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Perón, su Vida Política Relacionada a los Hechos de la Historia Argentina

Introducción
Antes de las elecciones de 1946, varios postulaban la unión de todas las fuerzas
democráticas para enfrentar al gobierno militar.
Perón se movió con toda la relativa independencia que le permitían las
relaciones coyunturales del mundo, "guerra fría", manteniendo el principio de
autodeterminación de los pueblos y la solidaridad con los pequeños países.
Entre sus obras más destacadas están el "estatuto del peón", "los derechos del
trabajador", "los derechos de la ancianidad", "los convenios colectivos de
trabajo", "la ley de previsión social", "la ley de accidentes de trabajo", "la
ley de vivienda obrera", "sueldo anual complementario", "la mutualidad
sindical", "las escuelas sindicales", "la ley de creación de la justicia del
trabajo", "los regímenes de jubilación", "las reglamentaciones de las
condiciones del trabajo y del descanso", "las proveedurías sindicales".
Además, un sueldo anual
complementario se dispone a los sindicatos ofrecidos por la "Fundación Eva
Perón".
Y algo fundamental en la historia de nuestro país, que llegó de la mano de
Evita, fue el "voto femenino".
La fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el binomio:
"Perón – Evita".
En su relación con la Iglesia,
ésta "ordenó" a los creyentes que votaran por la fórmula que integraba Perón,
quien otorgó privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Más tarde, por
entredichos entre los sectores Perón ordenó que se suprimieran feriados
correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobara la apertura de
"prostíbulos" realizara un acto en contra de la posición de la Iglesia, que
fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón y la Iglesia
se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de Perón, luego
de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.
Allí se incluían a comunistas y
socialistas que oportunamente se escudarán bajo el lema "Cristo Vence", que
enarbolará la contrarrevolución del ’55 y a manifestantes del "Corpus Christi"
que quemaran la bandera argentina.
Como consecuencia, suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa "por
orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso".
En el tercer
gobierno, la gente apoya "un movimiento
nacional" con el peronismo.
La Junta de Comandantes pretende proscribir al FREJULI, del cual fue su
manifiesto "Cámpora al gobierno – Perón al Poder", prohibiendo su regreso.
En su mandato implementó los "Cursos de Doctrina Justicialista".
Cuando Perón muere lo sucede su esposa "Isabelita", quien al estallar el llamado
"Rodrigazo" (impuestazo) e iniciado el "Proceso de Reorganización Nacional", es
detenida.
Situación Del País (1943)
Los programas y los dirigentes de
los partidos políticos existentes no eran capaces de ofrecer nada de valor a la
clase trabajadora. Hasta 1940 el Congreso estuvo dominado por los conservadores,
que parecían totalmente indiferentes a los problemas de los trabajadores.
Éste era el escenario en 1943
cuando los jefes de las fuerzas armadas asumieron nuevamente el papel
protagónico y depusieron al gobierno conservador. En el gobierno militar que
surgió del golpe, el poder se fue concentrando gradualmente en las manos de un
coronel destinado a dominar el curso de la política argentina durante los 30
años siguientes.
Perón fue uno de los pocos hombres
de la revolución que percibió que había algo que satisfacer en el pueblo y que
hacerlo iba a ser el elemento legitimador de la revolución. Perón fue uno de los
hombres del G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) quien desde los cargos que
ocuparía en progresivo ascenso sabría "oír" las necesidades del pueblo argentino
y comenzar a planear un movimiento de opinión.
Perón fue el único dirigente
militar que pareció haber visto el potencial político del movimiento obrero,
algo que lo ayudó a descubrirlo fue su relación con los gremialistas. Apoyó la
formación de nuevos sindicatos y una gran expansión de los que ya existían le
eran favorables. Promovió una serie de medidas laborales y previsionales
tendientes a satisfacer reclamos y necesidades de los trabajadores.
Perón fue nombrado ministro de
Guerra y Secretario de Trabajo. El control del ejército y de la fuerza obrera
quedaban en sus manos.
La Vicepresidencia de la Nación
estaba vacante y por este motivo la oficialidad del ejército, puesta en
asamblea, votó a los candidatos y ganó, por escaso margen, Perón designado
vicepresidente con retención de sus dos cargos anteriores. La suma del poder se
encontraba en sus manos.
En 1945, el gobierno peronista se
veía cercado por una conjura vigorosa y audaz, que reunía en un solo impulso
opositor a fuerzas tan diferentes como las grandes empresas, el estudiantado, la
influencia de la embajada norteamericana, los partidos tradicionales, las
asociaciones de comerciantes y ganaderos, los sindicatos ajenos a la órbita
oficialista, la burocracia estatal, la marina, un sector no despreciable del
Ejército, los intelectuales, la justicia, la inmensa mayoría de los diarios…
Frente a esta avalancha de fuerzas, sólo restaba a Perón el manejo del aparato
represivo del Estado y sus propias huestes.
El panorama político las dos
grandes alternativas que habían de plantearse los argentinos en términos
electorales redondeaban sus respectivas propuestas. De un lado, la democracia
liberal, políticamente formalista y convencional, deseosa de retornar al sistema
anterior a la revolución del ’43 con las correcciones debidas. Del otro lado,
fervoroso caos popular que tenía a Perón por líder indiscutido y se abrigaba un
profundo contenido nacional y una adelantada actitud en el campo social.
Varios de los partidos políticos y
diversas agrupaciones cívicas postulaban desde tiempo atrás la unión de todas
las fuerzas democráticas para enfrentar al gobierno militar: "Unión Democrática
de Fuerzas Opositoras".
Las elecciones de 1946 habían
dejado sorprendido a los partidos tradicionales. Las elecciones fueron, desde el
punto de vista de la libre emisión del voto, las más impecables de cuantas se
habían realizado en el país.
Ningún presidente había llegado al
poder en condiciones tan favorables como las de ese momento. Argentina era un
país acreedor. Solamente Gran Bretaña le debía 1.700 millones de dólares, la
hambreada Europa de posguerra aseguraba la colocación de nuestra carne y nuestro
trigo durante varios años, la producción industrial improvisada en la Argentina
durante el conflicto no sentiría a corto plazo el impacto de la competencia
extranjera, puesto que el proceso de transformación de la industria de guerra a
la de paz iba a requerir un lapso de razonable duración. Por consiguiente,
estaba asegurada la plena ocupación, los altos salarios la inversión del ahorro
nacional en prioridades que el nuevo gobierno podía determinar con toda
generosidad. Más importante que esto era el tono general del país, optimista,
eufórico. La guerra había sido pasada sin mayores perjuicios, por lo menos en
esos momentos se lo veía así, con una posición que mantuvo durante 5 años una
singularidad; la neutralidad argentina, que recién se interrumpe en marzo de
1945 cuando la guerra está terminada.
El sistema de Perón debía basarse
obligatoriamente en condiciones de abundancia, de alto consumo, de plena
ocupación y de gruesos saldos exportables. Cuando este contexto –que no tenía
posibilidades de prolongarse mucho– se resquebraja, la política de Perón se
haría sinuosa, contradictoria y brutal, aplastada por una realidad mucho más
poderosa que su personal optimismo. Las condiciones que marcaban el comienzo de
la gestión de Perón le permitían un plazo justo para intentar una trasformación
total o un cambio que liberara a la Argentina de su tradicional condición agro
exportadora.
