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LA FUNDACIÓN DE BUENOS
AIRES SEGÚN UN SOLDADO ALEMÁN
A LAS ÓRDENES DE PEDRO DE MENDOZA
(Fragmentos de Ulrico Schmidel,
Viaje al Río de la Plata, 1534-1554. Edición con notas de Bartolomé
Mitre, Buenos Aires, Cabaut y Cia Editories, 1903.)
CAPÍTULO
VIII La batalla con los indios querandí y cuando les
llevamos el asalto se defendieron con tanto brío que nos dieron
harto que hacer en aquel día. Mataron también a nuestro capitán
thon Diego Monthosso y con él a 6 hidalgos de a pie y de a
caballo. De los nuestros cayeron unos 20 y de los de ellos como mil.
Así, pues, se batieron tan furiosamente que salimos nosotros bien
escarmentados.
Estos carendies usan para la
pelea arcos, y unos dordes (dardos), especie de media lanza
con punta de pedernal en forma de trisulco. También emplean unas
bolas de piedra aseguradas a un cordel son del tamaño de las balas
de plomo que usamos en Alemania. Con estas bolas enredan las patas
del caballo o del venado cuando lo corren y lo hacen caer. Fue
también con estas bolas que mataron a nuestro capitán y a los
hidalgos, como que lo vi yo con los ojos de esta cara, y a los de a
pie los voltearon con los dichos dordes.
Así, pues, Dios, que todo lo puede,
tuvo a bien damos el triunfo, y nos permitió tomarles el pueblo; mas
no alcanzamos a apresar uno sólo de aquellos indios, porque sus
mujeres e hijos ya con tiempo habían huido de su pueblo antes de
atacarlos nosotros. En este pueblo de ellos no hallamos más que
mantos de nuederen (nutrias) o iteren como se llaman,
iten harto pescado, harina y grasa del mismo; allí nos
detuvimos 3 días y recién nos volvimos al real, dejando unos 100 de
los nuestros en el pueblo para que pescasen con las redes de los
indios y con ello abasteciesen a nuestra gente; porque eran aquellas
aguas muy abundantes de pescado: la ración de cada uno era de 6
onzas de harina de trigo por día y al tercero un pescado.
La tal peso quería duró dos meses
largos; el que quería aumentar un pescado a la ración se tenía que
andar 4 millas (leguas) para conseguirlo. |