Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, Resumen

CONSECUENCIAS  DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

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Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial Resumen Sintesis Conflicto

 

 

 

 

Primera Guerra Mundial

Segunda Guerra Mundial

Período Entre Guerras


 


Introducción: La Segunda Guerra Mundial superó claramente a la Primera, tanto por la duración y la intensidad de los combates como por las pérdidas humanas y los recursos que se utilizaron: participaron 72 Estados, fueron movilizados 110 millones de hombres, el coste económico de la guerra fue cuantiosísimo y hubo más de 40 millones de muertos.

El norte de China, Japón y Europa quedaron devastados y su equipamiento industrial, ferroviario, portuario y viario quedó muy maltrecho. Además, la Segunda Guerra Mundial tuvo una extensión realmente mundial, ya que se combatió en casi todos los continentes (Europa, Asia, África y Oceanía) y en todos los océanos.

En el terreno armamentístico, las grandes potencias enfrentadas perfeccionaron y pusieron a punto instrumentos de ataque suficientemente terribles como para destruir a toda la Humanidad. La aparición de las grandes unidades blindadas, la utilización de los submarinos, de los portaaviones, de los misiles antiaéreos, del radar y de la aviación como recurso habitual para el transporte de tropas y para los bombardeos sobre la población civil, hicieron de este conflicto una verdadera carrera hacia a destrucción. Finalmente, la explosión de la primera bomba nuclear marcó un hito en la historia del miedo atómico, al demostrar que era posible destruir la humanidad.

Consecuencias de la Segunda Guerra: En la última fase de la guerra, Estados Unidos y la Unión Soviética pasan a ejercer el papel predominante, formándose dos bloques encabezados por ellos. Estados Unidos, que ya desde antes de la guerra era la primera potencia económica mundial, se consolidó como tal. Europa quedó muy debilitada del conflicto y estaba arruinada por la guerra. Estados Unidos se convirtió, además, en la primera potencia militar mundial gracias al esfuerzo bélico realizado. A partir de entonces asumiría la función de defensor de los valores de la civilización occidental, sustituyendo a Gran Bretaña en su papel de gendarme mundial.

La Unión Soviética, a pesar de las grandes pérdidas materiales y humanas que sufrió por el conflicto, salió muy fortalecida. El campo socialista se extendió a los países de Europa central y oriental, y la Unión Soviética se convirtió en su centro dirigente. La Revolución China estaba en curso y tampoco se haría esperar. Los próximos años mostrarían la intensidad de dicho enfrentamiento.

Para el conjunto del conflicto de 1939-1945, tanto en Europa como en Asia, las cifras de pérdidas humanas son impresionante, las mayores que una guerra haya producido en toda la historia. En total se calculan 55 millones, 25 millones de cuales era militares y el resto civiles, sin contar 5 millones de judíos asesinado en el Holocausto ocasionado por los Nazis. Pero esto es sólo una estimación aproximada , las destrucciones de registros civiles por bombardeos aéreos, la confusión provocada por los traslados de población –que imposibilita distinguir entre fallecido y desaparecidos- y la pérdida de parte de la documentación han impedido un mayor acercamiento a la cifra real de los muertos.

  Alemania 8.000.000  
  Checoslovaquia 6.700  
  China 2.000.000  
  EE.UU. 405.399  
  Francia 600.000  
  Inglaterra 300.000  
  Japón 2.000.000  
  Polonia 6.000.000  
  URSS 22.000.000  
  Yugoslavia 1.500.000  

A pesar de su falta de precisión, estas cifras aproximadas proporcionan una idea de la sangría demográfica que significó la Segunda Guerra Mundial, con un descenso poblacional casi cuatro veces mayor que el ocasionado por la de 1914-1918. Esta diferencia se explica por la considerable extensión del teatro de operaciones bélicas y por la implicación directa de toda la población en la guerra como efecto de los bombardeos aéreos. Todo ello agravado porque algunos países (Japón y la URSS principalmente) no respetaban la Convención de Ginebra de 1864 sobre prisioneros de guerra, y por las políticas racistas de exterminio sistemático llevadas a cabo por el Tercer Reich.

A estas cifras se deben añadir 35 millones de heridos y 3 millones de desaparecidos, así como las víctimas de la sub alimentación que sufrían de

 enfermedades como la tuberculosis y el raquitismo. Además, esa hecatombe demográfica tendría consecuencias a largo plazo; en las pirámides de edades correspondientes países como la Unión Soviética, Polonia, Yugoslavia y Alemania, se puede observar un desequilibrio en los indicadores de edad y sexo, que representa un notable descenso de la población activa que afectó de manera inmediata la reconstrucción de esos países y años después impactaría sobre el comportamiento del índice de natalidad.

