Gobierno de Juan Domingo Perón
Política, Economía, Sociedad y Derechos del Trabajador

Perón y los
científicos NAZI

Fabricación de Autos en Gobierno de Perón

 

 

 

 

La Generación del 37

Juan Manuel de Rosas

Julio Argentino Roca

Bartolomé Mitre Domingo Sarmiento

La Generación del 80


Capitulo 11:El Gobierno Peronista y sus logros

La Nacionalización de los
Servicio Públicos

Perón y los
científicos NAZI
Biografía de Juan
Domingo Perón
Eva Duarte
De Perón
Veinte verdades del justicialismo

Perón, su Vida Política Relacionada a los Hechos de la Historia Argentina


 

Introducción
Antes de las elecciones de 1946, varios postulaban la unión de todas las fuerzas democráticas para enfrentar al gobierno militar. Perón se movió con toda la relativa independencia que le permitían las relaciones coyunturales del mundo, "guerra fría", manteniendo el principio de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad con los pequeños países.

Entre sus obras más destacadas están el "estatuto del peón", "los derechos del trabajador", "los derechos de la ancianidad", "los convenios colectivos de trabajo", "la ley de previsión social", "la ley de accidentes de trabajo", "la ley de vivienda obrera", "sueldo anual complementario", "la mutualidad sindical", "las escuelas sindicales", "la ley de creación de la justicia del trabajo", "los regímenes de jubilación", "las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso", "las proveedurías sindicales".

Además, un sueldo anual complementario se dispone a los sindicatos ofrecidos por la "Fundación Eva Perón". Y algo fundamental en la historia de nuestro país, que llegó de la mano de Evita, fue el "voto femenino". La fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el binomio: "Perón – Evita".

En su relación con la Iglesia, ésta "ordenó" a los creyentes que votaran por la fórmula que integraba Perón, quien otorgó privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Más tarde, por entredichos entre los sectores Perón ordenó que se suprimieran feriados correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobara la apertura de "prostíbulos" realizara un acto en contra de la posición de la Iglesia, que fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón y la Iglesia se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de Perón, luego de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.

Allí se incluían a comunistas y socialistas que oportunamente se escudarán bajo el lema "Cristo Vence", que enarbolará la contrarrevolución del ’55 y a manifestantes del "Corpus Christi" que quemaran la bandera argentina. Como consecuencia, suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa "por orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso".

En el tercer gobierno, la gente apoya "un movimiento nacional" con el peronismo. La Junta de Comandantes pretende proscribir al FREJULI, del cual fue su manifiesto "Cámpora al gobierno – Perón al Poder", prohibiendo su regreso. En su mandato implementó los "Cursos de Doctrina Justicialista".

Cuando Perón muere lo sucede su esposa "Isabelita", quien al estallar el llamado "Rodrigazo" (impuestazo) e iniciado el "Proceso de Reorganización Nacional", es detenida.

Situación Del País (1943)

Los programas y los dirigentes de los partidos políticos existentes no eran capaces de ofrecer nada de valor a la clase trabajadora. Hasta 1940 el Congreso estuvo dominado por los conservadores, que parecían totalmente indiferentes a los problemas de los trabajadores.

Éste era el escenario en 1943 cuando los jefes de las fuerzas armadas asumieron nuevamente el papel protagónico y depusieron al gobierno conservador. En el gobierno militar que surgió del golpe, el poder se fue concentrando gradualmente en las manos de un coronel destinado a dominar el curso de la política argentina durante los 30 años siguientes.

Perón fue uno de los pocos hombres de la revolución que percibió que había algo que satisfacer en el pueblo y que hacerlo iba a ser el elemento legitimador de la revolución. Perón fue uno de los hombres del G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) quien desde los cargos que ocuparía en progresivo ascenso sabría "oír" las necesidades del pueblo argentino y comenzar a planear un movimiento de opinión.

Perón fue el único dirigente militar que pareció haber visto el potencial político del movimiento obrero, algo que lo ayudó a descubrirlo fue su relación con los gremialistas. Apoyó la formación de nuevos sindicatos y una gran expansión de los que ya existían le eran favorables. Promovió una serie de medidas laborales y previsionales tendientes a satisfacer reclamos y necesidades de los trabajadores.

Perón fue nombrado ministro de Guerra y Secretario de Trabajo. El control del ejército y de la fuerza obrera quedaban en sus manos.

La Vicepresidencia de la Nación estaba vacante y por este motivo la oficialidad del ejército, puesta en asamblea, votó a los candidatos y ganó, por escaso margen, Perón designado vicepresidente con retención de sus dos cargos anteriores. La suma del poder se encontraba en sus manos.

En 1945, el gobierno peronista se veía cercado por una conjura vigorosa y audaz, que reunía en un solo impulso opositor a fuerzas tan diferentes como las grandes empresas, el estudiantado, la influencia de la embajada norteamericana, los partidos tradicionales, las asociaciones de comerciantes y ganaderos, los sindicatos ajenos a la órbita oficialista, la burocracia estatal, la marina, un sector no despreciable del Ejército, los intelectuales, la justicia, la inmensa mayoría de los diarios… Frente a esta avalancha de fuerzas, sólo restaba a Perón el manejo del aparato represivo del Estado y sus propias huestes.

El panorama político las dos grandes alternativas que habían de plantearse los argentinos en términos electorales redondeaban sus respectivas propuestas. De un lado, la democracia liberal, políticamente formalista y convencional, deseosa de retornar al sistema anterior a la revolución del ’43 con las correcciones debidas. Del otro lado, fervoroso caos popular que tenía a Perón por líder indiscutido y se abrigaba un profundo contenido nacional y una adelantada actitud en el campo social.

Varios de los partidos políticos y diversas agrupaciones cívicas postulaban desde tiempo atrás la unión de todas las fuerzas democráticas para enfrentar al gobierno militar: "Unión Democrática de Fuerzas Opositoras".

Las elecciones de 1946 habían dejado sorprendido a los partidos tradicionales. Las elecciones fueron, desde el punto de vista de la libre emisión del voto, las más impecables de cuantas se habían realizado en el país.

Ningún presidente había llegado al poder en condiciones tan favorables como las de ese momento. Argentina era un país acreedor. Solamente Gran Bretaña le debía 1.700 millones de dólares, la hambreada Europa de posguerra aseguraba la colocación de nuestra carne y nuestro trigo durante varios años, la producción industrial improvisada en la Argentina durante el conflicto no sentiría a corto plazo el impacto de la competencia extranjera, puesto que el proceso de transformación de la industria de guerra a la de paz iba a requerir un lapso de razonable duración. Por consiguiente, estaba asegurada la plena ocupación, los altos salarios la inversión del ahorro nacional en prioridades que el nuevo gobierno podía determinar con toda generosidad. Más importante que esto era el tono general del país, optimista, eufórico. La guerra había sido pasada sin mayores perjuicios, por lo menos en esos momentos se lo veía así, con una posición que mantuvo durante 5 años una singularidad; la neutralidad argentina, que recién se interrumpe en marzo de 1945 cuando la guerra está terminada.

El sistema de Perón debía basarse obligatoriamente en condiciones de abundancia, de alto consumo, de plena ocupación y de gruesos saldos exportables. Cuando este contexto –que no tenía posibilidades de prolongarse mucho– se resquebraja, la política de Perón se haría sinuosa, contradictoria y brutal, aplastada por una realidad mucho más poderosa que su personal optimismo. Las condiciones que marcaban el comienzo de la gestión de Perón le permitían un plazo justo para intentar una trasformación total o un cambio que liberara a la Argentina de su tradicional condición agro exportadora.

Marco Internacional

Se desarrollaba la Guerra Fría y sus participantes eran Estados Unidos y la Unión Soviética. La Argentina no quería estar en ninguno de ambos bandos, por eso Perón lanza la denominada Tercera Posición o Tercer Mundo.

Cosa retórica ya que en los grandes foros internacionales, la delegación Argentina votó casi siempre junto con los Estados Unidos, pero se mantuvo aislada de organizaciones como el F.M.I., la UNESCO y la FOA, respondiendo así solamente a la política económica que Perón llevaba a cabo.

