|
Introducción
Al
período 1880-1916 de nuestra historia argentina lo podemos definir como el
"Período de la Oligarquía porteña". Los presidentes que se encargaron a llevar
adelante este modelo oligárquico liberal del período mencionado fueron, en orden
de asunción:
Julio
Argentino Roca
Miguel Juarez Celman
Carlos Pellegrini
Luis
Saenz Peña
José
Evaristo Uriburu
Julio
Argentino Roca (Su 2º presidencia)
Manuel Quintana
José
Figueroa Alcorta
Roque
Saenz Peña
Cada
uno de estos presidentes se encargó de consolidar el Régimen Liberal
extranjerizando todos los órdenes de la sociedad, sean éstos político,
económico, social y cultural.
Para
referirnos a lo que acabamos de plantear comenzaremos en este trabajo por
caracterizar a la llamada "Generación del '80" integrada por un conjunto de
hombres (minoría oligárquica) que tuvieron a su cargo la conducción del país,
sin mezquinar sus esfuerzos en llevar adelante la tarea del progreso indefinido,
convencidos plenamente de ello, pero con la condición humillante de
subordinarnos ante los intereses extranjeros, principalmente inglés.
El
proyecto de la Generación del ochenta es quizás el más completo de reordenar y
modificar desde sus bases la sociedad argentina. Una generación de ideas
liberales, europeísta, seudo-culta, ansiosa por dejar atrás un pasado catalogado
por algunos de sus ideólogos como bárbaro y que, sin embargo, no puede romper
con al antiguo soporte de la economía, que es la tierra. Era un conjunto de
hombres que devotamente creía en el progreso.
Su
proyecto de país en una forma de producción primaria, sin que la acumulación
obtenida se reinvierta en el crecimiento, o sea un proyecto de desarrollo
capitalista autónomo, dará por resultado que a corto plazo el proyecto entre en
crisis, encontrándose por otra parte, estrechamente ligados los intereses de la
elite con los del país hasta confundirse unos con otros.
En
qué consistía este proyecto?
En lo
económico, la inserción de nuestro país en la división internacional del trabajo
a partir de la producción de materias primas y alimentos y la importación de la
mayor parte de los productos elaborados que se consumían en el mercado interno;
en lo social, el tratar de cambiar usos nativos a través de la inmigración de
mano de obra y tratando de europeizar nuestras costumbres; y en lo político, la
conformación de un estado moderno a partir de instituciones a imitación de la
Europa de fin de siglo con el propósito de ofrecer garantías a los capitales
extranjeros que invertían en nuestro país.
Por
otra parte Europa tiene necesidad de colocar un excedente de producción y de
población, asimismo necesita de alimentos y de materias primas.
Para
asegurar la ansiada meta del progreso, los distintos sectores le atribuían a la
educación una relevancia singular queriendo alfabetizar a la masa de argentinos
que vivían bajo un índice de analfabetización extraordinario, pero más necesaria
fue la educación de la elite dirigente que debía pasar por la universidad si
quería acceder a una posición destacada dentro de la carrera política para
alcanzar el poder.
Esta
generación aprendió que la libertad individual era el valor supremo que el
Estado debía defender y que el librecambio comercial era el sustento de toda
política económica, pero no advirtió que esa libertad era privilegio de los
fuertes y en la Argentina los fuertes no fueron precisamente los nativos, que el
librecambio solo servía para consolidar al capital extranjero y que los sagrados
derechos y garantías eran solamente excusas para amparar a las compañías
extranjeras cuando buscaban eludir los impuestos nacionales o no querían
someterse a las leyes justas de la Nación.
La
ideología que adoptó esta generación fue el reflejo de los sentimientos e
intereses de los terratenientes, su gobierno fue el gobierno de los selectos y
de los iluminados. Bajo su influjo Buenos Aires dejó de ser la gran aldea para
transformarse en una urbe cosmopolita de carácter, como ya dijimos, europeizante
ya que la educación universitaria a la que nos referimos anteriormente tenía que
venir de Londres y Paris.
El
positivismo fue su filosofía: orden y progreso. Este lema, que se lo debemos a
Comté, fue la bandera de su accionar. Progreso significó crecimiento y
modernización. Orden consistía en crear las condiciones de tranquilidad en las
cuales debía encontrarse el pueblo para permitir la proyección del progreso sin
pausa.