Al final de la guerra se planteaba en Europa el problema de las personas desplazadas a causa de las vicisitudes de la guerra. En tanto que millones de hombres y mujeres vagaban de un punto a otro del Continente, ex prisioneros de los campos de concentración nazis que trataban de volver a sus respectivos países, ex colaboracionistas que esperaban escapar a las represalias y los castigos y, sobre todo, millones de personas que abandonaban los territorios anexionados por los vencedores. Unos 10 millones de alemanes sin recursos expulsados de Polonia, de Checoslovaquia o de Hungría, fueron transportados a una Alemania que había perdido 25% de su territorio, mientras que  cerca de dos millones de checos y eslovacos ocupaban los territorios abandonados por los alemanes. En Austria apenas si fueron dejados en sus hogares los descendientes de colonos alemanes.

En la región del Báltico, la suerte más cruel la sufrieron los letones, estonios y lituanos, quienes, deportados a campos de trabajo alemanes durante la guerra, al terminar ésta fueron llevados a Rusia al tiempo que su territorio era ocupado por colonos rusos. Siglos de lentos procesos demográficos fueron barridos en pocos meses; el mapa desplazamiento de etnográfico de Europa central y oriental fijado desde la Edad Media fue radicalmente remodelado.

Pérdidas materiales y financieras: El panorama de las destrucciones materiales era también desolador; numerosas viviendas y otras construcciones fueron destruidas. Las comunicaciones (puertos, ferrocarriles, puentes y viaductos) y las grandes ciudades sufrieron los daños mayores. Alemania perdió 20% de sus viviendas y Gran Bretaña 9%, a causa de los bombardeos que afectaron también numerosas fábricas. En Francia, Italia y Alemania, aparte de ciertos sectores como el de la siderurgia, las instalaciones industriales habían sufrido menores daños; en las naciones de tradición industrial lo que impediría la recuperación sería la falta de materias primas y recursos financieros.

Pero fue en la Europa oriental donde las destrucciones alcanzaron mayor magnitud: en la Unión Soviética 17.000 ciudades y 70.000 pueblos fueron arrasados y, en conjunto, este país perdió más de 20% de su potencial industrial e incalculables daños en la agricultura y la ganadería. Polonia quedó arruinada, casi no quedaba edificio en pie, había perdido más de un tercio de su capacidad de producción y se encontraba al borde de la hambruna. En Yugoslavia, pueblos y campos quedaron destruidos y el país había perdido aproximadamente 38% de su capacidad productiva.

En el aspecto financiero, los gastos de guerra y las muy pesadas exacciones monetarias impuestas por los alemanes en los países ocupados, particularmente en Francia, agravaron el déficit presupuestario y desencadenaron la inflación. Además, al finalizar la guerra apareció una gran masa de billetes atesorados durante el conflicto, cuya puesta en circulación constituyó otro factor inflacionario. Todo esto hacía inevitables las devaluaciones de las monedas, sobre todo en los países menos desarrollados como Hungría y Grecia.

Algunas consecuencias favorables. Sin embargo, la guerra tuvo en algunos países, junto a efectos catastróficos, otras consecuencias de carácter favorable. La Unión Soviética es el mejor ejemplo; aunque sufrió pérdidas humanas y materiales en mayor medida que los demás países europeos, al final pudo ampliar notablemente su territorio. Además, ante la invasión alemana, el traslado de las fábricas soviéticas de la zona europea a las regiones situadas al este de los montes Urales, sentó la primera piedra del desarrollo industrial del Asia soviética. Asímismo, la ocupación militar y el traslado de fábricas de Alemania y de otros países después de 1945, significaron para la URSS una oportunidad única para establecer un control político y eco­nómico sobre Europa oriental y sudoriental, mismo que constituyó la base de su política hegemónica frente a Occidente. Otros países que salieron fortalecidos económicamente de la guerra fueron Estados Unidos y los que pudieron man­tener su neutralidad, como Suecia, Suiza y los países de la Cornrnonwealth.

Efectos psicológicos y morales: Aparte de las destrucciones materiales y los desplazamientos de población, la guerra trajo consigo la ruina psicológica y moral, ocasionada por varios motivos: la utilización sistemática de la tortura por la Gestapo, la dominación de dictaduras militares y policíacas, la acentuación de los antagonismos de clases, la lucha enconada entre colaboracionistas y miembros de la resistencia. Otro elemento negativo en este sentido fue la creación de hábitos de violencia y pillaje que trastornaron incluso el orden interno en países que antes se habían destacado por el respeto a las leyes y a los derechos individuales.