Esta idea de la Tercera Posición hizo que el pueblo se sintiese más nacionalista que nunca, dándoles la idea de que nuestro país podía ponerse a la altura de las economías internacionales y mantener una posición neutral.

La Tercera Posición era respaldada por la Tercera Guerra Mundial, que no se concretó.

Política Internacional: El triunfo de 1946 había sido la victoria del sentimiento nacional herido por la intromisión del Departamento de Estado en nuestra política interna.

Perón se movió con toda la relativa independencia que le permitían las relaciones coyunturales del mundo, "guerra fría", manteniendo el principio de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad con los pequeños países.

Política Económica: La Economía del sistema peronista fue en un primer momento, nacionalista, estatista y autarquizante. Nacionalista porque se traspasó al país una serie de actividades o servicios que hasta ese momento se encontraban en manos de países o empresas extranjeras.

La Argentina, durante la Segunda Guerra Mundial había venido acumulando reservas de dinero importantes en Gran Bretaña lo cual la convertía de país deudor a acreedor. Se encontraba en una posición muy especial reforzada por el hecho de ser proveedora de materias primas en un mundo que recién empezaba a construir sus economías y sus sistemas productivos después de la guerra.

Es decir que el Estado tuvo una enorme ingerencia en la vida económica del país. El número de agentes públicos aumentó considerablemente y las regulaciones se fueron tornando más pesadas a medida que la política económica sufría algunos tropiezos. Se comenzaron a hacer campañas de abaratamiento del costo de vida, de regulación de los precios y de una política netamente estatista.

Y con respecto al carácter autarquizante de la economía se debía a la idea de que la Argentina tenía entidad suficiente y un tipo de producción tan variada como para poder autoabastecerse.

Pero también tenía la contra de que en algún momento tenía que terminarse, rápidamente se encontraría con que su política era cada vez más difícil de mantener. Esta política que sostenía la Argentina de estatista, autarquizante y nacionalista, no podía en efecto seguir durante mucho tiempo.

La política económica es lo que define la filosofía general del régimen peronista, mucho más que el régimen represivo que monta Perón y que es posiblemente el que muchos argentinos recuerdan más. Tiene una primera etapa de realizaciones muy espectaculares. Con la nacionalización del Banco Central y la subsiguiente creación del IAPI, el nuevo gobierno tomaba firmemente el control del sistema crediticio, los tipos de cambio y el comercio exterior, actividad en la que era un virtual comprador de la producción de cereales y de oleaginosos y encargado además de su colocación en los mercados exteriores El IAPI además llegó más tarde a encargarse de las operaciones financieras del Estado Argentino, con la compra de materias primas o de bienes de capital.

Era una política estatizante y nacionalista y en ese particular momento del país y del mundo parecía la única posible. No hay que olvidar que en el 45 se vivía todavía ideológicamente en todo el mundo bajo el signo del new deal rooselveltiano y bajo el signo del triunfo laborista en Gran Bretaña. Esas características se afirmaron con medidas de parejo significado, como la repatriación de la deuda externa, la creación de las empresas de Gas del Estado y Flota Aérea Mercante Argentina, la expropiación de elevadores de granos de propiedad privada, la compra de la Unión Telefónica, la compra de los ferrocarriles de capital francés. Luego uno de los actos más espectaculares discutidos del gobierno de Perón, la adquisición de los ferrocarriles ingleses.

El gobierno peronista creó por decreto la Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, IAME, empresa autárquica encuadrada en la ley de empresas del estado para investigar, fabricar, reparar materiales y promover la industria automotriz. Fue el brigadier Juan Ignacio San Martín, quien propuso al general Perón la fabricación de automóviles a nivel industrial y ese fue el inicio de una industria que exigía de nosotros un compromiso gremial.

Se integraron varias fabricas de aviones, motores y otros componentes de automóviles, tractores y motocicletas. En un año se realizaron los diseños de los productos propios y en 1952 nacía el Rastrojero, vehículo utilitario de diseño sencillo que lanzo la industria nacional. Ese mismo año, se lanzó el primer motor Institec, impulsor de dos tiempos y dos cilindros cuyo desarrollo y fabricación se hizo íntegramente en el país. Se presentó mas tarde el primer prototipo de avión Pampa y cuatro mese después, el primer tractor argentino cuando ya estaba en la calle las primeras 20 unidades de las motos Pampa. En 1953, el ingeniero Taravella, presentaba su creación: el motor V8. Luego se fundaron la fabricación de motos Puma y se presento el primer modelo sport de carrocería de fibra de vidrio Porsche; siendo Argentina el segundo país en el mundo que utilizo esa tecnología. Mas tarde se fabricaron lanchas y veleros con fibra de vidrio, dos nuevos autos sports, el “Justicialista Súper Sport” y el “Justicialista Gran Turismo”.

El análisis frío de la política económica durante los 3 ó 4 primeros años de su presidencia puede hacer parecer descabellada la política de Perón, puesto que a fines de 1947 ya se había evaporado el 32% de las reservas de divisas acumuladas durante la guerra. Recordaremos la frase jactanciosa de Perón de que no se podía caminar por el Banco Central de tan abarrotado que estaba de lingotes de oro. Tres años después el país estaba en una virtual cesación de pagos. La política peronista no sólo condenaba a la liquidación de las reservas, sino que tenía una secuela inevitable que era el aumento de la tendencia inflacionaria. Y, en última instancia, también el refuerzo del vasallaje de nuestra economía al depender, cada vez más, la industria liviana de importaciones de materias primas y combustibles. Una política de subsidios a la industria liviana, una política impositiva y salarial tendiente a mantener altos niveles de consumo popular, por supuesto, no podía caminar mucho tiempo.

Dijimos que el análisis de esta política puede hacerla parecer como descabellada; sin embargo no lo era si se aceptaba la premisa que Perón sostenía como de cumplimiento inevitable: la próxima guerra mundial. Perón estaba convencido que en 1950 o 1952 estallaría una tercera guerra mundial no atómica, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en el año 1950, no solamente hablaba de la próxima guerra como inevitable, sino que se permitía dar algunos consejos a los estrategas yanquis sobre cómo ganar la guerra. De modo que la premisa sobre la cual basaba su política económica podía o no ser equivocada, pero indudablemente, si se aceptaba ese prerrequisito, la política económica de Perón era la del hombre al que se le va agotando el dinero pero que está seguro que en la próxima lotería va a ganar mucho y entonces sigue gastando. ¡Lo que pasó es que no se dio la lotería!

Política Social: Con la intención de realizar una más equitativa redistribución del ingreso se planearon mejoras sociales que implicaron mejores salarios y legislación laboral, indemnizaciones por despido, salario familiar, vacaciones pagas, etc.

Uno de los más importantes méritos del peronismo reside justamente en estas medidas. El gobierno insistió con su política de reformas sociales (sobre todo en la primera presidencia) constituyéndose en un verdadero portavoz y defensor de la clase obrera.

Diez años de intensa obra social cambió la Argentina de la explotación y la esclavitud de 1945 en la comunidad justa y solidaria de la Argentina del ’55. Esta transformación es ya suficientemente conocida en el mundo. De una carencia absoluta de leyes de trabajo y previsión social que nos colocaba en el último lugar, hemos pasado en sólo 10 años a estar a la cabeza del mundo en la materia.

El "estatuto del peón", "los derechos del trabajador", "los derechos de la ancianidad", "los convenios colectivos de trabajo", "la ley de previsión social", "la ley de accidentes de trabajo", "la ley de vivienda obrera", "sueldo anual complementario", "la mutualidad sindical", "las escuelas sindicales", "la ley de creación de la justicia del trabajo", "los regímenes de jubilación", "las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso", "las proveedurías sindicales", etcétera, etcétera.

Son sólo una pequeña parte de la enorme legislación promovida.

