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Indiciplinados pero valientes
los boers (labradores holanseses) enfrentaron al formidable ejército británico
INTRODUCCION:
El descubrimiento de oro y de
diamantes en el extremo austral del Africa, en 1899, despertó la codicia
británica, que reclamó todo el territorio de lo que hoy es República de
Sudáfrica como suyo. Quienes habían hecho el hallazgo, en su mayoría campesinos
(eso significa boers), descendientes de holandeses, se consideraban
dueños de los territorios de Transvaal y Orange. Entre otras cosas, porque
Inglaterra había reconocido su independencia, y además porque fueron ellos y no
los ingleses quienes habían luchado contra zulúes y matabeles para civilizar la
región. El enfrentamiento —que tuvo un corresponsal de guerra de lujo, enviado
por el Times de Londres:
Winston Churchill— fue inevitable; el resultado de la
contienda, también: mientras los boers, aunque eran excelentes tiradores y
conocían bien la zona, carecían de instrucción militar, los ingleses, con mejor
armamento y mayor cantidad de tropas, dirigidos por Horatio Kitchener, quien
ordenó la matanza de niños y mujeres (asesinaron a 25 mil) y la quema de las
granjas, derrotaron a los campesinos, de los cuales 18 mil murieron en los
campos de batalla en 1902.
Sudáfrica:
Se sabe muy poco de estas tierras hasta el siglo XV, en que una
expedición portuguesa dirigida por Bartolomé Díaz (1488) llegó hasta el cabo de
Buena Esperanza, al que llamó de las Tormentas. Nueve años más tarde Vasco de
Gama entró en la bahía de la Tabla y desembarcó en tierra firme el día de
Navidad, a causa de lo cual llamó a esta tierra Natal, pero el establecimiento
no se efectuó hasta 1620 en que dos capitanes británicos tomaron posesión de El
Cabo en nombre de Jacobo I. En 1652 la Compañía Neerlandesa de las Indias
Orientales, levantó una estación fortificada en El Cabo. El congreso de Viena
(1815) entregó a los ingleses este territorio. En aquellas fechas se encontraron
minerales auríferos lo que impulsó la inmigración, pero la invasión no fue
aceptada por los colonos holandeses (boers) que se internaron en los ríos Orange
y Transvaal. Esto dio lugar a la guerra de los boers (1899) que terminó con el
triunfo de las armas inglesas. El proyecto de Constitución de un Estado
federativo bajo la Comunidad de Naciones fue publicado en 1909 y poco después
pasaron a convertirse en provincias de esta Unión las colonias inglesas de El
Cabo de Buena Esperanza, Natal, Transvaal y el Estado Libre de Orange, quedando
integrada la que se llamó Unión Sudafricana (1910). Durante la Primera Guerra
Mundial los boers intentaron recuperar la independencia del Transvaal, sin
conseguirlo. Al final de dicha guerra se le asignó un mandato sobre Africa del
Sudoeste (Namibia). En el año 1961 se independizó de la Mancomunidad británica y
cambió el nombre de Unión Sudafricana que llevó hasta entonces, por el de
República Sudafricana.
Información Sobre La Guerra:
Esta guerra fue un conflicto
bélico entre Gran Bretaña y los aliados afrikáners del Transvaal y el Estado
Libre de Orange, que tuvo lugar, desde 1899 hasta 1902, en el sur de África,
concretamente en los territorios que actualmente forman Suráfrica.
TENSIONES
QUE CONDUJERON A LA GUERRA
Durante el siglo XIX, después de que Gran Bretaña consiguiera (1814) el cabo de
Buena Esperanza y expandiera sus posesiones en el sur de África, surgieron
sentimientos encontrados entre la población de ascendencia holandesa, conocida
como bóer o afrikáner, y los colonos británicos. Esto provocó la migración bóer
denominada la gran Trek (1835-1843) y el consecuente establecimiento de
las repúblicas bóers: Natal (1840), Transvaal (1848) y el Estado Libre de Orange
(1854). En 1886 el escenario estaba preparado para la guerra con el
descubrimiento de oro en Witwatersrand, región que entonces ocupaba partes del
sur del Transvaal. El influjo de miles de mineros y prospectores británicos como
colonos de la zona condujo a la fundación y muy rápido desarrollo de la ciudad
de Johannesburgo en el Transvaal. Los bóers, principalmente agricultores,
protestaron por la invasión de los cazadores de fortuna británicos, a quienes
denominaban uitlanders (extranjeros), y como muestra de sus sentimientos,
les gravaron con unos onerosos impuestos y les denegaron el derecho al voto. El
resentimiento en ambas partes siguió aumentando durante unos años y al final
condujo a una revuelta por parte de los uitlanders en Johannesburgo
contra el gobierno bóer.