Pero el extremo de la ruina moral y psicológica estaba en los campos de exterminio nazis, descubiertos tras la derrota alemana y la liberación de las naciones ocupadas. Se trataba de campos de concentración donde se llevaban a cabo los increíbles programas de exterminio del régimen nazi, “fábricas de la muerte” en las que se intentó la “solución final del problema judío” y se eliminaba también a los opositores políticos del nazismo, al tiempo que se ensayaban experimentos de esterilización y de eliminación de personas con defectos físicos o retraso mental, con miras a alcanzar la "pureza étnica” preconizada por las filosofías racistas alemanas.

Aparte de la terrible huella dejada en los supervivientes de los campos de concentración, el conocimiento de aquellas atrocidades provocó un verdadero trauma moral en la conciencia humana ante el hecho inexplicable e injustificable de que una barbarie tal se hubiera podido desarrollar en el mundo civilizado del siglo XX. Pero la humanidad todavía había de presenciar azorada otra barbarie más cuando, en el mes de agosto siguiente, las bombas atómicas estadounidenses convirtieron en un verdadero infierno las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, provocando en ambas la muerte instantánea de cerca de 120 000 personas civiles y dejando una espantosa secuela de radiación nuclear que continuaría cobrando víctimas mortales por muchos años más.

Diseño y organización de la paz:
Conferencias y tratados de paz

Una vez terminada la guerra, se hizo necesario ponerse de acuerdo para la forma en que se iba a reglamentar la paz entre vencedores y vencidos, lo cual no resultaba tarea fácil en virtud de los diferentes intereses de las naciones vencedoras y la desconfianza que existía entre ellas, sobre todo por el beneficio que representaba para Estados Unidos el poseer el secreto de la energía atómica y por la posición ventajosa de la Unión Soviética en la Europa oriental. Así pues, fue necesario celebrar varias reuniones para llegar a una decisión final sobre las condiciones de la nueva paz mundial. Las principales fueron dos conferencias celebradas en Moscú y París.

Conferencia de Moscú. A petición del gobierno estadounidense interesado en abrir nuevamente las conversaciones, se realizó en la capital soviética una nueva reunión en la que participaron ministros de Asuntos Exteriores de las tres grandes potencias. La Conferencia de Moscú, celebrada en diciembre de 1945, aunque no logró resolver los problemas diplomáticos entre las naciones vencedoras, pudo fijar el procedimiento a seguir para redactar los Tratados de Paz. De singular importancia fueron las decisiones tomadas respecto a la situación del Lejano Oriente, ya que se acordó la creación de gobiernos democráticos en Corea y se aprobó el establecimiento de una nación unificada y un gobierno democrático en China, el cual puso fin a la guerra civil que asolaba ese país. Al final, un asunto de gran trascendencia fue la decisión de crear una “comisión para el control de la energía atómica”, a cargo de la nueva organización internacional que habría de establecerse en sustitución de la fracasada Sociedad de Naciones.

Conferencia de París. Otra importante reunión internacional fue la Conferencia de París, celebrada en 1946 en la capital francesa en dos ocasiones, una entre el 28 de abril y el 16 de mayo, y la otra, del 15 de junio al 12 de julio, convocándose en esta última fecha la Conferencia de Paz. Los ministros de Asuntos Exteriores de las cuatro potencias después continuaron en la ciudad de Nueva York una última etapa de la Conferencia, entre los meses de octubre y diciembre del mismo año, en la que establecieron la fecha definitiva para la firma de los tratados de paz con Italia, Finlandia y con los tres países balcánicos: Hungría, Bulgaria y Rumania, que se llevó a cabo en París el 10 de febrero del año siguiente. El tratado con Austria no se firmaría hasta 1955, después de diez años de ocupación de las cuatro potencias vencedoras. Pero la solución del problema alemán fue eludida y no se alcanzó ningún acuerdo y, si a ello se agrega el hecho de que la URSS no firmó ningún tratado de paz con Japón, se puede llegar a la conclusión de que la Segunda Guerra Mundial no tuvo un final diplomático.

Modificaciones territoriales: En Europa, el conjunto de los países vencidos estaba constituido por Alemania, Italia, Finlandia, Rumania, Hungría y Bulgaria, y en el Extremo Oriente por Japón y Siam (Tailandia). Todas estas naciones quedaron ocupadas militarmente por los países vencedores: Finlandia, Rumania, Hungría y Bulgaria por la Unión Soviética; Italia, por los ejércitos angloamericanos; y Japón por Estados Unidos.