Marco Internacional
Se desarrollaba la Guerra Fría y
sus participantes eran Estados Unidos y la Unión Soviética. La Argentina no
quería estar en ninguno de ambos bandos, por eso Perón lanza la denominada
Tercera Posición o Tercer Mundo.
Cosa retórica ya que en los
grandes foros internacionales, la delegación Argentina votó casi siempre junto
con los Estados Unidos, pero se mantuvo aislada de organizaciones como el
F.M.I., la UNESCO y la FOA, respondiendo así solamente a la política económica
que Perón llevaba a cabo.
Esta idea de la Tercera Posición
hizo que el pueblo se sintiese más nacionalista que nunca, dándoles la idea de
que nuestro país podía ponerse a la altura de las economías internacionales y
mantener una posición neutral.
La Tercera Posición era respaldada
por la Tercera Guerra Mundial, que no se concretó.
Política Internacional: El triunfo de 1946 había sido la
victoria del sentimiento nacional herido por la intromisión del Departamento de
Estado en nuestra política interna.
Perón se movió con toda la
relativa independencia que le permitían las relaciones coyunturales del mundo,
"guerra fría", manteniendo el principio de autodeterminación de los pueblos y la
solidaridad con los pequeños países.
Política Económica: La Economía del sistema peronista
fue en un primer momento, nacionalista, estatista y autarquizante. Nacionalista
porque se traspasó al país una serie de actividades o servicios que hasta ese
momento se encontraban en manos de países o empresas extranjeras.
La Argentina, durante la Segunda
Guerra Mundial había venido acumulando reservas de dinero importantes en Gran
Bretaña lo cual la convertía de país deudor a acreedor. Se encontraba en una
posición muy especial reforzada por el hecho de ser proveedora de materias
primas en un mundo que recién empezaba a construir sus economías y sus sistemas
productivos después de la guerra.
Es decir que el Estado tuvo una
enorme ingerencia en la vida económica del país. El número de agentes públicos
aumentó considerablemente y las regulaciones se fueron tornando más pesadas a
medida que la política económica sufría algunos tropiezos. Se comenzaron a hacer
campañas de abaratamiento del costo de vida, de regulación de los precios y de
una política netamente estatista.
Y con respecto al carácter
autarquizante de la economía se debía a la idea de que la Argentina tenía
entidad suficiente y un tipo de producción tan variada como para poder
autoabastecerse.
Pero también tenía la contra de
que en algún momento tenía que terminarse, rápidamente se encontraría con que su
política era cada vez más difícil de mantener. Esta política que sostenía la
Argentina de estatista, autarquizante y nacionalista, no podía en efecto seguir
durante mucho tiempo.
La política económica es lo que
define la filosofía general del régimen peronista, mucho más que el régimen
represivo que monta Perón y que es posiblemente el que muchos argentinos
recuerdan más. Tiene una primera etapa de realizaciones muy espectaculares. Con
la nacionalización del Banco Central y la subsiguiente creación del IAPI, el
nuevo gobierno tomaba firmemente el control del sistema crediticio, los tipos de
cambio y el comercio exterior, actividad en la que era un virtual comprador de
la producción de cereales y de oleaginosos y encargado además de su colocación
en los mercados exteriores El IAPI además llegó más tarde a encargarse de las
operaciones financieras del Estado Argentino, con la compra de materias primas o
de bienes de capital.
Era una política estatizante y nacionalista y en ese
particular momento del país y del mundo parecía la única posible. No hay que
olvidar que en el 45 se vivía todavía ideológicamente en todo el mundo bajo el
signo del new deal rooselveltiano y bajo el signo del triunfo laborista en Gran
Bretaña. Esas características se afirmaron con medidas de parejo significado,
como la repatriación de la deuda externa, la creación de las empresas de Gas del
Estado y Flota Aérea Mercante Argentina, la expropiación de elevadores de granos
de propiedad privada, la compra de la Unión Telefónica, la compra de los
ferrocarriles de capital francés. Luego uno de los actos más espectaculares
discutidos del gobierno de Perón, la adquisición de los ferrocarriles ingleses.
El
gobierno peronista creó por decreto la Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del
Estado, IAME, empresa autárquica encuadrada en la ley de empresas del estado
para investigar, fabricar, reparar materiales y promover la industria
automotriz. Fue el brigadier Juan Ignacio San Martín, quien propuso al general
Perón la fabricación de automóviles a nivel industrial y ese fue el inicio de
una industria que exigía de nosotros un compromiso gremial.
Se
integraron varias fabricas de aviones, motores y otros componentes de
automóviles, tractores y motocicletas. En un año se realizaron los diseños de
los productos propios y en 1952 nacía el Rastrojero, vehículo utilitario
de diseño sencillo que lanzo la industria nacional. Ese mismo año, se lanzó el
primer motor Institec, impulsor de dos tiempos y dos cilindros cuyo
desarrollo y fabricación se hizo íntegramente en el país. Se presentó mas tarde
el primer prototipo de avión Pampa y cuatro mese después, el primer
tractor argentino cuando ya estaba en la calle las primeras 20 unidades de las
motos Pampa. En 1953, el ingeniero Taravella, presentaba su creación:
el motor V8. Luego se fundaron la fabricación de motos Puma y se
presento el primer modelo sport de carrocería de fibra de vidrio Porsche; siendo
Argentina el segundo país en el mundo que utilizo esa tecnología. Mas tarde se
fabricaron lanchas y veleros con fibra de vidrio, dos nuevos autos sports, el
“Justicialista Súper Sport” y el “Justicialista Gran Turismo”.
El análisis frío de la política
económica durante los 3 ó 4 primeros años de su presidencia puede hacer parecer
descabellada la política de Perón, puesto que a fines de 1947 ya se había
evaporado el 32% de las reservas de divisas acumuladas durante la guerra.
Recordaremos la frase jactanciosa de Perón de que no se podía caminar por el
Banco Central de tan abarrotado que estaba de lingotes de oro. Tres años después
el país estaba en una virtual cesación de pagos. La política peronista no sólo
condenaba a la liquidación de las reservas, sino que tenía una secuela
inevitable que era el aumento de la tendencia inflacionaria. Y, en última
instancia, también el refuerzo del vasallaje de nuestra economía al depender,
cada vez más, la industria liviana de importaciones de materias primas y
combustibles. Una política de subsidios a la industria liviana, una política
impositiva y salarial tendiente a mantener altos niveles de consumo popular, por
supuesto, no podía caminar mucho tiempo.
Dijimos que el análisis de esta
política puede hacerla parecer como descabellada; sin embargo no lo era si se
aceptaba la premisa que Perón sostenía como de cumplimiento inevitable: la
próxima guerra mundial. Perón estaba convencido que en 1950 o 1952 estallaría
una tercera guerra mundial no atómica, entre Estados Unidos y la Unión
Soviética, en el año 1950, no solamente hablaba de la próxima guerra como
inevitable, sino que se permitía dar algunos consejos a los estrategas yanquis
sobre cómo ganar la guerra. De modo que la premisa sobre la cual basaba su
política económica podía o no ser equivocada, pero indudablemente, si se
aceptaba ese prerrequisito, la política económica de Perón era la del hombre al
que se le va agotando el dinero pero que está seguro que en la próxima lotería
va a ganar mucho y entonces sigue gastando. ¡Lo que pasó es que no se dio la
lotería!