En la Argentina estas leyes se cumplen en su totalidad bajo el control de las propias organizaciones profesionales. Algunas cifras darán una idea sobre la forma de su cumplimiento. Los salarios de 1945 a 1955 subieron el 500%; el salario real se mantuvo en un mejoramiento del 50% pues el costo de vida sólo llegó, con el control de precios de primera necesidad, a un aumento de 250%. Así el costo de la vida en la Argentina se mantuvo en un nivel medio correspondiente a la mitad de la mayor parte del mundo.

Mediante el estatuto del peón y sus sucesivos ajustes entre 1945 y 1955 los sueldos de estos trabajadores aumentaron el 1000% término medio.

En 1945 las leyes de jubilación no amparaban sino a medio millón de habitantes. En 1955 puede considerarse que todo el que trabaja de obrero, profesional y empresario tiene asegurado su régimen jubilatorio, amparo que cubre a más de 15 millones de habitantes en la vejez y la invalidez.

Un sistema de pensiones a la vejez cubre asimismo la imprevisión y el olvido en que vivieron los trabajadores en los regímenes pasados, gobernados por los mismos que hoy quieren asumir el papel de libertadores sin que nadie los tome en serio.

Sólo durante el primer plan quinquenal (1946 – 1951) se construyeron 350 mil viviendas para empleados para obreros en toda la república. En el segundo plan quinquenal hasta el ’55 se llevan construidas más de 150 mil. Así los trabajadores que antes vivían en conventillos sucios y hasta de 10 en cada pieza, comienzan hoy a ser propietarios de su casa y vivir decentemente.

Más de 10 millones de trabajadores argentinos reciben un sueldo anual complementario que les permite disfrutar de un mes de vacaciones en las sierras, en el mar o en los buenos hoteles de que disponen los sindicatos o les ofrece la "Fundación Eva Perón".

Más del 25% de los trabajadores tienen participación en las ganancias de las empresas, ya sea porque son ellos mismos los dueños, por sistema cooperativo o porque patrones inteligentes y justos así lo han dispuesto.

El sistema mutual de los sindicatos ofrece asimismo la provisión barata de cooperativa para los artículos de primera necesidad, como asimismo un servicio asistencial completo mediante modernos policlínicos, maternidades, consultorios externos, odontológicos, etcétera.

Además para la elevación cultural y social de la masa, una verdadera red de escuelas sindicales se extiende hacia todos los sindicatos. En ellas se imparten enseñanzas de todo orden y se forman dirigentes capacitados.

Al establecer nuestro gobierno la absoluta gratuidad de toda la enseñanza, abrimos las puertas de la instrucción y la cultura a todos los hijos del pueblo. Se terminó así con la odiosa discriminación y se dio acceso a todos por igual, para que de acuerdo con sus aptitudes, pudieran labrarse su porvenir.

La creación del Ministerio de Educación de la Nación posibilitó dedicar una gran actividad y los fondos necesarios, para encaminar y costear las diversas disciplinas escolásticas, científicas y técnicas.

En cuanto a la organización sindical diremos simplemente que en 1945 existían 500 sindicatos agrupados en 3 centrales obreras (Unión Sindical Argentina, C.G.T. Nº 1 y C.G.T. Nº 2) con 1 millón de afiliados. En 1955 existe una sola central obrera (C.G.T.), 2500 sindicatos, con más de 6 millones de afiliados.

Los trabajadores argentinos bien se lo merecen porque es lo mejor que el país tiene y precisamente por eso, porque son buenos y porque son los que todo lo producen. (Juan Domingo Perón).

Reforma Constitucional De 1949

En 1948, Perón señala la necesidad de reformar la Constitución Nacional a fin de adecuarla a los nuevos tiempos.

En enero de 1949 se reúne, en sesión preparatoria, la Convención Nacional Constituyente, por lo que Perón expresa: "lo que quiere el pueblo es eliminar injusticias sociales."

En marzo queda sancionada la nueva Constitución Nacional, cuyo texto incluye importantes modificaciones al espíritu liberal de 1853; se integran los Derechos del Trabajador, de la Familia, de la Ancianidad y de la Educación y la Cultura; se estipula que "la propiedad privada tiene una función social, y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizador la distribución y la utilización del campo, e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, procurando a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva.

El artículo 39, sostiene que "El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tiene como principal objeto el bienestar social".

El artículo 40 garantiza que "los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón, de gas y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación".

En otro de sus artículos se posibilita la segunda presidencia de Perón, estableciendo la reelección presidencial".

Doctrina Justicialista: Las veinte verdades del justicialismo

Como un catecismo justicialista se extractaron las verdades esenciales de nuestra doctrina, las que fueron leídas personalmente por mí el 17 de octubre del año 1950 desde los balcones de la Casa de Gobierno. Ellas son las siguientes:
La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo.
El justicialismo es esencialmente popular. Todo círculo político es anti popular y, por lo tanto, no es justicialista.
El justicialista trabaja para el movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un hombre o caudillo, lo es sólo de nombre.
No existe para el justicialismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho, que crea la dignidad del hombre y, es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
Para un justicialista no puede haber nada mejor que otro justicialista.
Ningún justicialista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un justicialista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
En la acción política de escala de valores de todo justicialista es la siguiente: primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres.
La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria que es la felicidad de los hijos y la grandeza nacional.
Los dos brazos del justicialismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.
El justicialismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires.
En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humana.
Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.
Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
Como doctrina social, el justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social.
Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
En esta tierra, lo mejor que tenemos es el Pueblo.

La Tercera Posición Doctrinaria:
Para nosotros los justicialistas el mundo se divide hoy en capitalistas y comunistas en pugna: nosotros no somos ni lo uno, ni lo otro. Pretendemos ideológicamente estar fuera de ese conflicto de intereses mundiales. Ello no implica de manera alguna que seamos en el campo internacional, prescindentes del problema.

Pensamos que tanto el capitalismo como el comunismo son sistemas ya superados por el tiempo. Consideramos al capitalismo como la explotación del hombre por el capital y al comunismo como la explotación del individuo por el Estado. Ambos "insectifican" a la persona mediante sistemas distintos. Creemos más; pensamos que los abusos del capitalismo son la causa y el comunismo el efecto. Sin capitalismo el comunismo no tendría razón de ser, creemos igualmente que, desaparecida la causa, se entraría en el comienzo de la desaparición del efecto.

Esto lo hemos probado nosotros durante los ocho años de nuestro gobierno en que, el Partido Comunista en nuestro país, alcanzó su mínima expresión. Para ellos nos bastó suprimir los abusos del capitalismo procediendo por evolución en los sistemas económicos y sociales.

Es indudable también que esta revolución reaccionaria, al destruir parte de nuestras conquistas y volver a los viejos sistemas, traerá consigo un recrudecimiento del comunismo en la Argentina. El comunismo es una doctrina y las doctrinas sólo se destruyen con otra doctrina mejor. La dictadura militar con su sistema de fuerza y arbitrariedad pretenderá destruir con la fuerza lo que es necesario tratar con inteligencia. Ni la policía, ni el ejército son eficaces en este caso. Una justicia social racionalmente aplicada es el único remedio eficaz y, los militares, entienden muy poco de esto. Menos entenderán aún estando como están en manos del más crudo reaccionarismo conservador y clerical.

Nuestra doctrina ha elaborado consecuentemente con la concepción ideológica toda una técnica de lo económico y lo social, como asimismo en lo político.

En lo económico abandonamos los viejos moldes de la "economía política" y los reemplazamos por la "economía social" donde el capital está al servicio de la economía y ésta al del bienestar social. En lo social el justicialismo se basa en la justicia social a base de dar a cada individuo la posibilidad de afirmar su derecho en función social. Se capitaliza al Pueblo y se da a cada uno la posibilidad de realizar su destino, de acuerdo a sus calidades y cualidades, dentro de una comunidad que realiza a sí mismo por la acción de todos. En lo político buscamos congruentemente, el equilibrio entre el derecho del individuo y el de la comunidad.

