LA GUERRA DE BOERS

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El control del África meridional era de sumo interés por Gran Bretaña, en primer momento para proteger la ruta marítima hacia la India y China. Los colonos holandeses, los llamados bóers, habían llegado ahí por primera vez en 1652, donde fundaron una colonia para reabastecer sus barcos con rumbo a Extremo Oriente. En 1806, a raíz de la batalla de Blaauwberg, los británicos arrebataron el control de la Colonia del Cabo (actualmente, Sudáfrica) a los holandeses, para asegurarse de que no caía en manos de los franceses durante las Guerras Napoleónicas.

Indisciplinados pero valientes los boers (labradores holanseses) enfrentaron al formidable ejército británico

INTRODUCCION: El descubrimiento de oro y de diamantes en el extremo austral del África, en 1899, despertó la codicia británica, que reclamó todo el territorio de lo que hoy es República de Sudáfrica como suyo. Quienes habían hecho el hallazgo, en su mayoría campesinos (eso significa boers), descendientes de holandeses, se consideraban dueños de los territorios de Transvaal y Orange. Entre otras cosas, porque Inglaterra había reconocido su independencia, y además porque fueron ellos y no los ingleses quienes habían luchado contra zulúes y matabeles para civilizar la región. El enfrentamiento —que tuvo un corresponsal de guerra de lujo, enviado por el Times de Londres: Winston Churchill— fue inevitable; el resultado de la contienda, también: mientras los boers, aunque eran excelentes tiradores y conocían bien la zona, carecían de instrucción militar, los ingleses, con mejor armamento y mayor cantidad de tropas, dirigidos por Horatio Kitchener, quien ordenó la matanza de niños y mujeres (asesinaron a 25 mil) y la quema de las granjas, derrotaron a los campesinos, de los cuales 18 mil murieron en los campos de batalla en 1902.

Sudáfrica: Se sabe muy poco de estas tierras hasta el siglo XV, en que una expedición portuguesa dirigida por Bartolomé Díaz (1488) llegó hasta el cabo de Buena Esperanza, al que llamó de las Tormentas. Nueve años más tarde Vasco de Gama entró en la bahía de la Tabla y desembarcó en tierra firme el día de Navidad, a causa de lo cual llamó a esta tierra Natal, pero el establecimiento no se efectuó hasta 1620 en que dos capitanes británicos tomaron posesión de El Cabo en nombre de Jacobo I. En 1652 la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, levantó una estación fortificada en El Cabo. El congreso de Viena (1815) entregó a los ingleses este territorio. En aquellas fechas se encontraron minerales auríferos lo que impulsó la inmigración, pero la invasión no fue aceptada por los colonos holandeses (boers) que se internaron en los ríos Orange y Transvaal. Esto dio lugar a la guerra de los boers (1899) que terminó con el triunfo de las armas inglesas. El proyecto de Constitución de un Estado federativo bajo la Comunidad de Naciones fue publicado en 1909 y poco después pasaron a convertirse en provincias de esta Unión las colonias inglesas de El Cabo de Buena Esperanza, Natal, Transvaal y el Estado Libre de Orange, quedando integrada la que se llamó Unión Sudafricana (1910). Durante la Primera Guerra Mundial los boers intentaron recuperar la independencia del Transvaal, sin conseguirlo. Al final de dicha guerra se le asignó un mandato sobre Africa del Sudoeste (Namibia). En el año 1961 se independizó de la Mancomunidad británica y cambió el nombre de Unión Sudafricana que llevó hasta entonces, por el de República Sudafricana.

Información Sobre La Guerra: Esta guerra fue un conflicto bélico entre Gran Bretaña y los aliados afrikáners del Transvaal y el Estado Libre de Orange, que tuvo lugar, desde 1899 hasta 1902, en el sur de África, concretamente en los territorios que actualmente forman Suráfrica.

TENSIONES QUE CONDUJERON A LA GUERRA  
Durante el siglo XIX, después de que Gran Bretaña consiguiera (1814) el cabo de Buena Esperanza y expandiera sus posesiones en el sur de África, surgieron sentimientos encontrados entre la población de ascendencia holandesa, conocida como bóer o afrikáner, y los colonos británicos. Esto provocó la migración bóer denominada la gran Trek (1835-1843) y el consecuente establecimiento de las repúblicas bóers: Natal (1840), Transvaal (1848) y el Estado Libre de Orange (1854). En 1886 el escenario estaba preparado para la guerra con el descubrimiento de oro en Witwatersrand, región que entonces ocupaba partes del sur del Transvaal. El influjo de miles de mineros y prospectores británicos como colonos de la zona condujo a la fundación y muy rápido desarrollo de la ciudad de Johannesburgo en el Transvaal. Los bóers, principalmente agricultores, protestaron por la invasión de los cazadores de fortuna británicos, a quienes denominaban uitlanders (extranjeros), y como muestra de sus sentimientos, les gravaron con unos onerosos impuestos y les denegaron el derecho al voto. El resentimiento en ambas partes siguió aumentando durante unos años y al final condujo a una revuelta por parte de los uitlanders en Johannesburgo contra el gobierno bóer.


