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La invasión a Polonia, causa
inmediata : Una vez establecidas las
alianzas que le garantizaban el apoyo militar necesario, Hitler se decidió a
iniciar su plan. El 28 de abril exigió a Polonia la devolución de Danzig al
Reich y el derecho a construir una carretera a través del corredor polaco. La
negativa de Polonia, con el apoyo de Francia y de Gran Bretaña, constituyó la
excusa para justificar la invasión.
El 1
de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia y el día 3 Francia
y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania. La Segunda Guerra Mundial había
comenzado. El 1º de septiembre de 1939 la Wehrmacht
(fuerza armada alemana) puso en práctica la estrategia de la
blitzkrieg, o “guerra relámpago”, con el objetivo de invadir Polonia. El
día 28 del mismo mes el ejército polaco capitulaba y Polonia dejaba de existir
al ser repartida entre Alemania y la Uni ón Soviética, de acuerdo con el pacto
firmado entre estas dos naciones.
Ante
esta nueva agresión, Inglaterra y Francia declaran la guerra a Alemania, pero
poco hacer para evitar el desastre en Polonia. A esta irrupción alemana se suma
la ocupación rusa de la zona del este
polaco, y en virtud de un pacto firmado entre Stalin y Hitler, se fija la
frontera entre las dos potencias restableciendo de hecho los viejos límites
anteriores a la Primera Guerra (Rusia ocupa las dos terceras partes de Polonia y
los estados de Estonia, Letonia y Lituania).
La URSS recibió los
territorios que antes habían formado parte del antiguo imperio zarista, en tanto
que Alemania se incorporó el corredor polaco, Posnania y la Alta
Silesia. Con el resto del territorio se formó un estado semiautónomo bajo el
llamado Gobierno General de Polonia, que en realidad era un protectorado alemán.
Ante
este hecho, que significaba la invasión nazi a uno de los países no alemanes de
Europa oriental, las potencias aijadas de Polonia —Gran Bretaña y Francia—
tuvieron que responder de manera inmediata a la agresión de Hitler y, al día
siguiente de la entrada de las tropas alemanas en suelo polaco (2 de septiembre
de 1939), emitieron la declaración de guerra que el Führer parecía estar
buscando. Se había iniciado la Segunda Guerra Mundial.
La
Guerra Relámpago
del alemán (Blitzkrieg) es el nombre popular para una
doctrina de guerra un bombardeo inicial rápido junto con el uso
coordinado de fuerzas móviles en conjunto con velocidad y sorpresa con
el fin de golpear con contundencia al enemigo antes de que este pueda
organizar una defensa coherente.
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Primera fase: La Guerra en Europa
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La
primera fase de la Segunda Guerra Mundial se divide a su vez en dos periodos, el
primero de ellos
culmina
al rendirse Francia a los alemanes en junio de 1940, y el segundo se extiende
desde esa fecha hasta que la guerra se convierte en mundial con el ingreso de
Estados Unidos a favor de los Aliados y de Japón con las Potencias del Eje en
diciembre de 1941.
El primer periodo: septiembre de
1939 a junio de 1940:
Después de la invasión a Polonia, Alemania intentó negociar con Francia e
Inglaterra el reconocimiento de la nueva situación, pero, ante la negativa de
éstas, fijó su objetivo en asegurar suministros para su ejército. Ello le obligó
a incrementar sus acuerdos económicos con la Unión Soviética, que le
proporcionaría materias primas, y a negociar la compra del hierro sueco. Desde
octubre de 1939 hasta la primavera del siguiente año, se ambos bandos se
preparan para una guerra que prometía ser larga y penosa.
Las naciones escandinavas intentaban mantenerse neutrales en la guerra y, para
ello, tuvieron que hacer concesiones a ambos contendientes. Noruega dejaría
pasar el mineral de hierro sueco con destino a Alemania y, al mismo tiempo, su
flota mercante colaboraría con la inglesa. Sin embargo, Alemania quería
asegurarse a toda costa ese suministro y temía una intervención aliada inmediata
en Noruega.
Invasión alemana a Noruega y caída de Francia.

Fuerza Armada Alemana (Wehrmacht )
Hitler, alertado por sus almirantes, decidió emprender la conquista de Noruega
antes de que Gran Bretaña pudiese ocuparla o bloquear sus aguas territoriales.
Si los aliados controlaban Noruega, Alemania volvería a ser víctima del temido
bloqueo, como sucediera en la Primera Guerra Mundial. Se vería privada incluso
del mineral de hierro, que desde el norte de Suecia llegaba por ferrocarril
hasta el puerto noruego de Narvik y proseguía por mar hasta Alemania, a lo largo
de la costa noruega.
En abril de 1940 invadió Dinamarca y Noruega, dejando aislada a Suecia y como
Estado “tapón” neutral ante la cercanía de la Unión Soviética. Su hierro estaba
asegurado. Entretanto, en el frente occidental europeo la situación se
estabilizó después de que los franceses intentaron sin éxito romper las líneas
de defensa alemanas, luego de la invasión de Polonia. Siete meses pasaron los
dos ejércitos frente a frente sin luchar.
