Una fuerza multinacional bajo los auspicios de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), que ascendió a 500.000 soldados de
tierra, mar y aire —principalmente de Estados Unidos, Arabia Saudí, Gran
Bretaña, Egipto, Siria y Francia (y que contó con apoyo indirecto de otros
muchos países, entre ellos España)—, se reunió contra el Ejército iraquí,
estimado entonces en 540.000 soldados. La concentración de fuerzas, denominada
‘Operación Escudo del Desierto’, tuvo inicialmente como fin proteger a Arabia
Saudí de otro ataque.
Bajo el mando del general estadounidense H. Norman
Schwarzkopf, la coalición multinacional inició un intenso bombardeo aéreo de
objetivos militares en Irak y Kuwait 24 horas después del fin del plazo dado por
la ONU a Irak para que sus tropas abandonaran Kuwait. La operación se conoció
como ‘Tormenta del Desierto’. Después de establecer la superioridad aérea, las
fuerzas de la coalición inutilizaron los centros de mando y control iraquíes,
especialmente de Bagdad y Basora, y atacaron de modo implacable a la infantería
de Irak, que estaba atrincherada a lo largo de la frontera saudí-kuwaití, así
como a la Guardia Republicana, compuesta por 125.000 hombres de elite que se
encontraban al sureste de Irak y al norte de Kuwait. Las bajas de la coalición
fueron relativamente pocas, no así entre las de Irak. Algunos aviones iraquíes
fueron derribados; muchos más fueron bombardeados en sus refugios o huyeron a
Irán. Irak tomó represalias lanzando misiles Scud a Arabia Saudí e Israel,
países no beligerantes directamente; Estados Unidos, creyendo que la opinión
árabe se movilizaría contra la coalición, contestó esta amenaza con misiles
antimisiles Patriot y ataques comando contra las lanzaderas de Scud.
RENDICIÓN IRAQUÍ
A mediados de febrero, con bajas militares y civiles cada vez más numerosas,
Irak señaló su deseo de retirarse de Kuwait. La coalición rechazó una serie de
ofertas condicionales iraquíes, en las que sirvió de mediador la Unión
Soviética. Por su parte, las fuerzas aliadas iniciaron una ofensiva aire-tierra
coordinada, ‘Operación Sable del Desierto’, abriendo brecha en la principal
línea de defensa de Irak en la frontera saudí-kuwaití y avanzando rápidamente a
través del sur de Irak para flanquear la principal fuerza iraquí y bloquear el
principal camino de retirada de la Guardia Republicana. El 27 de febrero, la
ciudad de Kuwait había sido liberada y miles de soldados iraquíes se habían
rendido, habían desertado o habían sido capturados o muertos. Las bajas de las
fuerzas de coalición fueron sorprendentemente escasas: el 28 de febrero, cuando
las operaciones ofensivas habían finalizado, sólo 149 soldados habían muerto y
513 habían sido heridos.
Los representantes iraquíes aceptaron los términos aliados para una tregua
provisional el 3 de marzo y el cese del fuego permanente el 6 de abril. Irak
aceptó pagar indemnizaciones a Kuwait, revelar la localización y alcance de sus
reservas de armas químicas y biológicas, y eliminar sus armas de destrucción
masiva. Sin embargo, más tarde, los inspectores de la ONU se quejaron de que el
gobierno de Bagdad frustraba sus intentos de control de los acuerdos, por lo que
la ONU estableció sanciones económicas contra Irak.
Las consecuencias de este conflicto con la intervención
militar liderada por Estados Unidos y cuyo resultado inmediato fue la liberación
de Kuwait originó importantes cambios en las relaciones y percepciones
geopolíticas, pero no alteró la realidad profunda. La guerra del Golfo dividió a
los árabes y alteró la relación entre Estados Unidos e Israel. La O.L.P. sufrió
un terrible golpe, Siria e Irán se fortalecieron a corto plazo, mientras Arabia
Saudí posiblemente se debilitó a largo plazo. En cierto modo, la paz imperó en
Líbano
La Guerra del Golfo había
previsto unos objetivos que no se cumplieron, como eran: la caída de S.Hussein
que por el contrario se mantuvo fortalecido; la democratización de Kuwait; el
contagio civilizador-occidental sobre Arabia Saudí; y el hundimiento de la
O.L.P.. En cambio si tuvo otras consecuencias no previstas: ligar el final de la
anexión de Kuwait por Irak con el principio de la solución del problema
palestino-israelí; la pacificación de Líbano por el nuevo papel de Siria; y el
estímulo sorprendente que recibió el integrismo islámico.
