Según
cálculos conservadores, existían entre 1.500 y 3.000 campos de trabajo en
la ex
URSS; al menos 20 000 eran presos políticos entre los dos millones de
prisioneros. Esparcidas por el territorio soviético como una cadena de islas,
los campos eran conocidos en su conjunto como archipiélago Gulag: GULAG
es la abreviatura rusa de Administración Central de Prisiones y Campos de
Trabajo.
La
vida en estos campos fue descrita vívidamente por el escritor y premio Nobel
Alejandro Solzhenitzyn, quien fue prisionero durante 11 años. En dos obras, Un
día en la vida de Iván Denisovich y El archipiélago Gulag, revela las inhumanas
condiciones en que los presos vivían y trabajaban.
Con
jornadas de hasta 16 horas, seis días a la semana, sin alimentación adecuada ni
medidas de seguridad, los presos eran obligados a realizar trabajos forzados. En
1970, por ejemplo, los reos trabajaron en minas de uranio sin ropas de
protección. Miles de ellos murieron y muchos más sufrieron serios daños en su
salud. Además, los prisioneros estaban sujetos a tratos humillantes e incluso
sufrían torturas.
Estos
lugares de exilio para criminales y presos políticos también existían en la
Rusia zarista, pero la red creció bajo el terror de Stalin, en el. que se cree
que murieron 10 millones en los campos. Al escribir en El archipiélago Gulag lo
que él llamó “40 años de terrorismo sin precedentes del Estado soviético”,
Solzhenitsyn se basó en los recuerdos de testigos y dedicó su monumental obra a
“todos aquellos que no vivieron para contarlo”.
Por sus revelaciones acerca de los
campos, Alejandro Solzhenitsyn fue expulsado de la URSS. Ahora vive en Estados
Unidos.