Caída de Francia:
Se trataba del Plan Amarillo,
consistente en una acción coordinada contra Holanda y Francia, a cargo
de tres cuerpos de ejército, desplegados a lo largo de un frente de 250
kilómetros. El cuerpo de ejército A, mandado por el general
Gerd von Rundstedt, realizaría la acometida principal por el centro
del frente, a través del bosque de las Ardenas; al norte, el cuerpo de
ejército B, a las órdenes del general Fedor von Bock,
lanzaría un ataque simultáneo sobre Holanda y Bélgica; al sur, el cuerpo
de ejército C, bajo el mando del general Wilhelm von Leeb,
permanecería a la defensiva frente a la Línea Maginot.
Los
aliados, sin embargo, esperaban de los alemanes una estrategia semejante a la
realizada en la Primera Guerra Mundial. En consecuencia, el general francés
Maurice Gamelin, que se hallaba al frente de las tropas aliadas, concentró
la mayor parte de sus fuerzas en el norte, a lo largo de la frontera franco
belga, por donde tuvo lugar la penetración germana en 1914. La región de las
Ardenas (donde los galos pensaban que el terreno resultaba excesivamente difícil
para grandes movimientos de tropas), así como la Línea Maginot, quedaron peor
defendidas.
Tanto
en número como en material, los ejércitos contendientes estaban casi igualados.
Las fuerzas francesas, inglesas, holandesas y belgas totalizaban alrededor de
135 divisiones; las germanas, 136. En carros de combate, los aliados superaban
ligeramente a los alemanes. Estos, en cambio, poseían una pequeña ventaja en el
aire, especialmente en cazabombarderos y en aviones de transporte.
Al
tiempo que se efectuaban esas acciones en el Norte, los alemanes también
avanzaban hacia el oeste y lograban invadir Holanda, Bélgica y Luxemburgo, en
rápidas acciones que hicieron retroceder a las fuerzas franco-británicas,
sorprendidas por el hecho de que los alemanes avanzaron a territorio francés a
través de las Ardenas, en vez de cruzar el terreno donde se encontraba la “Línea Maginot”, sistema de fortificaciones construido en 1929 para proteger la
frontera oriental de Francia.
Pero la organización, la táctica y la moral de los aliados eran sin duda alguna
inferiores. Holandeses y belgas se mantuvieron estrictamente neutrales hasta el
último momento , impidiendo, en consecuencia la coordinación de la defensa
aliada. Los aliados no podía contener en absoluto las enorme y poderosas
formaciones alemanas, de carros de combate combinado con ataques por aire y por
tierra y con una asombrosa capacidad de coordinación y habilidad táctica y
bélica. Además la moral alemana , estaba reforzada por las espectaculares
victorias alcanzadas en Polonia y Noruega.
Las
fuerzas combinadas germanas emprendieron la marcha hacia el sur con objeto de
iniciar su ofensiva sobre Francia y hacia
los primeros días de junio de 1940, las tropas de Hitler habían logrado vencer
las defensas francesas en el río Somme y continuaban hacia París, ocupada por
los alemanes el día 14 del mismo mes.
El
día 22, a las seis semanas de haber iniciado Hitler su ofensiva sobre el oeste
de Europa, Francia firmaba un armisticio. El lugar elegido fue el bosque de
Compiégne, al norte de París, donde Alemania sufrió la humillación del 11 de
noviembre de 1918. Para hacer honor a la ocasión, los alemanes sacaron de un
museo de la capital de Francia el vagón de ferrocarril utilizado para los
acuerdos de aquella fecha y lo trasladaron hasta Compiégne.
El
armisticio fijaba la ocupación germana del norte de Francia, y respetaba una
zona al sur bajo el gobierno de Pétain. (En realidad el régimen de Vichy
no pasaría de ser un gobierno títere.) Asimismo, la marina francesa sería
desmovilizada y sus barcos internados en puertos galos.
El 25
de junio, el gobierno de Pétain firmó otro armisticio con Italia, la cual, diez
días antes, había declarado la guerra a Francia para poder reclamar su parte en
el botín. El ejército italiano, sin embargo, no pudo atacar hasta el día 21, y
tan sólo había avanzado unos centenares de metros. El armisticio permitió a los
italianos ocupar el pequeño territorio y estableció una zona desmilitarizada.
Según el armisticio cual Francia quedaría dividida en dos
zonas: la atlántica ocupada por Alemania, con la ciudad de París como capital; y
la mediterránea que constituiría la “Francia libre”, con capital en Vichy y con
el mariscal Philippe Pétain (foto izquierda) al frente de un gobierno
supuestamente “colaboracionista” de Alemania, obligado a aceptar las condiciones
del “nuevo
orden europeo”. Tales condiciones consistían en romper relaciones con
Inglaterra y proceder al desarme del ejército francés.
El
papel de la Resistencia: Sin embargo, no todo fue negativo. La dolorosa derrota
de Francia logró reavivar el espíritu nacionalista de sus ciudadanos, quienes
organizaron movimientos de resistencia dirigidos desde Londres por el general
Charles de Gaulle (foto izquierda). Consiguieron formar cuerpos de “guerrilla” que,
aunque no alcanzaron un éxito definitivo, mantuvieron viva la esperanza del
pueblo francés para liberarse del invasor. De manera semejante creció el
nacionalismo en la Gran Bretaña, pues aun cuando las islas británicas no
llegaron a ser ocupadas, los continuos ataques aéreos de los alemanes
estimularon el deseo de los británicos por luchar contra el enemigo.