Política Social: Con la intención de realizar una
más equitativa redistribución del ingreso se planearon mejoras sociales que
implicaron mejores salarios y legislación laboral, indemnizaciones por despido,
salario familiar, vacaciones pagas, etc.
Uno de los más importantes méritos
del peronismo reside justamente en estas medidas. El gobierno insistió con su
política de reformas sociales (sobre todo en la primera presidencia)
constituyéndose en un verdadero portavoz y defensor de la clase obrera.
Diez años de intensa obra social
cambió la Argentina de la explotación y la esclavitud de 1945 en la comunidad
justa y solidaria de la Argentina del ’55. Esta transformación es ya
suficientemente conocida en el mundo. De una carencia absoluta de leyes de
trabajo y previsión social que nos colocaba en el último lugar, hemos pasado en
sólo 10 años a estar a la cabeza del mundo en la materia.
El "estatuto del peón", "los
derechos del trabajador", "los derechos de la ancianidad", "los convenios
colectivos de trabajo", "la ley de previsión social", "la ley de accidentes de
trabajo", "la ley de vivienda obrera", "sueldo anual complementario", "la
mutualidad sindical", "las escuelas sindicales", "la ley de creación de la
justicia del trabajo", "los regímenes de jubilación", "las reglamentaciones de
las condiciones del trabajo y del descanso", "las proveedurías sindicales",
etcétera, etcétera.
Son sólo una pequeña parte de la
enorme legislación promovida.
En la Argentina estas leyes se
cumplen en su totalidad bajo el control de las propias organizaciones
profesionales. Algunas cifras darán una idea sobre la forma de su cumplimiento.
Los salarios de 1945 a 1955 subieron el 500%; el salario real se mantuvo en un
mejoramiento del 50% pues el costo de vida sólo llegó, con el control de precios
de primera necesidad, a un aumento de 250%. Así el costo de la vida en la
Argentina se mantuvo en un nivel medio correspondiente a la mitad de la mayor
parte del mundo.
Mediante el estatuto del peón y
sus sucesivos ajustes entre 1945 y 1955 los sueldos de estos trabajadores
aumentaron el 1000% término medio.
En 1945 las leyes de jubilación no
amparaban sino a medio millón de habitantes. En 1955 puede considerarse que todo
el que trabaja de obrero, profesional y empresario tiene asegurado su régimen
jubilatorio, amparo que cubre a más de 15 millones de habitantes en la vejez y
la invalidez.
Un sistema de pensiones a la vejez
cubre asimismo la imprevisión y el olvido en que vivieron los trabajadores en
los regímenes pasados, gobernados por los mismos que hoy quieren asumir el papel
de libertadores sin que nadie los tome en serio.
Sólo durante el primer plan
quinquenal (1946 – 1951) se construyeron 350 mil viviendas para empleados para
obreros en toda la república. En el segundo plan quinquenal hasta el ’55 se
llevan construidas más de 150 mil. Así los trabajadores que antes vivían en
conventillos sucios y hasta de 10 en cada pieza, comienzan hoy a ser
propietarios de su casa y vivir decentemente.
Más de 10 millones de trabajadores
argentinos reciben un sueldo anual complementario que les permite disfrutar de
un mes de vacaciones en las sierras, en el mar o en los buenos hoteles de que
disponen los sindicatos o les ofrece la "Fundación Eva Perón".
Más del 25% de los trabajadores
tienen participación en las ganancias de las empresas, ya sea porque son ellos
mismos los dueños, por sistema cooperativo o porque patrones inteligentes y
justos así lo han dispuesto.
El sistema mutual de los
sindicatos ofrece asimismo la provisión barata de cooperativa para los artículos
de primera necesidad, como asimismo un servicio asistencial completo mediante
modernos policlínicos, maternidades, consultorios externos, odontológicos,
etcétera.
Además para la elevación cultural
y social de la masa, una verdadera red de escuelas sindicales se extiende hacia
todos los sindicatos. En ellas se imparten enseñanzas de todo orden y se forman
dirigentes capacitados.
Al establecer nuestro gobierno la
absoluta gratuidad de toda la enseñanza, abrimos las puertas de la instrucción y
la cultura a todos los hijos del pueblo. Se terminó así con la odiosa
discriminación y se dio acceso a todos por igual, para que de acuerdo con sus
aptitudes, pudieran labrarse su porvenir.
La creación del Ministerio de
Educación de la Nación posibilitó dedicar una gran actividad y los fondos
necesarios, para encaminar y costear las diversas disciplinas escolásticas,
científicas y técnicas.
En cuanto a la organización
sindical diremos simplemente que en 1945 existían 500 sindicatos agrupados en 3
centrales obreras (Unión Sindical Argentina, C.G.T. Nº 1 y C.G.T. Nº 2) con 1
millón de afiliados. En 1955 existe una sola central obrera (C.G.T.), 2500
sindicatos, con más de 6 millones de afiliados.
Los trabajadores argentinos bien
se lo merecen porque es lo mejor que el país tiene y precisamente por eso,
porque son buenos y porque son los que todo lo producen. (Juan Domingo Perón).
Reforma Constitucional De 1949
En 1948, Perón señala la necesidad
de reformar la Constitución Nacional a fin de adecuarla a los nuevos tiempos.
En enero de 1949 se reúne, en
sesión preparatoria, la Convención Nacional Constituyente, por lo que Perón
expresa: "lo que quiere el pueblo es eliminar injusticias sociales."
En marzo queda sancionada la nueva
Constitución Nacional, cuyo texto incluye importantes modificaciones al espíritu
liberal de 1853; se integran los Derechos del Trabajador, de la Familia, de la
Ancianidad y de la Educación y la Cultura; se estipula que "la propiedad privada
tiene una función social, y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones
que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizador la
distribución y la utilización del campo, e intervenir con el objeto de
desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, procurando
a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario
de la tierra que cultiva.
El artículo 39, sostiene que "El
capital debe estar al servicio de la economía nacional y tiene como principal
objeto el bienestar social".
El artículo 40 garantiza que "los
minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón, de gas y
las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales son
propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación".
En otro de sus artículos se
posibilita la segunda presidencia de Perón, estableciendo la reelección
presidencial".
Doctrina Justicialista: Las veinte verdades del
justicialismo
Como un catecismo justicialista se
extractaron las verdades esenciales de nuestra doctrina, las que fueron leídas
personalmente por mí el 17 de octubre del año 1950 desde los balcones de la Casa
de Gobierno. Ellas son las siguientes:
La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo
quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo.
El justicialismo es esencialmente popular. Todo círculo político es anti popular
y, por lo tanto, no es justicialista.
El justicialista trabaja para el movimiento. El que en su nombre sirve a un
círculo o a un hombre o caudillo, lo es sólo de nombre.
No existe para el justicialismo más que una sola clase de hombres: los que
trabajan.
En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre
y, es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que
consume.
