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LA VIDA FAMILIAR  - LAS CASAS DE LOS GRIEGOS

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LAS CASAS EN GRECIA ANTIGUA: El bienestar y la alegría del hogar, llamaban muy poco la atención al griego, porque su mayor parte de tiempo lo

pasaba ocupado en sus negocios, ejercicios físicos, política y ceremonias. Vivía no para su familia, sino para la ciudad, por lo que el lujo de esta (no en todos los caos) era su orgullo. Se contentaba personalmente con una vida sencilla y modesta, con tal que los monumentos y fiestas a sus dioses provocaran admiración universal.

La disposición de las ciudades griegas está determinada por la geografía del lugar donde se asentaban si bien en la mayoría de ellas encontramos determinados elementos significativos como son la acrópolis, el ágora y las murallas. La acrópolis era el lugar sagrado, situado generalmente sobre una colina, sirviendo como espacio de reunión de la población en caso de ataque o asedio enemigo. El ágora era el centro de la vida ciudadana y allí se desarrollaban las actividades políticas y económicas.

Al visitar  una familia pudiente de una población griega del siglo V a.C. llegaba a un estrecho callejón desde la avenida, y las voces lo guiaban hacia el patio, que era el centro de los hogares griegos. Aquí, ocultos de las miradas de los transeúntes, jugaban los niños, los perros dormían, los esclavos cocinaban en braseros, las mujeres platicaban y lavaban vellocinos, y se ofrecían sacrificios en altares de piedra.

Alrededor del patio, se alzaban las habitaciones, separadas para hombres, mujeres y esclavos, y todas ellas en un solo piso, aunque los hogares con recursos tenían habitaciones en un segundo piso. En contraste con el esplendor de los templos griegos y los edificios públicos, las viviendas eran modestas, construidas con adobes secados al sol y cimientos de piedra. Los techos eran de tejas y el piso era de argamasa o tierra aplanada.

Las casas ordinarias se componían de un piso bajo dividido en dos piezas muy pequeñas, y de un piso alto, al que se subía ordinariamente por una escalera exterior. La parte inferior estaba abierta en la roca y las paredes eran de madera, de ladrillos o de argamasa. En vez de forzar las cerraduras, los ladrones se contentaban con perforar el muro. En el interior, las paredes estaban blanqueadas con cal; no había chimeneas, la familia se calentaba con brasero.

Los techos eran planos y en numerosas ocasiones sirvieron para levantar sobre ellos una segunda planta que sobresalía sobre el eje de la calle, lo que era castigado por la administración pública con tributos. Los suelos de las viviendas eran de barro. Para evitar incendios el fuego era encendido en la calle, aunque no era muy frecuente la existencia de braseros ni chimeneas debido a la carestía de la leña y la práctica inexistencia de conductos de ventilación en los hogares.

La familia pasaba el día en el patio, pero cuando anochecía o hacía frío entraban en la casa e iluminaban las estancias con lámparas de aceite, de arcilla o bronce. De las paredes encaladas pendían jarrones, botellas de perfume y otros objetos domésticos.

Los muebles, hechos de madera de ciprés y olivo, incluían elegantes sofás tapizados con colores vivos, sillas formales de respaldos altos, una silla curva, con brazos, llamada klismos, y mesitas de tres patas con incrustaciones de marfil.

Había cajones y arcones de madera para guardar ropa y pequeños bancos portátiles, a veces plegables y con asiento de tela. Las camas eran marcos de madera con correas de cuero entrelazadas que sostenían un colchón, sobre el que se colocaban cojines, cobijas y colchas. La estancia más amueblada era el andrón, o comedor, donde los hombres disfrutaban de un simposión, o reunión formal en la cual bebían en compañía de otros hombres invitados.

Los griegos llamaban "escarbamuros" a los ladrones: se debía a que los muros exteriores de las casas del siglo V a.C. no tenían ventanas, por lo que los ladrones sencillamente hacían agujeros en las endebles paredes de adobe. Aun en esta casa de una familia pudiente, las paredes encaladas tienen ventanas escasas y pequeñas, cerradas con postigos. La torre en la esquina es también un puesto de vigilancia.

En el patio abierto, una mujer guisa en una olla y los niños juegan con un perro. Los tejados, apoyados en vigas de madera, proyectan sombra. Cerca, una mujer trabaja en un telar colgado de la pared, en el que confecciona la ropa de la familia. Otras mujeres trabajan en telares en la estancia principal, el andrón o comedor.

En la cocina, un esclavo corta verduras frente al horno, y el padre de la casa desayuna antes de salir a inspeccionar las labores que se hacen en sus propiedades. En la torre, una bodega contiene sacos de tela hilada y vasijas, mientras que en la habitación inferior un esclavo ayuda al joven de la casa a tomar un baño. Afuera, un asno espera mientras las vasijas se llenan con vino o con miel de los panales que hay bajo el techo de paja junto a la pared.

Cuando el agua del pozo no era suficiente debía acudirse a la fuente pública, trabajo casi siempre reservado a las mujeres.Las casas ricas se parecían a los palacios homéricos, y comprendían tres partes una entrada que guardaba un portero, el departamento de hombres, cuyas salas y cámaras daban a un patio rodeado de un pórtico, es decir, de una galería cubierta sostenida por columnas, y, por último, el departamento de mujeres o gineceo, que daba a un jardín. Los muebles principales consistían en butacas, sillas, trípodes, taburetes, lechos de reposo, lechos de mesa —porque se comía tendido — y cofres para las ropas. Las paredes estaban decoradas de pinturas, y los suelos cubiertos de alfombras y cojines.

A pesar de la existencia de un grupo de funcionarios que debían vigilar las vías públicas, el aspecto general de las urbes griegas debía ser bastante deplorable. La ciudad estaba dividida en barrios diferenciados según las clases sociales o la ocupación artesanal de sus habitantes.

La excepción a este caos urbanístico debió ser la ciudad de Mileto donde el arquitecto Hipodamo desarrolló una traza cuadriculada, que en su memoria se llama también red hipodámica. Teniendo como ejemplo la ciudad de Mileto se construyeron un buen número de urbes en las colonias y en Asia cuando se produjo la expansión helenística con Alejandro.

Fuente Consultada:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Colección: Como Vivían  - Los Romanos Susaeta
Historia Para Primer Año José María Ramallo

Civilizaciones de Occidente Toma A de Jackson Spielvogel


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