Así, se
mostraron dispuestos a aceptar las medidas de su gobierno, representado entonces
por el primer ministro Winston Churchill, quien pronuncia su famoso discurso en
el que pidió al pueblo británico “sangre, sudor y lágrimas” para vencer al
nazismo. La resistencia francesa y británica despertó la simpatía y la
admiración del pueblo estadounidense que se fue preparando mentalmente para una
posible intervención a favor de las democracias occidentales.
Segundo periodo, junio de 1940 a
diciembre de 1941
La
Batalla de Inglaterra:
El
Führer comprendió mientras tanto que Alemania no estaría en condiciones de
iniciar la conquista de Inglaterra hasta haber obtenido un dominio absoluto en
el aire. En consecuencia, ordenó al mariscal de campo Hermann Goering, jefe de
la Luftwaffe, que preparara una gran ofensiva aérea para destruir la RAF e
inutilizar la marina británica.
La batalla de la Luftwaffe (fuerza área alemana) contra Inglaterra comenzó el 10
de julio de 1940. Al principio, las incursiones aéreas germanas fueron un tanto
limitadas, pero a partir del 2 de agosto empezaron a darse ataques masivos
contra los aeródromos ingleses, las fábricas de material aeronáutico y, sobre
todo, contra el poderoso y eficaz conjunto de la red inglesa de radar. (ampliar)

Luftwaffe (fuerza área alemana)
Churchill ordenó a la RAF, que desde el 15 de mayo había bombardeado
diversas ciudades alemanas, dirigirse hacia Berlín en sus incursiones nocturnas.
A finales de agosto, Hitler ordenó de pronto a Goering que suspendiera los
ataques a los aeródromos ingleses e iniciara un bombardeo masivo sobre Londres y
otros centros industriales. El 7 de septiembre, un enorme contingente aéreo
atacaba la capital británica, y envolvía en llamas un amplio sector de los
muelles del East End. A partir de esta fecha, las incursiones se
sucedieron diariamente.
Los
alemanes dirigieron sus ataques contra la ciudad de Londres, que llegó a ser
bombardeada durante cincuenta y siete noches consecutivas. Otras grandes
ciudades británicas sufrieron también los efectos del ataque aéreo; en conjunto,
sobre Inglaterra cayeron 190 mil toneladas de bombas y se tuvo que lamentar la
pérdida de cerca de 44 mil vidas humanas y más de 50 mil heridos. En algunos
momentos, la RAE (Royal Air Force) pareció estar cerca del colapso, pero
Churchill pudo declarar más tarde: “No hay, en la historia de las guerras, ningún otro
ejemplo en que tan tantos seres humanos . debieron tanto a tan pocos.”
Mientras tanto, los ingleses, temiendo una invasión, comenzaron a bombardear a
su vez los puertos del canal de la Mancha y del mar del Norte, donde la armada
alemana había comenzado a reunir su flota.
El
cambio operado en la táctica germana (en no bombardera mas los aeródromos y
pistas) proporcionó a la RAF tiempo suficiente para reparar sus maltrechos cazas
y aeródromos. Al fin, el 15 de septiembre, los aviones británicos infligieron
graves pérdidas a la fuerza aérea de Goering. Cuatro días después, Hitler
aplazaba de modo indefinido la
Operación León Marino y ordenaba que la
flota destinada a invadir Inglaterra se retirara a aguas más seguras. En octubre
volvería a fijar la operación para la primavera o principios del verano de 1941,
pero el plan, en la práctica, se había abandonado. Si bien los bombarderos
germanos prosiguieron sus incursiones nocturnas sobre las ciudades inglesas, la
batalla de Inglaterra había terminado. Los alemanes acababan de sufrir su
primera gran derrota.
Discurso de Churchill llamando a
la resistencia : Ésa
es la decisión del gobierno de Su Majestad y de todos los hombres que lo
componen. Esa es la voluntad del Parlamento y de toda la nación. El Imperio
Británico y la República Francesa, unidos en la misma causa yen la misma
necesidad, defenderán su tierra natal hasta la muerte, ayudándose fraternalmente
hasta el límite de sus fuerzas. Aunque, en verdad, gran parte de Europa y más de
un antiguo
y famoso Estado hayan caído o puedan caer en las garras de la Gestapo (Foto:
Hermann Goring creador de la Gestapo)
y de todo el odioso aparato de opresión nazi, no nos someteremos ni nos
doblegaremos. Seguiremos hasta el fin, lucharemos en Francia, lucharemos en los
mares y océanos, lucharemos en los aires con una fuerza y una confianza
crecientes, defenderemos nuestra isla a cualquier precio, lucharemos en las
playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles,
lucharemos en las colinas; nonos rendiremos jamás. E incluso si esta isla (...),
cosa que ni por un instante creo posible, fuera sojuzgada, en ese caso nuestros
Imperio de ultramar; armado y vigilado por la flota británica continuaría el
combate hasta que, en el momento que Dios desease, el Nuevo Mundo, con toda su
fuerza y su poder, avance para socorrer y liberar al Antiguo.
Winston Churchill, 4 de juniio de
1940.