Para un justicialista no puede haber nada mejor que otro justicialista.
Ningún justicialista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser.
Cuando un justicialista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a
convertirse en oligarca.
En la acción política de escala de valores de todo justicialista es la
siguiente: primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres.
La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la
Patria que es la felicidad de los hijos y la grandeza nacional.
Los dos brazos del justicialismo son la justicia social y la ayuda social. Con
ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.
El justicialismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no
mártires.
En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su
propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular,
profundamente cristiana y profundamente humana.
Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del
individuo con el de la comunidad.
Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo
el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
Como doctrina social, el justicialismo realiza la justicia social, que da a cada
persona su derecho en función social.
Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente
soberana.
Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
En esta tierra, lo mejor que tenemos es el Pueblo.
La
Tercera
Posición
Doctrinaria:
Para nosotros los justicialistas el mundo se divide hoy en capitalistas y
comunistas en pugna: nosotros no somos ni lo uno, ni lo otro. Pretendemos
ideológicamente estar fuera de ese conflicto de intereses mundiales. Ello no
implica de manera alguna que seamos en el campo internacional, prescindentes del
problema.
Pensamos que tanto el capitalismo
como el comunismo son sistemas ya superados por el tiempo. Consideramos al
capitalismo como la explotación del hombre por el capital y al comunismo como la
explotación del individuo por el Estado. Ambos "insectifican" a la persona
mediante sistemas distintos. Creemos más; pensamos que los abusos del
capitalismo son la causa y el comunismo el efecto. Sin capitalismo el comunismo
no tendría razón de ser, creemos igualmente que, desaparecida la causa, se
entraría en el comienzo de la desaparición del efecto.
Esto lo hemos probado nosotros
durante los ocho años de nuestro gobierno en que, el Partido Comunista en
nuestro país, alcanzó su mínima expresión. Para ellos nos bastó suprimir los
abusos del capitalismo procediendo por evolución en los sistemas económicos y
sociales.
Es indudable también que esta
revolución reaccionaria, al destruir parte de nuestras conquistas y volver a los
viejos sistemas, traerá consigo un recrudecimiento del comunismo en la
Argentina. El comunismo es una doctrina y las doctrinas sólo se destruyen con
otra doctrina mejor. La dictadura militar con su sistema de fuerza y
arbitrariedad pretenderá destruir con la fuerza lo que es necesario tratar con
inteligencia. Ni la policía, ni el ejército son eficaces en este caso. Una
justicia social racionalmente aplicada es el único remedio eficaz y, los
militares, entienden muy poco de esto. Menos entenderán aún estando como están
en manos del más crudo reaccionarismo conservador y clerical.
Nuestra doctrina ha elaborado
consecuentemente con la concepción ideológica toda una técnica de lo económico y
lo social, como asimismo en lo político.
En lo económico abandonamos los
viejos moldes de la "economía política" y los reemplazamos por la "economía
social" donde el capital está al servicio de la economía y ésta al del bienestar
social. En lo social el justicialismo se basa en la justicia social a base de
dar a cada individuo la posibilidad de afirmar su derecho en función social. Se
capitaliza al Pueblo y se da a cada uno la posibilidad de realizar su destino,
de acuerdo a sus calidades y cualidades, dentro de una comunidad que realiza a
sí mismo por la acción de todos. En lo político buscamos congruentemente, el
equilibrio entre el derecho del individuo y el de la comunidad.
Yo puedo afirmar que el pueblo
Argentino es justicialista y que las conquistas alcanzadas no pueden ser
destruidas por la reacción. Nuestra doctrina sólo podría ser superada por otra
doctrina mejor y, en la reacción, no veo hombres capaces de construir nada
permanente.
En cambio creo que la lucha se ha
desencadenado en el Pueblo argentino, a raíz del establecimiento de la dictadura
militar oligarca clerical, será una tonificación para nuestro movimiento
justicialista. La historia prueba que las doctrinas, para triunfar, necesitan
ser combatidas. Ello las fortalece y las extiende. Si los cristianos no hubieran
sido arrojados al circo, quizá el cristianismo no habría llegado al siglo XX.
Nuestro movimiento es doctrinario.
Podrán destruir nuestras estatuas y aun nuestras instituciones, pero, no
lograrán neutralizar los sentimientos y la convicción de muchos millones de
justicialistas convencidos, místicos y aun fanáticos.
Eva Perón: No podemos dejar de hacer
referencia a la figura más emblemática del Peronismo: Eva Perón, la única
primera dama en la historia del País con tanta influencia política, ganada por
su propio esfuerzo.
Mujer de poca educación y cultura, pero de gran inteligencia y facilidad para la
oratoria, supo ganarse el cariño del pueblo argentino, hasta el límite del
fanatismo.
Su acción se vio canalizada a través del Ministerio de Bienestar Social y la
Fundación que llevaba su nombre, nacida de una concepción altamente humanista.
La fuerza motriz fue Eva pero el precio pagado fue desproporcionado porque
representó el sacrificio de su propia vida.
No se limitó a ayudar a pobres y
necesitados del país, sino que su obra no tuvo fronteras, envió ayuda a niños
alemanes y japoneses en 1945, concurrió a Ecuador, Bolivia, Chile, Turquía,
Italia cuando se vieron sacudidos por catástrofes naturales.
Llevó obsequios a los niños pobres de todas partes del mundo sin excluir a los
EE.UU. ni Checoslovaquia, a pesar de las diferencias.
En nuestro país, cuenta la
historia que millones de personas recibieron la ayuda oportuna y necesaria de su
fundación.
Creó hogares de tránsito, hogares escuela, proveedurías, policlínicos, colonias
de vacaciones, ayuda social directa, brindó servicio médico integral en zonas
totalmente olvidadas, organizó campeonatos deportivos; la ciudad infantil y la
ciudad estudiantil son sus monumentos, y por supuesto los juguetes, panes dulces
y sidras para sus queridos "compañeros" marcan una etapa en la vida argentina
suficiente para inmortalizar a esa mujer en la memoria de las masas.
Y algo fundamental en la historia
de nuestro país, que llegó de la mano de Evita, fue el "voto femenino".
Fue tal su gravitación política
que la fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el
binomio: "Perón – Evita"; pero su salud quebrada no le permitió llegar a ocupar
el cargo. Renuncia a su candidatura dirigiéndose al pueblo "–Que de mí se diga,
cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a
Perón, que hubo a su lado una mujer que se dedicaba a llevarle al presidente las
esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en realidades, y que a esa
mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita". "–Hay que ganar por abrumadora
mayoría, para que de una vez por todas se convenzan de que Perón y el Pueblo son
una misma cosa".
El 26 de Julio de 1952, muere
Evita, tenía 33 años, nunca ha visto el país un duelo semejante. Durante días
enteros hombres y mujeres despidieron a su entrañable "compañera Evita".
Dirá el diario "La Nación": "Nadie
podrá olvidarla al evocar este período. Aún los que combatieron su acción,
aceptarán sin duda, la verdad incontrastable de que un país donde otras mujeres
gravitaron en los destinos nacionales, ninguna alcanzó su influencia, sobre todo
por la fuerte reciedumbre de un temperamento decidido, a pesar sobre los hechos
de su tiempo."
