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La Ópera: género musical más importantes de la música del siglo XVII

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La ópera, uno de los géneros más importantes de la música del siglo XVII, participa del drama, de la escena y de la música instrumental y vocal. Con el tiempo, se ha convertido en una de nuestras señas fundamentales de identidad cultural.

La Contrarreforma tuvo necesidad de movilizar todos los medios humanos para mover la piedad de los fieles y excitar su devoción. Pronto comprendieron los Papas y la Iglesia el papel que podía jugar la música en este intento de captar las almas que se habían extraviado y conservar unidas las que aún mantenían el tesoro de la fe. Palestrina había demostrado cuánta belleza se puede expresar en un motete o en un canto polifónico.

Con el Barroco aparecieron el violín y la pequeña orquesta. Claudio Monteverdi (1567-1643), que se había formado en Venecia, escribió un Magníficat que le convirtió en la primera figura musical de Italia. Pero Monteverdi hizo algo más que escribir motetes como hiciera Palestrina, y fue el primer impulsor de un género que había de dar a Italia días de gloria extraordinarios en el campo de la Música: creó la Ópera.

La esplendorosa vida italiana, los salones, el refinamiento de las relaciones sociales, la elevación intelectual, crearon el clima propicio para la aparición del «drama in música», es decir, la «ópera», que en italiano también significa obra.

Claudio Monteverdi (1567-1643) estrenó Orfeo el año 1607 gracias al mecenazgo del duque de Mantua. Para ello utilizó una orquesta de 34 instrumentos que en el momento oportuno acompañaban el canto de Orfeo, de Eurídice, de Plutón, de los coros, etc. El nuevo género entusiasmó a los aficionados a la buena música porque en él se combinaba la poesía del libreto, la fastuosidad de la representación, el canto, la buena orquesta, es decir, lo que hoy, perfeccionado, admiramos en el teatro de la ópera.

Hay dos clases de compositores No todos los compositores crean música con igual facilidad: algunos conciben una idea de golpe y casi pueden escribirla directamente en papel sin modificaciones, mientras que otros, a partir de la primera idea, pueden estar años madurándola hasta darse por satisfechos. Al primer grupo pertenece Mozart, que afirmaba «no sé de dónde ni cómo me llegan las ideas; en ocasiones fluyen abundantemente y mejor cuando viajo en coche, paseando, o cuando no puedo dormir».
Al segundo grupo pertenece Beethoven, que anotaba sus ideas en una libren que llevaba constantemente consigo. La evolución de muchas de sus obras puede seguirse en las correcciones de sus libretas, en las que a veces aparecen hasta diez tiras de papel pegadas sobre un pasaje.

Alejandro Scarlatti (1659-1725) fue un autorextremadamente prolífico pues llegó a escribir 125 óperas. Cuando en 1637 se inauguró el Teatro de la Ópera de Florencia, la vida musical italiana entraba en su periodo de máximo esplendor, aparecieron las «soprani», los «tenori», y una gran afición al «bel canto» se extendió por los diversos reinos que formaban lo que hoy es Italia. Pergolesi escribió Iba serva padrona, y Domenico Cimarosa Ii matrimonio secreto.

Jean Baptiste Lully (1632-1687) era un joven francés que conoció el auge de la ópera italiana durante su residencia en Florencia, y al volver a su patria colaboró con Moliére ilustrando con música algunas de sus comedias. Uno de sus sucesores fue Rameau, autor de varias obras inspiradas en temas mitológicos.

En Alemania el género operístico tuvo un representante importante en la figura de Christoph Gluck (1714-1787), autor de Orfeo y Eurídice, Alceste, Armida y otras. Henry Purcell (1658-1695) fue el mejor representante de este momento musical en Inglaterra; escribió Dido y Eneas. 

HAENDEL. El compositor Federico Haendel (1685-1759), aunque alemán, estrenó su ópera Rinaldo en Inglaterra. Este músico se distinguió especialmente por sus oratorios. Había nacido en Halle (Sajonia) y aunque casi siempre vivió en Inglaterra se le considera como un músico alemán porque su temperamento y su obra es de clara factura centroeuropea. Es curioso que naciera el mismo año que Bach y le sobreviviera nueve. Los dos son los mejores representantes de la música del Barroco. 

El Mesías de Haendel tuvo una acogida inmensa en Inglaterra, y aún es costumbre que el público se ponga de pie cuando se interpreta su fantosísimo Aleluya. Esta atención data del gesto que tuvo el rey Jorge al ponerse en pie la primera vez que lo escuchó. La obra de Haendel es extraordinaria por su calidad y por su extensión. A lo largo de su vida compuso: 41 óperas, 20 oratorios, 2 pasiones, 5 Tedeums, 37 sonatas, 20 composiciones para órgano y 4 himnos.

Los oratorios eran una especie de ópera no representable y que se escuchaba como un concierto. Debe tenerse en cuenta que los siglos xvii y XVIII asistieron al perfeccionamiento del violín y en general de todos los instrumentos de cuerda. Fue la época en que un hombre llamado Stradivarius trabajaba en su humilde taller de Cremona fabricando unos instrumentos que hoy se pagan a peso de oro. También habían sido famosos los del maestro Nicolás Amati, pero los Stradivarius han sido insuperables. Los famosísimos violinistas Vivaldi, Corelli y Tartini gozaron del placer de interpretar su música con instrumentos de primer orden y de una calidad jamás superada.