Formación de las Potencias del Eje:
Por
intereses comunes los destinos de Alemania e Italia se mantuvieron
inexorablemente unidos y en mayo 1939 , ambas naciones sellaron su alianza con
un compromiso militar por un período de diez años: el Pacto de Acero.
Para uno y otro miembro, la alianza del Eje representaba una fuente de
obligaciones y de seguridades. Mussolini no intervino en el conflicto hasta
1940, fecha en que la guerra ya era un hecho indubitable y la conquista de
Europa parecía segura. El Duce no quería hallarse ausente a la hora del botín,
pero ya desde entonces se consideró perjudicado en el reparto de los
territorios. Por su parte, Hitler no le confiaba sus planes. La invasión de
Noruega, por ejemplo, en abril de 1940, constituyó para Italia una total
sorpresa.
En el transcurso de la guerra, Hitler se veía precisado a acudir, cada vez con
más frecuencia, en apoyo de su aliado. A instancias del Führer, Italia atacó, en
septiembre de 1940, a las fuerzas inglesas destacadas en el norte de África. Un
año después, sin embargo, tropas alemanas acudieron apresuradamente en su ayuda
a fin de evitar un descalabro. En octubre de 1940, el Duce atacó Grecia y, una
vez más, hubo de solicitar auxilio de Alemania.
A pesar de todo, la alianza satisfacía a ambos líderes. Mussolini esperaba el
resurgir de la Roma imperial, compartiendo con Alemania un destino histórico.
Hitler necesitaba al italiano para que le protegiera, siquiera fuese de modo
precario, el flanco meridional. El Führer mostró hacia Mussolini lealtad
inquebrantable. Cuando a fines de julio de 1943 el Duce fue depuesto y
encarcelado por su propio Gran Consejo, en plena conquista de Sicilia por los
aliados, Hitler envió una unidad especial a rescatarlo, y a mediados de
septiembre lo reinstauró en el poder —aunque ya falso y nominal— en el norte de
Italia.
La
alianza entre Alemania, Italia y Japón constituía un bloque compacto que se
consolidaría con dos acuerdos más: el Pacto de Acero, firmado por Italia y
Alemania en mayo de 1939, por el que estos países se comprometían a ayudarse
mutuamente en caso de guerra y a colaborar para conseguir el espacio vital que
ambos buscaban, y el Pacto Tripartita de septiembre de 1940 entre Alemania,
Italia y Japón.
El
ingreso de Japón, cuya ubicación en el océano Pacífico era estratégica para
aislar a la Unión Soviética, facilitaba a Alemania el ataque por el extremo
oriental de Rusia que Hitler tenía planeado realizar más adelante cuando hubiera
derrotado a las potencias occidentales. El Führer creía posible contener la
presión de Rusia en virtud del pacto de no agresión firmado con los soviéticos,
y suponía que de esa manera podría evitar una guerra en dos frentes. Sin
embargo, derrotar a Inglaterra no era empresa fácil, y la fuerza aérea de este
país había ocasionado graves pérdidas a la Luftwaffe. En esas circunstancias
Hitler decidió bloquear el Mediterráneo con ayuda de Mussolini, buscando
interrumpir la comunicación de los británicos con los puntos estratégicos que
poseían en esta zona, además de causarles daños económicos al bloquear el Canal
de Suez.
La
guerra en Europa centro-oriental:
Mientras los alemanes organizaban la nueva
situación de Francia, Stalin aprovechaba para continuar con la anexión de los
territorios señalados en el pacto germano-soviético, en perjuicio de Rumania y
de Letonia, Lituania y Estonia. Hitler decidió entonces avanzar hacia el este e
intervino en Rumania; en septiembre de 1940, abdicó el rey rumano y tomó el
poder el mariscal Ion Antonescu, quien impuso un régimen pronazi y permite la
entrada de las tropas alemanas a Rumania, que ocupan los campos petroleros de su
territorio.1 Estos movimientos ocasionaron la ruptura de las relaciones
germano-soviéticas y favorecieron los planes de Hitler para invadir Rusia.
El 18
de diciembre de 1940, Hitler dictó la
Operación Barbarroja en contra de Rusia,
planeada para realizarse en la primavera del año siguiente. Sin embargo, los
acontecimientos en los Balcanes obligaron a retrasarlo.
Operaciones en África y los Balcanes:
El 28 de octubre de 1940, Mussolini invadió
Grecia sin previo aviso al Führer, cuya indignación fue mayor al enterarse de la
derrota de los italianos al mes siguiente. Más tarde, el Duce sufrió un nuevo
descalabro, aún más grave, ante las tropas inglesas que, procedentes de Egipto,
penetraron en Libia y se apoderaron de la Somalia italiana, de Eritrea y, por
último, de Etiopía, la reciente conquista italiana. Estas derrotas, que
enardecieron a
Hitler, impulsaron al ejército alemán para crear el
Africa Korps,
destacamento militar especialmente equipado y adiestrado para la guerra en el
desierto, bajo el mando del general Erwin Rommel (foto izquierda), quien logró romper el frente
británico y cambió el rumbo de las operaciones del Mediterráneo a favor de las
potencias del Eje. Las tropas alemanas avanzaron con rapidez, y en abril de 1941
se encontraban en Egipto, donde ocuparon el paso de Halfaya.
