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Kosovo: (en albanés, Kosova; en serbio,
Kosovo-Metohija), es una región situada al sur de Serbia, en la península de
los Balcanes, que limita al sureste con la Ex-República Yugoslava de Macedonia,
al suroeste con Albania y al este con Montenegro. Su capital es Priština.
Disfrutó de un estatuto de autonomía desde 1946 hasta 1989.
Curso acelerado
para entender el conflicto. Kosovo es una provincia serbia que no llega a 11.000 kilómetros cuadrados, tiene 2.000.000 de habitantes y es una de las
regiones más pobres de Europa. Los albaneses étnicos —casi todos musulmanes— son
el 90 por ciento de la población. Los serbios (eslavos y cristianos ortodoxos)
son apenas 200.000, pero controlan totalmente el lugar Su odio arranca en el
siglo XIII: los turcos derrotaron a los serbios e impusieron el Islam. Pero la
chispa del conflicto en tiempos modernos se encendió en con la anulación
por parte de Serbia de la autonomía kosovar dictaminada por el mariscal Tito
después de la Segunda Guerra Mundial. Eslovenia, Macedonia, Croacia y Bosnia
(provincias yugoslavas) se declararon independientes.
En 1 gg8, el caudillo
serbio Slobodan Milosevic ordenó, como respuesta al asesinato de dos policías,
una llmpíeza étnica: masacre que obligó a la OTAN a intervenir política y
militarmente. Kosovo es a los serbios y albaneses lo que es Jerusalén a los
judíos y musulmanes. Etnias, nacionalismos y religiones chocan como planetas. El
odio es milenario. La paz, precaria. El futuro, tan incierto como peligroso.

Tropas de la OTAN en acción
contra el ejército del "Hitler de los Balcanes", bautizado asi Milosevic, por
su odio racial como por sus métodos de depuración étnica. Una versión menor,
pero no menos repudiable.
INTRODUCCIÓN
Crisis de Kosovo: conflicto bélico que estalló en la región yugoslava de
Kosovo durante la primavera de 1998, tres años después del final de la guerra de
la antigua Yugoslavia, y que una vez comenzado entró directa y definitivamente
en relación con esta última. En él los contendientes fueron inicialmente, de un
lado, el Ejército serbio, y, de otro, el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK;
UCK en albanés), que pretende defender los intereses de la mayoría de origen
albanés que habita la región. Desde marzo de 1999, cuando dio comienzo el ataque
de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a la República Federal
de Yugoslavia, la crisis adquirió carácter plenamente internacional.

El "Carnicero de los Balcanes"
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Para los nacionalistas serbios, Kosovo es la cuna de su nación. El Estado serbio
medieval se localizaba en Kosovo y sus alrededores. La batalla de Kosovo,
mantenida en Kosovo Polje (en serbo-croata, ‘campo de los Mirlos’), supuso la
victoria del Ejército otomano, al mando del sultán Murat I sobre los serbios
liderados por el príncipe Lázaro, el 15 de junio de 1389. El aniversario de esa
derrota es el día más importante en el calendario nacional serbio. No obstante,
los albaneses lucharon al lado de los serbios en dicha batalla y, de hecho,
precedieron en varios siglos a los serbios en la región.
La presencia albanesa en Kosovo ha
variado con el paso de los años. Durante la época de esplendor serbio, los
albaneses eran una minoría, pero en otros periodos han sido la fuerza
predominante.
El nacionalismo albanés moderno nació en Kosovo con la creación de
la Liga de Prizren en 1878, cuya intención era mantener al pueblo albanés unido
en un solo Estado, haciendo frente a las diversas particiones de las tierras
albanesas. Kosovo fue integrado en Yugoslavia —país surgido de las cenizas del
Imperio Austro-Húngaro en 1918 con la denominación de Reino de los Serbios,
Croatas y Eslovenos, desde 1929 llamado Yugoslavia—, si bien durante la II
Guerra Mundial (1939-1945) la mayor parte de la península de los Balcanes pasó a
estar controlada por las potencias del Eje (pacto militar que incluía a
Alemania, Italia y otros países).
Kosovo, así como la parte occidental de
Macedonia y Albania quedaron bajo el dominio de Italia. Fue devuelta a
Yugoslavia después de la II Guerra Mundial. La Constitución yugoslava de 1946
otorgaba a la región un rango de autonomía dentro de Serbia.
