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Nacido
en Londres en 1825, Huxley estaba destinado a ser uno de los más grandes hombres
del siglo XIX. Estudió medicina y, después de graduarse en el Charing Cross
Hospital, se incorporó a la Marina Real. En 1846 se nombró a Huxley cirujano
ayudante, a bordo del buque real Rattlesnake.
Su barco fue destinado a recorrer la zona de
Australia y los mares próximos. Esto dio a Huxley una gran oportunidad para
estudiar la vida animal, y fue el punto de partida de sus estudios biológicos.
El viaje duró cuatro años, durante los cuales recogió mucha información acerca
de la vida de los animales acuáticos del plancton. Publicó un importante trabajo
sobre la estructura y clasificación de los celenterados (las medusas y sus
afines), de los que demostró claramente cómo estaban constituidos por dos capas
básicas.
Después del viaje, continuó publicando el material
recogido, en el que había noticias sobre las ascidias y los pterópodos
(mariposas del mar). A la vuelta del viaje del Rattlesnake, Huxley fue
nombrado miembro de la Royal Society, en reconocimiento de sus trabajos
científicos. En 1854, se le nombró catedrático de historia natural en la Escuela
Real de Minas, y, más adelante, naturalista de la Geological Survey.
Aunque continuó publicando artículos sobre los celenterados y otros
invertebrados, fue interesándose cada vez más por los vertebrados.
Los peces y reptiles fósiles fueron el tema de una
serie de publicaciones hechas a fines de 1850, y, en 1858, Huxley pronunció
varias conferencias sobre los orígenes del cráneo de los vertebrados. Durante
algún tiempo, Huxley y sus contemporáneos habían sostenido discusiones acerca de
la posibilidad de que las especies animales hubiesen evolucionado unas a partir
de otras. Hasta entonces no se habían expuesto teorías satisfactorias, pero en
1859 apareció El origen de las especies, de Darwin. Huxley comprendió en seguida
su importancia, ya que la teoría de la selección natural proporcionaba “las
hipótesis de trabajo que buscamos”. Durante el resto de su vida, Huxley se
esforzó en colaborar para que la teoría de Darwin fuese reconocida por completo.
Naturalmente, tropezó con la oposición de la Iglesia y de muchos no científicos,
que creían al hombre un ser único.
En 1863, publicó El lugar del hombre en la
naturaleza, en el que comparaba al hombre y a los grandes simios.
Demostró claramente las analogías existentes entre ellos, refiriéndolas entonces a los
restos del hombre de Neanderthal, que habían sido encontrados pocos
años antes. La importancia de los fósiles para la nueva teoría de la
evolución fue inspiración de muchas publicaciones sobre los mismos, durante el
año 1860. También escribió Huxley una serie de libros de carácter didáctico,
durante este período.
Hacia 1870, estuvo demasiado ocupado en otros
asuntos, y no pudo seguir realizando verdadera investigación. Estuvo siempre
interesado por la educación, campo en el que obtuvo varios nombramientos. Abrió
caminos en la enseñanza de la biología, y su método de selección, conocido con
la denominación de “clave zoológica”, se sigue usando todavía hoy. Muchos de sus
escritos se encuentran recogidos bajo el título Ciencia y educación, que
apareció en 1899. Fue, durante algún tiempo, secretario de la Royal Society, y
también formó parte de varias comisiones que investigaban problemas científicos
y educacionales. Se retiro de estas actividades en 1885, y empleó los últimos
años de su vida en escribir ensayos sobre filosofía, biología y otras
disciplina.
Fuente Consultada: Revista Tecnirama - El
Árbol de la Sabiduría - Grandes Biografías
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