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Grutas de Postojna: Un mundo subterráneo
Sin lugar a dudas, Eslovenia cuenta con una impresionante variedad
de bellezas naturales, como por ejemplo los majestuosos Alpes
Dináricos y Julianos, que se ubican al norte y al sur de una vasta
franja de bosque que cubre la mitad del país.
No obstante, una de las más imponentes bellezas naturales que posee
Eslovenia, y que suele ser la atracción turística más conocida de
Postojna, es sin dudas la extensa red de cuevas subterráneas
formadas hace millones de años, conocidas como las Cuevas de
Postojna.

Ubicadas al suroeste de Eslovenia, las Cuevas de Postojna son el
resultado de la acción del tiempo y la naturaleza, ya que fueron
formadas a raíz de un fenómeno durante el cual la lluvia ácida que
cayó en el lugar disolvió gradualmente los puntos débiles de la roca
caliza que predominan allí. De esta forma, se crearon canales que
con el correr de los siglos fueron ampliándose cada vez más, hasta
formar las espectaculares cuevas subterráneas.
Si bien las cuevas han sido inauguradas como atracción turística
desde el año 1819, lo cierto es que de acuerdo a la evidencia
recogida por los expertos, se ha podido saber que la llegada del
hombre al lugar data de mucho antes. El principal documento que
demuestra este punto se centra en una serie de inscripciones en las
paredes de la cueva, las cuales posiblemente se remonten al siglo
XIII.
Según los documentos históricos, la primera vez que las cuevas
fueron descriptas por exploradores se remonta al siglo XVII, cuando
Johann Weichard Valvasor relató su viaje al lugar. Posteriormente en
1818, mientras un grupo de personas preparaban las cuevas para la
visita de Francisco I, Emperador de Austria, hallaron
accidentalmente un área aún desconocida del lugar. En realidad, fue
Luka Cec quien descubrió los pasajes más interesantes. Poco a poco
fueron llegando los primeros visitantes, hasta que finalmente en
1819 se decidió comenzar a explotar el lugar de forma turística.
Debido a la cada vez mayor demanda, el lugar debió ser
reacondicionado, incluyendo elementos que permitieran la realización
de los tours sin inconvenientes. Es por ello, que en 1872 se
inauguró la obra que permitió que los trenes llegaran a la primera
cueva, y luego en 1884 hizo su debut en el lugar el alumbrado
eléctrico.
Hoy, la de Postojna es una de las cuevas más famosas del mundo, y
parte de eso tiene que ver con su larga y rica historia. Según se
cuenta las cuevas fueron utilizadas por diversas personas con
diferentes propósitos, entre otros como escondite, como bunker, como
trastero, incluso se cuenta que el ejército alemán las utilizó como
depósito de combustible durante la Segunda Guerra Mundial. Asimismo,
muchos sostienen que en su interior se produjeron explosiones, lo
que modificó parte de la configuración natural de la cueva.
Hoy, la primera parte de la cueva que se extiende por varios cientos
de metros de largo, se mantiene oscura y sucia a raíz de los miles
de visitantes que ingresaron en el lugar durante los últimos siglos.
Esto se debe no sólo las velas y las antorchas utilizadas por los
turistas, sino también a que cada uno de los que pasaban por el
lugar solían dejar escrito su nombre en las paredes, actitud que
hace varios años atrás estaba permitida, pero que por fortuna hoy es
considerada un acto de vandalismo.
Las nuevas normas que en la actualidad rigen en la cueva en pos de
su proteccionismo, la han convertido en uno de los lugares más
visitados por los amantes de la naturaleza y por supuesto por los
historiadores, ya que varios personajes famosos dejaron sus nombres
en las paredes.
Quienes recorren la zona pueden fascinarse observando las
estalagmitas que se elevan desde el suelo de la cueva y las
estalactitas que cuelgan de su techo, generando un escenario
épicamente mágico.
La Cueva de Postojna posee un total de 20 kilómetros de extensión,
aunque sólo 6 Km. están abiertos al público, en un recorrido
combinado, ya que parte del mismo se realiza en el tren subterráneo
y parte a pie.
Asimismo, la cueva es tan grande, que desde hace tiempo han sido
instaladas diversas infraestructuras, como por ejemplo un
restaurante, una sala de conciertos que puede albergar a más de
10.000 personas, y la oficina de información al turista. Por otra
parte, en el siglo XX se construyó un ingreso especial en la entrada
de la gruta.
Pero no sólo la cueva es lo que llama la atención de los miles de
turistas que año tras año llegan al lugar, sino que además quedan
atrapados por el misterioso Olm, el también llamado pez humano, que
con sus 25 cm. de largo es considerada la criatura vertebrada
cavernícola más grande descubierta hasta el momento. Con ello,
nuevamente la naturaleza vuelve a sorprendernos. |