Yo puedo afirmar que el pueblo Argentino es justicialista y que las conquistas alcanzadas no pueden ser destruidas por la reacción. Nuestra doctrina sólo podría ser superada por otra doctrina mejor y, en la reacción, no veo hombres capaces de construir nada permanente.

En cambio creo que la lucha se ha desencadenado en el Pueblo argentino, a raíz del establecimiento de la dictadura militar oligarca clerical, será una tonificación para nuestro movimiento justicialista. La historia prueba que las doctrinas, para triunfar, necesitan ser combatidas. Ello las fortalece y las extiende. Si los cristianos no hubieran sido arrojados al circo, quizá el cristianismo no habría llegado al siglo XX.

Nuestro movimiento es doctrinario. Podrán destruir nuestras estatuas y aun nuestras instituciones, pero, no lograrán neutralizar los sentimientos y la convicción de muchos millones de justicialistas convencidos, místicos y aun fanáticos. 

Eva Perón: No podemos dejar de hacer referencia a la figura más emblemática del Peronismo: Eva Perón, la única primera dama en la historia del País con tanta influencia política, ganada por su propio esfuerzo.
Mujer de poca educación y cultura, pero de gran inteligencia y facilidad para la oratoria, supo ganarse el cariño del pueblo argentino, hasta el límite del fanatismo.
Su acción se vio canalizada a través del Ministerio de Bienestar Social y la Fundación que llevaba su nombre, nacida de una concepción altamente humanista.
La fuerza motriz fue Eva pero el precio pagado fue desproporcionado porque representó el sacrificio de su propia vida.

No se limitó a ayudar a pobres y necesitados del país, sino que su obra no tuvo fronteras, envió ayuda a niños alemanes y japoneses en 1945, concurrió a Ecuador, Bolivia, Chile, Turquía, Italia cuando se vieron sacudidos por catástrofes naturales.
Llevó obsequios a los niños pobres de todas partes del mundo sin excluir a los EE.UU. ni Checoslovaquia, a pesar de las diferencias.

En nuestro país, cuenta la historia que millones de personas recibieron la ayuda oportuna y necesaria de su fundación.
Creó hogares de tránsito, hogares escuela, proveedurías, policlínicos, colonias de vacaciones, ayuda social directa, brindó servicio médico integral en zonas totalmente olvidadas, organizó campeonatos deportivos; la ciudad infantil y la ciudad estudiantil son sus monumentos, y por supuesto los juguetes, panes dulces y sidras para sus queridos "compañeros" marcan una etapa en la vida argentina suficiente para inmortalizar a esa mujer en la memoria de las masas.

Y algo fundamental en la historia de nuestro país, que llegó de la mano de Evita, fue el "voto femenino".

Fue tal su gravitación política que la fórmula presidencial postulada para la segunda presidencia fue el binomio: "Perón – Evita"; pero su salud quebrada no le permitió llegar a ocupar el cargo. Renuncia a su candidatura dirigiéndose al pueblo "–Que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo a su lado una mujer que se dedicaba a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en realidades, y que a esa mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita". "–Hay que ganar por abrumadora mayoría, para que de una vez por todas se convenzan de que Perón y el Pueblo son una misma cosa".

El 26 de Julio de 1952, muere Evita, tenía 33 años, nunca ha visto el país un duelo semejante. Durante días enteros hombres y mujeres despidieron a su entrañable "compañera Evita".

Dirá el diario "La Nación": "Nadie podrá olvidarla al evocar este período. Aún los que combatieron su acción, aceptarán sin duda, la verdad incontrastable de que un país donde otras mujeres gravitaron en los destinos nacionales, ninguna alcanzó su influencia, sobre todo por la fuerte reciedumbre de un temperamento decidido, a pesar sobre los hechos de su tiempo."

El Aparato Represivo

A todo esto iba creciendo el aparato represivo, que, como dijimos antes, puede ser el signo más permanente en el recuerdo de los argentinos independientes o no peronistas de esta época. Eso también tenía una justificación; muchos consideraban indispensable el creciente autoritarismo del gobierno para anular la prédica de la oposición que para muchos argentinos representaba solamente los intereses más despreciables, más antinacionales. Los que justificaban la creciente verticalización del Estado alegaban que el pueblo le había otorgado a Perón un mandato para realizar desde el poder una política determinada y que ese mandato no podía condicionarse a escrúpulos legalistas.

Perón representaría la voluntad histórica de las masas argentinas y frente a este designio trascendente debían allanarse todos los obstáculos por respetables que parecieran en un primer momento. Claro que esta acentuación de la política represiva y coactiva o la intensificación del culto idolátrico de Perón y de su esposa planteaba algunos interrogantes de fondo. En primer lugar, la política que llevaba Perón ¿tenía realmente una virtud revolucionaria que pudiera justificar todo el montaje de ese aparato represivo? En segundo lugar, el régimen en sí ¿se beneficiaba con la asfixia de una oposición cuya prédica de todos modos no conmovía a la estabilidad electoral del régimen? En tercer lugar, el peronismo como movimiento de masas a través de ese aparato que estaba montando ¿no se estaba aislando progresivamente de sectores que podían ser sus aliados naturales? Y finalmente ¿no se estaba recorriendo un camino transitado por otros regímenes de este tipo que después terminaron en la corrupción, en la represión y en la apelación a consignas revolucionarias que en un momento pueden haber tenido contenido, pero que finalmente resultaron vacías?

No entiendo por qué la insistencia de Perón en montar un aparato de compulsión irresistible, cuando indudablemente las elecciones del ‘46 fueron en realidad un punto dentro de su línea electoral ascendente, la cual después siguió subiendo. Algunos pueden hacer una explicación psicologista atribuyéndole una mentalidad autoritaria, nazi. No creo que sea suficiente, lo que motiva a Perón, pese a su optimismo consustancial, personal, era que pensaba que se iba a agotar ese camino y que iba a necesitar de ese aparato compulsivo en un momento dado, para no llegar agotado al final de su período. Pero lógicamente éstas son conjeturas y Perón por otra parte no reconoce que haya existido ese aparato compulsivo. Hablando con él [en 1970], le expliqué que había prisión, torturas y desafueros, tuvo siempre explicaciones; cuando yo –ya desesperado porque no podía de ninguna manera establecer un territorio común de discusión– le dije "pero mire general, a mí me tuvieron preso y torturaron", puso una cara de gran asombro y dijo "¿dónde?", como si fuera a retar al comisario en ese momento… (Félix Luna)

Relación con la Iglesia: Perón utilizó variadas actitudes para obtener el apoyo de la Iglesia. La Iglesia, viéndose favorecida por Perón, "ordenó" a los creyentes que votaran por la fórmula que él integraba. Perón le otorgó diversos privilegios a la Iglesia durante su gobierno. Tiempo más tarde la Iglesia se dio cuenta de que el gobierno peronista se encontraba realmente utilizándola como un instrumento para obtener el apoyo de las masas populares. Se suprimieron feriados correspondientes a celebraciones litúrgicas, aprobó la apertura de "prostíbulos" realizó un acto en contra de la posición de la Iglesia, que fuera espiritista y anticatólico. La definitiva ruptura entre Perón y la Iglesia se dio cuando esta última dispuso finalmente la excomunión mayor de Perón, luego de que dignatarios eclesiásticos fueran expulsados del país.

Después del incendio de las iglesias porteñas, realizado por parte de seguidores peronistas durante el conflicto entre Perón y la Iglesia todo católico era un militante contra el gobierno y las fuerzas políticas incorporaron a la Iglesia al frente opositor.

A fines de 1954, Perón pronuncia un discurso en el local de la C.G.T. señalando que debe prevenirse toda infiltración extraña en los gremios, condena los sectarismos y pregunta: "¿Qué tiene que ver la religión con los sindicatos? Así como los trabajadores no se meten con la religión, ésta no debe meterse con la Organización Sindical."

Este discurso marca el entredicho con cierto sector de la Iglesia –ingerencias políticas y gremiales de algunos grupos católicos– que desembocará en un conflicto abierto y aprovechado por las fuerzas liberales y reaccionarias. Incluso comunistas y socialistas se escudarán bajo el lema "Cristo Vence", que enarbolará la contrarrevolución del ’55.

