LA NUEVA RELACIÓN ENTRE EE.UU. Y A. LATINA


 

 

Historia de América Latina

Somoza y Nicaragua

Stroessner y Paraguay

Dictadura Argentina

Kissinger y Carter


LA NUEVA RELACION ENTRE EEUU Y A. LATINA:  A partir de los años ´70, Estados Unidos comenzó a desplegar una política diferente en cuanto a la relación con los estados latinoamericanos. A pesar de que su Secretario de Estado para asuntos internacionales, Henry Kissinger, era el hombre más influyente, fueron los hombres del Partido Demócrata quienes impulsaron la creación de un organismo capaz de llevar a cabo una política distinta por parte de los países capitalistas centrales, para enfrentar económica y políticamente los nuevos problemas mundiales.

Esta nueva visión, consideraba que tras la nueva revolución tecnológica y financiera, los dos sistemas (capitalismo y comunismo) competiría fuertemente pero también podrían llegar a determinados acuerdos pacíficos. Así, nació en 1973, la Comisión Trilateral, integrada por América del Norte (Estado Unidos y Canadá), Europa Occidental y Japón, con el objetivo de afianzar el capitalismo y luchar contra cualquier oposición a dicho sistema por todos los medios y en cualquier parte del planeta. En esta comisión confluyeron miembros de la clase dirigente de los respectivos países, desde políticos hasta altos ejecutivos, integrantes del “sindicalismo libre” – enemigos de las ideas socialistas- propietarios de medios de comunicación, académicos, etc.

Luego de la derrota de Estado Unidos en Vietnam, los llevó a reforzar su control sobre América Latina, y dio continuidad a su proyecto trasnacional. Los gobiernos contrarios a sus intereses dificultaba y limitaba el poder norteamericano en la región, por lo cual apoyaron e impulsaron golpes de Estado en los países de América del Sur, tratando de reconquistar la hegemonía supuestamente perdida.

A comienzo de 1976, a partir de de la llegada al gobierno de James Carter, el candidato Republicano, la política norteamericana tuvo algunas variaciones debido a que, justamente, su campaña estuvo dirigida a la recuperación de la moral y a favor de los derechos humanos. Durante su gestión la política exterior de Norteamérica siguió inspirada en la Trilateral. Pero, durante el mandato de Carter, lo Estados Unidos sufrieron a nivel mundial importantes pérdidas. En Afganistán un golpe de estado posibilitó la invasión soviética y en Irak una rebelión popular derrocó al Sha Reza Palhlevi, aliado norteamericano, y permitió el acceso al poder del líder religioso Ayatollah Jomeini.

En 1978, en Panamá se firmó un tratado entre Torrijos, presidente panameño y Carter, por el cual los Estado Unidos se comprometían a devolver, antes del año 2000, el canal de Panamá.

También en 1978, cayó en Bolivia el gobierno de Hugo Banzer, dictador pro-norteamericano, y en 1979, la revolución sandinista derrocó el gobierno del también aliado estadounidense, Anastasio Somoza.

La “nueva derecha” Norteamérica rápidamente vinculó esta perdida de poder internacional, con la política a favor de los derechos humanos del gobierno de Carter. Liderados por Ronald Reagan, estos sectores de la sociedad norteamericana, encontraron eco en su proyecto con el que llegó al gobierno. Desde allí, se impulsó una nueva política global, que expresaba los miedos y expectativas de una “tercera guerra mundial” que se denominó “guerra de la galaxias”. Estos planteos establecían que tanto Europa, Japón y América Latina, eran parte de los fundamentos del poder de los Estado Unidos como fuente de equilibrio mundial y por lo tanto debían seguir permaneciendo dentro de órbita de poder.

La aplicación en Latinoamérica de dicho proyecto implicó algunas resoluciones en el plano militar, cultural y político. En cuanto a lo militar, se estableció un sistema de intercambio con las fuerzas de seguridad basado en diferentes mecanismos de asistencia e intercambio entre las fuerzas de seguridad de estadounidenses y latinoamericanas.

En lo cultural, se plateó un mecanismo de dominación ideológica, mientras que en lo político, este proyecto expresó que la defensa de los derechos humanos había llevado a no apoyar suficientemente a los gobiernos dictatoriales, pero finalmente defensores de los intereses norteamericanos en la región, por lo tanto eran preferibles gobiernos impopulares amigos, qe gobiernos populares y enemigos.

Como consecuencia de las definiciones del nuevo proyecto para la región, comenzaron las intervenciones militares en Centroamérica y la alianza directa con las dictaduras de América del Sur.

LA DEUDA EXTERNA: Luego de la denominada “crisis del petróleo” y el aumento del “crudo” por parte de los países exportadores, éstos se encontraron con que no podrían gastar todos los beneficios en sus propios mercados. Por lo tanto, decidieron efectuar depósitos masivos de divisas en bancos internacionales, mayoritariamente de capitales norteamericanos.

Estos bancos, comenzaron a disponer de importantes sumas de dinero que le permitían ofrecer créditos a bajas tasas de interés. Los países latinoamericanos, manejados en su gran mayoría por dictaduras que no tendrían que responder ni ante la prensa ni ante la oposición, fueron los destinatarios de estos créditos por parte de los bancos de Europa y E.E.U.U.