La
segunda mitad del Siglo XIX trae el triunfo del capitalismo industrial y con
ello el aumento de la demanda de materias primas. La mejora en los transportes
permiten el traslado de millones de inmigrantes que van a satisfacer la
creciente demanda de mayor producción. En este mundo de progreso y cambio se
inserta la Argentina a través de la expansión de su producción agropecuaria
produciéndose entonces el fenómeno de un extraordinario crecimiento en su
economía pero para ello fue preciso conquistar la Pampa Húmeda expulsando al
indio y sometiendo todo el territorio nacional a la voluntad del gobierno
central, de esta manera indios y gauchos fueron sacrificados en beneficio del
sistema.
La
riqueza generada se derrocharía en la construcción de palacios, monumentos y
lujo a la europea.
Esta
generación fue un fenómeno cultural trascendente, fruto de la política
educacional liberal, querido y logrado por un plan meditado. Sus hombres
oscilaban en los 30 años de edad en consecuencia no habían vivido la época del
federalismo. Conocieron como una única realidad nacional la de los gobiernos
liberales posteriores a Pavón y se formaron en los Colegios Nacionales lo que
les permitió pertenecer a los grupos privilegiados convirtiéndose en ilustrados
a la europea y aptos para integrarse a la política, a la burocracia y al
ejercicio de las profesiones liberales ocupando los mejores cargos.
Sin
trabas morales para sus ambiciones dejaron de lado los principios éticos de sus
antecesores y las costumbres tradicionales creando un nuevo estilo de vida,
aprovecharon los empréstitos, los juegos de la Bolsa, el hipódromo y los naipes
que se hicieron sus costumbres y le otorgaron dinero fácil que les permitió
acceder al despilfarro, a las viviendas más suntuosas, a la vestimenta europea y
gozar de todos los lujos.
Con
ellos comenzó la corrupción fenómeno nuevo en el país, salvo algunos pocos casos
anteriores. Esta generación fue ajena al sentir nacional, inescrupulosa,
dilapidó la riqueza de la Nación empobreciendo al país y exaltando como únicos
valores culturales los propios de Europa, logrando también imponer en el país el
respeto sagrado al capital extranjero.
El
paso audaz en la promoción del cambio económico social fue la apertura del país
a la inmigración. La República comenzó a atraer inmigrantes a los que se les
ofrecían facilidades para su incorporación al país, pero sin garantizarles la
posesión de la tierra, así lo estableció la Ley de Colonización de 1876, que
reflejaba la situación del Estado frente a la tierra pública, entregada
sistemáticamente a los grandes poseedores.
Algunas de las causas de la inmigración fueron: la necesidad de la Argentina de
integrarse al mercado europeo; la situación inversa con respecto a las
necesidades argentinas y europeas, Argentina necesitaba mano de obra, como
consecuencia del proyecto de expansión del sector agropecuario; y Europa
liberaba mano de obra, como consecuencia de la tecnificación del agro y la
Segunda Revolución Industrial; además se contaba con una zona muy apta para la
explotación agropecuaria: la Pampa Húmeda, cuya explotación requería mano de
obra y capitales, escasos en nuestro país.
Los
inmigrantes tenían escasas posibilidades de transformarse en propietarios y, en
cambio, se ofrecieron como mano de obra. La distribución tuvo una tendencia
definida y la corriente inmigratoria se fijó preferentemente en la zona del
litoral y en las grandes ciudades. Así comenzó a acentuarse la diferencia entre
el interior del país y la zona del litoral, antes contrapuestas por sus recursos
económicos y ahora sumándosele las diferencias demográficas y sociales.
Esta
inmigración fue predominantemente de origen latino: español e italiano. La
agrupación de las colectividades insinuaba ya la aparición de grupos marginales.
A medida que se constituía ese impreciso sector de inmigrantes e hijos de
inmigrantes, la clase dirigente criolla comenzó a considerarse como una
aristocracia, a hablar de su estirpe y a acrecentar los privilegios que la
prosperidad le otorgaba sin mucho esfuerzo. Despreció al humilde inmigrante que
venía de los países pobres de Europa, precisamente cuando se sometía sin
vacilaciones a la influencia de los países europeos más ricos.
Entre
las consecuencias que produjo esta inmigración, citamos: contribuyó a un aumento
de la "raza" (por así decirlo) blanca argentina; contribuyeron al proceso de la
rápida urbanización de la población y aportaron mano de obra para el desarrollo
industrial que aún no era de magnitud importante; los extranjeros, sin
proponérselo, produjeron cambios en el lenguaje y las costumbres de los
argentinos; la inmigración ayudó al crecimiento en gran escala de la población;
la propagación del socialismo y el anarquismo (que más adelante desarrollaremos)
por los inmigrantes llegados con formaciones políticas y la creación de
sindicatos; lo anterior generó una política antiinmigratoria que llevó a generar
leyes como la Ley de Residencia de 1902; la creación de conventillos que eran
grandes mansiones coloniales en ruinas; y el incipiente desarrollo de una nueva
actividad: la prostitución (que también nos referiremos a ella con más detalles
en columnas siguientes).