La autonomía de Kosovo, que se vio
reducida por la Constitución yugoslava de 1963, fue posteriormente ampliada con
nuevas enmiendas. En 1974, una nueva Constitución elevó a Kosovo a la categoría
de provincia constituyente. Aunque quedó oficialmente integrada dentro de
Serbia, funcionó virtualmente como una república yugoslava de pleno derecho, con
su propia representación en la presidencia colectiva de ocho miembros de la
Federación.
ANTECEDENTES INMEDIATOS: EL AUGE DEL NACIONALISMO
La agitación nacionalista creció en Kosovo durante la década de 1980. En la
primavera de 1981, los albaneses promovieron manifestaciones exigiendo que se
otorgara a Kosovo el rango de una república federada yugoslava plena. Los
mítines fueron reprimidos violentamente por el Ejército y la policía serbia y
decenas, quizás cientos, de albano-kosovares (habitantes de Kosovo de etnia
albanesa) fueron asesinados. Los serbios que vivían en Kosovo denunciaron, por
su parte, que estaban siendo maltratados por la mayoría albanesa.
El presidente de Serbia, Slobodan
Milosevic, proyectó una revisión constitucional que en 1989 suprimió la
autonomía de Kosovo. Los líderes albano-kosovares respondieron incitando a su
pueblo a detener la cooperación con el gobierno de Serbia. En 1990, los
dirigentes kosovares promulgaron una "Declaración de Independencia" y
proclamaron de manera unilateral el establecimiento de una "República de
Kosovo".
En unas elecciones clandestinas celebradas en mayo de 1992, los
votantes albano-kosovares eligieron como presidente a Ibrahim Rugova, quien
aconsejó la utilización de métodos no violentos y convenció a su pueblo de que
la comunidad internacional forzaría a Serbia a otorgar la independencia a
Kosovo.
El desencadenamiento de la denominada
guerra de la antigua Yugoslavia en 1991 hizo que los albano-kosovares alcanzaran
pocos avances en sus objetivos políticos. De hecho, los Acuerdos de Dayton,
firmados en 1995, no trataron la situación de Kosovo.
INICIO
DE LA GUERRA
En diciembre de 1996, la Asamblea General de Naciones Unidas votó una resolución
por la que se exigía al gobierno yugoslavo la puesta en libertad de los presos
políticos de Kosovo, el cese de la persecución a las organizaciones defensoras
de los derechos humanos, el respeto a la voluntad de los albaneses de Kosovo y
un intento de diálogo con sus representantes. Estas demandas fueron ignoradas. A
comienzos de 1997 se produjo en la vecina Albania un estallido social, tras el
fraude del denominado sistema financiero piramidal, por el que mucha gente
perdió todos los ahorros de su vida. Las comisarías de policía albanesa fueron
asaltadas y desaparecieron más de un millón de armas. Muchas de ellas acabaron
en la frontera de Kosovo. En el plazo de algunos meses se armó a la milicia
kosovar, que empezó a atacar las comisarías serbias de la región. Las
autoridades serbias en Kosovo respondieron con una represión aún mayor.
El Ejército de Liberación de Kosovo
(ELK), hasta esta fecha casi desconocido, hizo su primera aparición pública en
noviembre de 1997, al atribuirse los ataques contra la policía serbia en Kosovo,
quien devolvió el golpe con violencia: el 28 de febrero de 1998 atacó varios
pueblos donde se consideraba que el ELK tenía sus bases de operaciones. En menos
de una semana al menos 82 albaneses habían sido asesinados, entre ellos mujeres
y niños. La sangrienta represión sólo logró sumar adeptos a la causa del ELK.
Tres meses más tarde, la policía serbia
y las Fuerzas Armadas yugoslavas lanzaron otra ofensiva mayor en Kosovo, esta
vez en el territorio limítrofe con Albania, lo cual forzó a más de 40.000
albano-kosovares a abandonar sus hogares y huir para salvar sus vidas.

La Muerte, el luto el llanto
DESARROLLO DEL CONFLICTO
El 12 de junio de 1998, los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de
Contacto —encargado de supervisar el proceso de paz en los territorios de la
antigua Yugoslavia, según los Acuerdos de Dayton, e integrado por Francia,
Alemania, Italia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos— exigieron a Milosevic,
presidente de la República Federal de Yugoslavia (RFY), creada en 1992, que
diera la orden de retirada de sus fuerzas de seguridad de todas las zonas de
Kosovo donde se habían realizado operaciones represivas contra los civiles
albaneses y se enviaron negociadores a Belgrado con la intención de persuadir a
aquél para que iniciase conversaciones serias de paz con los dirigentes
albano-kosovares.