Todo esto se vio agravado por un decreto del Poder Ejecutivo, que suprime la Dirección General de Enseñanza Religiosa "por orden técnico-administrativo inadecuado, ineficaz y oneroso".

Se aprobó la ley de divorcio y la ley de profilaxis que facultaba a los gobiernos de provincia e Intendencias municipales a permitir la instalación de establecimientos afines en zonas adecuadas. El Congreso sanciona además una ley que declara necesaria la reforma parcial de la Constitución Nacional, en lo referente a la Iglesia y a sus relaciones con el Estado.

Esta serie de acontecimientos provocaron una grave reacción por parte de la Iglesia.

Otro episodio que empeoró la situación fue la autorización que requería la Iglesia para la procesión de Corpus Christi, que si bien fue otorgada por la policía federal, ésta fue rechazada y postergada por la Iglesia, la que no fue aceptada por el Poder Ejecutivo porque "contraría las disposiciones legales en vigor"; por lo que las jerarquía eclesiástica organiza la procesión en el interior de la Catedral metropolitana, lo que provoca la reacción de los concurrentes que realizan una manifestación hacia el Congreso, donde son izadas las banderas del Vaticano y Nacionales. Luego de un confuso episodio aparece quemada la bandera argentina frente al Congreso, donde han sido arrancadas chapas conmemorativas del Justicialismo y apagadas lámparas votivas en homenaje a Eva Perón.

Estos episodios traen como consecuencia nuevos discursos del Presidente en los que califica de "materialista y soberbio" a cierto sector del clero; y se disponen paros en apoyo al gobierno nal.
Por todo lo sucedido el Poder Ejecutivo exonera de sus cargos al Vicario General de la Arquidiócesis de Buenos Aires,
Monseñor Manuel Tato, y al Canónigo Diácono, Monseñor Ramón Novoa.
Se producen movimientos revolucionarios, bombardean la Casa de Gobierno y Plaza de Mayo, con gran cantidad de muertos y heridos; se queman algunos de los templos religiosos que el gobierno adjudica a elementos comunistas.

La nación vive en estado de beligerancia, se suceden atentados y huelgas, se denuncian complots terroristas para provocar el caos en Buenos Aires.

En septiembre de 1955 estalla una revolución militar con apoyo en Curuzú Cuatiá, Córdoba, Río Santiago y Puerto Belgrano. Tropas del Ejército, la Marina y la Aeronáutica están sublevadas contra las autoridades constitucionales del país, por lo que se implanta el estado de sitio en la República; la flota de guerra navega hacia Buenos Aires, amenazando bombardear las destilerías de La Plata, orgullo del gobierno peronista, y la Capital Federal.

Perón da a conocer un mensaje ofreciendo su renuncia y sostiene que sólo el ejército está en condiciones de reemplazarlo en el mando.Por lo que queda constituida una Junta Militar para iniciar un contacto con los insurrectos, con los que llegan a un total acuerdo.

Asume la Presidencia provisional el General de División Eduardo Lonardi. El General Perón abandona su Patria y se exilia en Paraguay, de donde volvería casi 20 años después, aclamado por una muchedumbre como jamás viera la historia Argentina.

La Crisis
En el segundo año se advirtieron algunos signos de inquietud en la tendencia general de la economía: falta de reservas monetarias, pérdida del crédito exterior, inflación.
En una concentración de homenaje al presidente estallaron bombas; por lo cual entre las filas opositoras fue tomando cuerpo la idea de un golpe armado para superar la situación. El oficialismo se presentaba débil y la oposición fortificada.
Dejaba a la clase obrera con una clara idea de su poder, organizada en poderosos sindicatos comprometidos con los intereses de sus integrantes.
Perón llegó originalmente al gobierno con el apoyo de la Iglesia, las fuerzas armadas y los sindicatos. En 1955 tenía la oposición de todos los partidos políticos no peronistas, de la Iglesia, los estudiantes, de los terratenientes, muchos de los cuales estaban dispuestos a jugarse la vida en un intento para derrocar el régimen y su apoyo sindical había declinado. Gran sector de las fuerzas armadas había decidido que Perón debía dejar el poder.

La Caída De Perón: No fue por falta de Poder. Evidentemente no se podía seguir adelante con una línea autarquizante, nacionalista, estatista porque implicaba una carencia absoluta de divisas.

El gobierno inició un viraje, luego de su reelección el gobierno adoptó ciertas medidas a las cuales se lo llamó "Plan de Austeridad" o bien un plan de ajuste. Medidas tales como el control de los precios y salarios y ciertos convenios logró reducir espectacularmente la inflación que se estaba viviendo.
Hubo una serie de iniciativas en el orden económico que demuestran que Perón había dejado atrás su etapa audaz para retomar lo que se llamaría una economía clásica.
Hasta ese momento el gobierno no había manifestado mayor interés por las inversiones del exterior, pero la necesidad de nuevos capitales y crear fuentes de trabajo irían a ser nefastas.

Uno de los problemas más graves que debía afrontar Perón era la escasez de combustible.
El costo político que debió pagar por llevar adelante el contrato con la California fue, desde luego, muy alto.

Los sectores nacionalistas que lo apoyaban se erizaron, en tanto que la oposición comenzó a denunciar lo que parecía una grave inconsecuencia del gobierno que, desde una política petrolera que se apoyaba en una necesidad de dar al monopolio de la explotación y la comercialización a YPF, había llegado a entregar la mitad de un territorio argentino para que fuera explotado por una compañía norteamericana.

En 1953 estalló un conflicto por el abastecimiento de carnes de Bs. As.

El Gran Desencadenante De La Caída: A fines de 1954 un discurso en contra de parte de la Iglesia, Perón los denuncia como el foro más importante contra el que había que luchar.

El conflicto entre Perón y la Iglesia, que más tarde esto lo llevaría a ser derrocado. Luna: Perón dominaba el mundo obrero, el empresario, el periodístico, las Fuerzas Armadas, la educación. En algún lugar tenía que haber algo que no respondiese en forma tan absoluta a su política, y ese algo era la Iglesia.

Los diarios peronistas comenzaron a tirar represalias contra el clero. Ante esto, la Iglesia reaccionó haciendo una manifestación el 8 de diciembre de ese mismo año. Pero Perón en contra de esto hizo que se aprobaran en el Congreso varias leyes anticlericales.

Como ya vimos el error que Perón cometió fue dejar a los manifestantes del "Corpus Christi" que quemaran la bandera argentina. Después se probó que fue el Jefe de Policía que hizo esto luego acusando de este acto a los opositores católicos. En respuesta a esto se quemaron varias iglesias. Los oficialistas no protagonizaron estos hechos pero contaban con su complicidad.
Pero Perón cambió a varios de los integrantes de su régimen. Al poco tiempo se comunica que Perón renuncia a la presidencia de la Nación.
Esto se debió a que pronunció un discurso en el cual amenazaba de muerte a sus opositores. Los conservadores se impulsaron a derrocar el régimen.

Otros desencadenantes, pero de la vida privada de Perón, fue que al poco de tiempo de fallecer Eva Perón empezó a juntarse con una chica de 14 años, alguien muy joven para un hombre de avanzada edad, a quien hizo vivir en la residencia presidencial, la trató con afecto y la llevó a diversos lugares.

Estas clases de actuaciones hicieron que el aprecio de las masas hacia Perón disminuyera, como consecuencia el respeto del pueblo hacia el Presidente dejó de existir. (Félix Luna)

El General Juan Domingo Perón dejó de ser Presidente de la República Argentina el 20 de septiembre de 1955, luego de aceptada su renuncia.

El ya ex presidente se refugió en Paraguay y dejó una imagen deshonrosa hasta para sus propios partidarios que lo acusan de no proteger sus ideales. Luego de 18 años se presenta nuevamente como candidato a la presidencia y gana.

Como dice Luna: "Esto indica que, en política, las cosas que en algún momento parecen seguras, nunca lo son del todo."

