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El
hierro es el segundo metal más común en la corteza terrestre (sólo el aluminio
abunda más), pero siempre se presenta combinado con otras sustancias. No se
halla en forma metálica libre, salvo en algunos meteoritos, que no pertenecen a
la Tierra sino que caen en ella desde el firmamento.
Algunos meteoritos fueron encontrados ocasionalmente por los antiguos, y
utilizados desde los albores de la civilización. Comparado con el oro, la plata
y el cobre, el aspecto del hierro es feo, pero el de origen meteórico se
revelaba más duro y resistente que el bronce. Como se conservaba afilado más
tiempo que ese metal, comenzó a ser muy apreciado para manufacturar las partes
cortantes de las herramientas.
El
resultado es que no se ha encontrado hierro meteórico en los lugares donde
florecieron las civilizaciones primitivas, pues los antiguos lo acapararon.
Pero
no había menas de hierro. El oro, la plata, el cobre, el plomo, el estallo y,
con el tiempo, el mercurio se obtenían con facilidad mediante hogueras, pero de
ellas nunca salía hierro. Éste se encontraba en otras sustancias en proporción
más escasa que otros metales, y se precisaba mayor temperatura.
A la
larga, sin embargo, se obtuvo carbón vegetal quemando madera con un suministro
insuficiente de aire, de modo que entre otras sustancias quemadas quedaba
carbono más o menos puro. El carbón vegetal arde sin llama, pero alcanza
temperaturas más elevadas que la leña.
Alrededor de 1500 a. J.C., los hititas de Asia Menor descubrieron que podían
obtener hierro de ciertos minerales sometiéndolos al calor del carbón vegetal.
Al principio, ese hierro fue decepcionante. En forma pura, es resistente, pero
no tan duro como el mejor bronce. (El hierro meteórico no es hierro puro, sino
una mezcla en proporción de 9 a 1 de hierro y níquel, algo que los antiguos no
podían reproducir porque desconocían el níquel.)
Hacia
1200 a. J.C., sin duda por casualidad, se había descubierto que ese hierro,
debidamente fundido, podía presentarse en una forma más dura. Esto sucedía
cuando una parte del carbono contenido en el carbón vegetal se mezclaba con
hierro para formar una aleación de hierro y carbono que llamamos acero.
Hacia
1000 a. J.C., estas formas carbonadas de hierro podían producirse en gran
cantidad: empezaba la Edad del Hierro, el período en que este metal fue el más
usado para armas y herramientas.
Fuentes: Historia y
Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Enciclopedia Encarta - Enciclopedia Electrónica - Wikipedia
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