El
Führer se propuso además avanzar hacia los Balcanes. Mediante el recurso de la
guerra relámpago iniciada el 6 de abril de 1941, las fuerzas alemanas vencieron
la resistencia de Yugoslavia y Grecia, que se rindieron en pocos días. A fines
de mayo, los alemanes se apoderaron igualmente de Creta, y a partir de entonces,
el Eje pudo pasar a la ofensiva en Libia Durante el verano de 1941, Alemania se
había apoderado de los Balcanes, mientras que la Gran Bretaña dominaba en las
regiones vecinas del Cercano Oriente y Gibraltar en el extremo oeste del
Mediterráneo, gracias a que Francisco Franco se negó a aceptar la propuesta de
Mussolini para que España participara en la guerra contra los aliados. Mientras
tanto, la guerra continuaba en el norte de África y se mantendría durante dos
años más, hasta la intervención de las tropas estadounidenses.
Invasión de Rusia:
En junio de 1941, ante la imposibilidad de vencer a
Inglaterra en forma definitiva, Hitler decidió poner en práctica la
Operación Barbarroja
(foto) en contra de la Unión Soviética. Este plan de ataque consistía en una
operación rápida destinada a eliminar las tropas rusas, aprovechando que ya
Francia había sido sometida e Inglaterra se encontraba luchando sola en el
Mediterráneo.

El 22
de junio de 1941 más tres millones de soldados alemanes irrumpieron en la URSS.
su tremendo potencial bélico, magnitud de la invasión no te precedentes. Las
divisiones manas se adentraron a lo largo lo ancho de cientos de kilómetros y
barrieron literalmente la precaria resistencia soviética. Hitler, persuadido de
que los rusos se hallaban al borde del colapso, decidió caer sobre Moscú.
A
principios diciembre, sus tropas se hallaban sólo a 42 kilómetros de la capital
soviética. Sin embargo, agotamiento, las temperatura bajo cero y la reacción
militar r se cebaron esta vez en los alemanes. El 6 de diciembre, las tropas de
la URSS se lanzaron repentinamente al contraataque, causaron estragos en el
invasor y obligaron a retroceder hasta kilómetros en algunos sectores. En
marzo de 1942 los alemanes consiguieron reagruparse y, a mediados del verano,
tomaron nuevo la iniciativa y amenaza los ricos yacimientos petrolíferos del
Cáucaso, al tiempo que prefijaban la toma de Stalingrado como otra de sus metas.
Pero la suerte había cambiado y la Unión Soviética se había repuesto
formidablemente.
Además, Hitler suponía que al derrotar a Rusia, Japón podría
dominar el Pacífico y amenazaría las costas de Estados Unidos para impedir que
este país interviniera en la guerra de Europa. Aunque en los primeros momentos
las tropas alemanas lograron importantes éxitos militares en Rusia, al ocasionar
innumerables bajas en el
ejército ruso y avanzar en territorio soviético hasta llegar a las puertas de
Moscú, al llegar el invierno antes de lo previsto, las tropas germanas, que no
estaban preparadas para afrontar el intenso frío, comenzaron a debilitarse.
(Ver: Batalla de Stalingrado)
El 5
de diciembre de 1941, los rusos realizaron una contraofensiva frente a Moscú; la
guerra se convertía en la contienda prolongada que Hitler creyó poder evitar
para no verse en la necesidad de luchar en los dos frentes. El día 7 de ese
mismo mes, la aviación japonesa atacaba con éxito la flota de Estados Unidos
que se encontraba anclada en
Pearl Harbor de las islas Hawai; esta acción
japonesa dio al presidente Roosevelt la oportunidad que estaba esperando para
que el Congreso aprobara la intervención de Estados Unidos en la guerra.
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Segunda fase: intervención de Japón y Estados Unidos |
La
segunda fase de la guerra se caracteriza por la intervención de dos países de
reciente crecimiento económico que comenzaban a participar, en las aspiraciones
imperialistas del reparto mundial: Estados Unidos y Japón.
A
finales de junio de 1940, las ofensivas relámpago de Alemania en Europa
favorecieron a los japoneses, quienes se apoderaron de las colonias francesas,
holandesas e inglesas del sudeste asiático. Eran tierras ricas en estaño,
petróleo, caucho y otros recursos, imprescindibles para el continuo crecimiento
nipón. En septiembre de 1940, el Japón, consecuente con su política
expansionista, presionaba sobre el gobierno francés de Vichy para ocupar con sus
tropas el norte de Indochina.
Allí
construyeron poco después las bases aéreas desde donde bombardearon la carretera
de Birmania, única comunicación de China con el mundo exterior. Los ingleses se
vieron imposibilitados de utilizar esta vía. Los Estados Unidos, que se servían
también de esta ruta para enviar suministros a Chiang Kai-shek,
incrementaron en represalia la ayuda a China, y el 26 de septiembre bloquearon
totalmente las ventas al Japón de petróleo, chatarra y acero. Al día siguiente,
los nipones firmaban con el Eje el Pacto Tripartito.
