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Las
crisis cíclicas africanas: En los últimos
años el epicentro de la crisis alimenticia el mundo en desarrollo se ha
trasladado del sur de Asia continente africano. La sequía en África: Hacia
mediados de la década de los años ochenta la situación adquirió dimensiones
especialmente graves en los países del Sahel, Etiopía, Sudán y algunos Estados
del sur de África.
África muere de hambre: Cuarenta millones de personas en África sufren de
hambruna a consecuencia de las sequías que afectan al continente. Según el
Programa Mundial de Alimentos (PMA) los países del Cuerno de África y del sur
del continente necesitan asistencia de manera urgente. Sólo en Etiopía y Eritrea
entre 10 y 14 millones dependen de la ayuda internacional. Sólo en el cuerno de
África hay más de 10 millones de personas afectadas. "Si los donantes responden
con rapidez estamos a tiempo de evitar una catástrofe humana de graves
proporciones", aseguró James T. Morris director del Programa Mundial de
Alimentos. "Si no se toman medidas, el año próximo asistiremos a una
devastadora oleada de sufrimiento y muerte", (Fuente Consultada: 2002, BBC)
Según datos de la ONU, en la zona del Sahel el grado de
autoabastecimiento alimentario se redujo del 98% al 65% en 1973 y al 55% en
1985. En la región saheliana, 4 de cada 10 niños y 6 de cada 10 mujeres
embarazadas sufren anemia como consecuencia de la subalimentación crónica. En el
año 1970 a cada africano le correspondía una media de 220 kg de alimentos
básicos por año, mientras que ahora es sólo de 180 kg. Además, allí donde no se
alcanzan formas de siniestro catastrófico, el hambre está presente de una manera
"latente"

Conclusiones del Simposio Internacional sobre
«El hambre en los países afro-asiáticos; problemas pendientes de
solución», celebrado en Praga en 1985
La falta de alimentos en el Tercer Mundo :
Entre los problemas socioeconómicos que hay que resolver en los países que se
acaban de
independizar en las últimas décadas. destaca el de los alimentos por
sus efectos particularmente dramáticos. Muchos datos la demuestran: en el mundo
en vías de desarrollo hay más de 1.000 millones de personas que sufren hambre,
desnutrición o subalimentación. mientras que el valor de los alimentos que se
consumen, calculado en calorías per cápita y en contenido proteínico es.
respectivamente, un 50% y un 100-200% más bajo que en los Estados capitalistas
industrializados.
Sobre el fondo de la profunda desigualdad económica y social que existe en la
mayoría de los países del área considerada, la penuria absoluta de alimentos
hace que el hambre sea un fenómeno crónico que afecta a millones de personas,
sobre todo a los sectores más pobres de la población. Veamos algunos datos de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO):
a principios de los años setenta el total de los que sufrían hambre era de 400
millones, y en 1980 llegaba ya a los 500 millones.
A
medio decenio actual esta cifra oscila entre los 600 y los 700 millones. Se toma
como criterio de hambre el grado extremo determinado por el “nivel crítico>’ de
las necesidades energéticas del organismo humano, es decir, un nivel mínimo que
sólo permite subsistir al lado de la muerte por inanición.
Las causas del hambre
[...] Las causas que impiden dar solución al problema alimenticio hay que
buscarlas en la dependencia económica respecto a los centros capitalistas, en
las crisis cíclicas que sufre el sistema capitalista y en la explotación de sus
recursos humanos y naturales con medios neocolanialistas. Uno de los obstáculos
más serios que imposibilita el autoabastecimiento alimenticio del Tercer Mundo
es la división del trabajo, en la esfera de la producción de alimentos, entre
los Estados capitalistas industrializados y los países en desarrollo. Alrededor
de 100 consorcios transnacionales controlan, de hecho, todo el agrobusiness,
y tienen la agricultura de decenas de países sometida a sus intereses.
Como
resultado, la agricultura del Tercer Mundo produce mercancías que no pueden
cubrir las necesidades alimenticias de la población, pero que tienen una fuerte
demanda en el mercado capitalista mundial. He aquí lo que escribe el experto
norteamericano Albert L. Huebner: “Existe la opinión de que África es
una especie de esponja que sólo puede subsistir gracias a la ayuda alimenticia
masiva y directa del exterior. Pero, de hecho, es una fuente rica y perenne de
productos que consumen diariamente los países desarrollados: carne, legumbres,
té, café, cacao, azúcar e incluso flores naturales para adornar las mesas de las
comidas”.
El hambre en el mundo:
La FAO considera que el mínimo alimenticio vital para un individuo adulto está
en torno a las 2.500 kilo/calorías y los 60 gramos de proteínas diarias y que
son imprescindibles al menos 1.500 kilo/calorías diarias para mantener la vida.
En más de 60 países del mundo, las calorías disponibles son inferiores a las
mínimas necesidades de superviviencia. En 1989, el suministro diario apenas
llegaba a las 1.700 kilo/calorías en países como Mozambique, Etiopía o Chad,
mientras en los países ricos, superaba las 3.400. Los países donde existen estos
problemas están situados en el área del Tercer Mundo y la inmensa mayoría
corresponden al continente africano.
Fuentes:
Grandes Catástrofes de la Historia
Actual Historia del Mundo Contemporáneo
Diario El País
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