Los
dirigentes y latifundistas no tuvieron ningún problema social grave, vivían en
un paraíso pero de repente, con la llegada de los inmigrantes, las cosas no
salieron como lo esperaban: se produjo desocupación, que con las formaciones
políticas que estos inmigrantes tenían (socialistas y anarquistas) crearon
sindicatos, boletines del trabajador, entorpeciendo ahora la vida fácil del
latifundista, los cuales ante estos problemas crean las leyes de represión (la
Ley de Residencia expulsaba a todo inmigrante que atentara contra la paz social
o levantara sus banderas políticas).
Tampoco se cumplió el objetivo de que inmigraran anglosajones como se pretendía
sino que vinieron en mayor medida españoles e italianos con pocos recursos
económicos y que eran toscos para los trabajos siendo que nuestros nativos eran
tan hábiles para todo tipo de trabajo manual y quizás más habilidosos aún que
los inmigrantes. De todas maneras, estos inmigrantes contribuyeron al progreso
del país y a llegar a ser el país europeo de latinoamérica.
Con
relación a los recién llegados, la dificultad para acceder a la propiedad
constituye una de las características distintivas del proceso inmigratorio. El
grupo de propietarios y sus grandes representantes en el poder no concebían la
inmigración más que como una fuente de mano de obra barata. La clase dominante
de grandes estancieros no favorecía al pequeño agricultor independiente; por
otro lado las fronteras que al sur de La Pampa, separaba los territorios
explotados de las zonas amenazadas por los indios, fue suprimida por la Campaña
del Desierto y las nuevas tierras fueron incorporadas al patrimonio nacional en
lugar de destinarse a la colonización, fueron vendidas, en parte por adelantado,
para cubrir los gastos de la expedición del General Roca.
Los
grandes propietarios no estimaban necesario ni conveniente compartir la riqueza
agropecuaria, origen del prestigio social y motor de la economía con los recién
llegados, así como nunca demostraron interés en incorporarlos definitivamente a
la sociedad argentina.
Por
otro lado, en la ciudad y en el orden social, la gran inmigración provocó la
entrada de grandes epidemias como el cólera y la fiebre amarilla, con foco
principal en el Sur, sector de Buenos Aires que más creció con inquilinatos y
conventillos, factor éste que aumentó el riesgo de enfermedades y las rentas de
los propietarios.
Puede
decirse que el cambio demográfico provocado por la entrada masiva de inmigrantes
afectó en lo político y en lo económico debido a que una minoría enriquecida
controlaba el poder de la ciudad desde una zona porteña completamente
modernizada (Recoleta) donde se instalaron los aristócratas en mansiones de lujo
y dejando los suburbios porteños para los extranjeros que ya sumaban más del 50%
de la población.
A su
vez, el desarrollo edilicio hizo necesario una mano de obra especializada de
obreros de la construcción que surgió de la inmigración europea retenida en
Buenos Aires. Albergada en conventillos, con sueldos bajísimos, se convirtieron
en renta segura para los propietarios explotando así, al máximo, al obrero
inmigrante y al criollo marginado.
Pero
la explotación no solo llegó a ellos sino que apareció en Buenos Aires un
negocio típico de París: "La prostitución", dada en gran parte porque el
elemento masculino predominaba en gran medida sobre todo en edades jóvenes
(entre 20 y 45 años), en pleno estado viril. En cuanto a los nativos, la
situación era diferente, escaseaban los hombres debido a la guerra contra el
Paraguay, las guerras civiles y la Campaña al Desierto que habían costado la
vida de muchos de ellos; en consecuencia aparecieron las solteronas (ya que el
inmigrante no alternaba socialmente con los nativos) entre las familias
distinguidas, y por otro lado la prostitución, como única alternativa de
satisfacer los instintos de procreación. Los hombres sin pareja estable llegaron
a ser clientela segura de los prostíbulos populares que aparecieron en la
ciudad. Esta actividad llegó a ser altamente lucrativa ya que los prostíbulos
iban creciendo en lujo y comenzaron a recibir una clientela selecta en busca de
nuevas emociones, pero muchos, además de emociones, encontraron infecciones
venéreas que recibieron el nombre de enfermedades secretas.