La
diplomacia japonesa fracasó en su intento de obtener concesiones de las
autoridades coloniales de las Indias Orientales holandesas. En enero de 1941 los
nipones se plantearon la cuestión de recurrir a la fuerza para procurarse sus
imprescindibles recursos. El almirante Jsoroku Yamamoto, jefe de la
Primera Flota japonesa, sugirió un ataque sorpresa a
Pearl Harbor
a fin de destruir las fuerzas navales norteamericanas mientras el
Japón realizaba sus planes de conquista. Los japoneses proyectaron una
estrategia en tres etapas, en donde la primera pondría fin al poderío
marítimo norteamericano en Pearl Harbor, la misma se consumó el 7 de diciembre
de 1941, donde la flota estadoudinense fue atacada de sorpresa con 200 aviones
japoneses, entre bombarderos, cazas y torpederos y con un balance de 2403
muertos, 1178 heridos y gran parte de la flota destruida.

El ataque japonés a Pearl
Harbor el 7 de diciembre de 1941, fue fotografiado por un piloto nipón.
Las bombas, al detonar, levantaban del agua gigantescas montañas de espuma, al
tiempo que aniquilaban gran parte del poderlo naval y aéreo estadounidense; no
dañaron, sin embargo, los importantes depósitos de crudos
Por otra parte, desde mediados del año anterior, cuando la
Luftwaffe iniciara sus ataques conTra Inglaterra, Roosevelt había pactado con el
gobierno británico la entrega de 50 barcos destructores a cambio de una cesión de
bases en varias colonias inglesas en el continente americano, y había logrado
que el Congreso de Estados Unidos aprobara a Ley de Préstamos y Arriendos,
destinada a prestar ayuda financiera a Gran Bretaña para costear los gastos de
guerra, no obstante que tales acciones constituían una violación a la
neutralidad estadounidense.
Además, en agosto de 1941, Roosevelt y Churchill
(foto) habían celebrado una reunión a
bordo de un crucero frente a las costas de Terranova, y el día 14 firmaban una
declaración de principios contenida en la llamada Carta del Atlántico en la cual
se ratificaban los ideales liberales y democráticos, y se insistía en el
propósito de organizar un sistema efectivo de seguridad colectiva, mediante el
establecimiento de un régimen de colaboración económica entre los pueblos,
restaurando el principio de autodeterminación. A pesar de la magnitud de esa
colaboración de parte de Estados Unidos, que convertía a este país en el gran
arsenal de las potencias occidentales, no era suficientemente poderosa como para
que éstas ganaran la guerra; así, el ataque japonés a Pearl Harborl dio al
gobierno estadounidense la oportunidad de participar m el conflicto, que así
tomaba un nuevo rumbo.
La Carta del Atlántico
El
presidente de los Estados Unidos de América y el Primer Ministro representante
del Gobierno de S.M. en el Rino Unido, habiéndose reunido en el Océano (Atlántico),
juzgan oportuno hacer conocer algunos principios sobre los cuales ellos fundan
sus esperanzas en un mejor para el mundo y que son comunes a la política
nacional de sus respectivos países.
1.
Sus países no buscan ningún engrandecimiento territorial o de otro tipo.
2. No
desean ver ningún cambio territorial que no esté de acuerdo con los votos
libremente expresados de los pueblos interesados.
3.
Respetan el derecho que tienen todos los pueblos de escoger la forma de gobierno
bajo la cual quieren vivir, y desean que sean restablecidos los derechos
soberanos y el libre ejercicio del gobierno a aquéllos a quienes les han sido
arrebatados por la fuerza.
4. Se
esforzarán, respetando totalmente sus obligaciones existentes, en extender a
todos los Estados, pequeños o grandes, victoriosos o vencidos, la posibilidad de
acceso a condiciones de igualdad al comercio y a las materias primas mundiales
que son necesarias para su prosperidad económica.
5.
Desean realizar entre todas las naciones la colaboración más completa, en el
dominio de la economía, con el fin de asegurar a todos las mejoras de las
condiciones de trabajo, el progreso económico y la protección social.
6.
Tras la destrucción total de la tiranía nazi, esperan ver restablecer una paz
que permita a todas las naciones vivir con seguridad en el interior de sus
propias fronteras y que garantice a todos los hombres de todos los países una
existencia libre sin miedo ni pobreza.
7.
Una paz así permitirá a todos los hombre navegar sin trabas sobre los mares y
océanos.
8.
Tienen la convicción de que todas las naciones del mundo, tanto por razones de
orden práctico como de carácter espiritual, deben renunciar totalmente al uso de
la fuerza. Puesto que ninguna paz futura puede ser mantenida sin las armas
terrestres, navales o aéreas continúan siendo empleadas por las naciones que la
amenazan, o son susceptibles de amenazarla con agresiones fuera de sus
fronteras, consideran que, en espera de poder establecer un sistema de seguridad
general, amplio y permanente, el desarme de tales naciones es esencial.
Igualmente ayudarán y fomentarán todo tipo de medidas prácticas que alivien el
pesado fardo de los armamentos que abruma a los pueblos pacíficos.