Rugova y otros dirigentes albaneses declararon no estar
dispuestos a un diálogo con la RFY hasta que Milosevic ordenara el fin de la
represión policial en Kosovo. Cuando Milosevic manifestó que conversaría con
Rugova pero no con el ELK, Estados Unidos y otros gobiernos occidentales apenas
pudieron poner objeciones, incluso aunque el ELK se hubiera convertido en una
fuerza con la que era imprescindible contar, ya que controlaba más de un tercio
del territorio de Kosovo.
El proceso de negociación llegó al caos
en julio, cuando el ELK declaró que no reconocía a Rugova como presidente,
sugirió que no había nada que negociar con los líderes serbios y afirmó que lo
único que buscaba era la independencia de Kosovo.
Desde entonces, la crisis de Kosovo
amenazó con convertirse en el inicio de un enfrentamiento regional que
amenazaría a todo el sur de Europa. El Grupo de Contacto acordó coordinar los
esfuerzos para la pacificación, como había hecho antes en Bosnia. Richard
Holbrooke, el diplomático estadounidense que negoció los Acuerdos de Dayton, fue
llamado de nuevo para sentar las bases de un tratado en Kosovo. Estados Unidos y
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se declararon dispuestos
a intervenir.

La triste danza de los que huyen del infierno buscando un
futuro mejor
El 23 de septiembre de 1998, cuando ni
los serbios ni el ELK parecían capaces de una victoria militar, el Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas exigió un alto el fuego inmediato y amenazó con
acciones para lograrlo. Al día siguiente, la OTAN comenzó a preparar un ataque
contra las fuerzas serbias desplegadas en Kosovo. El 5 de octubre siguiente, la
Unión Europea (UE), Estados Unidos y la propia OTAN, a través de Holbrooke,
exigieron a Milosevic que obedeciera el mandato de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) de forma "irreversible y verificable". El presidente
yugoslavo llegó a un acuerdo con Holbrooke el 13 de octubre sobre el
cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad que detuvo los planes de
ataque aéreo de la OTAN.
Milosevic aceptó la presencia en Kosovo de 2.000
supervisores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa
(OSCE). El día 27 de ese mes, la OTAN renunció a intervenir tras comprobar el
cumplimiento de lo acordado, pero mantuvo la amenaza militar sobre Serbia
(principal integrante de la RFY). Milosevic volvió a violar el alto el fuego
desde el 24 de diciembre de ese año y en enero de 1999 dio marcha atrás en su
decisión de expulsar del país al estadounidense William Walker, jefe de los
supervisores de la OSCE, después de que la OTAN y el gobierno estadounidense
reiteraran sus amenazas al régimen yugoslavo.
El Grupo de Contacto convocó
conversaciones de paz que comenzaron a celebrarse en la localidad francesa de
Rambouillet (cercana a París) el 6 de febrero de 1999, pero que finalizaron el
día 23 de ese mes sin obtener un acuerdo. Las negociaciones se reanudaron desde
el 15 hasta el 19 de marzo en París y acabaron sin un pacto entre los dos
bandos, si bien los albano-kosovares suscribieron por su parte un acuerdo de
paz, a falta de la firma serbia, según el cual Kosovo pasaría a gozar de una
amplia autonomía y vería desplegarse las fuerzas multinacionales en su
territorio.
Internacionalización del conflicto A partir del 24 de marzo de 1999, la OTAN
bombardeó objetivos militares yugoslavos (en Serbia, incluida la región de
Kosovo, y en Montenegro) ante la negativa de Milosevic a aceptar los acuerdos de
paz. Éste rompió el día 25 las relaciones diplomáticas con Estados Unidos,
Francia, Alemania y el Reino Unido, al tiempo que incrementó la represión sobre
la población albano-kosovar. Entre tanto, tenía lugar la que fue calificada como
la más grande catástrofe humanitaria desde el final de la II Guerra Mundial en
1945: miles de albano-kosovares expulsados de sus localidades por militares y
policías serbios comenzaron a hacinarse en las fronteras con Albania y la
Ex-República Yugoslava de Macedonia.