EL DISCURSO DE PERÓN LUEGO DEL BOMBARDEO DE PLAZA DE MAYO:

Iras el último ataque de la aviación naval contra sus objetivos ubicados alrededor de la Plaza de Mayo, el día 16 de junio, el general Perón se dirige al pueblo en estos términos:

"Les hablo desde nuestro puesto de comando que, como es lógico, no puede estar en la sede del gobierno, de manera que todas las acciones que se han realizado sobre esa casa han sido tirando sobre un lugar inerme, perjudicando solamente a algunos ciudadanos que han muerto por efecto de las bombas.

"La situación está totalmente dominada. El Ministerio de Marina, donde estaba el comando revolucionario, se ha entregado, está ocupado y los culpables detenidos.

"Deseo que mis primeras palabras sean para encomiar la acción maravillosa que ha desarrollado el Ejército, cuyos componentes han demostrado ser verdaderos soldados, ya que ni un cabo ni un soldado ha faltado a su deber. No hablemos ya de los oficiales y de los jefes, que se han comportado como valientes y leales.

"Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo de la Marina de Guerra, que es la culpable de la cantidad de muertos y heridos que hoy debemos lamentar los argentinos.

"Pero, lo más indignante es que se haya tirado a mansalva contra el pueblo, como si su rabia no se descargase sobre nosotros, los soldados, que tenemos la obligación de pelear, sino sobre los humildes ciudadanos que poblaban las calles de nuestra ciudad.
"Es indudable que pasarán los tiempos, pero la historia no perdonará semejante sacrilegio. Ahora, terminada la lucha, los últimos aviones, como de costumbre, pasaron huyendo. Estos últimos disparos de artillería antiaérea que se han escuchado han sido sobre esos aviones fugitivos. Quedan todavía algunos pequeños focos que ocupar, desarmar y someter a la justicia.

"Como Presidente de la República, pido al pueblo que me escuche lo que voy a decirle: Nosotros, como pueblo civilizado, no podemos tomar medidas que sean aconsejadas por la pasión, sino por la reflexión.

"Todo ha terminado. Afortunadamente, bien. Solamente que no podremos dejar de lamentar, como no podremos reparar, la cantidad de muertos y heridos que la infamia de estos hombres ha desatado sobre nuestra tierra de argentinos.

"Por eso, para que no seamos criminales como ellos, les pido que estén tranquilos, que cada uno se vaya a su casa.

"La lucha debe ser entre soldados. Yo no quiero que muera un solo hombre más del pueblo. Yo les pido a los compañeros trabajadores que refrenen su propia ira; que se muerdan, como me muerdo yo en estos momentos; que no cometan ningún desmán. No nos perdonaríamos nosotros que a la infamia de nuestros enemigos le agregáramos nuestra propia infamia. Por eso, yo les pido a todos los compañeros que estén tranquilos, que festejen ya el triunfo, el triunfo del pueblo, que es el único que puede enorgullecemos.

"El Ejército en esta jornada se ha portado como se ha portado siempre. No ha defeccionado un solo hombre. Y el ministro de Ejército ha tomado personalmente y dirigido personalmente la defensa. Este ministro es un grande hombre. No lo digo ahora: lo conozco desde que tenía 15 años.

"Todos los generales de la República, los jefes, oficiales, suboficiales y soldados han sabido cumplir brillantemente con su deber.
"Cumplo con esto una pasión más de mi vida: que nuestro Ejército sea amado por el pueblo y nuestro pueblo amado por el Ejército.
"Nadie podrá decir nunca jamás que un soldado del Ejército ha tirado sobre sus hermanos, como nadie podrá decir jamás que hay un jefe o un oficial del Ejército que sea tan canalla como para tirar un solo tiro sobre sus hermanos.

"Por eso, yo quiero en esta ocasión, en que sellamos la unión indestructible entre el pueblo y el Ejército, cada uno de ustedes, hermanos argentinos, levante en su corazón un altar a este Ejército que no solamente ha sabido cumplir con su deber, sino que lo ha hecho heroicamente.

"Esos soldados que hoy combatieron por el pueblo argentino son los verdaderos soldados. Los que tiraron contra el pueblo no son ni han sido jamás soldados argentinos. Porque los soldados argentinos no son ni traidores ni cobardes, y los que tiraron contra el pueblo son traidores y cobardes.

"La ley caerá inflexiblemente sobre ellos. Yo no he de dar un paso para atemperar su culpa, ni para atemperar la pena que les ha de corresponder. Yo he de hacer justicia, pero justicia enérgica. El pueblo no es el encargado de hacer justicia. Debe confiar en mi palabra de soldado y de gobernante. Prefiero, señores, que sepamos cumplir como pueblo civilizado y dejar que la ley castigue. Nosotros no somos los encargados de castigar.

"Es indudable que estas palabras de serenidad han de llegar al entendimiento de los compañeros y del pueblo entero. No lamentemos más víctimas. Nuestros enemigos, cobardes y traidores, desgraciadamente merecen nuestro desprecio, pero también merecen nuestro perdón. Por eso pido serenidad, una vez más, ahora que han pasado todos los acontecimientos, con que hemos dado una lección a la canalla que se levantó y a la que le impulsó a que se levantara, les decimos también otra vez que tantas veces se levante, cada día recibirán una lección más dura y más fuerte como merecen ser castigados los cobardes y los traidores.
"Yo hablo al pueblo, y le hablo con el corazón henchido de entusiasmo de soldado, porque he visto hoy a mi Ejército, al cual tengo la honra de pertenecer, en todo lo que es y en todo lo que vale. Y he visto también al pueblo, que también es otro de mis grandes amores. Lo he visto comportarse virilmente y lo veo ahora comportarse serenamente.

"Los culpables serán castigados y habrá memoria en la República del castigo que habrán de recibir. De manera que les pido a todos que se tranquilicen. Tienen razón de estar indignados y de estar levantados, pero aun con razón hay que reflexionar antes de obrar.
"Pido a todos que, como yo, sancionen en su conciencia a los malvados. Los malvados han de tener el castigo, cuando recuerden las victimas que han ocasionado. Ese va a ser su castigo, si se salvan del castigo que yo les he de aplicar, cumpliendo estrictamente la ley.

"Algunos focos que puedan escucharme todavía, que aún no han depuesto las armas, es preciso que lo hagan en el menor tiempo posible. Si no lo hicieron, nosotros no cargaremos con la responsabilidad de destruirlos. Pero que sepan que si iniciamos su destrucción, no hemos de parar hasta terminar. Buenas noches a todos. Tranquilos y confiados. Tenemos un Ejército que garantiza el orden y el orden se ha de ir restableciendo paulatinamente.
"Este será un triste recuerdo. Recuerdo que pondrá un estigma para toda la vida en las Instituciones que no supieron cumplir con su deber y en los hombres que traicionaron la fe y la Patria.

"Nada más. Buenas noches".

Balance De La Década: Se prometía la implantación de la justicia social sobre la base de la soberanía política y la independencia económica. Todo esto se cumpliría y la Nación alcanzaría una etapa casi idílica, produciría un cambio total, para hacer del actual otro país. La Nueva Argentina de Perón.

Durante su primer presidencia todo fue por el buen camino, la nación creció de forma notable, el país vivió una etapa de industrialización, de nacionalismo económico que le permitió desarrollarse y evitar la dependencia de otros países. La primera etapa presidencial se caracterizó por ser una etapa tranquila sin ninguna alteración alarmante. Perón llamó a todos al trabajo por la Patria, a quien él respetaba netamente. "Todo parecía reabrir la antigua edad de oro, y Perón reflejaba exactamente ese generalizado estado de espíritu".

Los obreros fervorosos levantaban en alto sus manos, su alegría era incontenible, eran los apoyados por Perón, que dejaba de lado a la clase alta porque ellos pertenecían a la oposición. Su gobierno estaba bien organizado. Los años fueron pasando y las cosas se iban desarrollando de una manera positiva, algo que no se debe olvidar es que el derroche de capital era incalculable. Perón estaba acabando con los bienes estatales, dejando los fondos vacíos. La gente no podía ver esto, sólo podía contemplar un país que crecía que se industrializaba y se fortificaba. Los trabajadores eran beneficiados por el gobierno, y el país se lanzaba al mundo.