Formación del bloque de los Aliados:
Solidarizándose con Japón, Alemania e Italia declararon la guerra a Estados
Unidos el día 11 de diciembre, cuatro días después del ataque a Pearl Harbor; de
esta manera estaba más que justificada la entrada en la guerra para los
estadounidenses; después de esto todos los gobiernos del continente americano,
con excepción de Argentina que lo haría más tarde, hicieron causa común con
Estados Unidos, en la Conferencia Panamericana celebrada en Río de Janeiro,
Brasil, en enero de 1942. Ese mismo mes, veintisiete naciones, incluidas las
tres grandes potencias —Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética que
había roto el pacto con Alemania— se integraban en una alianza contra el Eje a
la que Roosevelt dio el nombre de Naciones Unidas.
Cada
una de ellas se comprometía a utilizar todos los recursos para derrotar al Eje y
a no hacer nunca una paz por separado. De tal forma quedaban integrados
plenamente los dos bloques contrarios: el bloque de los Aliados, formado por
Inglaterra, la Unión Soviética y Estados Unidos (Francia había quedado
temporalmente fuera de la contienda) y el bloque del Eje, integrado por
Alemania, Italia y Japón. El primero manifestaba una aplastante superioridad en
caso de que la guerra se prolongase, aunque todavía a mediados de 1942 la
supremacía de las Potencias del Eje era un hecho innegable.
A
principios de ese año, Estados Unidos y Gran Bretaña formaron una organización
llamada Jefes de Estado Mayor Combinados, con el propósito de unificar sus
recursos, en una estrecha colaboración que por primera vez se daba entre las dos
naciones y, en agosto se celebraba en Moscú un encuentro entre Stalin, Churchill
y William Averell Harriman, este último en representación del presidente
estadounidense, para discutir la apertura de un segundo frente en Europa.
Tres frentes de guerra:
A partir de diciembre de 1941 se efectuaron tres guerras, en forma casi
independiente aunque incluidas en una sola guerra total:
1) en las llanuras de Rusia, entre los alemanes y el ejército soviético; 2) en
el océano Pacífico, donde se enfrentaron estadounidenses y japoneses; y 3) en el
océano Atlántico, el mar Mediterráneo y el norte de África, donde ingleses y
estadounidenses combatían contra Alemania e Italia. Para los Aliados, el
objetivo principal consistió en acelerar la derrota de Alemania, la nación más
peligrosa de las Potencias del Eje, aun cuando tuvieran que retrasar la derrota
sobre Japón.
Las
batallas decisivas que harían cambiar de rumbo a la guerra, inclinando la
victoria final al bando de los Aliados, ocurrieron, entre el otoño de 1942 y la
primavera del siguiente año, en tres principales frentes de combate. Esas
batallas fueron:
a)
En el norte de África; en un sitio conocido como El Alamein, donde el
mariscal británico Bernard Law Montgomery atacó a las fuerzas alemanas al mando
del general Erwin Rommel y las obligó a retirarse; a los pocos días de este
hecho, ocurrido el 23 de octubre de 1942, desembarcaban en el norte de África
las tropas estadounidenses dirigidas por el general Dwight D. Eisenhower, para
colaborar con Montgomery romper el cerco de las fuerzas de Rommel, las cuales se
vieron forzadas a abandonar el territorio, y capitularon el 7 de mayo de 1943;
África quedaba libre de las fuerzas del Eje y el Mediterráneo estaba abierto. El
sueño de Mussolini de crear un imperio africano se había desvanecido.
b)
En el frente oriental, Hitler desencadenaba una nueva ofensiva contra la
Unión Soviética, buscando apoderarse de los territorios del Cáucaso, ricos en
petróleo, a pesar de que las fuerzas alemanas se encontraban ya debilitadas. A
mediados de noviembre de 1942, las tropas rusas —superiores en núme ro a las alemanas y bien equipadas no sólo con los propios recursos soviéticos sino con la ayuda
proporcionada por Estados Unidos a través de la Ley de Préstamos y Arriendo—
realizaron una contraofensiva que logró romper las líneas enemigas al norte y
sur de Stalingrado y vencer a las fuerzas alemanas. Después de esta victoria, a
pesar de algunos retrocesos, los rusos se mantuvieron a la ofensiva durante todo
el resto de la guerra.
c) En
el Pacífico, durante los primeros meses de 1942, los japoneses lograron
importantes triunfos, llegando a dominar una extensa área del Pacífico, donde
incluso conquistaron algunas bases estadounidenses. Pero a semejanza de
Alemania, Japón no pudo sostener una guerra prolongada contra las fuerzas
aliadas, cuya base de operaciones se encontraba en Australia, al mando del
general estadounidense Douglas MacArthur (foto).
Durante la primavera de 1942, los
Aliados obtuvieron importantes victorias navales y aéreas en las batallas del
Mar del Coral y Midway, y desde entonces se manifiesta hacia el Pacífico central
un gran avance de los Aliados. Meses más tarde, las fuerzas estadounidenses
desembarcaron en Guadalcanal, en las islas Salomón.
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La
fase final de la guerra |
Acuerdos para las ofensivas finales. Mientras se desarrollaban las campañas
militares, los diplomáticos aliados llevaron a cabo importantes planes políticos
con el fin de acordar las estrategias más adecuadas para derrotar al Eje. Desde
1941, los soviéticos pedían la creación de un segundo frente, es decir, un
desembarco aliado en Europa occidental para contrarrestar la ofensiva alemana en
el frente oriental. Pero en ese año y en el siguiente, las fuerzas occidentales
todavía no estaban en condiciones de emprender tal operación.
