Esta
situación de hambrunas crónicas es común a un grupa de países de la zona del
Sahel: Senegal, Malí, Mauritania, Burkina Fasso, Níger y Chad.
Estos países
tienen condiciones climáticas y naturales parecidas y san víctimas de la
ofensiva del desierto, que ya ha devorada la mitad de su territorio. Tienen un
pasado colonial común y la mayoría continúan prisioneras en el embrollo de la
dependencia neocolonial. Los rasgas sociales, geográficas, climatológicas
e históricas de este grupo de países permite afirmar que el problema del hambre
tiene los mismas orígenes en todos (con variaciones insignificantes). Y hay
diversas elementos de carácter social que aún lo hacen más grave.
En la
mencionada región se registra una reducción constante de la población rural,
mientras que la productividad del trabaja agraria no tan sólo no crece, sino que
incluso tiende a disminuir. Otra ejemplo alarmante es el abandona del campo par
parte de la juventud, hecha que priva a la agricultura de la mano de abra can
más rendimiento.
Entre el resto de causas importantes de las crisis alimenticias en el área
saheliana, hay que citar también el clima desfavorable, la escasa fertilidad
del suela tropical y el problema del agua, porque no hay sistema de irrigación y
el Estado concede poca atención a este factor. De todas formas, y pese a la
importancia que tienen los factores climatológicas y naturales, éstas no llegan
a ser decisivos. Con un verdadera interés internacional y un esfuerza par parte
de las países ricas se podrían financiar proyectas para impedir la desertización
del suela y fomentar el aprovechamiento del agua. Convendría, también, que
hubiera un verdadero cambia en las estructuras económicas mundiales y unas
nuevas relaciones en el comercio internacional que eliminaran la dependencia de
los países subdesarrollados.
El hambre, un mal extendido
En el África moderna el hambre es un mal muy extendido. Muchos países del
continente no están en condiciones de producir suficientes alimentos para su
población. Por ello, sus habitantes están supeditados a las importaciones, para
las que a su vez no se dispone de suficientes medios financieros. Eso significa
que dependen de la benevolencia de las naciones ricas industrializadas que les
apoyan en forma de ayuda al desarrollo. Pero la ayuda al desarrollo no es
meramente altruista, es también un negocio, ya que se devuelve con un pago de
intereses continuo.
Algunos de los factores que sobre todo en la zona del Sahel han desempeñado una
y otra vez un papel decisivo son las sequías, la aridez del suelo, ya de por sí
muy seco, las oscilaciones del clima, la erosión y los ataques de parásitos, en
especial las bandadas de langostas; todo ello produce la pérdida continua de las
cosechas con catastróficas consecuencias para la población.
A
esas condiciones naturales que el ser humano se ha visto obligado a afrontar
allí desde siempre, se unen otras causas importantes de la escasez de alimentos,
como es por ejemplo la inestabilidad política con enfrentamientos armados, sobre
todo guerras civiles en las que el hambre se emplea intencionadamente como
estrategia bélica. Pero también la corrupción y la mala economía unidas a una
política comercial desastrosa para la agricultura africana son elementos clave
del hambre y el sufrimiento de la gente.
En
otras partes del continente negro también resulta entre tanto decisiva la
epidemia de sida, que al diezmar a gran parte de la población trabajadora tiene
efectos económicos sobre la agricultura y por lo tanto sobre la alimentación de
los habitantes. Según datos de la ONU, desde 1985 han perecido 7 millones de
agricultores en 25 países africanos; otros 15 millones de personas están
amenazados de muerte.
Entre la sabana húmeda y el Sahara
La zona del Sahel abarca un territorio de 3 millones de km2. El cinturón seco se
extiende desde el Atlántico hasta el mar Rojo y una pequeña franja del océano
Índico. En esa zona se encuentran diferentes regiones (por ejemplo, el norte de
Senegal, el sur de Malí) de diez estados: Senegal, Mauritania, Malí, Burkina
Faso. Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Etiopía y Eritrea, que, sin excepción, se
cuentan entre los más pobres del mundo. El borde meridional de la zona del Sahel
forma la sabana espinosa, que luego pasa a ser la sabana seca y después la
húmeda, la cual se une finalmente por el sur a la selva tropical.