El Aparato Represivo
A todo esto iba creciendo el
aparato represivo, que, como dijimos antes, puede ser el signo más permanente en
el recuerdo de los argentinos independientes o no peronistas de esta época. Eso
también tenía una justificación; muchos consideraban indispensable el creciente
autoritarismo del gobierno para anular la prédica de la oposición que para
muchos argentinos representaba solamente los intereses más despreciables, más
antinacionales. Los que justificaban la creciente verticalización del Estado
alegaban que el pueblo le había otorgado a Perón un mandato para realizar desde
el poder una política determinada y que ese mandato no podía condicionarse a
escrúpulos legalistas.
Perón representaría la voluntad histórica de las masas
argentinas y frente a este designio trascendente debían allanarse todos los
obstáculos por respetables que parecieran en un primer momento. Claro que esta
acentuación de la política represiva y coactiva o la intensificación del culto
idolátrico de Perón y de su esposa planteaba algunos interrogantes de fondo. En
primer lugar, la política que llevaba Perón ¿tenía realmente una virtud
revolucionaria que pudiera justificar todo el montaje de ese aparato represivo?
En segundo lugar, el régimen en sí ¿se beneficiaba con la asfixia de una
oposición cuya prédica de todos modos no conmovía a la estabilidad electoral del
régimen? En tercer lugar, el peronismo como movimiento de masas a través de ese
aparato que estaba montando ¿no se estaba aislando progresivamente de sectores
que podían ser sus aliados naturales? Y finalmente ¿no se estaba recorriendo un
camino transitado por otros regímenes de este tipo que después terminaron en la
corrupción, en la represión y en la apelación a consignas revolucionarias que en
un momento pueden haber tenido contenido, pero que finalmente resultaron vacías?
No entiendo por qué la insistencia
de Perón en montar un aparato de compulsión irresistible, cuando indudablemente
las elecciones del ‘46 fueron en realidad un punto dentro de su línea electoral
ascendente, la cual después siguió subiendo. Algunos pueden hacer una
explicación psicologista atribuyéndole una mentalidad autoritaria, nazi. No creo
que sea suficiente, lo que motiva a Perón, pese a su optimismo consustancial,
personal, era que pensaba que se iba a agotar ese camino y que iba a necesitar
de ese aparato compulsivo en un momento dado, para no llegar agotado al final de
su período. Pero lógicamente éstas son conjeturas y Perón por otra parte no
reconoce que haya existido ese aparato compulsivo. Hablando con él [en 1970], le
expliqué que había prisión, torturas y desafueros, tuvo siempre explicaciones;
cuando yo –ya desesperado porque no podía de ninguna manera establecer un
territorio común de discusión– le dije "pero mire general, a mí me tuvieron
preso y torturaron", puso una cara de gran asombro y dijo "¿dónde?", como si
fuera a retar al comisario en ese momento… (Félix Luna)
Relación con la Iglesia: Perón utilizó variadas actitudes
para obtener el apoyo de la Iglesia. La Iglesia, viéndose favorecida por Perón,
"ordenó" a los creyentes que votaran por la fórmula que él integraba. Perón le
otorgó diversos privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Tiempo más tarde
la Iglesia se dio cuenta de que el gobierno peronista se encontraba realmente
utilizándola como un instrumento para obtener el apoyo de las masas populares.
Se suprimieron feriados correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobó la
apertura de "prostíbulos" realizó un acto en contra de la posición de la
Iglesia, que fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón
y la Iglesia se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de
Perón, luego de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.
Después del incendio de las
iglesias porteñas, realizado por parte de seguidores peronistas durante el
conflicto entre Perón y la Iglesia todo católico era un militante contra el
gobierno y las fuerzas políticas incorporaron a la Iglesia al frente opositor.
A fines de 1954, Perón pronuncia
un discurso en el local de la C.G.T. señalando que debe prevenirse toda
infiltración extraña en los gremios, condena los sectarismos y pregunta: "¿Qué
tiene que ver la religión con los sindicatos? Así como los trabajadores no se
meten con la religión, ésta no debe meterse con la Organización Sindical."
Este discurso marca el entredicho
con cierto sector de la Iglesia –ingerencias políticas y gremiales de algunos
grupos católicos– que desembocará en un conflicto abierto y aprovechado por las
fuerzas liberales y reaccionarias. Incluso comunistas y socialistas se escudarán
bajo el lema "Cristo Vence", que enarbolará la contrarrevolución del ’55.
Todo esto se vio agravado por un
decreto del Poder Ejecutivo, que suprime la Dirección General de Enseñanza
Religiosa "por orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso".
Se aprobó la ley de divorcio y la
ley de profilaxis que facultaba a los gobiernos de provincia e Intendencias
municipales a permitir la instalación de establecimientos afines en zonas
adecuadas. El Congreso sanciona además una ley que declara necesaria la reforma
parcial de la Constitución Nacional, en lo referente a la Iglesia y a sus
relaciones con el Estado.
Esta serie de acontecimientos
provocaron una grave reacción por parte de la Iglesia.
Otro episodio que empeoró la
situación fue la autorización que requería la Iglesia para la procesión de
Corpus Christi, que si bien fue otorgada por la policía federal, ésta fue
rechazada y postergada por la Iglesia, la que no fue aceptada por el Poder
Ejecutivo porque "contraría las disposiciones legales en vigor"; por lo que las
jerarquía eclesiástica organiza la procesión en el interior de la Catedral
metropolitana, lo que provoca la reacción de los concurrentes que realizan una
manifestación hacia el Congreso, donde son izadas las banderas del Vaticano y
Nacionales. Luego de un confuso episodio aparece quemada la bandera argentina
frente al Congreso, donde han sido arrancadas chapas conmemorativas del
Justicialismo y apagadas lámparas votivas en homenaje a Eva Perón.
Estos episodios traen como
consecuencia nuevos discursos del Presidente en los que califica de
"materialista y soberbio" a cierto sector del clero; y se disponen paros en
apoyo al gobierno nal.
Por todo lo sucedido el Poder Ejecutivo exonera de sus cargos al Vicario General
de la Arquidiócesis de Buenos Aires,
Monseñor Manuel Tato, y al Canónigo Diácono, Monseñor Ramón Novoa.
Se producen movimientos revolucionarios, bombardean la Casa de Gobierno y Plaza
de Mayo, con gran cantidad de muertos y heridos; se queman algunos de los
templos religiosos que el gobierno adjudica a elementos comunistas.
La nación vive en estado de
beligerancia, se suceden atentados y huelgas, se denuncian complots terroristas
para provocar el caos en Buenos Aires.
En septiembre de 1955 estalla una
revolución militar con apoyo en Curuzú Cuatiá, Córdoba, Río Santiago y Puerto
Belgrano. Tropas del Ejército, la Marina y la Aeronáutica están sublevadas
contra las autoridades constitucionales del país, por lo que se implanta el
estado de sitio en la República; la flota de guerra navega hacia Buenos Aires,
amenazando bombardear las destilerías de La Plata, orgullo del gobierno
peronista, y la Capital Federal.