Del
14 al 24 de enero de 1943, Churchill y Roosevelt celebraron la Conferencia de
Casablanca y en ella se proyectó el desembarco en Francia para la primavera de
1944, pero no lograron establecer acuerdos concretos sobre las estrategias a
seguir antes de esa fecha. Sin embargo, ambos mandatarios tomaron en Casablanca
una decisión muy importante a la que pronto se sumó Stalin: la rendición
incondicional que se exigía a las potencias del Eje, como único medio de poner
fin a la guerra.
La
campaña de Italia. Después que Montgomery y Eisenhower lograran vencer a las
fuerzas de Rommel en África, luego de una espectacular campaña conjunta
(julio-agosto de 1943), tropas inglesas, canadienses y estadounidenses
desembarcaron en la isla de Sicilia, dispuestos a atacar las fuerzas de
Mussolini. Así, lograron engañar a Hitler haciéndole creer que dirigían su
ataque contra Grecia.
Ante
la llegada de los ejércitos aliados a territorio italiano, Mussolini reunió al
Gran Consejo Fascista, pero no consiguió su apoyo; por lo contrario, la gran
mayoría de los miembros del Consejo le reprocharon haber llevado a Italia al
desastre y decidieron restablecer un régimen constitucional, para lo cual
pidieron al rey la destitución de Mussolini. El 25 de julio, el Duce fue
relevado de su cargo y arrestado. Después de veintiún años, el régimen fascista
llegaba a su fin. El poder fue ocupado por el mariscal Pietro Badoglio, quien se
puso al frente de un gobierno militar del que fueron excluidos los fascistas, y
empezó a realizar gestiones para capitular ante los Aliados, en tanto que Hitler
se preparaba para atacar Italia, previendo una posible colaboración de este país
con las fuerzas angloamericanas.
Durante el mes de septiembre de 1943, los alemanes liberaron a Mussolini, quien
se instaló en la ciudad de Milán y proclamó la República Social Italiana —que en
realidad sería un gobierno títere de Hitler— y decretó una nueva movilización
militar. Con estas acciones se desencadenó en el norte de Italia una guerra
civil entre los fascistas ayudados por los alemanes, y el Comité de Liberación
Nacional dirigido por los comunistas que encabezaba el líder Palmiro Togliatti.
De ahí en adelante daría comienzo la resistencia italiana en contra de los
regímenes nazi-fascistas, cuyo desprestigio crecía considerablemente tanto entre
el pueblo alemán como en el italiano. En octubre, el gobierno de Badoglio
declaró la guerra a AJemania, e Italia fue reconocida por los Aliados como país
“cobeligerante”. En abril del año siguiente, cuando Alemania era cercada en dos
frentes y su derrota era inevitable, Mussolini agotó sus recursos para salvarse
y decidió huir hacia Suiza, pero fue apresado y fusilado por la
resistencia antifascista italiana.
No
obstante, la campaña de Italia se prolongó por varios meses porque los alemanes
bloqueaban tenazmente el avance de las fuerzas angloamericanas hacia Roma. A
partir de la liberación de esta ciudad el 5 de junio de 1944, el frente aliado
en Italia quedó paralizado, pues hubo necesidad de retirar las tropas para
utilizarlas en la campaña para liberar a Francia.
Conferencia de Teherán. Ante el nuevo curso que había tomado la guerra, los
dirigentes de las potencias aliadas —Stalin, Roosevelt y Churchill— decidieron
celebrar una nueva reunión, en Teherán, capital de Irán, a finales de noviembre
de 1943. En la Conferencia de Teherán, Stalin planteó dos asuntos cuya discusión
daría la característica esencial de esta reunión: uno se refería a la
insistencia soviética en la necesidad de que las fuerzas angloestadoudinenses
abrieran un segundo frente de guerra en Europa occidental, y el otro a la
conveniencia de establecer un acuerdo sobre el problema de las nuevas fronteras,
es decir, de los territorios que corresponderían a cada uno de los Aliados una
vez que el Eje fuera derrotado. Para la fecha en que se celebraba esta reunión,
Stalin ya podía imponer condiciones debido a los triunfos que la Unión Soviética
había obtenido sobre el ejército alemán; por lo tanto, se empezaba a plantear
una nueva correlación de fuerzas, derivada de la diferencia fundamental que
había entre el sistema soviético y el de sus aliados circunstanciales. En esa
misma conferencia, Gran Bretaña y Estados Unidos se comprometieron a realizar un
desembarco al norte de Francia, con el fin de abrir el segundo frente solicitado
por Stalin.
Por
esas fechas (finales de 1943), tanto la aviación inglesa como la de Estados
Unidos —cuya superioridad sobre la alemana ya se había hecho evidente—
desencadenaron una gran ofensiva de bombardeo sobre Alemania y los territorios
ocupados por este país, donde arrasaron varias ciudades importantes y
ocasionaron serios daños a la industria bélica enemiga. Hitler a su vez realizó
el ensayo de una serie de armamentos nuevos, aviones de reacción y cohetes
teledirigidos, (las llamadas bombas V1y V2) con las que volvieron a atacar la
ciudad de Londres; sin embargo, estas acciones alemanas no habrían de cambiar el
curso de la guerra que ya se había inclinado a favor de los Aliados.
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