El 1 de abril, Rugova fue desautorizado por
los miembros de su gobierno, tras haber aparecido días antes en público
saludando al presidente yugoslavo y firmando un alegato conjunto opuesto a los
ataques de la OTAN. Milosevic declaró cinco días después un alto el fuego
unilateral y ofreció una negociación con Rugova, propuestas ambas que no fueron
tenidas en cuenta por la OTAN, la cual responsabilizó a los serbios del
arrasamiento de Priština, la capital de Kosovo. El presidente ruso, Borís
Yeltsin, amenazó el 9 de abril con entrar en el conflicto si las fuerzas aliadas
invadían territorio serbio, creando así un delicado momento de tensión que quedó
resuelto después de matizar la advertencia.
La RFY rompió sus relaciones
diplomáticas con Albania el 18 de abril siguiente. Al mismo tiempo que
proseguían los bombardeos aliados, especialmente sobre la ciudad de Belgrado,
así como la huida masiva de refugiados albano-kosovares, los combates entre el
ELK y el Ejército serbio hacían lo propio. Mientras, de otro lado, el enviado
especial de Yeltsin a la zona, el ex primer ministro ruso Víktor S.
Chernomirdin, buscó desde mediados de ese mes de abril que se iniciaran las
conversaciones de paz entre la OTAN y la RFY.
Así, el 6 de mayo la OTAN ofreció
a Milosevic un plan de paz apoyado por Rusia, a propuesta del Grupo de los Ocho
(denominación del Grupo de los Siete desde que en 1997 se incorporó Rusia) que
incluía el final inmediato de la represión contra la población albano-kosovar,
la presencia de una fuerza internacional civil y de seguridad bajo el auspicio
de la ONU, el retorno de los refugiados, el establecimiento de una
administración interina y la negociación del autogobierno de Kosovo, así como la
desmilitarización del ELK y el respeto a la integridad y soberanía de la RFY. No
obstante, la crisis internacional se agudizó cuando al día siguiente la OTAN
bombardeó por error la Embajada de China en Belgrado, con lo que ese país
asiático, miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se vio
directamente involucrado en el conflicto. Rusia y China hicieron frente común en
las negociaciones y exigieron que éstas se retomaran sólo tras el alto un alto
el fuego de la OTAN.
El 27 de mayo el Tribunal Penal
Internacional para la antigua Yugoslavia, con sede en La Haya (Países Bajos),
dictó una orden de detención contra Milosevic y cuatro de sus principales
colaboradores (entre los que se encontraba el presidente de Serbia, Milan
Milutinovic) con vistas a su procesamiento, que les acusaba de haber cometido
durante los primeros cuatro meses de 1999 crímenes contra la humanidad y
violación de las leyes de guerra en la provincia de Kosovo. Al día siguiente
Milosevic aceptó como base de un acuerdo de paz el plan propuesto por el Grupo
de los Ocho y, tras entrevistarse en Belgrado con Chernomirdin y con el
representante de la UE (el presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari), el 3 de
junio presentó el contenido de las negociaciones ante el Parlamento yugoslavo.
Éste aprobó ese día el plan de paz al tiempo que Milosevic cedía ante las
propuestas de los mediadores y aceptaba las principales exigencias de la OTAN:
cese inmediato de la violencia y de la represión en Kosovo; retirada rápida y
verificable de todas las fuerzas armadas de la región; despliegue en Kosovo de
fuerzas internacionales civiles y de seguridad bajo la supervisión de la ONU;
fuerzas que estarían formadas esencialmente por la OTAN bajo mando y control
únicos; establecimiento de una administración provisional para Kosovo decidida
por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, bajo la cual el pueblo de Kosovo
podría disfrutar de una autonomía sustancial en el seno de la RFY; tras la
retirada militar yugoslava, un número convenido de personal yugoslavo sería
autorizado a regresar; retorno asegurado de todos los refugiados; desarrollo de
un proceso político que llevara a una administración propia para Kosovo según
los principios de soberanía e integridad territorial de la RFY y de otros
estados de la zona, así como el desarme del ELK; comienzo de un plan de
estabilización y desarrollo económico de la región en crisis; las actividades
militares de la OTAN finalizarían cuando se aceptasen los principios anteriores,
especialmente cuando diese comienzo la retirada verificable de las tropas
yugoslavas de Kosovo.
Ver Un Resumen del Conflicto
Fuente Consultada:
Enciclopedia Encarta 2000
Gente Testigo Siglo XX
Revista Todo es Historia
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