Biografía de DAVID HUME, Ideas y pensamiento

BIOGRAFÍA Y SU FILOSOFÍA PRACTICA

>Inicio >Historia Moderna >La  Ilustración >Hombres de la Ilustración

DAVID HUME Biografia y su Filosofia

 

 

 

 

Revolución Industrial La  Ilustración Revoluciones Burguesas Nace La Clase Obrera El Liberalismo Thomas Hobbes

Grandes Pensadores de la Historia Ideas Politicas y Economicas Grandes Pensadores de la Historia Ideas Politicas y Economicas Grandes Pensadores de la Historia Ideas Politicas y Economicas Grandes Pensadores de la Historia Ideas Politicas y Economicas Grandes Pensadores de la Historia Ideas Politicas y Economicas Grandes Pensadores de la Historia Ideas Politicas y Economicas
René Descartes
(1596-1650)
Voltaire
(1694-1778)
Montesquieu
(1689-1775)
Rousseau
(1712-1778)
Locke
(1632-1704)
Hume
(1711-1776)
           

Hume se refugia en la idea más querida por la Ilustración: lo normativo es lo más común, lo que con máxima  generalidad se considera saludable y sano. 

El Mundo Exterior y la Imaginación: Hume opina que la creencia en la existencia de los cuerpos supuesto con el que funcionamos. Las causas que icen esta creencia es lo que él desea investigar. Que causas no son las impresiones sensibles resulta obvio.

George Berkeley (Kilkenny, Irlanda - Oxford 1753): Filosofo y obispo anglicano irlandés. Negó la realidad las sustancias materiales, sosteniendo que el ser de material se reduce a ser percibido, y que solo existen realmente los espíritus y Dios, que es el que produce ellos el sueño coherente de un mundo corpóreo Su obra fundamental es el Tratado sobre los principios del conocimiento mano (1710).

Pues la creencia en la existencia de los cuerpos supone la existencia continua, que excede el tiempo en que tenemos impresiones de ellos. Si vemos una mesa, no creemos como el obispo Berkeley, un filósofo ligeramente anterior a Hume, que su ser es ser percibida, y que deja de existir cuando la dejamos de percibir. Lo que creemos es que existe incluso cuando no la percibimos. Pero esta creencia no podemos fundarla en las impresiones que tenemos de ella, pues creemos que también existe cuando no tenemos impresiones. 

Nuestras impresiones tienen una existencia discontinua en nuestra mente. Pero creemos que los cuerpos tienen una existencia continua. ¿Cómo pasamos de lo primero a lo segundo? Hume cree que no mediante una deducción lógica, pues la idea de discontinuidad es lógicamente distinta de la idea de continuidad. Ninguna discontinuidad  puede dar como resultado la continuidad. Será entonces otra capacidad humana la que esté implicada aquí. Esta capacidad no es el hábito, ni la razón lógica, sino la imaginación. 

La identidad personal y la memoria: Entre nuestras impresiones no está la de un yo único a lo largo de toda nuestra vida. Nuestras percepciones nos dan noticia de colores, de sonidos, de impenetrabilidad de solidez, de extensión, de movimiento. Entre estas percepciones nunca están las impresiones de mi yo. Ni siquiera podemos pensar que este yo es una proyección de la imaginación sobre la base de cambios continuos, graduales y constantes.

A veces, nuestras impresiones cambian de forma desordenada, discontinua,  inconstante. Pero sobre todo, nunca tenemos una impresión del yo, y por tanto, no podemos tener una idea de sus cambios. Y, sin embargo, hablamos con plena legitimidad de nosotros mismos y decimos yo con plenas garantías. Reflexivamente juego ya con el supuesto de que las representaciones son mis representaciones. Ese mis no aparece en ninguna impresión concreta, pero las reúne todas como formando un conjunto. ¿En qué se basa esta atribución de pertenencia de las impresiones a un yo, como

Las impresiones e ideas de Hume

Según Hume, en el hombre existen dos facultades básicas: la percepción inmediata y la reflexión. La primera nos da impresiones diferentes, mientras que la segunda está en condiciones de diferenciar lo distinto que se nos da en aquellas impresiones. Además, la reflexión nos permite distinguir entre la forma en que se nos dan las impresiones y la forma en que se nos dan las reflexiones. 

Las percepciones inmediatas se dan con mucha fuerza y vivacidad, y pueden serias sensaciones (impresiones de los sentidos), las emociones y las pasiones. Las percepciones reflexionadas, por el contrario, se nos presentan con más suavidad. A las primeras Hume las llama impresiones, y a las segundas, ideas.

La relación de causa y efecto: Al decir que «El sol saldrá mañana» no se tiene la impresión del «sol» ni de la «mañana», y sí de que el sol salió ayer, y antes de ayer, y la semana pasada. Sin embargo, aunque no se tiene la impresión dada, la frase tiene significado, aunque es posible que el sol no salga mañana. 