Las mayores modificaciones territoriales se dieron en Europa y Alemania fue la más afectada por ellas: perdió alrededor de 100000 kilómetros cuadrados de la superficie que tenía en 1937 y el territorio restante fue dividido en cuatro zonas de ocupación—soviética, estadounidense, británica y francesa—, división también aplicada a la ciudad de Berlín. Además, fueron anuladas todas las conquistas hitlerianas; Austria, Polonia y Checoslovaquia, que habían dejado de existir a causa del Anschluss de 1938, volvieron a constituirse como Estados nacionales. Austria sufrió la misma suerte que Alemania y fue subdividida en cuatro zonas de ocupación.

En la Europa central y oriental los principales cambios territoriales beneficiaron a la URSS y a Polonia. Este país restituyó a la URSS los territorios conquistados en 1921 a expensas de Ucrania y Bielorrusia, pero en compensación se anexó una parte de la Prusia Oriental, la Pomerania y la Silesia, tomadas a Alemania; de esta forma Polonia llegaba a tener una importante salida al mar y un territorio más homogéneo. La Unión Soviética, aparte de recuperar los territorios del este de Polonia, recuperó los países bálticos que Alemania había conquistado en su avance hacia Rusia, y se anexionó también la región alemana de Koenigsberg.

Italia tuvo que ceder varios territorios del continente europeo en favor de Grecia y de Francia, además de perder sus colonias en el norte de África. Rumania restituyó la Besarabia a la URSS y en cambio recuperó la Transilvania que había pasado a Hungría. Bulgaria perdió su salida al mar en beneficio de Grecia, en tanto que Checoslovaquia cedió a la URSS la región de la Rutenia.

Es importante destacar el hecho de Europa había quedado dividida no solamente por motivo de la desintegración de Alemania, sino porque al avanzar los ejércitos soviéticos sobre las fuerzas militares del Eje fueron ocupando los territorios de Europa oriental. La Unión Soviética se vio entonces muy favorecida con la ventaja de que al ser derrotados los gobiernos nazi-fascistas, los pueblos de Europa oriental que habían estado dominados por éstos se inclinaron por el socialismo, lo cual resultó claramente favorable para el expansionismo soviético que progresivamente convirtió esos países en satélites suyos.

Respecto al Lejano Oriente, la Conferencia de Yalta había previsto que Japón perdería todas sus posesiones. Pero los cambios territoriales y políticos dependieron de la cambiante situación en las últimas semanas de la guerra. El territorio de Manchuria —conquistado por Japón en 1931 y convertido en el Estado títere de Manchukuo bajo dominio japonés— fue ocupado por las tropas soviéticas, al tiempo que era reintegrado a China; pero se convirtió en un enclave de lucha entre comunistas y nacionalistas chinos. Corea, anexionada por Japón en 1910, quedó dividida en dos Estados: uno al norte del paralelo 38, ocupado por los soviéticos, y el otro al sur, ocupado por los estadounidenses. La URSS se anexó el sur de las islas Sajalín y las Kuriles, al norte de Japón. Estados Unidos, además de asegurarse los archipiélagos japoneses de las islas Marianas, Carolina y Marshall, ocuparonJapón y rehusaron compartir su autoridad sobre el territorio japonés con los otros Aliados.

China recibió Formosa (Taiwan), pero la derrota de Japón reanimó la guerra civil entre los comunistas dirigidos por Mao Zedong (Mao Tse-tung) y el gobierno de Chiang Kai-chek. En el Sudeste asiático, británicos, franceses y holandeses recuperaron sus colonias. Pero en 1945, Ho Chi Minh, líder comunista vietnamita, y Achmed Sukarno, dirigente del movimiento nacionalista de Indonesia, proclamaron la independencia en sus respectivos países, mientras que en la India avanzaba el proceso de emancipación hasta alcanzarla en 1947.

En el Medio Oriente, Etiopía recobró su independencia y le fue entregado el territorio de Eritrea, lo que le daba acceso directo al mar Rojo. Somalia y Libia, provisionalmente ocupadas por los ingleses, deberían obtener la independencia en poco tiempo. El retorno de la paz en la región estuvo marcado por el despertar del panarabismo, expresado en la creación de la Liga Árabe en marzo de 1945, y el inicio de la descolonización en los territorios bajo mandato británico y francés. Líbano y Siria alcanzaron su independencia en 1944 y 1946, respectivamente. Pero en Palestina, el problema se complicó con la creación del Estado de Israel en 1948, con el acuerdo de las grandes potencias y el patronazgo de la Organización de las Naciones Unidas.