Una vez finalizada la breve
guerra se inició por un lado, el intento del establecimiento de un "nuevo orden
mundial", expuesto por Bush en las primeras semanas de la crisis del Golfo, y
por otro, el largo y difícil proceso de negociación de una paz global para
Oriente Medio, ya antes iniciado parcialmente pero ahora renovado y ampliado, a
partir de la nueva situación creada por la crisis del Golfo.
GEORGE BUSH
Bush nació el 12 de junio de 1924 en
Milton (Massachusetts) y creció en Greenwich (Connecticut). Piloto de una
aeronave de transporte durante la II Guerra Mundial en el Pacífico, fue
licenciado en 1945 concediéndosele la Cruz de la Aviación con honores. Durante
la guerra contrajo matrimonio con Barbara Pierce. Licenciado por la Universidad
de Yale en 1948 en ciencias económicas, Bush se trasladó a Texas, donde se
enriqueció con el negocio petrolífero.
Al iniciar su carrera política, Bush se presentó sin éxito para el Senado
estadounidense en 1964 aunque consiguió un escaño en la Cámara de los
Representantes dos años después. Reelegido en 1968, abandonó su escaño en 1970
para presentarse al Senado, de nuevo sin éxito. El presidente Richard M. Nixon
le nombró embajador en las Naciones Unidas (1971-1972) y posteriormente fue
presidente del Comité Nacional Republicano (1973-1974); oficial jefe de enlace
en Pekín (1974-1975), antes de que Estados Unidos estableciera relaciones
diplomáticas completas con China; y director de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA, 1976-1977). Bush se presentó a la nominación del Partido
Republicano para la presidencia en 1980 pero no logró vencer a Ronald Reagan.
Éste le nombró vicepresidente en 1981.
BUSH PRESIDENTE
Tras ganar la reelección con la candidatura de Reagan en 1984, Bush obtuvo la
nominación republicana a la presidencia en 1988. En su primer año en el cargo,
1989, destacaron las medidas para recuperar el sistema de ahorro y préstamo y
para endurecer los esfuerzos estadounidenses contra las drogas ilegales.
Respondió a los rápidos cambios políticos de Europa del Este ofreciendo ayuda
económica a Checoslovaquia, Hungría y Polonia y fomentando la unificación de la
Alemania del Este y del Oeste en un país que seguiría siendo aliado de
Occidente, manteniendo su posición en la Organización para el Tratado del
Atlántico Norte (OTAN). Se reunió con Mijaíl Gorbachov, presidente de la URSS,
en diciembre de 1989 en Malta, donde acordaron negociar el fin de la producción
de armas químicas, reducir los misiles de largo alcance un 50% y limitar las
fuerzas convencionales en Europa. Al mes siguiente, Bush envió más de 24.000
soldados norteamericanos a Panamá para expulsar del gobierno al general Manuel
Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas.
En 1990 Bush y el Congreso estadounidense se vieron implicados en una prolongada
disputa sobre la cantidad del presupuesto federal. Al final Bush se retractó de
su petición de que no hubiera nuevos impuestos y firmó un proyecto de ley sobre
la reducción del déficit que detenía el crecimiento del gasto aunque también
aumentaba los impuestos. Después de que Irak invadiera Kuwait en agosto de 1990,
Bush inició inmediatamente una concentración de armas en Arabia Saudí que sería
el inicio de la guerra del Golfo Pérsico. Comenzó con cinco semanas de bombardeo
aéreo anteriores al ataque terrestre de una fuerza multinacional de la ONU que
expulsó al ejército iraquí de Kuwait en menos de 100 horas. La popularidad de
Bush aumentó tras la victoria y continuó siendo elevada cuando se entrevistó con
Gorbachov en julio y firmaron un acuerdo de reducción de armas estratégicas.
Durante el resto de 1991 los temas de política internacional, incluida la
desintegración de la URSS y la convocatoria, el 30 de octubre, de la primera y
amplia Conferencia de Paz para Oriente Próximo, siguieron mereciendo su atención
a pesar de que la economía estadounidense siguió quedándose atrás. Tanto el
desempleo como el déficit presupuestario aumentaron cada vez más.