Perón da a conocer un mensaje
ofreciendo su renuncia y sostiene que sólo el ejército está en condiciones de
reemplazarlo en el mando.Por lo que queda constituida una Junta Militar para
iniciar un contacto con los insurrectos, con los que llegan a un total acuerdo.
Asume la Presidencia provisional
el General de División Eduardo Lonardi. El General Perón abandona su Patria y se
exilia en Paraguay, de donde volvería casi 20 años después, aclamado por una
muchedumbre como jamás viera la historia Argentina.
La Crisis
En el segundo año se advirtieron algunos signos de inquietud en la tendencia
general de la economía: falta de reservas monetarias, pérdida del crédito
exterior, inflación.
En una concentración de homenaje al presidente estallaron bombas; por lo cual
entre las filas opositoras fue tomando cuerpo la idea de un golpe armado para
superar la situación. El oficialismo se presentaba débil y la oposición
fortificada.
Dejaba a la clase obrera con una clara idea de su poder, organizada en poderosos
sindicatos comprometidos con los intereses de sus integrantes.
Perón llegó originalmente al gobierno con el apoyo de la Iglesia, las fuerzas
armadas y los sindicatos. En 1955 tenía la oposición de todos los partidos
políticos no peronistas, de la Iglesia, los estudiantes, de los terratenientes,
muchos de los cuales estaban dispuestos a jugarse la vida en un intento para
derrocar el régimen y su apoyo sindical había declinado. Gran sector de las
fuerzas armadas había decidido que Perón debía dejar el poder.
La Caída De Perón: No fue por falta de Poder.
Evidentemente no se podía seguir adelante con una línea autarquizante,
nacionalista, estatista porque implicaba una carencia absoluta de divisas.
El gobierno inició un viraje,
luego de su reelección el gobierno adoptó ciertas medidas a las cuales se lo
llamó "Plan de Austeridad" o bien un plan de ajuste. Medidas tales como el
control de los precios y salarios y ciertos convenios logró reducir
espectacularmente la inflación que se estaba viviendo.
Hubo una serie de iniciativas en el orden económico que demuestran que Perón
había dejado atrás su etapa audaz para retomar lo que se llamaría una economía
clásica.
Hasta ese momento el gobierno no había manifestado mayor interés por las
inversiones del exterior, pero la necesidad de nuevos capitales y crear fuentes
de trabajo irían a ser nefastas.
Uno de los problemas más graves
que debía afrontar Perón era la escasez de combustible.
El costo político que debió pagar por llevar adelante el contrato con la
California fue, desde luego, muy alto.
Los sectores nacionalistas que lo
apoyaban se erizaron, en tanto que la oposición comenzó a denunciar lo que
parecía una grave inconsecuencia del gobierno que, desde una política petrolera
que se apoyaba en una necesidad de dar al monopolio de la explotación y la
comercialización a YPF, había llegado a entregar la mitad de un territorio
argentino para que fuera explotado por una compañía norteamericana.
En 1953 estalló un conflicto por
el abastecimiento de carnes de Bs. As.
El Gran Desencadenante De La Caída:
A fines de 1954 un discurso en contra de parte de la Iglesia, Perón los denuncia
como el foro más importante contra el que había que luchar.
El conflicto entre Perón y la Iglesia, que más tarde esto lo llevaría a ser
derrocado. Luna: Perón dominaba el mundo obrero, el empresario, el periodístico,
las Fuerzas Armadas, la educación. En algún lugar tenía que haber algo que no
respondiese en forma tan absoluta a su política, y ese algo era la Iglesia.
Los diarios peronistas comenzaron
a tirar represalias contra el clero. Ante esto, la Iglesia reaccionó haciendo
una manifestación el 8 de diciembre de ese mismo año. Pero Perón en contra de
esto hizo que se aprobaran en el Congreso varias leyes anticlericales.
Como ya vimos el error que Perón
cometió fue dejar a los manifestantes del "Corpus Christi" que quemaran la
bandera argentina. Después se probó que fue el Jefe de Policía que hizo esto
luego acusando de este acto a los opositores católicos. En respuesta a esto se
quemaron varias iglesias. Los oficialistas no protagonizaron estos hechos pero
contaban con su complicidad.
Pero Perón cambió a varios de los integrantes de su régimen. Al poco tiempo se
comunica que Perón renuncia a la presidencia de la Nación.
Esto se debió a que pronunció un discurso en el cual amenazaba de muerte a sus
opositores. Los conservadores se impulsaron a derrocar el régimen.
Otros desencadenantes, pero de la
vida privada de Perón, fue que al poco de tiempo de fallecer Eva Perón empezó a
juntarse con una chica de 14 años, alguien muy joven para un hombre de avanzada
edad, a quien hizo vivir en la residencia presidencial, la trató con afecto y la
llevó a diversos lugares.
Estas clases de actuaciones
hicieron que el aprecio de las masas hacia Perón disminuyera, como consecuencia
el respeto del pueblo hacia el Presidente dejó de existir. (Félix Luna)
El General Juan Domingo Perón dejó
de ser Presidente de la República Argentina el 20 de septiembre de 1955, luego
de aceptada su renuncia.
El ya ex presidente se refugió en
Paraguay y dejó una imagen deshonrosa hasta para sus propios partidarios que lo
acusan de no proteger sus ideales. Luego de 18 años se presenta nuevamente como
candidato a la presidencia y gana.
Como dice Luna: "Esto indica que,
en política, las cosas que en algún momento parecen seguras, nunca lo son del
todo."
Balance De La Década: Se prometía la implantación de la
justicia social sobre la base de la soberanía política y la independencia
económica. Todo esto se cumpliría y la Nación alcanzaría una etapa casi idílica,
produciría un cambio total, para hacer del actual otro país. La Nueva Argentina
de Perón.
Durante su primer presidencia todo
fue por el buen camino, la nación creció de forma notable, el país vivió una
etapa de industrialización, de nacionalismo económico que le permitió
desarrollarse y evitar la dependencia de otros países. La primera etapa
presidencial se caracterizó por ser una etapa tranquila sin ninguna alteración
alarmante. Perón llamó a todos al trabajo por la Patria, a quien él respetaba
netamente. "Todo parecía reabrir la antigua edad de oro, y Perón reflejaba
exactamente ese generalizado estado de espíritu".
Los obreros fervorosos levantaban
en alto sus manos, su alegría era incontenible, eran los apoyados por Perón, que
dejaba de lado a la clase alta porque ellos pertenecían a la oposición. Su
gobierno estaba bien organizado. Los años fueron pasando y las cosas se iban
desarrollando de una manera positiva, algo que no se debe olvidar es que el
derroche de capital era incalculable. Perón estaba acabando con los bienes
estatales, dejando los fondos vacíos. La gente no podía ver esto, sólo podía
contemplar un país que crecía que se industrializaba y se fortificaba. Los
trabajadores eran beneficiados por el gobierno, y el país se lanzaba al mundo.
Perón no dudaba que su reelección
era posible ya que las grandes masas lo apoyaban. Con la reforma de la
Constitución Perón se presentaba como el gran candidato para una nueva
presidencia. La nueva Argentina quería a ese presidente, aquel que había logrado
que el país creciese, que amaba la patria, que valoraba todo lo que en nuestro
país se producía ya que no deseaba lo importado; aquel que quería producir y
consumir sin comprar al extranjero.