Esta revuelta fue instigada por el político y financiero colonial británico
Cecil Rhodes, por entonces primer ministro de El Cabo de Buena Esperanza (o
Colonia de El Cabo; posteriormente Provincia de El Cabo y, en la actualidad,
provincias de El Cabo Oriental, El Cabo Occidental y El Cabo del Norte), que
deseaba que todo el sur de África perteneciera al Imperio Británico. En
diciembre de 1895, sir Leander Starr Jameson, amigo de Rhodes, dirigió un grupo
de 600 británicos armados en un intento desautorizado de apoyar a los
uitlanders rebeldes del Transvaal. Denominada la incursión de Jameson, la
aventura dio como resultado la captura y encarcelamiento de Jameson y la
dimisión de Rhodes. Más tarde, Jameson fue primer ministro (1904-1908) de la
Colonia de El Cabo.
Las negociaciones directas para
resolver el problema de Suráfrica resultaron infructuosas y la hostilidad entre
bóers y uitlanders no disminuyeron. El presidente del Transvaal, Paulus
Kruger, nunca dejó de intentar suprimir las libertades de los uitlanders.
En 1899 el recién nombrado gobernador británico de la Colonia de El Cabo, Alfred
Milner, que estaba muy resentido del trato bóer a los británicos, promulgó
decretos para transformar las tropas británicas compuestas por 12.000 efectivos
en el sur de África en un ejército de 50.000 hombres. El 9 de octubre de 1899,
Kruger requirió la retirada de todas las tropas británicas de las fronteras del
Transvaal en 48 horas, y como alternativa la guerra abierta.
BATALLAS IMPORTANTES
El incumplimiento británico de las demandas de Kruger llevó consigo la acción
inmediata, los bóers declararon la guerra el 12 de octubre de 1899. Las fuerzas
bóers, que en un principio tuvieron éxito, invadieron los territorios británicos
de Natal (anexionado por los ingleses en 1843) y la Colonia de El Cabo. En unos
días consiguieron rodear a las tropas británicas en Ladysmith (Natal), en
Mafeking (actualmente Mafikeng) y Kimberley (Colonia de El Cabo). En diciembre,
el comandante en jefe británico sir Redvers H. Buller envió nuevas tropas para
socorrer a las fuerzas británicas sitiadas en las tres zonas de guerra: Colenso
(Natal); las colinas de Magersfontein en el Estado Libre de Orange y las
fronteras de la Colonia de El Cabo; y la cadena montañosa de Stormberg, en la
Colonia de El Cabo. En una semana, denominada por los británicos la Semana
Negra, cada una de las nuevas unidades fueron derrotadas por las fuerzas bóers.
El 10 de enero de 1900, fue
enviado el general británico Frederick Sleigh Roberts para sustituir a Buller
como comandante en jefe. (Sin embargo, Buller continuó la lucha durante la
guerra.) A comienzos de febrero, Roberts envió al comandante británico John
Denton Pinkstone French al norte para socorrer la ciudad de Kimberley; el
objetivo de French fue conseguido cuatro días después. Al mismo tiempo, Roberts
emprendió una marcha hacia el noreste desde la Colonia de El Cabo hasta el
Estado Libre de Orange. Atacado por el general bóer Piet Cronje el 27 de
febrero, Roberts se defendió con éxito y obligó a aquél y a sus tropas a
rendirse. El 13 de marzo, Roberts entró en Bloemfontein, capital del Estado
Libre de Orange. Dos meses después, el 17 de mayo, fue socorrida la asediada
Mafeking, que era defendida por las tropas al mando del británico Robert Baden-Powell.
Roberts capturó Johannesburgo el 31 de mayo y Pretoria, capital del Transvaal,
el 5 de junio. Debido a estas derrotas, el presidente Kruger huyó a Europa, y
Roberts, creyendo que había ganado la guerra, regresó a Inglaterra en enero de
1901.