Julio
A. Roca se reservó el carácter de gran dirigente del Partido Autonomista
Nacional. Este Partido se había iniciado con Alsina, liberal disidente que
fracturó el Partido durante el Gobierno de Mitre, tanto por sus ambiciones
personales como por la cuestión Capital. De esta manera el liberalismo queda
dividido en: Partido Liberal Nacionalista (llamados "cocidos", de Mitre) y
Partido Liberal Autonomista (llamados "crudos", de Alsina).
El
país tenía una apariencia constitucional; en él eran factores de poder el
ejército y los círculos financieros y oligárquicos de Buenos Aires subordinados
al capital inglés. Roca no necesitó de la violencia para tener estos factores a
su favor, aplicó su astucia y, acompañado siempre de un golpe de suerte, logró
tenerlos de su lado.
Su
lema fue "Paz y Administración" entendiéndose con esto la inexistencia de
conflictos armados y la estructuración del Estado Liberal que garantizaba a cada
uno sus derechos para entrar en la libre competencia. Pero esto de la
administración también significó burocracia que aumentó a extremos
imprevisibles.
El
P.A.N. dirigido por Roca, fue real partido único con un jefe único, ejerció el
poder político del país de manera absolutamente personalista, sabía que el
Presidente de la República y el presidente del P.A.N. todo lo podían y él era
ambas cosas, además de ser el militar de mayor grado y prestigio en el país. No
existía representación de la minoría, se elegía en lista única.
A
Julio Roca, apodado "el zorro" por su astucia, pactos y tranzas cuando le era
conveniente, lo sucede su concuñado Miguel Juarez Celman debido a que Roca quiso
extender su presidencia pero sin reformar la Constitución por lo que se inclinó
por la "alternancia" es decir....alternando con Juarez Celman que era el hombre
indicado para continuar con su política aunque muy próximo a esto entraron en
conflicto por la cuestión poder.
Una
vez instalado Juarez Celman en el gobierno a su sistema se lo llamó "el unicato",
el presidente es proclamado jefe único del partido gobernante y lo que no podía
hacer constitucionalmente lo podía hacer como único. Recibió el gobierno sin
oposición y heredando un armazón política sólida y unánime teniendo en cuenta
que la opinión pública no existía como factor de poder. Fue un típico
representante de la Generación del '80 y su tendencia tomó el nombre de
"Conservadora" ya que solo tenía que conservar el orden liberal alcanzado hasta
el momento pero luego guiado por la ambición de desplazar a Roca como factor de
poder político.
En
cuanto a la política económica siempre se continuó el modelo liberal durante el
período que nos corresponde a través de las diferentes presidencias. En este
orden, el económico, es donde más se percibe la acción gubernamental consecuente
con los intereses británicos. La producción era básicamente de dos tipos: una
para el mercado interno (de menor calidad) y otra para el mercado externo (la
mejor, consumo de buena calidad para el extranjero), y aún en estos días podemos
apreciar esta característica en los productos con la insignia "mercadería de
exportación". La política económica dio al país una estructura que resultó muy
difícil de modificar y hasta ahora imposible de romper sin que nada se haya
construido a favor de una estructura auténticamente democrática como lo hubiera
exigido una aplicación estricta de los principios liberales, además ni los
gobernantes argentinos ni las influencias foráneas tuvieron mayor interés en que
esta estructura democrática e institucional se afirmara en el país.
Sintetizando algunos otros aspectos de la economía liberal de este período,
podemos decir:
*En
materia ferroviaria, las líneas férreas aumentaron su extensión en gran medida,
pero este incremento corresponde a las empresas concesionarias extranjeras
conectándose todas con el litoral portuario en forma de abanico para llegar a
diferentes puntos del país, administrándose todas ellas sobre el modelo del
ferrocarril oeste, una de las tres empresas nacionales, hasta que éste fue
también integrado a manos británicas sin ningún tipo de fundamento coherente ya
que a menores costos originaban siempre un mejor servicio y dejaba mayores
ganancias, sin embargo, por esas cosas mágicas y oscuras de la economía liberal,
no permanecieron en nuestras manos sino que fueron otra fuente de ingreso,
subsidios y garantías que el viento británico se llevó.