Creación de organismos supranacionales

Organización de las Naciones Unidas (ONU)

La idea de establecer un sistema de seguridad colectiva más eficaz que la Sociedad de Naciones surgió durante la guerra. En el documento establecido por Churchill y Roosevelt bajo el nombre de Carta del Atlántico, se preveía la “institución de un sistema de seguridad general establecido sobre bases más amplias”. No se trataba de resucitar simplemente la Sociedad de Naciones, cuyo fracaso era evidente, además de que la URSS, expulsada de ese organismo en diciembre de 1939, se oponía enérgicamente a su restitución. La idea que prevaleció fue la de crear una institución totalmente nueva y la iniciativa emanaba mucho más de Estados Unidos que de la Gran Bretaña o de la Unión Soviética.

En la Conferencia de Yalta, Churchill, Roosevelt y Stalin se pusieron de acuerdo sobre el proyecto definitivo al que, después de largas controversias, se asoció Francia. Contrariamente a la Sociedad de Naciones, que había estado ligada a los tratados de paz de 1919, la nueva organización debía nacer de una conferencia internacional y de ninguna manera podía estar asociada a un reglamento de guerra.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue definitiva­mente fundada el 25 de junio de 1945, en la Conferencia de San Francisco. Los miembros originales fueron los 51 países firmantes de la Carta de fundación, con predominio de los Estados del continen­te americano (veintidós) y los europeos (quince), además de ocho asiáticos, cuatro africanos y dos de Oceanía. Los vencidos fueron por el momento excluidos, como ocurrió en 1919, al establecerse la Sociedad de Naciones.

En la Carta se enunciaban los
Propósitos y los Principios de la ONU.

 Los Propósitos eran cuatro: 

a)  Mantener la paz y la seguridad internacionales;

b)  Fomentar relaciones de amistad entre las naciones;

c)  Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural y humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales;

d)  Servir de centro armonizador de los esfuerzos de las naciones para alcanzar estos propósitos comunes.

 
Los Principios, más numerosos, precisaban lo siguiente: 

1.  La organización se basaba en la igualdad soberana de todos sus miembros.

2.  Todos los miembros cumplirían las obligaciones contraídas de conformidad con la Carta.

3.  Los miembros arreglarían sus controversias internacionales por medios pacífi­cos y sin poner en peligro la paz, la seguridad o la justicia.

4.  Los miembros, en sus relaciones internacionales, se abstendrían de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra otros Estados.

5.  Los miembros prestarían a las Naciones Unidas toda la clase de ayuda en cual­quier acción ejercida de conformidad con la Carta, y no ayudarían a Estado ninguno contra el cual la Organización estuviera ejecutando acción preventiva o coercitiva.

6.  Ninguna disposición de la Carta autorizaría a la ONU a intervenir en los asun­tos que son jurisdicción interna de los Estados.

7.  Las Naciones Unidas harían que los Estados que no fueran miembros de la orga­nización, se condujeran de acuerdo con estos principios en la medida que fuera necesaria para mantener la paz y la seguridad internacionales. 

La estructura de la ONU incluía los siguientes órganos:


El
Consejo de Seguridad, órgano principal y con mayor poder de decisión de toda la institución, cuya función primordial es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Determina los actos de agresión y amenazas contra la paz que exigen medidas de carácter coercitivo para los miembros de la Organización que los hayan cometido, por lo que puede obligar al cumplimiento de sus resoluciones mediante el empleo de fuerzas armadas formadas por tropas de los Estados miembros de la ONU. A este Consejo le fue encargada la Comisión de Energía Atómica, cuyo propósito es evitar que la energía nuclear vuelva a ser utilizada en contra de la vida humana.

La Asamblea General, integrada por representantes de todas los Estados miembros, que se reúne una vez al año, aunque puede ser convocada en sesión extraordinaria. Cada Estado miembro tiene cinco representantes, pero solamente un voto, no existiendo el derecho de veto. Esta Asamblea puede tratar cualquier asunto relacionado con el campo de acción de la ONU o de cualquiera de sus organismos internos. Goza de amplias competencias: elección de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, admisión de nuevos miembros, nombramiento del secretario general a propuesta del mismo Consejo. Pero la Asamblea General sólo puede emitir “recomendaciones” que deben ser adoptadas por el voto de la mayoría de los dos tercios de los miembros presentes y votantes.

