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Para
afirmar que el hombre es el descendiente modificado de alguna forma
preexistente, es menester averiguar antes si varía en sí mismo, por poco que
sea, en su conformación corporal y facultades mentales, y caso de ser así, si
las variaciones se transmiten a su prole siguiendo las leyes que rigen a los
animales inferiores, tales como la de transmisión de los caracteres a la misma
edad o sexo. (...)
Natural también es preguntar si, como tantos otros animales,
el hombre ha dado lugar a variedades y razas tan distintas entre sí, que deben
clasificarse como especies dudosas. ¿De qué modo estas razas están distribuidas
sobre la tierra, y cómo influyen unas sobre otras, tanto en la primera como en
las demás generaciones, cuando hay entre ellas cruzamientos?
La
investigación debería después tratar de dilucidar la importante cuestión de si el
hombre tiende a multiplicarse con bastante rapidez para que nazcan rigurosas
luchas por la vida, cuyo resultado ha de ser la conservación en la especie las
variaciones ventajosas del cuerpo y del espíritu y la consiguiente eliminación
de las que son periciales.
Las
razas o especies humanas, llámeselas como se quiera, ¿se sobreponen mutuamente y
se reemplazan unas a otras hasta el punto de llegar a extinguirse algunas? (...)
ido es de todos que el hombre está constituido sobre el mismo tipo general o
modelo que los demás mamíferos. Todos los huesos de su esqueleto son comparables
a los huesos correspondientes de un mono de un murciélago o de una foca.
Lo
mismo se puede afirmar de sus músculos, nervios, vasos sanguíneos y vísceras
internas. (...) El hombre puede tomar de animales inferiores, o comunicarles a
su vez, enfermedades tales como la rabia, las viruelas, etc., hecho que prueba
gran similitud de sus tejidos, tanto en composición como en su estructura
elemental, con mucha más evidencia que la comparación hecha n la ayuda del
microscopio, o del más minucioso análisis químico. (...) Los monos nacen en un
estado débil como nuestros propios hijos.
El
hombre difiere de la mujer por su talla, su fuerza muscular, su vellosidad, etc.,
como también por su inteligencia, como sucede entre los dos sexos de muchos
mamíferos. En una palabra, no es posible negar la estrecha correspondencia que
existe entre el hombre y los animales superiores, principalmente los monos
antropomorfos, tanto en la conformación general y la estructura elemental de los
tejidos, como en la composición química y la constitución.
Carlos Darwin
Primeros
Descubrimientos
del Hombre
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