato real bien usado puede volver verídicas a las
criaturas más fantásticas. La norma tiene injusticias de ambos lados: en
periodismo hay que apegarse a la verdad, aunque nadie la crea, y en cambio en
literatura se puede inventar todo, siempre que el autor sea capaz de hacerlo
creer como si fuera cierto. Hay recursos intercambiables".
El escritor nació durante las
primeras horas del 6 de marzo de 1927 en la ciudad colombiana de Aracataca, del
partido de Magdalena, bajo el nombre de Gabriel José de la Concordia García
Márquez, en medio de una familia acomodada y de fuertes raíces militares.
Hijo del telegrafista y
farmacéutico Gabriel Eligio García, y de la joven Luisa Marquez Mejía, a pocos
meses de su nacimiento fue bautizado con el alias que lo acompañó durante gran
parte su vida, Gabito, hasta que este apodo fue reemplazado por el apócope Gabo,
a partir del momento en que el subdirector del diario bogotano El Espectador,
Eduardo Zalamea Borda, comenzó a llamarlo de ese modo.
Sin lugar a dudas, una de las
primeras y máximas influencias que recibió García Márquez durante su niñez se
suscitó a través de su abuelo, el coronel a quien el pequeño Gabito llamaba
cariñosamente "Papalelo", ya que no sólo se trataba de un hombre dedicado a las
fuerzas, sino que además se desarrolló como narrador.
Asimismo, su abuela Tranquilina
Iguarán Cotes influyó en su manera de observar el mundo cotidiano, ya que se
trataba de una mujer que poseía una personalidad supersticiosa y creía
fuertemente en las leyendas y mitos populares, lo que le brindaron a Gabito un
inagotable universo de inspiración para sus primeras creaciones literarias.
Pero aquellas fuentes de
inspiración durarían poco tiempo, ya que cuando Gabriel cumplió los 8 años
falleció el coronel y su abuela fue víctima de una enfermedad que la dejó ciega,
por lo que los padres del pequeño decidieron trasladar al niño a un internado en
Barranquilla, cerca del puerto del Río de Magdalena, donde comenzó su educación
formal.
Luego llegarían sus estudios
secundarios, los cuales realizó en el colegio jesuita San José, donde tuvo la
oportunidad de publicar sus primeros poemas, dentro de la revista escolar
llamada "Juventud".
A poco de finalizar la secundaria,
el joven decidió mudarse a la ciudad de Bogotá para llevar a cabo la carrera de
derecho en la prestigiosa Universidad Nacional de Colombia, y donde al mismo
tiempo comenzó a desarrollar su vocación de escritor.
Esto lo llevó a iniciar una
producción literaria y periodística sin límites, y que desde siempre ha sido
considerada prolífica y talentosa. Desde aquel primer cuento, titulado "La
tercera resignación", que fue publicado por el diario El Espectador en 1947,
hasta su más reciente obra demuestra el poderío y exquisitez de su arte.
Dentro de su vasta y variada
producción literaria, Gabriel García Márquez ha sabido cultivar a la perfección
diferentes géneros, desde cuentos y relatos cortos tales como "Diálogo del
espejo", "Un día de éstos", "La viuda de Montiel" y "Doce cuentos peregrinos",
entre otros, pasando por sus obras teatrales como "Diatriba de amor contra un
hombre sentado", publicada en 1994, hasta sus más fascinantes novelas y textos
periodísticos, como "El coronel no tiene quien le escriba", "La mala hora",
"Relato de un náufrago", "Crónica de una muerte anunciada", "El secuestro", "El
amor en los tiempos del cólera", "El general en su laberinto", etc., etc.
Pero sin lugar a dudas, una de las
obras más exitosas y trascendentes del autor ha sido la novela "Cien años de
soledad", que fue publicada en 1967, y logró vender más de 8000 copias en una
sola semana, y que por supuesto se ha convertido en el principal best-seller del
García Márquez.
Más allá del éxito de su impecable
producción, Gabo sigue siendo un hombre humilde y modesto, que disfruta del
cariño de su público, y cuyo talento sin límites lo han llevado a recibir el
Premio Nobel de Literatura en 1982.
Fuente Consultada:
Graciela Marker
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