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HAMBRUNAS:
Se considera hambruna a la carencia grave de alimentos, que casi
siempre afecta un área geográfica grande o un grupo significativo de
personas. La consecuencia, generalmente, es la muerte por inanición
de la población afectada, precedida por una grave desnutrición o
malnutrición. La inanición es una condición patológica en la que la
falta de consumo de alimentos amenaza o causa la muerte. Los
refugiados son personas que han sido desalojadas de sus propios
hogares, cruzando las fronteras hacia otros países; las personas
desplazadas son aquéllas que han sido desalojadas de sus casas, pero
que todavía permanecen dentro de las fronteras de su propio país.
Estas tres condiciones se describen en el presente capítulo debido a
que son situaciones íntimamente relacionadas.
Existe bastante literatura, histórica
y reciente, sobre hambrunas, sus causas, cómo se ha manejado y
cuáles han sido sus consecuencias. En muchas publicaciones la
inanición se describe como malnutrición, pero este tema no ha sido
muy bien estudiado. Muchos libros describen en detalle los problemas
de algunos refugiados o dan una imagen completa sobre una situación
de refugiados en particular. Sin embargo, existe una infinidad de
páginas que informan sobre los refugiados. Numerosos informes han
sido suministrados o producidos por la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados (OACNUR) o por el
Programa Mundial de Alimentos (PMA), dos organizaciones muy
involucradas en la ayuda para los refugiados. Otras publicaciones,
algunas de ellas muy conmovedoras, han sido producidas por numerosas
organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan con refugiados.
Esta publicación describe únicamente
los aspectos importantes de la hambruna y los refugiados. A los
lectores que deseen mayor información se les aconseja consultar
otras publicaciones, algunas de las cuales están incluidas en la
Bibliografía.
INANICIÓN:
Los seres humanos pueden morir por frío extremo después de seis a 12
horas de exposición o por sed después de unos cuantos días sin
consumir agua o líquidos; pero de hambre solamente después de
algunas semanas si estaban en buen estado de salud cuando se los
privó de alimentos por primera vez.
Un hombre sano que pesa 70 Kg. tiene
aproximadamente 15 Kg. de tejido adiposo o de grasa. Esta grasa es
principal reserva de energía que utiliza cuando tiene un equilibrio
energético negativo, o cuando recibe una cantidad inadecuada de
alimentos o cuando sufre de inanición. Los 15 Kg. de grasa
teóricamente rendirán alrededor de 135 000 Kcal. Esta no es
exactamente la cantidad de energía que un hombre con inanición
obtiene de su grasa; sin embargo, 15 Kg. de grasa suministran
aproximadamente 1350 Kcal. por día durante 100 días, o 2 700 Kcal.
por día durante 50 días. Las personas con inanición también pueden
quemar algo de proteína, principalmente de sus músculos.
El peso promedio de un varón asiático
o africano podría ser de 55 Kg. en vez de 70 Kg., y de una mujer
podría ser de 45 kg, de tal manera que sus reservas de energía en
grasa y músculo son considerablemente menores. También se debe
suponer que muchos individuos, amenazados por la inanición como
resultado de la hambruna o el desplazamiento, pueden ser personas
pobres que no estaban bien nutridas antes de la crisis, eran
relativamente delgadas y tenían únicamente modestos depósitos de
grasa corporal. En estas situaciones, son los niños pequeños quienes
suelen ser los más vulnerables, en parte debido a que ya pueden
estar mal nutridos, y en parte porque tienen mayores necesidades
nutricionales que los adultos debido a que están en pleno
crecimiento. Sin embargo, los niños son casi siempre protegidos por
sus familias. Otro grupo vulnerable es el de las mujeres en edad
fértil, que tienen mayor necesidad de nutrientes debido a los
embarazos, la lactancia o la menstruación. Aunque los ancianos
tienen menores necesidades energéticas que los jóvenes, también
pueden ser especialmente vulnerables a la inanición, debido en parte
a que no pueden competir bien por los alimentos o tienen menor
acceso a ellos por motivos sociales.
Para la mayoría de la gente las
imágenes clásicas de la inanición son los adultos extenuados y
gravemente desnutridos, liberados de campos de concentración en
Alemania al final de la segunda guerra mundial y más recientemente,
los niños muriéndose de hambre en Bosnia, Rwanda o Somalia. Un
estado casi idéntico a la inanición que resulta de la hambruna es el
grave desgaste del cuerpo como resultado del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA), tuberculosis, cáncer, anorexia
nerviosa y algunas otras enfermedades. Este capítulo considera la
inanición en grupos de individuos, causada por falta de
disponibilidad de alimentos. En tales circunstancias el grado de
desnutrición varía ampliamente, desde leve hasta fatal. Un adulto
sano puede perder un cuarto o un poco más de su peso corporal, o
puede perder peso hasta que el índice de masa corporal (IMC) (véase
el Capítulo 23) llegue a 16. Si es mucho más lo que se pierde, la
persona se enferma y su vida se pone en peligro.
Por ejemplo, un varón adulto africano
que en promedio pesa 55 Kg. puede verse obligado a reducir su
consumo energético drásticamente durante un año de hambruna. La
falta de alimentos hace que queme sus reservas corporales. Pierde
grasa, el tamaño de sus músculos disminuyen y adelgaza. Al mismo
tiempo, tiene una inclinación natural para reducir su gasto de
energía, es menos activo y descansa y duerme más. El gasto
energético promedio de este varón africano inactivo es
aproximadamente de 1.300 kcal por día.
Si la situación alimentaria mejora,
por ejemplo con la nueva cosecha, tiene capacidad de comer más
alimentos y por lo tanto aumenta su consumo energético, su apetito
también aumenta y vuelve a ganar peso sin que se haya producido
algún daño a su organismo. Muchas personas han pasado 10 días o más
sin ningún alimento sólido (pero bebiendo agua o líquidos). En estas
condiciones la pérdida de peso ocurre sin daño permanente. Personas
que han estado en huelga de hambre durante un período hasta de 30
días se han recuperado totalmente. Si una persona pierde la mayor
parte de su grasa corporal y algo de músculo, y continúa con una
dieta muy deficiente en energía, se presentarán signos y síntomas
específicos de inanición.
Fuente Consultada: http://www.fao.org |