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El
descubrimiento de los grupos sanguíneos
Cerca
de tres siglos después di que William Harvey explicara k circulación de la
sangre, el inmunólogo austríaco Karl Landsteiner (foto) se dio cuenta de
que no toda la sangre era igual. Landsteiner, que aprendió patología realizando
más de cuatro mil autopsias durante los diez años que estuvo en el Instituto
Patológico de Viena, descubrió en 1900 que la sangre extraída de una persona a
menudo se aglutinaba o coagulaba cuando se mezclaba con las células sanguíneas
de otra. Al año siguiente, demostró que la coagulación era causada por los
distintos anticuerpos contenidos en la sangre.
Estos eran característicos de los
diferentes grupos sanguíneos, que Landsteiner denominó A, B y O (más tarde
añadió el AB). Su hallazgo rescató a la cirugía de la barbarie de las
extracciones de sangre al azar, seguida a veces de letales transfusiones. Los
cirujanos utilizaban sangre de todo tipo (de animales, e incluso leche) para las
transfusiones, sin saber si las intervenciones salvarían o matarían al paciente.
Unos
cuarenta años después, Landsteiner identificó el factor Rhesus en la sangre
humana (antes hallado en el mono Rhesus), un avance que permitió a la medicina
moderna buscar nuevos caminos para evitar la muerte de los embriones afectados
por la falta del factor RH de sus madres.
El
descubrimiento de Landsteiner tuvo poco eco hasta la Primera Guerra Mundial,
cuando la carnicerí~ general que se cernía sobre Europa creó una desesperada
necesidad de sangre. Los masivos manejos de sangre de los años de la guerra se
realizaron siguiendo el esquema de grupos sanguineos que él confeccionó ,
abriendo así el camino a los modernos bancos de sangre.
Ver
aqui: La Sangre
Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)
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