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Sobre Hipatia y la Biblioteca
de Alejandría:
Nació en Alejandría (Egipto) por el 370
y en Marzo de 415 muere asesinada en mano de fanáticos religiosos.Hija del
matemático y filósofo Teón de Alejandría y es casi seguro que estudió
matemáticas bajo la guía e instrucción de su padre. Ella impartía en su
ciudad natal clases de matemáticas y filosofía y llegó a simbolizar aprendizaje
y ciencia, lo que los primeros cristianos identificaban con paganismo. Sin
embargo, entre los alumnos a los que enseñó en Alejandría había muchos
cristianos importantes.
Uno
de los más famosos es Sinesio de Cirerne, quien después sería obispo de
Temópolis. Se conservan muchas de las cartas que Sinesio escribió a Hipatia y
vemos a alguien que estaba lleno de admiración y respeto por las habilidades
científicas y de aprendizaje de Hipatia.
Fue
último científico que trabajó en la Biblioteca fue una matemática, astrónoma,
física y jefe de la escuela neoplatónica de filosofía: un extraordinario
conjunto de logros para cualquier individuo de cualquier época. Su nombre era
Hipatia. Nació en el año 370 en Alejandría. Hipatia, en una época en la que las
mujeres disponían de pocas opciones y eran tratadas como objetos en propiedad,
se movió libremente y sin afectación por los dominios tradicionalmente
masculinos.
Todas
las historias dicen que era una gran belleza. Tuvo muchos pretendientes pero
rechazó todas las proposiciones matrimoniales. La Alejandría de la época de
Hipatia —bajo dominio romano desde hacía ya tiempo— era una ciudad que sufría
graves tensiones. La esclavitud había agotado la vitalidad de la civilización
clásica.
La
creciente Iglesia cristiana estaba consolidando su poder e intentando extirpar
la influencia y la cultura paganas. Hipatia estaba sobre el epicentro de estas
poderosas fuerzas sociales. Cirilo (imagen der.) , el arzobispo de Alejandría, la despreciaba
por la estrecha amistad que ella mantenía con el gobernador romano y porque era
un símbolo de cultura y de ciencia, que la primitiva Iglesia identificaba en
gran parte con el paganismo.
A pesar del grave riesgo personal que ello suponía,
continuó enseñando y publicando, hasta que en el año 415, cuando iba a trabajar,
cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo. La arrancaron del
carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron
arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras
destruidas, su nombre olvidado. Cirilo fue proclamado santo.
La
gloria de la Biblioteca de Alejandría es un recuerdo lejano. Sus últimos restos
fueron destruidos poco después de la muerte de Hipatia. Era como si toda la
civilización hubiese sufrido una operación cerebral infligida por propia mano,
de modo que quedaron extinguidos irrevocablemente la mayoría de sus memorias,
descubrimientos, ideas y pasiones. La pérdida fue incalculable. En algunos casos
sólo conocemos los atormentadores títulos de las obras que quedaron destruidas.
En la mayoría de los casos no conocemos ni los títulos ni los autores. Sabemos
que de las 123 obras teatrales de Sófocles existentes en la Biblioteca sólo
sobrevivieron siete. Una de las siete es Edipo rey.
Cifras similares son válidas para las obras de Esquilo y de Eurípides. Es un
poco como si las únicas obras supervivientes de un hombre llamado William
Shakespeare fueran Coriolano y Un cuento de invierno, pero supiéramos que había
escrito algunas obras más, desconocidas por nosotros pero al parecer apreciadas
en su época, obras tituladas Hamlet, Macbeth, Julio César, El rey Lear, Romeo y
Julieta.
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