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El problema de Etiopía: En
Etiopía las sequías tienen una cierta periodicidad. La primera gran crisis de
hambre registrada en los anales tuvo lugar en el siglo XIV, y posteriormente se
han ido repitiendo cada 13 o 14 años a lo largo de los seis siglos pasados. Con
el tiempo, la frecuencia de las malas cosechas se ha acelerada y ha llegado a
una periodicidad de 7 a 8 años en los últimos decenios. Han influido en esta
evolución
factores como la reducción de la superficie de bosques, la erosión del suelo y las peculiaridades de su orografía. Hace setenta años los bosques
espesos cubrían aún un 40% del territorio de país, mientras que hoy representan
un máximo de un 3,5%. Y Finalmente, cuando se tratan las causas del desastre
actúa
hay que subrayar que las precipitaciones atmosféricas han sida estas últimas
añas un 30% inferiores a las habituales. fenómeno que es característica no sólo
de África, sino también de otras zonas de la Tierra.
MILLONES DE PERSONAS MUEREN DE HAMBRE ETIOPIA Y ERITREA
La antigua cultura etiope:
El nombre de Etiopía procede del término griego aethiops («persona con la
cara quemada», «negro») y antes el país se llamó Abisinia. Sima-do en el este de
África, entre Sudán y Somalia, es el país cristiano más antiguo del continente
y, al contrario que sus vecinos, nunca fue colonizado. A la ocupación por las
tropas de Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial.
(1936-1941) siguieron la independencia bajo el gobierno del emperador Haile
Selassie —con el apoyo británico— hasta 1974 y un gobierno militar marxista
hasta 1991. El actual primer ministro, Meles Zelawi, del partido EPRDF (Ethiopian
People’s Revolutionary Democratic Front), anteriormente fue marxista y hoy
es partidario de la economía de libre mercado.
Al norte de Etiopía se halla
Eritrea, antigua provincia independiente desde 1993 y una fuente de continuos
conflictos armados en la frontera. Las únicas constantes son el hambre y la
sequía (en 1973 y 1987-1988) con los consecuentes problemas para abastecer a la
población.
En 1984 un millón de personas murió de hambre en Etiopía, uno de los países más
pobres de África. Actualmente, dos tercios de la población (74 millones) siguen
siendo analfabetos, y la mayoría de ellos vive de la agricultura o, en su
defecto, de la ayuda internacional contra el hambre. Allí, la esperanza de vida
de los hombres es de tan sólo 46 años, mientras que la de las mujeres es de 49.
Los fallecimientos masivos de 1984
La crisis de 1984 se anunció ya en 1981, cuando se perdió la cosecha por la gran
sequía. La ayuda internacional fue lenta. En la primavera de 1984 no llovió y
los rebaños de la importante región agrícola de Sidamo fueron víctima de
una enfermedad. En marzo, el gobierno anunció que se avecinaba una hambruna,
pues el país sólo podía producir 6,2 millones de toneladas de cereal, un millón
menos de las necesarias.
Sin embargo, la ayuda de muchos gobiernos fue más bien
discreta, seguramente porque no querían apoyar el régimen marxista del
gobernante Mengistu Haile Mariam, quien destinaba más dinero a la compra
de armas que a la de alimentos y se encontraba en guerra civil con las
provincias norteñas de Eritrea y Tigre.
En
verano decenas de miles de personas murieron de hambre y la organización
humanitaria Oxfam tomó la iniciativa y puso a disposición ayudas por
valor de 500 000 libras esterlinas. Pero los problemas de distribución y las
críticas al gobierno etíope, al que se le reprochó entre otras cosas que
repartiera el cereal entre las tropas antes que entre la población necesitada,
provocaron mas retrasos pese a que en Europa hubo record de cosechas. Las
aportaciones no llegaron hasta que octubre las imágenes de la consunción de las
víctimas impactaron a los espectadores de todo el mundo y despertaron recuerdos
de la hambruna padecida por la antigua república de Biafra en la década de 1960.
Fueron sobre todo las iniciativas de músicos y actos benéficos, como conciertos
bajo el lema Live Aid, los que motivaron a h opinión pública y reunieron
grandes sumas de donativos. Entre tanto la situación en África se agudizó porque
mucha gente huía de la guerra civil de Sudán. Por desgracia, la ayuda llegó
tarde: decenas de miles de personas murieron de hambre o a causa de las
manifestaciones carenciales relacionadas con la nutrición.
Eritrea, el país más joven de África
Dos tercios de la población de Eritrea (4,4 millones) viven de la ayuda
internacional contra e] hambre. No obstante, el país tiene grandes problemas
para aceptar la ayuda externa. En su afán de mostrarse independiente exige
impuestos por las ayudas, detiene la distribución de cereales entre los
hambrientos y confisca camiones de las organizaciones humanitarias. Los
extranjeros sólo pueden moverse fuera de la capital, Asmara, con permisos
especiales. Esta desconfianza se debe a las malas experiencias habidas con
Estados Unidos y la Unión Soviética, que han apoyado a Etiopía, pero la
consecuencia es que cada vez son más las personas que mueren de hambre. El país
sólo produce el 30% del cereal que necesita y vive entre otras cosas de las
transferencias de dinero que realiza la población residente en el extranjero y
de los créditos de China.
En
lugar de favorecer un desarrollo perdurable con un fomento encauzado y
asistencia a la construcción e intensificación de la infraestructura, a menudo
las organizaciones humanitarias sólo distribuyen ayudas, incluso en épocas con
récord de cosechas como en 2001 en Etiopía. Todos los años se importan unas 800
000 toneladas de cereales, de las que por lo menos el 30% acaba en el mercado
libre. Con ello se hunden los precios del mercado propio y en consecuencia,
muchos campesinos en vez de cereal sólo plantan khat, una droga para
mascar. Las empresas comerciales estatales ganan un buen beneficio con las
ayudas y a la hora de distribuir favorecen con frecuencia a la propia gente, ya
sean miembros de la etnia o también aliados políticos.
¿Por qué millones de personas mueren de hambre?
¿Se deben las hambrunas sólo a factores climáticos? La respuesta a esta pregunta
es un contundente «no». Contribuyen también el atraso económico, los métodos de
cultivo anticuados, los conflictos por los territorios y las tensiones entre
diferentes etnias y grupos religiosos ambos países hay casi un 50% de musulmanes
y un 40% de cristianos), el uso del hambre como estrategia bélica, los
destierros con la consiguiente ruptura de estructuras familiares, el sida (en
Etiopía hay casi 2 millones de infectados) e incluso la forma en que se concede
la ayuda al desarrollo internacional.
Pero
estos problemas no se limitan a Etiopía y Eritrea. En África hay 200 millones de
personas desnutridas y la sequía raramente es la causa principal. Las guerras
civiles desempeñan un papel decisivo pues producen inestabilidad. La miserable
administración, la corrupción, los muchos años sin invertir en agricultura, el
crecimiento demográfico descontrolado y la división del suelo agrario en
parcelas mínimas son problemas de los propios países. Pero que África se
convierta en mercado de consumo de bienes del primer mundo es un problema que,
aunque casi siempre bienintencionado, se importa a los países del Tercer mundo
desde fuera.
Fuentes:
Grandes Catástrofes de la Historia
Actual Historia del Mundo Contemporáneo
Diario El País
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