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Rousseau puso
en duda que las ciencias y las artes sirviesen para liberar al hombre de la
opresión y de la infelicidad
Crítica a
las ciencias y las artes
En el
pensamiento de Rousseau hay dos elementos fundamentales: su profundo ascendente
calvinista y su formación en la lectura del autor griego Plutarco. El calvinismo
le conduce a considerar las ciencias y las artes de todos los tiempos y países
como ejercicios de la misma curiosidad que llevó al hombre a salir del Paraíso.
En este sentido son obra de la debilidad humana, del orgullo, de la voluntad de
destacar, de hacerse igual a Dios. Así los vicios humanos son los verdaderos
motores de las ciencias la ambición y la mentira generaron la elocuencia del
orador la avaricia del comerciante produjo la aritmética; la superstición
produjo la astronomía, etcétera.
Rousseau habla como un moralista, pero en el
fondo su lenguaje es una reproducción del lenguaje religioso que en otro tiempo
lanzó Lutero contra la ciencia y la razón. Para esta vieja tradición, la
ignorancia era el
estado que la sabiduría divina había previsto para el hombre.
Pero si las
ciencias y Las artes eran fruto de la vanidad y del orgullo: ¿con qué llenarían
los hombres su vida? Aquí interviene su lectura de los grandes hombres de la
Antigüedad según los pintó Plutarco en sus Vidas Paralelas. Ante él pasan ahora
los grandes hombres ce Esparta, Persia, la antigua Roma. Los grandes forjadores
de Estados, rudos, primitivos, sencillos, patriotas, virtuosos, austeros y
ascetas, creadores de orden político que mantienen con rigor, con leyes
estrictas. Estos hombres odiaban el lujo, la vanidad, el engaño, La doblez. En
la idealización de Rousseau, estos hombres eran generosos al sacrificarse por la
humanidad, al defender la libertad de su patria, al derramar su sangre en el
combate por sus hijos, al honrar a los dioses de la polis
griega.
Si se
mezclan los dos elementos, se tiene la tesis más básica de Rousseau: la vida
entregada a las artes y las ciencias no es sino la falsa libertad que los
poderosos conceden a los hombres para que estos no sientan lo que realmente
son,«esclavos de un orden político despótico».
Desigualdad
entre los hombres:
[...] si eliminamos del pacto social lo que no le
es esencial, nos lo encontramos reducido a los términos siguientes:
Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la
suprema dirección de la voluntad general y nosotros recibirnos
corporativamente cada miembroo
como parte invisible del todo.
Este acto
de asociación produce inmediatamente, en lugar de la persona particular de
cada contratante, un cuerpo moral y colectivo compuesto de tantos miembros como
votos tiene la asamblea, el cual recibe de este mismo acto su unidad, su yo
común, su voluntad y su vida.
J.
J. Rousseau, El contrato
social
Jean-jacques Rousseau (Ginebra 1712- Ermenonville 1778):
De formación
autodidacta, cultivó distintos campos del saber. Llegó a París en 1741, donde
frecuentó el círculo de los enciclopedistas, con quienes más tarde rompió.
Rousseau se opone a la idea ilustrada de progreso, puesto que concibe que en la
cultura y la civilización radican todos los males que aquejan al hombre, el
cual, siendo bueno por naturaleza, se ha visto conducido a un estado de
corrupción. Frente al pensamiento ilustrado, que cifraba en la razón la
conquista de la felicidad, Rousseau mantuvo que la dicha solo se alcanza
atendiendo a los propios sentimientos, que permiten recuperar la armonía y
justicia perdidas. En toda la obra de Rousseau se aprecia una exaltación del
sentimiento, que se refleja en sus teorías sobre la religión, la estética y la
educación. En política, afirmó que la sociedad civil es un cuerpo único nacido
de un pacto social y defendió sin restricciones la soberanía popular. De su
vasta producción cabe resaltar las entradas sobre música de la Enciclopedia,
Discurso las ciencias y las artes (1750), Discurso sobra origen de la
desigualdad de los hombres (1755), Emilio (1762), El
contrato social (1762); y desde un
punto de vista literario, Ensoñaciones de un paseante solitario (1782) y Confesiones
(1782-89).
El origen de
los Estados: Según
Rousseau, la inseguridad de la vida entre propietarios ricos y pobres fue
creciendo al compás de sus diferencias. Unos querían defender lo que tenían con
la fuerza, otros querían tomarse lo que necesitaban también con violencia. Así
que caían en luchas continuas. Esas luchas eran aprovechadas por otras
comunidades extranjeras para dominar a las dos partes. Así cree Rousseau que se
formaron los Estados: con el objetivo de pacificar las luchas internas y para
defenderse de los extranjeros.
De este
modo, en lugar de fundarse sobre la igualdad natural, sobre el derecho natural a
la vida y a la libertad, los Estados se fundaron sin eliminar el derecho
meramente convencional a la propiedad, que estaba en el origen de la misma
guerra y violencia que se quería superar. Los hombres se sometieron a los
poderosos para conservar la vida y sus bienes, entregando la igualdad y la
libertad. En este sentido, Rousseau admiraba la fundación del Estado de Esparta,
pues los espartanos supieron anular las diferencias de propiedad y edificar sus
instituciones sobre la igualdad.
Como la igualdad primitiva dio paso a
una desigualdad anti-natural?: Si el hombre
natural es un ser entregado a su instinto de conservación y dotado de un sentido
de compasión por el dolor ajeno, si la mezcla de estos instintos garantiza que
el hombre sea por naturaleza un ser independiente y pacífico, ¿cómo se convierte
en un ser gregario, sociable, dependiente, violento, esclavizado?