*Por
otro lado, el despilfarro administrativo y la imposición de normas liberales
tuvieron las consecuencias obvias: déficit creciente y desequilibrio
desfavorables en la balanza de pagos. La dependencia del exterior estaba muy
acentuada, la deuda externa se elevaba cada vez más y no se vaciló en contraer
deudas para pagar deudas (fue Pellegrini el máximo ideólogo de esta política
incoherente, en cuanto a deuda externa, ya que estaba dispuesto a sacrificar su
país a cambio de cumplir con los compromisos extranjeros -no vaya a ser cosa que
la economía europea se vea en problemas por nuestra falta de compromiso!). De
esta manera se destinó la mayor parte del producto nacional a la atención de la
deuda externa.
*En
materia de inversiones en obras públicas algo bueno se logró, aunque el mayor
número de obras no era necesario, cabe destacar la construcción del Puerto de
Buenos Aires. Nuestra ciudad se convirtió en el espejo de las grandes ciudades
europeas, mansiones, palacios, avenidas, todo el lujo en materia de
construcciones fue producto de esta generación.
*También se inicia la exportación de carnes congeladas con lo que el ganado
vacuno comienza a predominar sobre el lana, el éxito del sistema liberal fue el
desarrollo de la ganadería y la agricultura a cambio, como ya dijimos
anteriormente, de manufacturas europeas siendo que a nosotros no nos faltaban
especialistas en materia de mano de obra en todos los rubros ya que teníamos
gente especializada para la fabricación de todos los productos, y como si eso
fuera poco, tampoco nos faltaba la materia prima. Por eso la importación de
productos era innecesaria, nuestra industria nacional estaba en condiciones para
obtener de todo pero faltó el sentimiento nacional para dar paso alas
conveniencias foráneas.
En
este orden de cosas, en poco tiempo, los pasos intermedios para la
comercialización de los productos quedaron en manos extranjeras, Ferrocarriles,
Molinos, Frigoríficos, Puertos, barcos. Si todo eso hubiera quedado en manos
argentinas distinto hubiese sido el resultado de nuestra situación nacional,
quizás hasta nuestros días.
Cuando comenzamos a desarrollar la ganadería a gran escala, se modernizaron
hasta las prácticas de la cría mejorando la calidad de la carne por lo que se
mestizó nuestro ganado vacuno con la incorporación de las razas hereford y
Aberdeen Angus, vaya cosa ésta que hasta los animales tuvieron algo de inglés!!
Ya
nos hemos referido a la educación pero es menester agregar que ella no era un
derecho sino un privilegio, los niveles estaban dados por la Ley 1420 elaborado
por este gobierno que fue la que dispuso el plan de instrucción primaria laica,
gratuita y obligatoria, pero el orden se encargaba de que no todos lleguen al
nivel más alto (entonces existía la ley pero no la posibilidad). Dadas las
condiciones económicas reinantes para la clase obrera, los niños de 10 años en
adelante debían ir a trabajar llegando, en general, al techo del 2º o 3º grado.
Durante la primer presidencia de Roca se crea la Ley de Registro Civil por la
que el estado civil de las personas deja de estar en manos de la Iglesia que
hasta entonces se había hecho cargo de tal situación, para pasar a ser
competencia exclusiva de las autoridades civiles. Esta medida se adoptó justo
cuando se evidenciaban ya situación adversas entre liberales y católicos, y fue
uno de los factores que provocaron el enfrentamiento entre el Gobierno Nacional
y el Vaticano desembocando en la ruptura de relaciones entre ambas partes.
También durante esta misma presidencia se crea el Consejo Nacional de Educación
y, como ya nos hemos referido, se crea la Ley 1420 de educación común. En esta
nueva política educacional se elimina la religión como materia obligatoria de
enseñanza en las escuelas oficiales. La instrucción primaria tiene ahora tres
características típicas: laica, gratuita y obligatoria. Esta nueva situación
provocó un debate en el que participaron la prensa, la opinión pública y la de
grupos liberales, clericales, católicos, los cuales atacaron o apoyaron el
proyecto según de quien se trate.
A
Roca no le gustaba verse en conflictos de principios y podía haber eludido verse
involucrado en esto pero los grupos católicos reaccionaron con tal torpeza
atacando a Roca que éste no vaciló en volcar todo su peso en por de la reforma y
poniendo freno a la intervención del Vaticano, a la vez que se declaró
públicamente laico ganando la batalla en contra de la Iglesia.
La
sanción de estas leyes utilizadas por la oposición a Roca para que la opinión
católica, que se suponía mayoritaria en el país, se levante contra él. Asimismo
el Vicario de Córdoba aconsejó a sus padres a no mandar a sus hijos a la escuela
normal porque algunas maestras eran protestantes, pero este pedido tuvo una
repercusión negativa ya que los católicos no veían en peligro su fe por la
presencia de estos maestros, cuestión ésta que favoreció a Roca acentuando su
lucha por tal cuestión.