Así se presentó a las elecciones
del ’51 y triunfó esta vez por amplio margen, pero el gobierno no sería el
mismo, el espíritu de tiranía se había apoderado del primer mandatario. El
Presidente mostraba tener un carácter más severo; el concepto de libertad empezó
a esfumarse de su mente. Fue siendo temido por muchos aunque eran muchos más los
fanáticos de Perón.
En su segundo mandato se dio la
separación del presidente del clero y por lo tanto de los cristianos. Este
segundo período presidencial fue muy diferente al primero, la fuerza era el arma
para solucionar los problemas, la oposición comenzó a ser arrestada y llevada a
la cárcel, la libertad de prensa deja de existir, por orden de Perón se cierran
varios diarios, radios y sectores de la Acción Católica. La característica que
resalta de esta etapa es el exceso y abuso del poder.
Este Gobierno severo y tirano ya
había sido anunciado con anterioridad al primer período presidencial por
intermedio de varios obispos.
El país se encontraba con una gran
crisis económica, no había fondos estatales.
Hay dos etapas que se ven
claramente en el momento que Perón era dueño del "poder": la etapa democrática y
la de un gobierno tirano. Este último llevó a Perón a su derrota personal…
El Regreso Del Exilio: Con 1970 se inicia una década
caracterizada por aumento del costo de vida, de precios en todos los órdenes,
gran inflación debida al déficit presupuestario, al exceso de inversiones de las
empresas del Estado, a privilegios de sectores privados y a las fantasías
desarrollistas que "no hay con que pagar."
Se trata de una época plagada de
actos terroristas, asesinatos, secuestros, atentados que sume a la Argentina en
la peor situación política, institucional y económica de su historia.
En 1971 la Junta de Comandantes en
Jefe destituye al General Levingston: "Hemos debido reasumir el mando político
del Estado, para asegurar el pleno restablecimiento de las instituciones
democráticas en el clima de libertad, progreso y justicia… y esto sólo se
logrará en unión de las Fuerzas Armadas y la Ciudadanía."
En abril del mismo año son
rehabilitados todos los partidos políticos, luego de la suspensión impuesta por
Onganía en 1966; oportunidades en que Balbín sostiene que debe ser consultado
Juan Domingo Perón para una futura organización constitucional del país.
Rucci, Secretario General de la
Organización Obrera dice en conferencia de prensa: "La gran mayoría del Pueblo
está reunido en torno a Perón, lo mismo que los dirigentes gremiales"; y viaja a
Europa para preparar el viaje de Perón a la Argentina.
Por esos días, el general Lanusse,
cumple su palabra y entrega los restos de Eva Perón a su esposo. En ceremonia
privada, y por manos del embajador argentino en España.
En los primeros meses de 1972,
Perón propicia la integración de un frente con todos los partidos políticos,
Encuentro Nacional de los Argentinos y Hora del Pueblo, sin fines electorales
por el momento. La idea es inferir con este argumento en la aceleración del
esquema electoral, imponiendo cambios profundos y definitivos en las
orientaciones económicas y sociales. Se suman la C.G.T. y la C.G.E.
Es el golpe más audaz y concreto
de Perón.
Levington declara por ese entonces
que apoya "un movimiento nacional" con el peronismo, y que la gestión de Lanusse
es catastrófica: el presupuesto nacional se eleva a cifras siderales y el dólar
subió más que en cualquier otra época.
En el mismo año por tramitaciones
entre España y la Argentina, Juan Domingo Perón deja de ser un exiliado político
modificándose legalmente su situación en Madrid.
La Convención Nacional del Partido
Justicialista proclama el 25 de Mayo candidato a presidente de la nación, al
General Perón.
Los desórdenes en todo el país por
la conducción del mismo están a la orden del día.
El 17 de Noviembre llega al país,
Juan Domingo Perón y se reúne con empresarios, políticos y gremialistas; contó
con la presencia de la C.G.T., la U.C.R., el partido popular Cristiano, el
Partido Intransigente, Demócrata Progresista, el MID, Partido Revolucionario
Cristiano, Socialista Popular, UDELPA, Unión Popular, Conservadores Populares,
Cruzada Renovadora, Frente de Izquierda, Encuentro Nacional de los argentinos y
movimientos provinciales, la C.G.T. y las 62 Organizaciones decidieron pedir al
Gobierno la derogación del Estado de sitio, la libertad de los presos políticos
y la anulación de la reforma a la ley electoral, que exige una segunda vuelta en
caso de no lograr más del 50% de los votos, alguno de los candidatos.
Súbitamente, luego de varios
contactos con diferentes sectores, Perón parte hacia Paraguay declinando su
candidatura a Presidente, por lo que el Congreso Justicialista proclama la
fórmula Cámpora – Solano Lima.
En 1973 la situación del país
continua empeorando, aumenta el déficit fiscal y el costo de vida en un 10%. La
Junta de Comandantes inicia acciones judiciales contra el FREJULI por considerar
que sus candidatos han ejecutado manifestaciones que incitan a la violencia:
"Cámpora al gobierno – Perón al Poder" y prohíbe el regreso de Perón, pretenden
proscribir al FREJULI pero todos los partidos políticos se manifiestan en
contra.
El 11 de Marzo gana las elecciones
por amplio margen la fórmula Cámpora – Solano Lima.
Ya en el Poder, Cámpora y su comitiva viajan a España para acompañar a Perón en
su regreso definitivo al país.
Una muchedumbre nunca vista se congrega en Ezeiza para recibir al General: era
el 20 de Junio de 1973.
Se producen enfrentamientos armados entre distintas fracciones, con muertos y
heridos.
Perón pronuncia un discurso que es
clave para entender su futuro gobierno: "llego del otro extremo del mundo, con
el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la
distancia pueden avivar hasta su punto más álgido… nada puede perturbar mi
espíritu porque retorno sin rencores ni pasiones como no sea la que animó toda
mi vida: servir lealmente a la patria… debemos tener fe en el gobierno
justicialista… necesitamos una paz constructiva, sin la cual podemos sucumbir
como Nación."
Rucci proclama en la C.G.T. que la
Central Obrera se movilizará para llevar a Perón a la primera magistratura de la
República.
Al mismo tiempo Cámpora y Solano
Lima firman sus renuncias como gobernantes diciendo: "Devolvemos a Perón el
mandato que nos dio el 11 de Marzo".
Debe asumir el gobierno R.
Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados, ya que Perón rechaza la
posibilidad de que el Congreso lo designe en funciones de Presidente Nacional
sin concurrir a elecciones tal como lo dispone la Constitución Nacional; por lo
que se convoca a las mismas el 23 de Septiembre, las que ganan ampliamente por
el 61,85%. La fórmula era Perón – Estela de Perón, su esposa. Asume el 12 de
Octubre de 1973.
En cuanto a su política buscó
fortalecer la doctrina del Justicialismo, dijo en una entrevista: "Estamos en la
etapa dogmática, es decir, hay que fijar el dogma, inculcado y hacerlo cumplir".
Para ello implementó los "Cursos de Doctrina Justicialista", porque teóricamente
los muchachos desconocían el dogma y los sucesos de los años anteriores.