La Secretaría General, órgano administrativo de la
ONU, presta sus servicios a los demás órganos y administra los programas y políticas elaborados por ellos. Al frente de este organismo figura el secretario general, quien juega una labor de coordinación en toda la organización y puede llegar a tener un papel político importante en el ámbito mundial. (La primera persona que ocupó este cargo fue el noruego Trygve Halvdan Lie, entre 1946 y 1953.)

Los organismos internos de la
ONU, dependientes de la Asamblea General, son los siguientes:

El Consejo Económico y Social, que se ocupa de las cuestiones relativas al progreso económico, social, cultural, de salud, etcétera, así como de velar por la observancia de las libertades y los derechos humanos entre los pueblos; no tiene poderes para legislar, y sus actividades son de estudio, investigación y recomendación hacia los países miembros, dentro del campo de su competencia.

El Consejo de Administración Fiduciaria, que supervisa lo relacionado con terri­torios que existen en calidad de fideicomiso, que pueden ser antiguas colonias de algunos países miembros de la
ONU o regiones que les fueron quitadas a las Potencias del Eje, colocados bajo este sistema de administración fiduciaria.

El Tribunal Internacional de Justicia, al que pertenecen todas las naciones miembros de la ONU, con sede en La Haya, Holanda. Este Tribunal o Corte internacional, es el principal organismo judicial de la ONU para tomar decisiones sobre asuntos relativos al derecho internacional y sobre interpretación de tratados y acuerdos entre las naciones miembros.

Por último, a la ONU se integrarían los llamados organismos especializados: la Organización Mundial de la Salud (oMs), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNEsco), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD). 

EJ Sistema Monetario Internacional 

La Carta del Atlántico había previsto también la necesidad de una colaboración económica y social más estrecha entre las naciones, para establecer un nuevo sistema de relaciones económicas que evitara toda posibilidad de una nueva crisis general como la de 1929 en Estados Unidos. El esquema básico de este nuevo sistema económico internacional fue establecido en la Conferencia de Bretton Woods, en New Hampshire, Estados Unidos, enjulio de 1944, con la participación de 45 países.

La
Conferencia de Bretton Woods se polarizó en torno a dos posiciones anta­gónicas: una defendida por el economista británico John M. Keynes y la otra por el estadounidense H. D. White. El primero opinaba que el nuevo Sistema Monetario Internacional (SMI) ya no debía basarse en el patrón oro sino sobre una moneda de cuenta no convertible, el bancor, emitido por la Unión de Compensación Internacional. De acuerdo con Keynes, esta moneda respondería a las necesidades de los gobiernos y sería un mejor instrumento para garantizar el pleno empleo. Pero el representan­te estadounidense consideró esta propuesta muy arriesgada y, en cambio, expuso un plan que hacía descansar el SMI sobre el oro y el dólar estadounidense. Al final fue aprobada la opción de White, en virtud del peso económico de Estados Unidos, que controlaba las dos terceras partes de las reservas de oro en el mundo y su moneda era convertible en una relación de 1/35 de onza de oro puro.

De esta manera, el nuevo orden monetario establecido en Bretton Woods quedó definido en cinco puntos:

 1. El oro se mantenía en el centro del Sistema Monetario internacional. Aun sin restablecer la convertibilidad en oro, cada moneda era definida por un peso en este metal precioso que debía corresponder más o menos a su poder de compra real.

2. Cada país tenía que esforzarse por restablecer lo antes posible la convertibilidad de su moneda en otras, lo que significaba la abolición del control de cambios.

3. Cada país tenía que asegurar día a día la estabilidad de su moneda interviniendo en el mercado de cambios de manera que los cursos no se separaran, al alza o a la baja, más de 1% de la paridad fijada.

4. Cada país tenía que esforzarse en mantener el equilibrio de su balanza de pagos; esta exigencia tenía como principal objetivo condenar las políticas presupuestales que pudieran llevar a la inflación y a la devaluación.

5. Se creaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) como un nuevo instrumento de cooperación internacional, encargado de proporcionar a los países miembros que tuvieran déficit en su balanza de pagos, los recursos necesarios para hacer frente a sus obligaciones, a la espera de que las medidas tomadas produ­jeran sus efectos. Se creaba asimismo el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD), que ponía a disposición de los países recursos a largo plazo destinados a financiar grandes programas de inversión.