Esta revuelta fue instigada por el político y financiero colonial británico Cecil Rhodes, por entonces primer ministro de El Cabo de Buena Esperanza (o Colonia de El Cabo; posteriormente Provincia de El Cabo y, en la actualidad, provincias de El Cabo Oriental, El Cabo Occidental y El Cabo del Norte), que deseaba que todo el sur de África perteneciera al Imperio Británico. En diciembre de 1895, sir Leander Starr Jameson, amigo de Rhodes, dirigió un grupo de 600 británicos armados en un intento desautorizado de apoyar a los uitlanders rebeldes del Transvaal. Denominada la incursión de Jameson, la aventura dio como resultado la captura y encarcelamiento de Jameson y la dimisión de Rhodes. Más tarde, Jameson fue primer ministro (1904-1908) de la Colonia de El Cabo.

Las negociaciones directas para resolver el problema de Suráfrica resultaron infructuosas y la hostilidad entre bóers y uitlanders no disminuyeron. El presidente del Transvaal, Paulus Kruger, nunca dejó de intentar suprimir las libertades de los uitlanders. En 1899 el recién nombrado gobernador británico de la Colonia de El Cabo, Alfred Milner, que estaba muy resentido del trato bóer a los británicos, promulgó decretos para transformar las tropas británicas compuestas por 12.000 efectivos en el sur de África en un ejército de 50.000 hombres. El 9 de octubre de 1899, Kruger requirió la retirada de todas las tropas británicas de las fronteras del Transvaal en 48 horas, y como alternativa la guerra abierta.

BATALLAS IMPORTANTES  
El incumplimiento británico de las demandas de Kruger llevó consigo la acción inmediata, los bóers declararon la guerra el 12 de octubre de 1899. Las fuerzas bóers, que en un principio tuvieron éxito, invadieron los territorios británicos de Natal (anexionado por los ingleses en 1843) y la Colonia de El Cabo. En unos días consiguieron rodear a las tropas británicas en Ladysmith (Natal), en Mafeking (actualmente Mafikeng) y Kimberley (Colonia de El Cabo). En diciembre, el comandante en jefe británico sir Redvers H. Buller envió nuevas tropas para socorrer a las fuerzas británicas sitiadas en las tres zonas de guerra: Colenso (Natal); las colinas de Magersfontein en el Estado Libre de Orange y las fronteras de la Colonia de El Cabo; y la cadena montañosa de Stormberg, en la Colonia de El Cabo. En una semana, denominada por los británicos la Semana Negra, cada una de las nuevas unidades fueron derrotadas por las fuerzas bóers.

El 10 de enero de 1900, fue enviado el general británico Frederick Sleigh Roberts para sustituir a Buller como comandante en jefe. (Sin embargo, Buller continuó la lucha durante la guerra.) A comienzos de febrero, Roberts envió al comandante británico John Denton Pinkstone French al norte para socorrer la ciudad de Kimberley; el objetivo de French fue conseguido cuatro días después. Al mismo tiempo, Roberts emprendió una marcha hacia el noreste desde la Colonia de El Cabo hasta el Estado Libre de Orange. Atacado por el general bóer Piet Cronje el 27 de febrero, Roberts se defendió con éxito y obligó a aquél y a sus tropas a rendirse. El 13 de marzo, Roberts entró en Bloemfontein, capital del Estado Libre de Orange. Dos meses después, el 17 de mayo, fue socorrida la asediada Mafeking, que era defendida por las tropas al mando del británico Robert Baden-Powell. Roberts capturó Johannesburgo el 31 de mayo y Pretoria, capital del Transvaal, el 5 de junio. Debido a estas derrotas, el presidente Kruger huyó a Europa, y Roberts, creyendo que había ganado la guerra, regresó a Inglaterra en enero de 1901.

GUERRA DE GUERRILLAS  
La satisfacción británica duró poco tiempo. Los líderes bóers, entre ellos soldados y futuros estadistas como Louis Botha, Jan Christiaan Smuts y Christian de Wet, lanzaron una extensa y bien proyectada guerra de guerrillas contra las tropas de ocupación británicas. La lucha continuó hasta 1902 y sólo fue sofocada a través de la severa táctica del nuevo comandante en jefe británico lord Horatio Herbert Kitchener. Agotó al enemigo devastando las granjas bóers que mantenían y escondían a las guerrillas, llevando población civil, principalmente mujeres y niños, a campos de concentración y construyendo una cadena estratégica de formidables blocaos (pequeños fortines) de hierro para sus tropas.

TRATADO DE VEREENIGING  
Las negociaciones de paz comenzaron el 23 de marzo de 1902, y el 31 de mayo los líderes bóers firmaron el Tratado de Vereeniging. El acuerdo concluyó las hostilidades, otorgando el autogobierno al Transvaal y al Estado Libre de Orange, como colonias del Imperio Británico, y permitió la utilización del afrikaans en las escuelas y en los tribunales. Inglaterra acordó a cambio pagar 3 millones de libras esterlinas de indemnización para la rehabilitación, y concedió la amnistía y la repatriación a los soldados bóers que prometieran su lealtad al monarca británico.

