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Introducción:
Tanto el emperador japonés, Matsu-hito, como el zar ruso, Nicolás II Romanoff,
abrigaban propósitos expansionistas: ampliar territorio equivalía a obtener más
y mejores puertos y ventajas comerciales; ambos ambicionaban anexar a Corea. Con
una soberbia que no sólo le impedía ver que su pueblo moría de hambre, que su
país decaía por los efectos de una economia estancada, y que Japón había alcanzado un
desarrollo tecnológico y militar similar al de Occidente, Romanoff hostigó al
país del Sol Naciente hasta que la flota nipona destrozó a la rusa en
Port Arthur, en 1904, y, simultáneamente, se apoderó de Corea.
La guerra duró
solo un año. Se combatió por tierra en Manchuria, pero el aniquilamiento de los
barcos rusos en Tsushima obligó al zar a declararse vencido, y en septiembre de
1905 su delegado firmó la rendición. Japón obtuvo derechos ferroviarios en
Manchuria, los puertos de Dairén y Port Arthur, la península de Liaotung, la
mitad de la isla de Sahalín y el reconocimiento ruso de su derecho a Corea.
Tras la
victoria japonesa en la guerra con China, la presión de Rusia, apoyada por
Alemania, había obligado al Japón a devolver Port Arthur y Manchuria a China.
Rusia, incumpliendo la promesa hecha a Japón, ocupó Manchuria tras la revuelta
de los Boxers chinos y obtuvo el arrendamiento de Port Arthur como base naval
libre de hielos que permitía a su flota de extremo oriente un puerto libre de
hielos.
La ocupación de
Manchuria por Rusia significaba una amenaza para Corea, cuyo gobierno era
tributario del Japón. La infiltración de agentes rusos en Corea trajo como
resultado que el gobierno coreano, deseoso de librarse de la tutela japonesa,
les concediera una base naval próxima a las costas del Japón.
El gobierno
japonés, considerando la penetración rusa en Manchuria y Corea una amenaza a su
seguridad, requiere a Rusia para que abandone Manchuria en cumplimiento de los
acuerdos de 1900. Rusia dilata las conversaciones diplomáticas durante 2 años.
Japón harto de esperar en vano la respuesta rusa, rompe relaciones diplomáticas
el 6 de febrero de 1904.

La Guerra Ruso-japonesa comenzó el 8 de febrero de 1904
cuando los japoneses atacaron las naves rusas fondeadas en Port Arthur. A
finales del siglo XIX, Rusia había negociado con China el derecho a ampliar la
ruta del ferrocarril Transiberiano a lo largo de la zona china de Dongbei
Pingyuan (Manchuria) para establecer una base estratégica en Port Arthur. Este
conflicto asentó la posición de Japón como potencia mundial.
En la noche del
7 al 8 de febrero de 1904, la flota japonesa se acerca de noche a Port Arthur y
sus torpederos penetran en la rada del puerto para atacar a la flota rusa.
Pillados de improviso, la mitad de los grandes buques rusos del Pacífico son
hundidos o averiados. Sólo se salvan cuatro acorazados y algunos cruceros.
A los pocos
días cuatro ejércitos japoneses desembarcan en Corea y la Península de Lin Tao,
donde se encuentra Port Arthur. En Corea los japoneses ocupan el territorio y
llegan hasta el río Yalú, límite entre ésta y Manchuria. En las batallas de Siui
Ju y Kinchao los rusos son derrotados y obligados a replegarse hasta el interior
de Manchuria. En las proximidades de Port Arthur, los japoneses derrotan a los
rusos en las sangrientas batallas de Wafang y Liao Yang. Port Arthur estaba
ahora cercada.

Entretanto, los
restos de la flota rusa del Pacífico, tanto de Port Arthur como de Vladivostock
son destruidas en diversos encuentros. Los ejércitos japoneses se lanzan al
asalto de Port Arthur cuya guarnición se defiende heroicamente. Fuerte a fuerte,
posición a posición, los japoneses van estrechando el cerco. Ahora sus cañones
pesados tienen a su alcance a los restos de los buques rusos supervivientes que
son sistemáticamente hundidos.
Foto:Almirante Ruso Marakov
En un último
intento de rescatar Port Arthur, 160.000 rusos con más de 800 cañones atacan en
Sha-Ho a 260.000 japoneses con 1.200 cañones. A pesar de que inicialmente un
movimiento de flanqueo ruso sobre un ala japonesa parecía tener éxito, éste fue
rechazado y, al finalizar la batalla el desastre ruso era inconmensurable.
60.000 rusos muertos, heridos o prisioneros jalonaban el campo de batalla. Las
pérdidas japonesas fueron también numerosas. Port Arthur se rindió en febrero de
1905.

Mientras los
japoneses penetraban profundamente en el interior de Manchuria, avanzando hacia
su capital, Mukden, la flota rusa del Báltico se aproximaba hacia Port Arthur.
Cerca de Mukden los rusos, con 350.000 hombres y 1.200 cañones, hicieron su
último esfuerzo para contener a los 550.000 hombres y 1.500 cañones del
victorioso ejército japonés. La humillante derrota fue aún más sangrienta que la
anterior. Ahora la misma Siberia estaba amenazada.
Foto:Trofeo de Guerra Japonés
La flota rusa
del Báltico avanzaba ya entre Japón y China cuando fue interceptada cerca de la
Isla de Tsushima por la flota japonesa. Aunque de fuerzas equivalentes, el
genial uso táctico de la flota japonesa por el Almirante Togo destruyó por
completo el poderío naval ruso. La revolución de 1905, que estalló en Rusia
obligó a ésta a pedir la paz. Rusia sembraba el germen de la caída del zarismo y
Japón era reconocido por todo el mundo como una gran potencia militar. El poder
ya no era sólo blanco.
Rasputín,
Grígori Yefímovich (1872-1916), místico y cortesano ruso, cuya profunda
influencia sobre la familia imperial constituyó un escándalo en la Rusia
prerrevolucionaria. Nació en Pokróvskoie (Siberia). No recibió ninguna formación
y fue campesino hasta 1901, año en el que abandonó a su familia para dedicarse a
predicar sus enseñanzas. No tardó en adquirir popularidad tanto por sus
supuestos poderes curativos como por su conducta licenciosa. Realizó una
visita a San Petersburgo (capital del país por aquel entonces) en 1905 y fue
presentado en la corte, donde causó un gran impresión a la emperatriz Alejandra
Fiódorovna. Rasputín pasó a ser el personaje con más ascendiente dentro del
séquito de la zarina porque hizo creer que podía aliviar el sufrimiento de su
hijo, Alexis Nikoláievich (heredero del trono de Rusia) que padecía hemofilia.
A
partir de 1911 Rasputín designó a muchos altos funcionarios del gobierno, la
mayoría de los cuales fueron poco competentes. Una vez comenzada la I Guerra
Mundial, cuando el zar Nicolás II se dirigió al frente de batalla para asumir el
mando del ejército, Rasputín pasó a controlar el gobierno. Sus famosas orgías
escandalizaron a la opinión pública rusa y circularon rumores de que conspiraba
en favor de Alemania. Se le conocía por el sobrenombre del Monje Loco y su
comportamiento comenzó a suscitar odios. Finalmente fue asesinado por un grupo
de aristócratas que le habían invitado a una fiesta en la noche del 29 al 30 de
diciembre de 1916. Se le considera uno de los responsables del descontento que
terminó por provocar el estallido de la Revolución Rusa un año después y la
consiguiente caída de la monarquía.
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