Aún no había aparecido el piano, pero el clavicémbalo, el clave, la espinela, etc., preparaban la aparición del «pianoforte», o piano que hoy conocemos. El perfeccionamiento de la orquesta y el desarrollo de la polifonía, así como el arte de la notación musical permitió la aparición de los grandes artistas ya citados, y especialmente del coloso de la música alemana, Bach.

JUAN SEBASTIÁN BACH (1685-1750). La palabra Bach, que en alemán significa <arroyo», vino a ser un sinónimo de «spielmann», es decir músico. Seria difícil encontrar en la historia de la Música una familia más entregada a este arte que los Bach. Juan Ambrosio, el padre de Juan Sebastián, era hermano gemelo de Juan Cristóbal, y de ellos se dice que no sólo eran grandes músicos, sino que era muy difícil distinguir lo que había sido escrito por uno o por otro.

Junto a tan buenos maestros no tiene nada de extraño que Juan Sebastián sintiera despertar muy pronto su predisposición a la música. Muy joven fue considerado como un virtuoso del órgano y en 1717 fue nombrado maestro de capilla de Kóbnen. Durante esta época compuso sus célebres sonatas para violín y violoncello. En 1723 fue nombrado director de la Escuela de Santo Tomás, de Leipzig.

La vida íntima del gran maestro fue sencilla y muy humilde. Se casó dos veces y tuvo veinte hijos, de los cuales sobrevivieron muy pocos. Sus hermanos Juan Cristóbal y Juan Jacobo eran músicos, así como sus hijos, de los cuales Juan Cristián se enriqueció en Inglaterra gracias a sus óperas, y Felipe Manuel llegó a ser músico de Corte del rey de Prusia.

Para comprender a Bach es preciso imaginarle como un hombre que se adelantó a su tiempo. La moda de la época era la música frívola y alegre de procedencia italiana. Bach escribía música seria, que no siempre era comprendida y apreciada. Durante toda su vida, como la mayor parte de los artistas de su época, dependió del capricho y la voluntad del príncipe o señor que le protegía.

Entre su obra extensa y de gran calidad destacan La Pasión según San Juan y La Pasión según San Mateo, dos oratorios dedicados a la pasión del Señor. En ellos alcanzó una gran elevación espiritual. Los recitativos poseen una fuerza emotiva extraordinaria y alternan con las arias y las corales de gran emoción, especialmente las que cierran estas obras, cuya duración abarcaba una tarde cuando se interpretaban en Leipzig. Estas dos obras, así como la no menos famosa Misa en si menor, no alcanzaron gran éxito y a su muerte fueron olvidadas hasta que Mendelssohn las resucitó al fundar la Bach Gesellschaft, sociedad creada para revalorizar a Bach.

Toda la obra de este maestro está impregnada de un gran sentido religioso. La piedad, el amor al trabajo y la humildad fueron las características humanas del gran maestro. 

HAYDN. Joseph Haydn (1732-1809), austriaco, tuvo once hermanos, de los cuales tres fueron músicos notables. Fue nombrado maestro de capilla de la Corte del príncipe Esterhazy. Su obra es muy extensa, pues se cuentan 104 composiciones de diversa índole.

Se dedicó al desarrollo de la orquesta y a la adaptación de la música popular. Se le considera el creador de la sinfonía y la sonata modernas. Sus dos obras principales son La Creación y Las estaciones. Dio gran importancia a la música de cámara, pues sentía más predilección por los instrumentos de cuerda que por los de viento o percusión. Con Haydn nos situamos en el periodo rococó, una música más alegre, más desenvuelta y quizás más frívola que la de Haendel y Bach.

MOZART. Wolfgang Amadeo Mozart (1756-91), nació en Salzburgó y fue el primer niño precoz que llegó a alcanzar celebridad mundial en el campo de la música. El número de anécdotas acerca de su infancia son innumerables. Lo cierto es que apenas contaba cinco años fue presentado en la corte de Viena, donde interpretó diversas composiciones al piano en presencia de María Antonieta, la que había de ser desgraciada esposa de Luis XVI de Francia. Acompañado de su padre viajó muchísimo, estuvo en París, en distintas ciudades de Europa y finalmente regresó a Viena, donde murió a la edad de 35 años.

Mozart trabajó muchísimo y quizás este exceso de trabajo le llevó a la muerte. Tuvo la protección de reyes y príncipes, fue admirado en las principales capitales del continente, sufrió los efectos de la envidia y tuvo incontables enemigos que no podían admitir que un joven llegara a la celebridad sin haber encanecido. El día de su muerte llovió copiosamente en Viena, por cuya razón nadie le acompañó hasta el cementerio y recibió sepultura en la fosa comiin. Sus cenizas no han podido conservarse.

La obra de Mozart es variada e intensa. A los 12 años había escrito su primera ópera La finta semplice, y a los 26 dio a conocer El rapto del serrallo. astas y Las bodas de Figaro, La flauta mágica y Don Juan son sus mejores producciones en el campo de la ópera, donde logró fundir el gusto italiano con la sensibilidad alemana. Escribió también sonatas, sinfonías, conciertos, misas, etc. Se cuenta que el día antes de su muerte terminó un Requiem que le había encargado un misterioso cliente que no dio su nombre.

Fue el mejor compositor, concertista y músico de su tiempo. Fue agasajado y reverenciado, pero vivió siempre sin dinero, pobre y afligido. Su vida y su obra cierran la música del Rococó alegre, divertida y buena. En la historia de la Música ha de aparecer, a continuación, la inconmensurable figura de Beethoven.

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