Estas
cuestiones se interpretaron de tal forma que fue evidente la intromisión de la
Iglesia en materia política lo que no era aceptado por la mayoría de los
católicos y mucho menos por Roca que finalmente dio un plazo de 24 horas para
que Monseñor Mattera (que quiso ser intermediario pero terminó oponiéndose
rotundamente a la medida adoptada por el gobierno) para que abandone el país.
A
todo esto, y como si fuera poco para la Iglesia, se suma durante el gobierno de
Juarez Celman, la cuestión del matrimonio civil como único válido legalmente,
medida ésta que le quitó a la iglesia la facultad que le cabía en la celebración
de matrimonios y convirtiendo la ceremonia religiosa en optativa.
Finalmente, durante el 2º gobierno de Roca, la relación de éste con el sur
patagónico lo mantuvo en contacto con la orden salesiana, misionera y educadora
del desierto argentino. En 1904 el Obispo Salesiano sugirió al presidente su
intermediación con la Santa Sede. Además la gran mayoría católica estaba deseosa
de que se ponga fin a la ruptura. Roca, hábil para darse cuenta de las
pretensiones mayoritarias, y no queriendo que esto se traduzca en descontento
popular, aceptó la mediación poniendo fin al conflicto.
En
1888 ya se sintieron los primeros síntomas de la crisis. El oro sufre una brusca
caída, la crisis comienza con el sector financiero pero luego arrastra a la
producción deteniendo el crecimiento y bajando el consumo. Los Bancos
restringieron los créditos y la tierra comenzó a perder su valor.
Como
siempre....el pueblo trabajador es el que más sufre en los momentos de crisis
económica, sus sueldos estaban congelados mientras que la inflación avanzaba y
comienzan las primeras huelgas. La miseria ya estaba instalada en Buenos Aires
y, al igual que en nuestros días, muchos recogen de los cajones de basura el
alimento diario.
A
todo esto se suma una nueva causa para la revolución: la incipiente
desocupación. Si bien Juarez Celman no podía evitar la crisis, su política
empeoró la situación ya que no había cimentado un desarrollo auténtico de las
fuerzas productivas.
Ante
este estado de cosas, se manifiestan tres tendencias políticas:
*El
Partido Republicano, quienes critican el fraude, que no cesó con el objetivo de
mantener el régimen imperante , la inmoralidad y la dependencia económica.
• Los
Católicos liberales quienes critican lo mismo que los anteriores más las
reformas religiosas del P.A.N.
•
Mitristas, quienes piden mayor pureza y transparencia electoral pero, por otro
lado, identificados también con el orden económico reinante.
La
Unión Cívica (unión de todos los Partidos de aquel entonces, menos el que
sustentaba el poder) convoca a un acto donde inician sus discursos Mitre y
Alsina. Luego, una manifestación llega a Plaza de Mayo donde se desconcentran.
Este acto popular fue el motor para poner en marcha la presión de los opositores
al régimen quienes se expresan con una revuelta cívico militar el 26 de Julio de
1890 y que fue una auténtica manifestación activa de la voluntad del pueblo.
La
"Gesta del Parque", nombre que recibió el acto, fue el orgullo de todos los
Partidos Políticos en oposición al régimen impuesto, Católicos, Demócratas
Progresistas, Marxistas, Socialistas, Radicales, aunaron sus fuerzas para
terminar con la sumisión popular y el engaño fraudulento del que todos eran
víctimas.
Después de tres días de enfrentamientos los revolucionarios capitulan ya que no
contaban con los medios armamentistas para continuar con la lucha y, si bien la
revolución fue vencida, el gobierno estaba muerto, Juarez Celman queda solo, sus
íntimos se alejan y el que fue Único en el apogeo también lo fue en las
responsabilidades.
De
esta manera, Juarez Celman presenta su renuncia, sin apoyo de ningún tipo se
encontró con que su carrera gubernamental había llegado a su fin. Es Pellegrini
quien lo sucede para completar su mandato presidencial y Roca asume como
Presidente del Senado, ya preparándose para dar cabida a su 2º presidencia luego
de haber confesado su placer por la Revolución.
La
Revolución, si bien fue un intento fallido de combatir el Régimen Conservador,
dejó como consecuencia más elocuente el surgimiento de Partidos Políticos
dispuestos a dar lucha contra los atropellos a la Nación entera.