GUERRA DE
GUERRILLAS
La satisfacción británica duró poco tiempo. Los líderes bóers, entre ellos
soldados y futuros estadistas como Louis Botha, Jan Christiaan Smuts y Christian
de Wet, lanzaron una extensa y bien proyectada guerra de guerrillas contra las
tropas de ocupación británicas. La lucha continuó hasta 1902 y sólo fue sofocada
a través de la severa táctica del nuevo comandante en jefe británico lord
Horatio Herbert Kitchener. Agotó al enemigo devastando las granjas bóers que
mantenían y escondían a las guerrillas, llevando población civil, principalmente
mujeres y niños, a campos de concentración y construyendo una cadena estratégica
de formidables blocaos (pequeños fortines) de hierro para sus tropas.
TRATADO DE VEREENIGING
Las negociaciones de paz comenzaron el 23 de marzo de 1902, y el 31 de mayo los
líderes bóers firmaron el Tratado de Vereeniging. El acuerdo concluyó las
hostilidades, otorgando el autogobierno al Transvaal y al Estado Libre de
Orange, como colonias del Imperio Británico, y permitió la utilización del
afrikaans en las escuelas y en los tribunales. Inglaterra acordó a cambio pagar
3 millones de libras esterlinas de indemnización para la rehabilitación, y
concedió la amnistía y la repatriación a los soldados bóers que prometieran su
lealtad al monarca británico.
Como resultado de la guerra los
ingleses perdieron unos 28.000 hombres y los bóers unos 4.000, así como unos
20.000 civiles que murieron de enfermedades en campos de concentración.
El Tratado de Vereeniging llevó la paz
y la unificación política a Suráfrica, pero no eliminó las causas subyacentes
que iniciaron el conflicto. Incluso después del establecimiento de la Unión
Surafricana en 1910, los bóers se mantuvieron durante mucho tiempo cultural y
socialmente a un lado, hasta la década de los años cuarenta.
WINSTON CHURCHILL
(1874-1965)
Político Inglés
Nació
en Woodstock, condado de Oxford, el 30 de noviembre de 1874 , en el castillo de
Blenheim. Hijo de lord Randolph y de Jeannete Jerome y educado por una
institutriz, peregrinó por varias escuelas en las que no brilló como
estudiante. Admitido en la escuela militar de caballería de Sandhurst, permanece
en el ejército hasta 1899, tras haber participado en varias operaciones. Alcanzó
la fama al evadirse de la cárcel tras la guerra de los boers, en la que
participó como corresponsal del "Morning Post". En el partido liberal, logra su
primer cargo de gobierno en 1906 en el ministerio de Campbell-Bannerman, como
subsecretario de Colonias; luego ministro de Comercio de 1908 a 1910 y del
Interior de 1910 a 1911 en el gabinete de Asquith, y al estallar la Guerra
Europea, era Primer Lord de Altamiranazgo, cargo ocupado de 1911 a 1915.
Es nombrado canciller de Exchequer de 1924 a 1929 por Baldwin, para verse
alejado otros diez años, hasta que gracias a él, y ante la II Guerra Mundial,
sus compañeros de partido llegaron a reconocer sus propios errores y le
ofrecieron, como Primer Lord del Almirantazgo (1939-1940) y Primer Ministro
(1940-1945), la ocasión de encumbrarse y aparecer como representante de la
defensa británica y de la conciencia liberal del mundo. Durante el período
conocido de su vida como "los años perdidos" (1930 a 1939), se dedicó
básicamente a escribir. Cuenta con una moderada obra narrativa, crónicas bélicas
y varios volúmenes de discursos. Entre sus obra destaca la biografía de su
padre, "Lord Randolph Churchill", (1906); "The World Crisis", la historia de la
Primera Guerra Mundial hecha entre 1923 y 1929 (a volú.), sus memorias de la II
Guerra Mundial (6 volúm.) de 1948 titulada "The Gathering Storm" y otras más de
carácter histórico, periodístico y biográfico.
Su obra sobre la II Guerra Mundial, junto con toda su labor histórica le reportó
el Premio Nobel de Literatura de 1953, año en que es nombrado Caballero de la
Jarretera por Isabel II, con el tratamiento de "Sir". A sus ochenta años, en
1955, se retira de la política y reanuda la "Historia de los pueblos de lengua
inglesa", que había iniciado veinte años antes y del cual entregó su primer
tomo en 1956. Winston Churchill, que fallece el 24 de Enero de 1965, y uno de
los grandes políticos de nuestro siglo, siguió siendo aclamado por Inglaterra
aún después de su muerte.
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