Como resultado de la guerra los ingleses perdieron unos 28.000 hombres y los bóers unos 4.000, así como unos 20.000 civiles que murieron de enfermedades en campos de concentración.

El Tratado de Vereeniging llevó la paz y la unificación política a Suráfrica, pero no eliminó las causas subyacentes que iniciaron el conflicto. Incluso después del establecimiento de la Unión Surafricana en 1910, los bóers se mantuvieron durante mucho tiempo cultural y socialmente a un lado, hasta la década de los años cuarenta.

WINSTON CHURCHILL  (1874-1965) Político Inglés

 Nació en Woodstock, condado de Oxford, el 30 de noviembre de 1874 , en el castillo de Blenheim. Hijo de lord Randolph y de Jeannete Jerome y educado por una institutriz, peregrinó por varias escuelas en las que no brilló  como estudiante. Admitido en la escuela militar de caballería de Sandhurst, permanece en el ejército hasta 1899, tras haber participado en varias operaciones. Alcanzó la fama al evadirse de la cárcel tras la guerra de los boers, en la que participó como corresponsal del "Morning Post". En el partido liberal, logra su primer cargo de gobierno en 1906 en el ministerio de Campbell-Bannerman, como subsecretario de Colonias; luego ministro de Comercio de 1908 a 1910 y del Interior de 1910 a 1911 en el gabinete de Asquith, y al estallar la Guerra Europea, era Primer Lord de Altamiranazgo, cargo ocupado de 1911 a 1915.

 Es nombrado canciller de Exchequer de 1924 a 1929 por Baldwin, para verse alejado otros diez años, hasta que gracias a él, y ante la II Guerra Mundial, sus compañeros de partido llegaron a reconocer sus propios errores y le ofrecieron, como Primer Lord del Almirantazgo (1939-1940) y Primer Ministro (1940-1945), la ocasión de encumbrarse y aparecer como representante de la defensa británica y de la conciencia liberal del mundo. Durante el período conocido de su vida como "los años perdidos" (1930 a 1939), se dedicó básicamente a escribir. Cuenta con una moderada obra narrativa, crónicas bélicas y varios volúmenes de discursos. Entre  sus obra destaca la biografía de su padre, "Lord Randolph Churchill", (1906); "The World Crisis", la historia de la Primera Guerra Mundial hecha entre 1923 y 1929 (a volú.), sus memorias de la II Guerra Mundial (6 volúm.) de 1948 titulada "The Gathering Storm" y otras más de carácter histórico, periodístico y biográfico. 

Su obra sobre la II Guerra Mundial, junto con toda su labor histórica le reportó el Premio Nobel de Literatura de 1953, año en que es nombrado Caballero de la Jarretera por Isabel II, con el tratamiento de "Sir". A sus ochenta años, en 1955, se retira de la política y reanuda la "Historia de los pueblos de lengua inglesa", que había iniciado veinte años antes y del cual entregó  su primer tomo en 1956. Winston Churchill, que fallece el 24 de Enero de 1965, y uno de los grandes políticos de nuestro siglo, siguió siendo aclamado por Inglaterra aún después de su muerte.

PARA SABER MAS...
SUDÁFRICA

Los imperialistas británicos habían soñado siempre con hacer un solo estado del fragmentado sur de África. En 1908, seis años después de que los británicos ganaran la guerra de los bóers, representantes de las cuatro colonias británicas del sur de África (Natal, la colonia de El Cabo, así como los anteriores estados bóer de Transvaal y la colonia del río Orange —nombre británico del Estado Libre de Orange—) convocaron una asamblea constituyente y decidieron hacer justamente esto. Pero la unión creada por los delegados afrikáner minimizaba, más que reforzaba, la autoridad imperial británica.

Dirigidos por el afrikáner Jan Smuts, un héroe de la guerra de los bóers y dirigente político del Transvaal, los delegados de la asamblea redactaron enseguida una constitución que contenía cuatro puntos clave que tendrían un papel decisivo en la futura dirección de Sudáfrica: las cuatro colonias se convertirían en provincias de la Unión de Sudáfrica, cuyo gobierno central tendría poder sobre las jurisdicciones locales; el holandés y el inglés fueron reconocidos idiomas oficiales de la Unión; la legislación electoral, distinta para las cuatro provincias (claramente antinegras), se mantuvo, y la composición del parlamento central estaría limitada a los blancos.

Se crearon distritos electorales que favorecían a la población dispersa para las áreas rurales dominadas por los afrikáner. El último punto tuvo el impacto más fuerte en la historia sudafricana ya que ayudó al reaccionario político afrikáner Daniel Malan a obtener el control sobre el gobierno en 1948 y a instaurar su política del apartheid.

Cada uno de los cuatro gobiernos coloniales ratificó la constitución propuesta. El parlamento británico aprobó el documento y creó el Acta de Sudáfrica en 1909. En 1910, la Unión de Sudáfrica se convirtió en un dominio autogobernado del Imperio Británico.

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