En
este año, el campo comenzó a sentir el malestar que ya se venía dando en las
ciudades por mejores condiciones de trabajo y salario. Por primera vez los
chacareros tomaron conciencia de la precariedad de su situación y se movilizaron
en demanda de mejores condiciones en sus formas laborales. Esto sucedió
principalmente en Santa Fe y Córdoba y culminó con el "Grito de Alcorta" cuya
consecuencia más directa fue la creación de la Federación Agraria Argentina que
sería, desde entonces, la defensora del productor rural y los trabajadores del
campo.
Tanto
en Santa Fe como en Córdoba eran las provincias donde existían las peores formas
de abusos y corrupciones, producto de la mala distribución de la tierra.
En el
campo existían tres tipos de ocupantes: propietarios, arrendatarios y medieros,
de los cuales el primero era siempre el beneficiado mientras que los dos
restantes debían cumplir con ciertas condiciones que encarecían sus costos y
obtenían apenas una mínima entrada, casi insignificante, y que en nada se
comparaba con la labor que efectuaban. Para ellos no existía Instituciones de
Crédito Agrícola y la posibilidad de acceder a la tierra era solo una ilusión,
de esta manera el agricultor se convertía en un peón de campo sometido a la
fuerza de un empresario agrícola; ya para iniciarse había invertido todos sus
ahorros y a la vez se encontraba siempre endeudado con la compañía colonizadora.
Por
otro lado, la carestía de la vida había aumentado también para ellos al punto de
encontrar dificultades para hacer frente a las necesidades más elementales
mientras que el precio de sus cereales mantenían el mismo valor. Claro está que
para salvarse de embargos tuvieron que hacer grandes esfuerzos con alimentación
precaria y poniendo a trabajar la tierra a sus esposas e hijos sin posibilidad
de concurrir a la escuela.
Entre
sus costumbres, los chacareros solían ir al pueblo los domingos y entre sus
conversaciones nunca faltaba el tema de sus condiciones de vida, las que al ir
agravándose también iban agitando a estos hombres; es así que en la localidad de
Alcorta, Santa Fe, uno de ellos propuso la lucha que ya se tornaba necesaria.
El de
Alcorta no fue un grito sino una consigna: "Antes de doblegar nuestros esfuerzos
debemos conseguir nuestros objetivos, antes de ser vencidos debemos preferir la
muerte". Los arrendatarios no hicieron caso a estos reclamos de mejoras y, ante
esta situación, se declaró la huelga agraria. Por primera vez en el campo se
hicieron sentir las voces de los trabajadores de la tierra que hasta entonces
había sido una masa silenciosa. Fue la primera de las huelgas agrarias que
constituyó el pilar fundamental para la extensión de los reclamos a otros puntos
del país sabiendo aún que podían aplicar sobre ellos la Ley de Residencia con la
que se los reportaría a su país de origen.
Si
bien este movimiento era inorgánico, sin mayor coordinación, obtenía buena
información de lo que ocurría en otras zonas y sintieron la necesidad de crear
una fuerza que fuera capaz de enfrentar a la Sociedad Rural. Por esta causa es
que se decide fundar la Federación Agraria Argentina con la que ahora el
agricultor ya no sería más el individualista que había sido, sino que se
encontraba integrado a una organización colectiva luchando por sus
reivindicaciones y haciendo a un lado el temor al patrón o administrador de su
esfuerzo.
Ya en
1890 existía en nuestro país un Club de Socialistas alemanes que comenzó a
publicar el diario "El Obrero".
El
Movimiento Anarquista cobra vuelo en la Argentina con el periódico "El
Perseguido". Estas tendencias socialistas y anarquistas fueron inspiradas en
Marx y organizaron el Movimiento Obrero cuya acción directa se traduce en
huelgas, las que se organizan por las condiciones lamentables de trabajo.
1890
fue también el año en que se festejó por primera vez en la Argentina el 1º de
Mayo como Fiesta Nacional de los Trabajadores. Nace también el Movimiento
Sindical Argentino reclamando reformas urgentes en el orden social, dicho
movimiento luego intensifica su acción cuando la oposición se polariza en la
Unión Cívica Radical.
Aunque los gremialistas aportaron una ideología sin sentido nacional (repitieron
el esquema imperante en Europa industrializada que era muy distinto al nuestro),
al menos sirvió para dar forma a las primeras agrupaciones sociales.
Anarquistas y Socialistas son los dos sentidos en que se orienta el movimiento
obrero soportando la Ley de Defensa Social que legalizaba cualquier tipo de
represión y clausuraba sindicatos, comités y periódicos vinculados a este
movimiento. Como también la Ley de Residencia que expulsaba a todo extranjero
que se manifestaba contra el orden impuesto.