El significado de la frase se fundamenta en que establecemos una conexión entre el hecho pasado y presente de que ha salido el sol y el hecho que anticipamos, a saber, que saldrá mañana.

Esta conexión que lanza el pasado sobre el futuro es la experiencia. Esta no es una impresión ni una reflexión. Es algo distinto: se trata de afirmar una cosa porque es constante. El significado de la frase «El sol saldrá mañana» procede de la constancia de que hasta ahora ha salido todos los días. 

Lo mismo sucede con la relación de causa y efecto. En una partida de billar, cuando se dice que «la bola roja es causa del efecto de movimiento que vemos en la bola azul», esta frase, que es una idea compleja, tiene significado. Al analizar sus ideas simples se ve que todas se corresponden con impresiones simples, excepto las palabras causa y efecto. Estas palabras son ideas aparentemente simples, pero de hecho son muy complejas. Su significado encierra que la bola roja se mueve antes que la bola azul, que en un momento hay contigüidad de tiempo y lugar con la bola azul y, finalmente, que siempre que la bola roja se mueva y choque con la azul, esta se moverá. Así que en la palabra causa se dan tas ideas simples de prioridad, de contigüidad y de conexión constante.

Su Biografía: (Edimburgo, 1711 - ibí., 1776)

Filósofo empirista inglés. Desde niño, mostró tener un talento por encima de los demás estudiantes de su edad y a los 12 años ingresa en la Universidad de su ciudad natal. Al cabo de dos o tres años dejó la carrera para estudiar Leyes y Comercio, que más tarde también abandonó para dedicarse definitivamente al estudio de la Filosofía en el Colegio de los jesuitas de La Fleche (Francia).

En 1747 entró al servicio del general James Siclair como abogado y juez. En 1752 es nombrado bibliotecario del Colegio de Abogados de Edimburgo. Fue miembro de la Embajada británica de París en 1765 y prestó servicios como subsecretario de Estado en 1767.

Gracias a su «History of England» (1754-1762), que tuvo en su tiempo gran aceptación, goza aún Hume de prestigio como historiador. Sin embargo, es más conocida e importante su faceta de filósofo, cuya teoría ha derivado en lo que hoy llamamos «humismo». Hume pretende ser el filósofo de la naturaleza humana, que se caracteriza fundamentalmente por la tendencia a formar hábitos; el aspecto cognitivo es, por tanto, menos importante que el práctico. No hay ningún conocimiento seguro si no se da en el marco de las percepciones reales, que son las que proporcionan las ideas y en general todo el raciocinio.

Sostiene Hume que el conocimiento humano es incapaz de avanzar si no es por medio de la experiencia; también las normas morales tienen como base la experiencia; la justicia, la religión, cualquier tipo de normas de conducta éticas o estéticas responden a un sentimiento de utilidad, modificándose según el tipo de sociedad y época en que se den.

«A treatise of human nature» («Tratado de la naturaleza humana») aparece en 1739-1940, primera obra sobre filosofía de Hume, en la que expone los principios fundamentales de la escuela empírica. Su siguiente libro se titula «Essays, moral and political», en dos volúmenes; fue escrito en el año 1471 y reeditado en 1748 con el título de «Essays, moral, political and literary» («Ensayos morales, políticos y literarios»). A continuación publicó dos obras filosóficas: «An inquiry Concerning Human Understanding» («Investigacion sobre el conocimiento humano») (1748) y «An inquiry concerning the Principles of Moral» («Investigaciones sobre los principios de moral») en 1751. Otros trabajos forman un volumen de ensayos: «Political discourses» (1751), «Four dissertations» («Cuatro disertaciones») (1757) y una publicación póstuma: «Dialogues concerning natural religión» («Diálogos sobre religión natural).

Con Hume, el empirismo llega a la más radical de sus manifestaciones; en contra absolutamente de las tendencias racionalistas de su tiempo, y, en ese sentido, a pesar de las diferencias existentes, puede considerársele como continuador de Berkeley; sin embargo, el sistema profundamente escéptico de Hume, llevado a sus últimas consecuencias, puede ser incluso negativo para el desarrollo de la ciencia. Niega cualquier tipo de conocimiento racional en sí mismo y toda impresión que podamos recibir en ese sentido debe considerarse como absolutamente errónea.

En cuanto a su atomismo asociacionista, Hume afirma que nuestra vida psíquica es una continua consecución de impresiones e ideas, de las que no podemos nunca afirmar su veracidad e inmutabilidad. Para él la relación entre causa y efecto no responde más que a una asociación: la de semejanza y la de contigüidad en espacio y en tiempo.

Científicos Argentinos Médicos Argentinos Nobeles Argentinos Grandes Filósofos

 

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

Sonico Meneame

Si te gusta esta página, votá!

(+) Tips o Sugerencias Sedna

 Autor del Diseño, Mantenimiento y Armado Usando Las Fuentes Consultadas