Rousseau
explica la diferencia entre el hombre natural y el hombre civilizado
actual por
un instinto diferente del de conservación y del de compasión. Este instinto es
la perfectibilidad.
Antes de la
propiedad tuvo que producirse una institución, la familia, y con ella tuvo que
introducirse la estabilidad de relaciones humanas y, finalmente, la agricultura
y la tecnología de los minerales. Solo entonces se desplegó algo
fundamental:
la división del trabajo. Rousseau funda luego el derecho de propiedad a la
tierra en el continuo trabajo sobre ella. De este modo, el trabajo es la forma
de perfectibilidad humana que produce la desigualdad social. Como en los viejos
relatos bíblicos, el trabajo es así una condena y una maldición para el hombre.
Su Biografía: (Ginebra, 28 de junio de 1712
- Erménonville, 2 de julio de 1778)
Filósofo, literato y pedagogo suizo. A principios del siglo XVIII nace
Jean-Jacques Rousseau; justo cuando comienza el tan conocido Siglo de las Luces.
Si bien la mayoría de los intelectuales de la época asumieron enteramente los
presupuestos filosóficos de la Ilustración, Rousseau, que incluso llegará a
colaborar con la Enciclopedia, años despues cortará sus colaboraciones e incluso
su relación con algunos de los ilustrados.
Su padre, Isaac Rousseau, de profesión relojero, se encargó de su primera
instrucción. Ya de niño, se interesó por la literatura, leyendo toda clase de
libros, incluido Plutarco.
A raíz de una disputa, tras la cual quedó herido un adversario, Isaac Rousseau
tiene que huir de Ginebra, dejando a su hijo en manos de unos familiares. Pero
las dificultades económicas de estos hacen que Rousseau abandone los estudios
primarios, que cursaba junto a su primo, y se traslade de nuevo a Ginebra, donde
comienza a trabajar como aprendiz de grabador en un taller. No satisfecho con su
empleo, decide huir y se traslada a Saboya. Allí, mediante la ayuda de un
párroco, conoce a Madame Warens que lo envía al Instituto de Catecúmenos en
Turín, donde es bautizado como católico. Después de algunos meses en esa ciudad,
vuelve junto a Madame Warens, con la que pasaría 11 años de su vida.
En 1740, se dirige a Lyon en calidad de preceptor y luego a París. En esta
ciudad, se relaciona por vez primera con los enciclopedistas; entre otros,
conocería a Diderot y Condillac. Aparte de algunos trabajos hechos en el terreno
musical y de algunas comedias, colabora en la Enciclopedia redactando artículos
sobre música. En esta época, trabaja también como secretario de algunas familias
nobles.
A raíz de las relaciones que mantiene con Teresa Levasseur le nacerán cinco
hijos, que irá abandonando en el hospicio.
En 1749, la Academia de Dijon convocó un concurso sobre el tema «si el
restablecimiento de las ciencias y las artes ha contribuido a la depuración de
las costumbres», y lo gana con un «Discurso» en el que responde negativamente.
Su respuesta provoca confusiones y asombros y Rousseau empieza a ser un hombre
polémico en la sociedad en que vive.
En 1753, también la Academia de Dijon, propone otro tema: «Cuál es el origen de
la desigualdad de los hombres y si lo autoriza la ley natural». Rousseau
responde con un «Discurso» en el que explica y desarrolla las ideas del primero.
Por razones no muy claras, seguramente por diferencias de orden intelectual,
corta sus relaciones con los enciclopedistas. Vive en esta época en casa de unos
amigos en l'Ermitage y, producto de esta estancia, son sus obras más
importantes: «La nueva Eloísa», «El contrato social» y «Emilio».
«La nueva Eloísa» se publica en 1761 con bastante éxito. En 1763, se publican el
«Contrato social» y «Emilio», obra que el Parlamento de París condenará,
ordenándose el arresto del autor Rousseau consigue escapar. Se refugia en
Suiza, pero las dificultades que se presentan le obligan a trasladarse a
Inglaterra, donde, aceptando una invitación de Hume, residirá en su casa durante
algún tiempo. Sus manías persecutorias, debidas a su carácter huraño e irritable,
le hacen desconfiar de Hume y decide, a pesar del riesgo que ello supone, volver
a Francia. Allí reanudará sus relaciones con Teresa y, en 1770, regresa a París.
Poco después, se traslada a Erménonville, donde vive gracias a la hospitalidad
de un admirador, y en ese mismo lugar morirá.
Su vida la conocemos por medio de dos obras autobiográficas, las «Confesiones» y
las «Divagaciones de un paseante solitario».
Con Rousseau puede decirse que empieza el Romanticismo. «La Nueva Eloísa» se
opone al pesimismo y escepticismo que, en general, en toda la literatura de su
época es preponderante. El «Emilio o de la educación» es quizás su obra más
importante. Carece casi totalmente de elementos novelescos y su fin es el de
exponer los criteros educativos del autor. Fustiga enérgicamente la educación
que una sociedad con intereses y clases imparte, esclavizando intelectualmente
al individuo y cortando progresivamente el desarrollo natural de este. La
educación natural de Rousseau se basa en que en el niño existe un principio
innato, «principio activo», el cual, por medio de la experiencia («educación de
las cosas»), se vaya formando de manera gradual, conforme a sus propios
intereses.
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