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Aristocracia: El gobierno de los
mejores: Los reyes perdieron el poder a
favor de la aristocracia que eran los más capacitados para dirigir, poseían
tierras y podían adquirir las armas imprescindibles para defender la ciudad,
los que ostentaban el poder se llamaban Arcontes, al principio el cargo era
vitalicio, hasta que en el siglo VIII a. C.C. su gobierno se limitó a una década.
Antiguos Arcontes de conducta irreprochable formaban el Areópago, un tribunal
que juzgaba causas civiles y militares; las otras dos instituciones eran la Bulé,
de carácter legislativo formada por 400 ciudadanos elegidos anual mente, y la
ecclesia constituida por todos los ciudadanos y que votaba las leyes presentadas
por la Bulé.
A finales del siglo sexto se
promulgó la primera legislación de la ciudad de Atenas, el código de Dracón.
Solón realizó una serie de reformas que podían considerarse como un intento
de organizar una democracia, suprimió la esclavitud por deudas y terminó la
lucha entre los grandes propietarios y la burguesía. Estas reformas no fueron
duraderas.
Atenas, al igual que otras muchas
ciudades griegas, vivió bajo el gobierno de un tirano que por el empuje de las
clases populares facilitó su ascensión al gobierno; paradójicamente estos
abrieron el paso hacia la democracia, el tirano más importante fue Pisístrato
(560-527 a. C.C.) quien hizo posible el poderío posterior de esta polis
Democracia ateniense: La reforma de Clistenes (510) fue
un paso decisivo para la democratización, distribuyó los demos del Ática en
diez tribus eliminando la división anterior entre el campo, la costa y la montaña;
creo el consejo de los 500 que proponían las leyes y era la suprema autoridad
administrativa, la democracia griega llego a su máxima expresión con Pericles
(443-430)
Pero la democracia griega era
restringida de los 400000 habitantes que tenia Atenas en el siglo V a. C.C. solo
la décima parte gozaba de los derechos civiles y políticos, los organismos de
la democracia Ateniense era la ecclesia y el Bulé, Pericles logro que las
decisiones políticas y las concesiones de derechos pasaran por estas
instituciones y por el tribunal popular de los heliastas. Por primera vez los
miembros de setos dos tribunales cobraron dietas, que eran pagadas con los
tributos federales; la evolución democrática concluyó con la admisión de los
miembros de la tercera clase, los zeugitas entre los Arcontes. La
responsabilidad política había pasado de la aristocracia a los ciudadanos.
Las tiranías: La era de los tiranos griegos
(650-500 a. C.) destaca por los avances logrados en la civilización helénica.
El título de tirano implicaba el acceso ilegal al poder, no el abuso del mismo.
En general, tiranos como Periandro de Corinto, Gelón
de Siracusa y Polícrates de Samos (reinó entre 535 a. C.-522 a. C.)
fueron gobernantes sabios y populares. El comercio y la artesanía prosperaron.
Con el nacimiento de la fuerza política y económica llegó el florecimiento de
la cultura helénica, de un modo especial en Jonia, donde empezaba a surgir la
filosofía griega con Tales de Mileto, Anaximandro
y Anaxímenes.
El desarrollo de objetivos
culturales comunes a todas las ciudades helénicas fue uno de los factores que
dieron cierta cohesión a la antigua Grecia a pesar de la división política
existente. En este sentido contribuyó la lengua griega, cuyos muchos dialectos
se entendían en cualquier parte del país o en cualquier colonia. El tercer
aspecto a tener en cuenta fue la religión griega que todos los helenos compartían:
el santuario de Delfos fue el mayor y más
respetado. En torno a la religión, los griegos también tenían cuatro
festivales nacionales, llamados juegos (los olímpicos, los ístmicos, los
pitios y nemeos).
Los Juegos Olímpicos eran tan
importantes que muchos griegos remontan sus cálculos históricos a la Primera
Olimpiada (el periodo de cuatro años entre la celebración de los Juegos Olímpicos)
celebrada en el año 776 a. C. Relacionada con la religión, en origen al
menos, estaba la Liga de Anfictionía,
organización de tribus helenas que se creó para la protección y administración
de los santuarios.
De la democracia a la
monarquía:
Las ciudades-estado se unificaron
en cierta medida. Entre los siglos VIII y VI a. C., Atenas y Esparta se habían
convertido en las dos ciudades hegemónicas de Grecia. Cada uno de estos grandes
estados absorbió a sus débiles vecinos en una liga o confederación dirigida
bajo su control. Esparta, estado militarizado y aristocrático, estableció su
poder a base de conquistas y gobernó sus estados súbditos con un control muy
estricto. La unificación del Ática, por el contrario, se realizó de forma pacífica
y de mutuo acuerdo bajo la dirección de Atenas; se otorgó la ciudadanía
ateniense a los habitantes de las pequeñas ciudades. Los nobles, o eupátridas,
abolieron en el 638 a. C. la monarquía hereditaria y gobernaron Atenas
hasta mediados del siglo VI a. C.
Los eupátridas retuvieron
autoridad plena gracias a su poder supremo para disponer de la justicia, a
menudo de forma arbitraria. En el 621 a. C. el político Dracón (finales
del siglo VII a. C.) codificó la ley ateniense, por la que el poder judicial de
los nobles quedaba limitado. Un segundo revés para el poder hereditario de los
eupátridas fue el código del político y legislador ateniense Solón
de 594 a. C., que no era sino una reforma del código draconiano y que
otorgaba la ciudadanía a las clases bajas. Durante el brillante y prudente
mando del tirano Pisístrato, las formas de gobierno empezaron a adoptar
elementos democráticos. Hipias e Hiparco, hijos de Pisístrato,
heredaron el poder de su padre pero fueron más déspotas. Hipias, que murió
después que su hermano, fue expulsado por una insurrección popular en el 510 a.
C. Durante el consiguiente conflicto político, los partidarios de la democracia
obtuvieron, bajo el mando del político Clístenes de Sición, la victoria total
y, alrededor del 502 a. C., comenzaba una nueva etapa política, basada en
principios democráticos.
El comienzo del gobierno democrático
supuso el más brillante periodo de la historia de Atenas. Florecieron el
comercio y la agricultura. Más aún, el centro de las artes y la cultura
intelectual, que entonces estaba en las ciudades de la costa de Asia Menor,
pronto se trasladó a Atenas.
(Ver: Origen del Ostracismo)
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