Perón no dudaba que su reelección era posible ya que las grandes masas lo apoyaban. Con la reforma de la Constitución Perón se presentaba como el gran candidato para una nueva presidencia. La nueva Argentina quería a ese presidente, aquel que había logrado que el país creciese, que amaba la patria, que valoraba todo lo que en nuestro país se producía ya que no deseaba lo importado; aquel que quería producir y consumir sin comprar al extranjero.

Así se presentó a las elecciones del ’51 y triunfó esta vez por amplio margen, pero el gobierno no sería el mismo, el espíritu de tiranía se había apoderado del primer mandatario. El Presidente mostraba tener un carácter más severo; el concepto de libertad empezó a esfumarse de su mente. Fue siendo temido por muchos aunque eran muchos más los fanáticos de Perón.

En su segundo mandato se dio la separación del presidente del clero y por lo tanto de los cristianos. Este segundo período presidencial fue muy diferente al primero, la fuerza era el arma para solucionar los problemas, la oposición comenzó a ser arrestada y llevada a la cárcel, la libertad de prensa deja de existir, por orden de Perón se cierran varios diarios, radios y sectores de la Acción Católica. La característica que resalta de esta etapa es el exceso y abuso del poder.

Este Gobierno severo y tirano ya había sido anunciado con anterioridad al primer período presidencial por intermedio de varios obispos.

El país se encontraba con una gran crisis económica, no había fondos estatales.

Hay dos etapas que se ven claramente en el momento que Perón era dueño del "poder": la etapa democrática y la de un gobierno tirano. Este último llevó a Perón a su derrota personal… 

Cuando el 17 de noviembre de 1972 el general Perón regresó a Buenos Aires, tras 18 años de exilio, el mundo asistió a uno de los episodios de "resurrección" política más impresionantes de todos los tiempos. En realidad, Perón no había dejado nunca de ser el líder indiscutido de las mayorías populares argentinas. Al ser desalojado del poder en 1955 por sus enemigos mediante un golpe armado, muchos creyeron que su predicamento avasallador sobre las masas tardaría poco tiempo en disiparse. Sin embargo, su influencia no sólo no se extinguió, sino que, año tras año, fue creciendo hasta alcanzar una fuerza que ni sus más fanáticos seguidores habían soñado. El 23 de setiembre de 1973 Perón obtuvo así una aplastante victoria en los comicios y, por decisión del 62 % del electorado (más de 7.400.000 sufragios) fue elegido presidente de Argentina por tercera vez. Este espaldarazo masivo fue el reconocimiento que sus compatriotas otorgaron a Perón por su obra revolucionaria en favor de la liberación del país de toda dependencia y en pro de la redención social de las clases más necesitadas. El anciano líder recibió así, en el tramo final de su existencia, una espectacular consagración histórica. Hasta sus propios adversarios admitieron, entonces, y sin retaceos, la justicia de los ideales del hombre a quien tan duramente habían combatido. Cuando Perón murió, el 1? de julio de 1974, todo el país se conmovió ante la desaparición del conductor que, a lo largo de más de 30 años, había dominado con su personalidad desbordante la vida política argentina.

El Regreso Del Exilio: Con 1970 se inicia una década caracterizada por aumento del costo de vida, de precios en todos los órdenes, gran inflación debida al déficit presupuestario, al exceso de inversiones de las empresas del Estado, a privilegios de sectores privados y a las fantasías desarrollistas que "no hay con que pagar."

Se trata de una época plagada de actos terroristas, asesinatos, secuestros, atentados que sume a la Argentina en la peor situación política, institucional y económica de su historia.

En 1971 la Junta de Comandantes en Jefe destituye al General Levingston: "Hemos debido reasumir el mando político del Estado, para asegurar el pleno restablecimiento de las instituciones democráticas en el clima de libertad, progreso y justicia… y esto sólo se logrará en unión de las Fuerzas Armadas y la Ciudadanía."

En abril del mismo año son rehabilitados todos los partidos políticos, luego de la suspensión impuesta por Onganía en 1966; oportunidades en que Balbín sostiene que debe ser consultado Juan Domingo Perón para una futura organización constitucional del país.

Rucci, Secretario General de la Organización Obrera dice en conferencia de prensa: "La gran mayoría del Pueblo está reunido en torno a Perón, lo mismo que los dirigentes gremiales"; y viaja a Europa para preparar el viaje de Perón a la Argentina.

Por esos días, el general Lanusse, cumple su palabra y entrega los restos de Eva Perón a su esposo. En ceremonia privada, y por manos del embajador argentino en España.

En los primeros meses de 1972, Perón propicia la integración de un frente con todos los partidos políticos, Encuentro Nacional de los Argentinos y Hora del Pueblo, sin fines electorales por el momento. La idea es inferir con este argumento en la aceleración del esquema electoral, imponiendo cambios profundos y definitivos en las orientaciones económicas y sociales. Se suman la C.G.T. y la C.G.E.

Es el golpe más audaz y concreto de Perón.

Levington declara por ese entonces que apoya "un movimiento nacional" con el peronismo, y que la gestión de Lanusse es catastrófica: el presupuesto nacional se eleva a cifras siderales y el dólar subió más que en cualquier otra época.

En el mismo año por tramitaciones entre España y la Argentina, Juan Domingo Perón deja de ser un exiliado político modificándose legalmente su situación en Madrid.

La Convención Nacional del Partido Justicialista proclama el 25 de Mayo candidato a presidente de la nación, al General Perón.

Los desórdenes en todo el país por la conducción del mismo están a la orden del día.

El 17 de Noviembre llega al país, Juan Domingo Perón y se reúne con empresarios, políticos y gremialistas; contó con la presencia de la C.G.T., la U.C.R., el partido popular Cristiano, el Partido Intransigente, Demócrata Progresista, el MID, Partido Revolucionario Cristiano, Socialista Popular, UDELPA, Unión Popular, Conservadores Populares, Cruzada Renovadora, Frente de Izquierda, Encuentro Nacional de los argentinos y movimientos provinciales, la C.G.T. y las 62 Organizaciones decidieron pedir al Gobierno la derogación del Estado de sitio, la libertad de los presos políticos y la anulación de la reforma a la ley electoral, que exige una segunda vuelta en caso de no lograr más del 50% de los votos, alguno de los candidatos.

Súbitamente, luego de varios contactos con diferentes sectores, Perón parte hacia Paraguay declinando su candidatura a Presidente, por lo que el Congreso Justicialista proclama la fórmula Cámpora – Solano Lima.

En 1973 la situación del país continua empeorando, aumenta el déficit fiscal y el costo de vida en un 10%. La Junta de Comandantes inicia acciones judiciales contra el FREJULI por considerar que sus candidatos han ejecutado manifestaciones que incitan a la violencia: "Cámpora al gobierno – Perón al Poder" y prohíbe el regreso de Perón, pretenden proscribir al FREJULI pero todos los partidos políticos se manifiestan en contra.

El 11 de Marzo gana las elecciones por amplio margen la fórmula Cámpora – Solano Lima.
Ya en el Poder, Cámpora y su comitiva viajan a España para acompañar a Perón en su regreso definitivo al país.
Una muchedumbre nunca vista se congrega en Ezeiza para recibir al General: era el 20 de Junio de 1973.
Se producen enfrentamientos armados entre distintas fracciones, con muertos y heridos.

Perón pronuncia un discurso que es clave para entender su futuro gobierno: "llego del otro extremo del mundo, con el corazón abierto a una sensibilidad patriótica que sólo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto más álgido… nada puede perturbar mi espíritu porque retorno sin rencores ni pasiones como no sea la que animó toda mi vida: servir lealmente a la patria… debemos tener fe en el gobierno justicialista… necesitamos una paz constructiva, sin la cual podemos sucumbir como Nación."

