Susana Gimenez:
La diva de la televisión argentina
Para una gran porción de
argentinos, seguramente Susana Gimenez se haya convertido con los años en un
personaje que trasciende por completo la pantalla televisiva, ingresando a
aquellos hogares donde las personas que viven en soledad encuentran la compañía
ideal al disfrutar de su programa domingo tras domingo.
Y es que muchos han dejado de ser
simples espectadores a partir del momento en que han comenzado el rito casi
místico de abrir la puerta ficticia de la televisión e invitar a Susana Gimenez
a compartir la
mesa, aunque sea de forma irreal.
Al hablar de Susana Gimenez a una
gran parte de argentinos se nos viene a la mente una imagen lejana, en blanco y
negro, perteneciente a aquel viejo comercial que a finales de la década del
sesenta presentaba a una bella y atrevida joven exclamando "¡Shock!", con el fin
de convencernos de las bondades del jabón "Cadum".
No obstante, es indudable también
que el nombre Susana Gimenez es sinónimo indiscutible de aquel personaje llamado
La Mary, que protagonizara la actriz en una de las películas a cargo de Daniel
Tinayre, en la que compartía el protagónico con Carlos Monzón, uno de los
boxeadores más importantes de nuestro país.
La gran diva de la televisión
argentina nació bajo el signo de acuario, un caluroso 29 de enero del año 1944,
en el seno de una familia humilde y disfuncional, ya que sus padres, María Luisa
Sanders y Augusto Johnny Giménez Aubert, mantenían constantes peleas que los
conducía a reiteradas separaciones.
En medio de este difícil entorno,
la pequeña que había sido bautizada como María Susana Giménez Aubert debió
afrontar una niñez conflictiva y una adolescencia signada por los sueños que aún
no podía alcanzar.
Si bien en un permanente esfuerzo
y dedicación la joven logró graduarse con el título de Maestra de Enseñanza
Primaria, jamás llegó a ejercer la profesión de docente, debido a aquella
constante búsqueda de la realización de sus sueños.
Así fue que decidió que lo mejor
para su vida era concretar sus anhelos en el ambiente del cine y la televisión,
intentando lograr ser una artista, para lo cual debió luchar arduamente por
conseguir un lugar apto en un mundo terriblemente hostil, y demostrando de esta
forma su constante ánimo de superación personal.
Con apenas 17 años de edad, la
joven contrajo matrimonio con Mario Sarabayrouse, con quien tuvo a su única hija
llamada Mercedes, quien con el paso de los años le diera dos nietos, Lucía y
Manuel.
Mientras se desenvolvía como
madre, esposa y ama de casa, Susana trabaja como secretaria en una fábrica,
hasta el año 1968, cuando La Giménez comenzó a vislumbrar la posibilidad de
convertir sus sueños en realidad, en el preciso instante en que conoció a Héctor
Cavallero, un hombre de negocios y empresario dedicado al mundo del espectáculo.
El romance nació entre ellos
inmediatamente, y este sería el punto de partida determinante para que Susana
Gimenez comenzara a transitar sus primeros pasos en el mundo artístico, primero
como modelo, y luego como actriz, vedette, conductora televisiva, e incluso
empresaria.
La primera etapa de su carrera
estuvo vinculada al modelaje, durante la cual Susana posó en infinidad de
portadas de las más conocidas revistas argentinas de actualidad, que la llevaron
a convertirse en la modelo publicitaria de la marca de jabón "Cadum" en el
comercial televisivo del año 1969, con el cual saltó rápidamente a la fama.
A partir de allí la vida de esta
sencilla joven se transformó por completo, y comenzó a ser una de las figuras
más requeridas del ambiente, debutando no sólo en la televisión argentina, sino
también volviéndose un verdadero icono del séptimo arte nacional.
En lo que respecta a su
trayectoria actoral, desde su debut en la obra teatral "Las mariposas son
libres", del año 1971, su talento y carisma la llevaron a convertirse en
protagonista de una larga lista de películas, tales como "La Mary" de Daniel
Tinayre en 1974, en la que conoció a una de sus parejas más controvertidas, el
boxeador Carlos Monzón.
También compartió cartel con dos
de los cómicos más importantes del país, Alberto Olmedo y Jorge Porcel, con
quienes protagonizó algunas cintas cinematográficas inolvidables, en las que se
ponía de relieve la comedia basada en la sensualidad de sus protagonistas
femeninas en contrapartida al ridículo de los roles masculinos.
Ejemplo de ello son "Los hombres
sólo piensan en eso", "El rey de los exhortos", "A los cirujanos se les va la
mano" y "Las mujeres son cosa de guapos", entre otros memorables y queribles
films.
Por supuesto que a nadie le
quedan dudas de que el medio que mejor supo conquistar Susana Gimenez ha sido la
pantalla chica, donde después de debutar en el año 1987 con su ciclo "Hola
Susana" en ATC, se convirtiera en la indiscutida diva de la televisión.
Criticada en reiteradas
oportunidades por diversos sectores de la sociedad, a raíz de sus declaraciones
públicas en relación al reclamo de la creación de una ley de pena de muerte, o
la expresión de dichos en los que asegura que los "derechos humanos son
estupideces", Susana ha sabido en estos años ganarse tanto el amor como el odio
de los argentinos.
Perseguida en todo momento por la
prensa dedicada al espectáculo, ya sea por sus turbulentos romances o bien por
su inclinación hacia las cirugías estéticas, La Gimenez es sin dudas una de las
mujeres más populares del país.
Por ello, miles de argentinos la
reclaman todos los años, para compartir con ella la gran ilusión que nos vende
la pantalla de la caja boba.