Los
anarquistas se caracterizaron por ser apolíticos y revolucionarios mientras que
los socialistas eran reformistas y proclives a participar en la lucha electoral.
Ante
estos movimientos, el gobierno responde siempre con luchas represivas hasta que
acepta el legal funcionamiento del Partido Socialista que, en 1904, obtuvo su
primer Diputado Nacional, el Doctor Alfredo Palacios.
Por
otro lado, la Unión Cívica Radical, con Irigoyen al frente, se caracterizó por
su postura abstencionista, aunque carecían de fuerza electoral propia se los
sabía numerosos y cuyo programa de abstención fue táctico y definido: Irigoyen
no iría a elecciones sin registros nuevos y sufragio garantido en todo el país.
Línea radical, que continúa su prédica en todo el país, construye su plataforma
política en cuatro puntos: Libertad de política, honradez administrativa,
impersonalidad de la coalición (participación democrática) y sentimiento
nacional.
Cabe
destacar que este movimiento (U.C.R.) llevó a cabo varios intentos de revolución
contra el régimen conservador, durante este período, inclusive en las provincias
el interior y, aunque fueron fallidos, constituyeron una clara manifestación de
oposición al régimen. Esto demuestra que la principal fuerza opositora no
descansa. El movimiento era casi exclusivamente proteño pero va creciendo en el
interior y acentuando su carácter popular mientras crece la impaciencia en las
provincias, claro ejemplo de esto son las revoluciones radicales que se
produjeron en Córdoba y Catamarca donde la Unión Cívica se subleva y las
provincias son intervenidas.
También durante la presidencia de Sanez Peña, el gobierno debió hacer frente a
revoluciones radicales que se llevaron a cabo en el Interior y en Buenos Aires a
pesar de la represión sangrienta con que se les respondía, igual deciden hacerla
y estalla una sublevación en Tucumán coincidente con movimientos en Santa Fe y
Rosario.
Durante la Segunda Presidencia de Roca vuelven a producirse intentos
revolucionarios radicales en Catamarca aunque esta vez los rebeldes pertenecían
a distintos sectores de la opinión nucleados bajo el nombre de "Unión
Provincial".
En
San Luis, y durante esta misma presidencia, otra revuelta opositora llevada a
cabo por conservadores y radicales dejó como consecuencia la constitución de un
gobierno provisional y la posterior intervención de la provincia convocando a la
ciudadanía a elecciones en la cual ganó la coalición conservadora.
En
1905, durante el gobierno de Quintana se produjo un movimiento revolucionario
cuyo estallido fue simultáneo en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Bahía blanca, fue
el movimiento revolucionario que más significación tuvo por su magnitud, sus
resultados feron: En Santa Fe hacen peligrar al gobierno local, en Mendoza
deponen al gobernador y en Bahía Blanca las tropas sublevadas inician un avance
hacia Buenos Aires. Pero el gran suceso se produce en Córdoba donde los
revolucionarios radicales toman prisioneros a un grupo de hombres del régimen
que estaban veraneando.
Sin
bien todos estos intentos no tuvieron el final esperado es de destacar que
hicieron temblar a los gobiernos liberales que se veían cada vez más presionados
por la unión de las fuerzas opositoras que pretendían un cambio radical en el
orden político, económico y social que condujera al país a un sistema más
limpio, participativo como lo es la democracia, y por sobre todo que sea
nacional para garantizar la verdadera libertad y autonomía nacional.
En
este punto nos interesa también incluir la sanción de ley de voto secreto,
universal y obligatorio efectuada en 1910 durante la presidencia de Roque Saenz
Peña, último presidente del régimen oligárquico del período en cuestión.
Una
vez sancionada la Ley, su primera aplicación tuvo lugar en Santa Fe y evidenció
sus ventajas ya que existían padrones nuevos, serios y de fácil consulta, lo que
aseguraba la participación de todos los ciudadanos y que ninguno lo hiciera más
de una vez como había sido costumbre durante las elecciones fraudulentas
anteriores. Llegado el comicio hay una afluencia multitudinaria de votantes y se
pone de manifiesto la mayoría que nuclea la oposición: El Radicalismo obtiene
mayoría de votos.
Con
esta Ley se adoptó, por fin, la forma representativa, republicana y federal y,
tras medio siglo de gobiernos liberales, la voluntad popular se convirtió en
factor de poder dando paso a un nuevo partido gobernante: La Unión Cívica
Radical.

Mirta E.
Mazzotta
gernoel@cable10.com.ar
|