 Sin embargo, esta especie de “código de buena conducta” monetaria era inaplicable al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la inflación era incontenible y las balanzas de pagos estaban totalmente desequilibradas. En las condiciones de la posguerra, la falta de dólares era un mal que sufrieron casi todas las naciones y, para remediarlo, el gobierno de Estados Unidos tuvo que adoptar una política excepcional basada en la concesión de créditos distribuidos con urgencia para la reconstrucción económica y después organizar, a partir de 1947, una transferencia masiva de dólares a través del Plan Marshall.

Respecto al comercio internacional, Estados Unidos había ofrecido en varias ocasiones durante la guerra eliminar todas las formas de discriminación comercial y reducir las tarifas aduaneras. Para tal efecto, en diciembre de 1945, James Brynes, secretario de Estado de este país, propuso crear la Organización Internacional de Comercio (0IC) y puso en marcha las negociaciones. Pero tal organización no entró en vigor y sólo quedó como resultado de esos esfuerzos el llamado Acuerdo General Sobre Tarifas y Comercio (GATT, siglas de Gen eralAgreem ent on Tariffs and Trade), concluido en octubre de 1947, por 25 países que representaban 80% del comercio mundial de ese momento. Firmado en calidad de acuerdo provisional y como preludio de la OIC, el GATT se convirtió en un instrumento universal y permanente (hasta 1995, cuando fue sustituido por la Organización Mundial de Comercio), que contribuyó a la regulación del comercio mundial y se constituyó en el segundo pilar del nuevo sistema económico internacional. 

Primeros organismos para la integración europea: Desde que se firmaron los tratados de paz con la consecuente división de las naciones de Europa, comenzaron a presentarse varios intentos de unión occidental, no sólo para coordinar los esfuerzos de recuperación económica y estrechar lazos culturales, sino sobre todo para que las naciones de Europa occidental contaran con un consejo militar permanente encargado de organizar su defensa común contra las agresiones provenientes del Este.

Con miras a lograr esa alianza, en 1948 se creó la Unión Aduanera del Benelux, y al año siguiente se estableció el Consejo de Europa. De mayor importancia fue la creación posterior de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CEcA), basada en un plan propuesto por el estadista francés Robert Schuman, quien en 1950 sugirió la conveniencia de formar una organización que manejara los recursos carboníferos y siderúrgicos de Francia y Alemania Occidental, e invitó a participar en dicha organización al resto de los países europeos. Esta comunidad europea quedó integrada en 1952, con la participación de Francia, Italia, Alemania Occidental y los países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), los cuales establecerían en 1957 el Mercado Común Europeo o Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de Energía Atómica (EURATOM)

PARA SABER MAS...

A PESAR DE que la Unión Soviética y Estados Unidos lucharon juntos durante la segunda guerra mundial, sus sistemas políticos eran completamente opuestos. La Unión Soviética era un estado comunista de corte policial encabezado por Jósiv Stalin (1879-1953). Estados Unidos era una democracia constitucional.

LA OCUPACIÓN DE POSGUERRA Las victorias del ejército soviético durante la segunda guerra mundial llevaron su dominio territorial hasta el corazón de Europa. En las áreas ocupadas por sus ejércitos, la Unión Soviética instaló gobiernos comunistas. Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria se convirtieron en estados comunistas. Estos regímenes se mantuvieron, en parte, gracias a un estricto control policial que incluía campos de reclusión, torturas y represión de las libertades de reunión y de prensa. Era evidente la superioridad jerárquica de Stalin sobre cualquier otro dirigente comunista, por lo que la Unión Soviética funcionaba, en realidad, como el centro de un gran imperio territorial.

RECONSTRUCCIÓN DE EUROPA OCCIDENTAL: La recuperación de Europa occidental después de la guerra fue posible gracias a la ayuda norteamericana, que benefició a Inglaterra, Francia y Alemania (plan Marshall, 1947), pero aumentó su dependencia política respecto a Estados Unidos. El clima de "guerra fría" que llevó al enfrentamiento con la URSS alineó a estos países al lado de Estados Unidos: se crea la OECE (Organización europea de cooperación económica) en 1948, que repartió la ayuda norteamericana; y en 1949 el pacto militar de la OTAN. Posteriormente la realidad económica europea se ha materializado en la creación de la CEE (Comunidad económica europea) y se han abierto las puertas hacia una difícil unidad política con la creación del Parlamento europeo. La difícil pertenencia al bloque de democracias occidentales de países dictatoriales como Grecia, Portugal o España, sólo se explica por el marcado anticomunismo de la política exterior norteamericana (doctrina de Truman de "cruzada anticomunista") y por su objetivo de controlar Europa occidental en el contexto de la guerra fría.