De esta manera, comenzó un verdadero aluvión de créditos. América Latina, incrementó su deuda, entre 1970 y 1980, de 27 mil a 231 mil millones de dólares, teniendo que pagar por intereses adeudados cerca de 18 mil millones por año.

Los países latinoamericanos pronto se vieron imposibilitados de pagar, no solo el capital sino los intereses, de semejante deuda. Cuando fueron solicitados nuevos préstamos para pagar las cuotas de los adquiridos con anterioridad, los banqueros privados, la autoridades de FMI y el gobierno de EEUU impusieron duros términos en el régimen de pago de las deudas: recortes presupuestarios, suspensión de partidas económicas destinadas a salud, educación y acción social, etc.

Solo si los países endeudados, aceptaban estos ajustes y estas reformas “sugeridas” por los banqueros y los organismos de crédito, se harían acreedores de estos nuevos préstamos.

Además, las reformas y ajustes incluían la apertura de la economía al mercado y a las inversiones extranjeras poniendo fin, de este modo, al llamado “estado de bienestar”.

Todas estas medidas, de claro corte neoliberal, requerían en su momento, ajustes estructurales en cuanto a lo económico y significaron el abandono de políticas económicas y sociales basadas en la Industrialización por Sustitución de Importaciones que había caracterizado a los años anteriores y por consiguiente redujeron la expansión del salario y el mercado interno en la región.

LA REVOLUCIÓN NICARAGUENSE Y LAS GUERRILLAS CENTROAMERICANAS: Una de la características de la explotación de la agricultura en Nicaragua, como en los otros países latinoamericanos, era que las mejores tierras estaban en manos de grandes terratenientes y que tenían como principal mercado a los EEUU.

De la misma forma , los recursos naturales explotados - minas, pesca, forestación- pertenecían a empresas norteamericanas.

La población nicaragüense en su gran mayoría era rural, estaba compuesta por un campesinado pobre o sin tierras, con trabajo transitorio, sin acceso a la higiene, salud, luz eléctrica, agua potable, analfabeta, etc.

El desarrollo urbano era muy escaso en la década del 70, no obstante en la ciudad, la desocupación era crónica y movimiento estudiantil, numeroso y muy activo.

Una dinastía que encarnaba fielmente los intereses de EEUU, la de la familia Somoza, venía ejerciendo el poder político autoritariamente desde hacía cincuenta años y había dejado al país en la miseria y la pobreza.

Inspirado en la experiencia cubana, Carlos Fonseca fundó en 1961, el Frente Sandinista de Liberación, que fue conformando una débil oposición desde una guerrilla con base rural y con influencia en el movimiento estudiantil.

La situación socioeconómica, a partir de 1978 y sobre todos desde la política del presidente de EEUUU, que había condenado las violaciones de derechos humanos por parte del dictador, comenzaron a generar expectativas de mejoras democráticas. Pero Somoza, respondió mandando a asesinar al periodista y dueño de un diario opositor, Joaquín Chamorro. Esta acción violenta de la dictadura, llevó a un crecimiento de las acciones contrarias al régimen. Las más directas fueron realizadas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) , cuyos miembros llevaron a cabo una fuerte oposición a través de un programa de gobierno y finalmente derrotaron militarmente a la tiranía de Somoza.

Las tropas del FSLN entraron en Managua en medio de grandes festejos populares, mientras Somoza huía del país. Desde ese momento, se pusieron en marcha una serie de reformas: la primera fue la confiscación por parte del Estado de las propiedades de la familia Somoza. De todas maneras, la economía siguió siendo mixta. En el campo empezó a realizarse la reforma agraria y las grandes unidades productivas quedaron en manos del Estado. También se produjo la nacionalización de la banca. La campaña de alfabetización fue lo más importante de la Revolución Sandinista que le dio el derecho humano elemental de leer y escribir a todos los nicaragüenses.

Los Estados Unidos no se quedaron con las manos cruzadas. Comenzaron a organizar a los antiguos militares de la Guardia Nacional somocista que habían huido hacia las fronteras. Los “contras” empezaron a realizar acciones terroristas de sabotaje que deterioraron notablemente al economía nicaragüense y llevaron al gobierno revolucionario a destinar a gastos militares para detener estos ataques, su cada vez más escasos recursos económicos.

En noviembre de 1984, el Frente Nacional Sandinista de Liberación convocó a elecciones nacionales con el fin de democratizar de este modo al país, tal cula lo había prometido. El candidato sandinista, Daniel Ortega ganó con el 67% de los votos. A pesar de que las elecciones se realizaron con total limpieza y de contar con observadores internacionales, el gobierno de Reagan continuó apoyando a los “contras” y boicoteando la economía nicaragüense y siguió considerándolo a los sandinistas como enemigos.

La revolución Nicaragüense alentó a otras formaciones guerrilleras centroamericanas. En El Salvador y en Guatemala a principios de los 80 las guerrillas ocuparon una parte importante de los respectivos territorios. Pero a comienzo de los 90, la mayoría de estos grupos depusieron las armas y llegaron a acuerdos pacíficos, cerrando así la lucha armada en Centroamérica.

Prof. Pablo Salvador Fontana


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