El
borde septentrional de la zona del Sahel llega hasta el Sahara y tiene por tanto
un clima cálido y seco. Según esta distribución, los diferentes territorios
reciben más o menos precipitaciones, que oscilan entre los 20 mm. al norte y los
500 mm. al sur, sobre todo en época de monzón, de los meses de junio a
septiembre. Desde comienzos de la década de 1960, esas precipitaciones son cada
vez menores y el Sahara avanza insidiosamente hacia el sur. La temperatura media
es relativamente alta, unos 20 ºC, por lo que la escasa lluvia que cae en los
pocos meses húmedos sufre una fuerte evaporación. La propia tierra absorbe muy
poca humedad. Las consecuencias son las sequías, la pérdida de cosechas y el
hambre.
Exceso de población y de pastoreo
Las escasas precipitaciones de las últimas décadas por una parte y la enorme
explosión demográfica por otra, unidas a la existencia de ganados cada vez
mayores, han causado un excesivo pastoreo en la ya de por sí parca vegetación.
El número de reses, que ha aumentado intensamente, se come las pocas plantas con
raíz incluida. Además, los animales pisotean el suelo duro y seco, que se hace
más denso y por tanto más propenso a que el viento arrastre su capa superior; el
desierto se expande.
De
vez en cuando ha habido períodos más ricos en lluvia, por lo que los campesinos,
que en principio eran nómadas, ya no se trasladan con sus ganados en pos de la
humedad, como hacían en siglos anteriores, y en cambio se fían de las
perforaciones de pozos.
También las zonas de cultivo se extienden cada vez más hacia el árido norte,
haciendo necesario el riego artificial. Como consecuencia, también aquí se ha
perforado una cantidad jada vez mayor de pozos y, lo que es peor, sin
planificación, algo que con el paso del tiempo produce una reducción drástica
del agua freática. El equilibrio ecológico de ese cinturón seco se ha alterado
sensiblemente, lo que ocasiona el avance de la desertización, es decir, del
Sahara. 3ntre 1968 y 1973 especialmente, así como de 1982 a 1984, esto condujo a
la catástrofe. El hambre y las enfermedades infecciosas costaron la vida a miles
de personas. Muchos de los Tuareg que vivían en el Sahel se trasladaron
al sur tras perder sus ganados y se instalaron en las míseras periferias de las
ciudades del borde meridional de esa zona.
El sector
agrícola en el mundo ha tenido en 2007 una producción record de 2.300 millones
de toneladas, un 4% más que el año anterior. Desde 1961 la producción mundial de
cereales se ha triplicado, mientras que la población se ha duplicado. Las
personas consumimos menos de la mitad de esta producción mundial, la mayor parte
se utiliza para consumo animal, y cada vez más, para biocombustibles. "Hemos
permitido que los alimentos sean transformados de algo que alimenta a las
personas y les asegura el sustento, en una simple mercancía para la especulación
y los negocios", indica Grain. La última gran hambruna de la franja del Sahel
fue en 2005. Se trata de "emergencias cíclicas", predecibles, que no surgen por
sorpresa y que pueden evitarse con los recursos que la humanidad tiene en el
siglo XXI. Un asunto de ética y desarrollo humano.
Sin lluvia no hay cosecha ni dinero, sólo hambre:
El responsable a nivel internacional de los programas de alimentación y de la
distribución de
alimentos es Naciones Unidas. Toda persona debería disponer
diariamente de 2100 calorías. En períodos de hambruna eso supone tener que
llevar a los territorios afectados, con la mayor brevedad, toneladas de
alimentos en forma de arroz o maíz, lentejas, alubias, aceite y cantidades más
pequeñas de sal y azúcar. Ello crea, entre otras cosas, un gran problema de
logística.
El
transporte por los territorios en guerra es a menudo imposible por cuestiones de
seguridad; la consecuencia es una inminente escasez de alimentos. Niños y
ancianos sufren desnutrición crónica. La situación es alarmante en Níger, pero
también en Malí, Mauritania o Burkina Faso, y las reservas están agotadas. En
las últimas décadas no son tantas las personas que han muerto de hambre en sí,
aunque debilitadas por el hambre y la continua desnutrición y a causa de las
secuelas de infecciones como la tuberculosis, el tifus y últimamente el cólera
han muerto cientos de miles. También ha muerto el ganado; sólo en Mauritania se
perdieron 1,6 millones de reses y hubo que traer nuevos rebaños.
La
zona del Sahel se ha extendido en los últimos años hasta las islas de Cabo
Verde. El poder colonial portugués taló la madera de todas las islas dando lugar
a la erosión del suelo, y donde no hay árboles cada vez llueve menos. También
Gambia, antigua colonia británica, está amenazada por la desertización. Cada vez
se pierden más cosechas.
Fuentes:
Grandes Catástrofes de la Historia
Actual Historia del Mundo Contemporáneo
Diario El País
Wikipedia - Enciclopedia Encarta