DIVISIÓN DE ALEMANIA: Acabada la guerra, las potencias occidentales —Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia— y la Unión Soviética se distribuyeron el territorio de la vencida Alemania. Cada país controló una zona determinada. La capital, Berlín, cayó en la zona soviética, pero los cuatro aliados pasaron a controlarla. En 1948, el ejército soviético bloqueó las zonas occidentales de Berlín. Occidente respondió con el envío aéreo de combustible y alimentos a Berlín occidental. En 1949, los soviéticos levantaron el bloqueo. Alemania fue dividida en dos estados, cada uno con un gobierno independiente: la República Federal de Alemania (Alemania occidental) y la República Democrática Alemana (Alemania oriental). Berlín permaneció dividida.

DEL FRANQUISMO A LA DEMOCRACIA En 1939 los militares sublevados vencieron a la república española después de una cruenta guerra civil (1936-39), gracias a la ayuda que recibieron de Hitler y Mussolini. A pesar de ello, la España fascista se mantuvo neutral durante la segunda guerra mundial, si exceptuamos el envío de "voluntarios" al frente ruso en 1941 (División azul). La victoria aliada abrió la esperanza de la caída de la dictadura, pero el clima de "guerra fría" que caracterizó la postguerra y, sobre todo, el apoyo de Estados Unidos y su presidente Truman, hicieron posible que el franquismo, a pesar de su aislamiento internacional, perdurase hasta 1975. La dictadura mantuvo su carácter represivo hasta el último momento.

En 1974, un año antes de la muerte del dictador, aún se dictaban sentencias de muerte. La oposición política, el movimiento obrero y estudiantil, y las acciones de los exiliados en el extranjero mantuvieron vivas las aspiraciones democráticas del pueblo español, que no se pudieron hacer realidad hasta la transición. El 15 de junio de 1977 se realizaron las primeras elecciones democráticas, ganadas por Adolfo Suárez (Unión del centro democrático). El estado democrático, surgido de este proceso de transición, reconoció estatutos de autonomía a sus territorios. En 1982 el PSOE (Partido socialista obrero español) ganó las elecciones y Felipe González pasó a ser presidente del gobierno.

REVUELTAS: Los habitantes de los países comunistas de Europa sufrieron importantes privaciones. En 1956, Polonia y Hungría se rebelaron contra el poder soviético. Los húngaros llegaron a instalar un gobierno autónomo, lo que condujo a la invasión por parte de la Unión Soviética. Este intento de independencia le valió a Hungría unos 25.000 muertos.

NIKITA KRUSCHEV: A pesar de estos brutales acontecimientos, las condiciones del bloque soviético fueron mejorando. En 1953 murió Stalin. En 1956, su sucesor, Nikita Kruschev (1894-1971), denunció los crímenes de Stalin ante el Congreso de la URSS. El sistema comunista se hizo menos opresivo. Miles de prisioneros políticos fueron puestos en libertad y la apertura a la cultura occidental fue mayor. A su vez, mejoró el nivel de vida.

EL MURO DE BERLÍN: En 1961, los soviéticos construyeron el muro de Berlín, que dividía la ciudad en dos partes: occidental y oriental. La comunicación entre muchos de los habitantes de la misma ciudad quedó así bloqueada. Entre 1961 y 1989, 79 personas fueron asesinadas por intentar cruzar este muro.

LA PRIMAVERA DE PRAGA En 1968, el gobierno comunista de Checoslovaquia, encabezado por Alexander Dubcek (1921-93), emprendió reformas de tipo político y social durante el período conocido como "primavera de Praga". Sólo duró unos meses. La invasión soviética y el consiguiente aplastamiento de la población checoslovaca no se hicieron esperar.

FIN DEL BLOQUE SOVIÉTICO A pesar de las acusaciones de disidentes como el físico Andrei Sajarov (1921 -89) y el escritor Alexander Solzhenitsyn (nacido en 1918) contra las autoridades soviéticas en la década de 1970, no fue hasta la década siguiente cuando la Unión Soviética comenzó su gradual disolución. El surgimiento del movimiento Solidaridad en Polonia, encabezado por Lech Walesa (nacido en 1943), produjo la primera fisura importante en el poder soviético. Cuando Mijail Gorbachev (nacido en 1931) fue elegido presidente de la Unión Soviética (en 1985), emprendió reformas decisivas que condujeron a la disolución del bloque soviético en 1990.

Fuente Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado
Historia Universal Tomo 16 Primera y Segunda Guerra Mundial
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

Charles De Gaulle

Dwight Eisenhower Hirohito Ho Chi Minh Phillipe Petain Harry Truman

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

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