Durante el año que estuvo al
frente del Gobierno, su política económica, al igual que en sus presidencias
anteriores se basó en la realización de obras públicas para combatir el
desempleo, firma tratados y convenios con diversos países tales como la Unión
Soviética, Cuba, Paraguay, China, España, Hungría, que resultan beneficiosos, en
gran medida para nuestro país; implementa planes de desarrollo industrial y
recurre a créditos que son otorgados por el BID, contrariando una de sus "más
firmes convicciones" de no solicitar ni un solo crédito. Lanza el Plan Trienal
de Gobierno, un gran proyecto de expansión nacional que duplicará el Producto
Bruto Interno con respecto a la tasa de los años 61 – 73. En ésta época se
aumentan los salarios, pero también suben los precios de combustibles, tarifas
de electricidad, gas, transporte y desabastecimiento, por lo que sube también el
costo de vida. Esto sumado a una serie de atentados crean un incierto y
artificioso clima en el país.
En el aspecto social se respiraba
revolución, que estaba encarnada en la misma Juventud Peronista.
Ante esta situación Perón se
refiere a la unidad del pueblo argentino y al Pacto Social como el mejor camino
para sacar adelante al país.
Se dan manifestaciones en todo el
país como muestra del apoyo del pueblo a su caudillo, pero Perón se halla
debilitado, ya no tiene fuerzas para continuar en el gobierno por lo que el 29
de Junio de 1974, delega el poder en la Vicepresidenta. Los Comandantes
Generales de las tres Armas afirman su respaldo a los preceptos constitucionales
y las normas legales en vigencia. Los mismos sostienen los partidos políticos.
El 1º de julio del mismo año,
Perón muere en la Residencia de Olivos, asume la Presidencia su esposa,
Vicepresidenta de la Nación, doña María Estela Martínez de Perón, llamada por
los argentinos "Isabelita".
Diría Richard Nixon poco después:
"En un momento en que otros habrían estado contentos de retirarse de la vida
pública, el aceptó los desafíos para regresar a su país y guiar al pueblo
argentino"
Poco durará Isabelita en el Poder, al poco tiempo se suceden actos subversivos
en diferentes puntos del país.
Estalla el llamado "Rodrigazo" (impuestazo), aumenta la cotización del dólar,
aumentan los combustibles, los transportes.
La C.G.T. realiza paros repudiando
la política económica. Se produce una crisis militar, y considerando débil a la
presidenta de la Nación, se sublevan efectivos de la Fuerza Aérea de Morón,
produciéndose enfrentamientos armados que dejan como saldo centenares de
muertos.
El 24 de Marzo de 1976, Isabelita
es detenida por orden de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas
Armadas iniciando así el llamado "Proceso de Reorganización Nacional".
Cambiando así, para siempre, la historia de nuestra Argentina.
Conclusión Personal:
Como conclusión, en mi opinión, el gobierno de Perón, a pesar de sus errores,
cambió profundamente el país desde el punto de vista político contribuyendo a
afirmar decisivamente la conciencia nacional y a dar una participación efectiva
a los trabajadores en las fuentes de decisiones políticas. A partir del gobierno
de Perón hay un valor incorporado a la conciencia nacional, que es la Justicia
Social, a partir de ese momento a nadie se le ocurriría que se pudiera eliminar
el aguinaldo, por ejemplo, o la jubilación universal o los beneficios que se
habían legislado en esa época. Además Perón dejó como saldo un rumbo abierto
hacia la independencia económica más como una intención que como una realidad.
Otro gran aporte de la época de Perón es la organización de los sectores obreros
a través de los sindicatos que además de participar de algún modo de las fuentes
de poder político, realizaron una obra social muy importante.
Si algo se puede cuestionar a
Perón es que no quiso o no pudo intentar una trasformación total o un cambio en
la estructura económica del país que la liberara definitivamente de su condición
de país agro exportador.
De su tercer gobierno es poco lo
que puedo decir, el país se encontraba convulsionado, con un gobierno impuesto
por la fuerza y una economía devastada; el pueblo no podía más que mirar hacia
atrás, aquella época de opulencia y la figura de aquel hombre fuerte que les
había dado todo; pero la realidad era otra. Perón era un hombre agotado
físicamente, llegó al país con una edad avanzada, lo que no le permitió terminar
su gobierno.
Segunda
Conclusión:
Después de escuchar distintas campanas, unas marcadas defensoras, acérrimas y
hasta fanáticas de Perón, otras muy subjetivas, como fue su opinión y discursos
y otras teñidas de críticas, algunas objetivas, otras más bien con fines poco
serios, se esboza en mi mente una imagen.
Veo una persona que tal vez poco
tenía de conocimiento técnico sobre el manejo y administración de un gobierno,
pero supo ver dónde estaba el "mercado", "el agujero del mate".
Desde los puestos que desempeñó
antes de llegar al poder presidencial, vio en las grandes masas obreras su
escalón a la cúspide; sólo era necesario "metérselas en el bolsillo".Supo cómo
llegar a la gente, su lenguaje era común, el cual además de fácil de comprender
por la mayoría de la gente, era lo que el Pueblo quería oír.
A la gente no le interesaban los
problemas presidenciales ni otros problemas internos sino que ellos querían a la
persona que los escuchaba y así demostraba en su actuar; ellos no veían los
problemas financieros del Estado. Sólo veían más dinero en sus manos, más
disponibilidad de compra.
Supo aliarse a las fuerzas
necesarias para tener el poder casi absoluto, pero falló en no cuidar su buena
relación con quien más voluntades y corazones movía y guiaba: la Iglesia. Esto,
le costó que todos esos cristianos hagan de la lucha contra el régimen una
cuestión personal.
Y por supuesto, el gran
desencadenante de su caída fue el factor económico, el pueblo perdona o al menos
aguanta casi cualquier cosa cuando marcha la economía.
En este momento recuerdo aquella
frase de Perón que decía "No se puede caminar en el Banco Central de tan
abarrotado que está de lingotes de oro". Y esto demuestra que la Argentina
perdió la oportunidad de transformar al país para siempre, y no sólo por una
década.
Es cierto que muchos de esos
logros hoy los seguimos gozando, derechos del trabajador, aguinaldo, vacaciones,
etc. No debemos olvidarnos de esto; pero los costos de su política fueron muy
caros y algunos también hoy los seguimos pagando.
Bibliografía
Félix Luna: ¿Qué Argentina Queremos Los Argentinos? 1973.
Ernesto Palacio: Historia De La Argentina. Tomo V. 1980.
Juan Domingo Perón: La Fuerza Es El Derecho De Las Bestias. 1973.
Enrique Pavón Pereyra: Perón, Preparación de Una Vida Para El Mando. 1952.
Abel Del Río: Perón Por Perón, Sus Discursos y Mensajes. 1972.
Transcripción a cargo de: María de
los Ángeles Navarro.
Recolección de datos, redactado y Elaborado a cargo de los Estudiantes de
Derecho Provincial y Municipal de la Universidad Nacional del Nordeste
(U.N.N.E.): Srta. Natalia Lovey y Sr. Gastón Marcelo Navarro. Residentes en
Resistencia, Chaco, Argentina..
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