Rucci proclama en la C.G.T. que la Central Obrera se movilizará para llevar a Perón a la primera magistratura de la República.

Al mismo tiempo Cámpora y Solano Lima firman sus renuncias como gobernantes diciendo: "Devolvemos a Perón el mandato que nos dio el 11 de Marzo".

Debe asumir el gobierno R. Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados, ya que Perón rechaza la posibilidad de que el Congreso lo designe en funciones de Presidente Nacional sin concurrir a elecciones tal como lo dispone la Constitución Nacional; por lo que se convoca a las mismas el 23 de Septiembre, las que ganan ampliamente por el 61,85%. La fórmula era Perón – Estela de Perón, su esposa. Asume el 12 de Octubre de 1973.

En cuanto a su política buscó fortalecer la doctrina del Justicialismo, dijo en una entrevista: "Estamos en la etapa dogmática, es decir, hay que fijar el dogma, inculcado y hacerlo cumplir". Para ello implementó los "Cursos de Doctrina Justicialista", porque teóricamente los muchachos desconocían el dogma y los sucesos de los años anteriores.

Durante el año que estuvo al frente del Gobierno, su política económica, al igual que en sus presidencias anteriores se basó en la realización de obras públicas para combatir el desempleo, firma tratados y convenios con diversos países tales como la Unión Soviética, Cuba, Paraguay, China, España, Hungría, que resultan beneficiosos, en gran medida para nuestro país; implementa planes de desarrollo industrial y recurre a créditos que son otorgados por el BID, contrariando una de sus "más firmes convicciones" de no solicitar ni un solo crédito. Lanza el Plan Trienal de Gobierno, un gran proyecto de expansión nacional que duplicará el Producto Bruto Interno con respecto a la tasa de los años 61 – 73. En ésta época se aumentan los salarios, pero también suben los precios de combustibles, tarifas de electricidad, gas, transporte y desabastecimiento, por lo que sube también el costo de vida. Esto sumado a una serie de atentados crean un incierto y artificioso clima en el país.

En el aspecto social se respiraba revolución, que estaba encarnada en la misma Juventud Peronista.

Ante esta situación Perón se refiere a la unidad del pueblo argentino y al Pacto Social como el mejor camino para sacar adelante al país.

Se dan manifestaciones en todo el país como muestra del apoyo del pueblo a su caudillo, pero Perón se halla debilitado, ya no tiene fuerzas para continuar en el gobierno por lo que el 29 de Junio de 1974, delega el poder en la Vicepresidenta. Los Comandantes Generales de las tres Armas afirman su respaldo a los preceptos constitucionales y las normas legales en vigencia. Los mismos sostienen los partidos políticos.

El 1º de julio del mismo año, Perón muere en la Residencia de Olivos, asume la Presidencia su esposa, Vicepresidenta de la Nación, doña María Estela Martínez de Perón, llamada por los argentinos "Isabelita".

Diría Richard Nixon poco después: "En un momento en que otros habrían estado contentos de retirarse de la vida pública, el aceptó los desafíos para regresar a su país y guiar al pueblo argentino"
Poco durará Isabelita en el Poder, al poco tiempo se suceden actos subversivos en diferentes puntos del país.
Estalla el llamado "Rodrigazo" (impuestazo), aumenta la cotización del dólar, aumentan los combustibles, los transportes.

La C.G.T. realiza paros repudiando la política económica. Se produce una crisis militar, y considerando débil a la presidenta de la Nación, se sublevan efectivos de la Fuerza Aérea de Morón, produciéndose enfrentamientos armados que dejan como saldo centenares de muertos.

El 24 de Marzo de 1976, Isabelita es detenida por orden de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas iniciando así el llamado "Proceso de Reorganización Nacional".
Cambiando así, para siempre, la historia de nuestra Argentina.

Conclusión Personal:
Como conclusión, en mi opinión, el gobierno de Perón, a pesar de sus errores, cambió profundamente el país desde el punto de vista político contribuyendo a afirmar decisivamente la conciencia nacional y a dar una participación efectiva a los trabajadores en las fuentes de decisiones políticas. A partir del gobierno de Perón hay un valor incorporado a la conciencia nacional, que es la Justicia Social, a partir de ese momento a nadie se le ocurriría que se pudiera eliminar el aguinaldo, por ejemplo, o la jubilación universal o los beneficios que se habían legislado en esa época. Además Perón dejó como saldo un rumbo abierto hacia la independencia económica más como una intención que como una realidad. Otro gran aporte de la época de Perón es la organización de los sectores obreros a través de los sindicatos que además de participar de algún modo de las fuentes de poder político, realizaron una obra social muy importante.

Si algo se puede cuestionar a Perón es que no quiso o no pudo intentar una trasformación total o un cambio en la estructura económica del país que la liberara definitivamente de su condición de país agro exportador.

De su tercer gobierno es poco lo que puedo decir, el país se encontraba convulsionado, con un gobierno impuesto por la fuerza y una economía devastada; el pueblo no podía más que mirar hacia atrás, aquella época de opulencia y la figura de aquel hombre fuerte que les había dado todo; pero la realidad era otra. Perón era un hombre agotado físicamente, llegó al país con una edad avanzada, lo que no le permitió terminar su gobierno.

Segunda Conclusión:
Después de escuchar distintas campanas, unas marcadas defensoras, acérrimas y hasta fanáticas de Perón, otras muy subjetivas, como fue su opinión y discursos y otras teñidas de críticas, algunas objetivas, otras más bien con fines poco serios, se esboza en mi mente una imagen.

Veo una persona que tal vez poco tenía de conocimiento técnico sobre el manejo y administración de un gobierno, pero supo ver dónde estaba el "mercado", "el agujero del mate".

Desde los puestos que desempeñó antes de llegar al poder presidencial, vio en las grandes masas obreras su escalón a la cúspide; sólo era necesario "metérselas en el bolsillo".Supo cómo llegar a la gente, su lenguaje era común, el cual además de fácil de comprender por la mayoría de la gente, era lo que el Pueblo quería oír.

A la gente no le interesaban los problemas presidenciales ni otros problemas internos sino que ellos querían a la persona que los escuchaba y así demostraba en su actuar; ellos no veían los problemas financieros del Estado. Sólo veían más dinero en sus manos, más disponibilidad de compra.

Supo aliarse a las fuerzas necesarias para tener el poder casi absoluto, pero falló en no cuidar su buena relación con quien más voluntades y corazones movía y guiaba: la Iglesia. Esto, le costó que todos esos cristianos hagan de la lucha contra el régimen una cuestión personal.

Y por supuesto, el gran desencadenante de su caída fue el factor económico, el pueblo perdona o al menos aguanta casi cualquier cosa cuando marcha la economía.

En este momento recuerdo aquella frase de Perón que decía "No se puede caminar en el Banco Central de tan abarrotado que está de lingotes de oro". Y esto demuestra que la Argentina perdió la oportunidad de transformar al país para siempre, y no sólo por una década.

Es cierto que muchos de esos logros hoy los seguimos gozando, derechos del trabajador, aguinaldo, vacaciones, etc. No debemos olvidarnos de esto; pero los costos de su política fueron muy caros y algunos también hoy los seguimos pagando.

Bibliografía
Félix Luna: ¿Qué Argentina Queremos Los Argentinos? 1973.
Ernesto Palacio: Historia De La Argentina. Tomo V. 1980.
Juan Domingo Perón: La Fuerza Es El Derecho De Las Bestias. 1973.
Enrique Pavón Pereyra: Perón, Preparación de Una Vida Para El Mando. 1952.
Abel Del Río: Perón Por Perón, Sus Discursos y Mensajes. 1972.

Transcripción a cargo de: María de los Ángeles Navarro.
Recolección de datos, redactado y Elaborado a cargo de los Estudiantes de Derecho Provincial y Municipal de la Universidad Nacional del Nordeste (U.N.N.E.): Srta. Natalia Lovey y Sr. Gastón Marcelo Navarro. Residentes en Resistencia, Chaco, Argentina..

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