El marxismo:
Si el
liberalismo había removido las bases del mundo medieval que agonizó durante la
«Edad Moderna», el nacimiento del marxismo va a sacudir hasta sus más profundas
raíces el pensamiento del siglo XIX. Como dicen Marx y Engels en sus primeras
palabras del Manifiesto Comunista: «Un fantasma recorre
Europa, el fantasma del comunismo». Nada mejor que esa frase para
comprender lo que significó el marxismo en su época.
El pensamiento de Marx y Engels comprende tres aspectos fundamentales que no
pueden ser singularizados sin incurrir en el peligro de empobrecerlos
notablemente. A pesar de la simplificación que esto conlleva, estudiaremos el
marxismo a partir de estos tres aspectos: el análisis del pasado (materialismo
histórico), la crítica del presente (estudio económico realizado básicamente en
la obra El capital) y el proyecto de futuro (alternativa política marxista)
a)El
análisis del pasado: el materialismo histórico. Para Marx, el motor que hace
evolucionar la historia es la lucha de clases. Toda la historia ha sido una
lucha permanente entre las clases opresoras y las oprimidas. De este modo, la
historia de la Humanidad ha sido la sucesión de diferentes modos de producción,
que se caracterizan por la naturaleza de las relaciones de producción existentes
(entre amos y esclavos, señores y siervos, patronos y obreros...)
A lo
largo de la historia se han sucedido tres grandes modos de producción:
esclavismo,
feudalismo y
capitalismo. El paso de un sistema al otro tiene lugar
cuando las contradicciones y los antagonismos de clase en el seno de un modo de
producción acaban destruyéndolo.
Entonces se configura una nueva clase dominante que controla los medios de
producción y el aparato del Estado.
El
capitalismo no es para Marx el punto de llegada de la evolución humana, sino una
fase más que es preciso superar para llegar a un nuevo modo de producción, el
socialismo, en el que no existirán desigualdades sociales ni económicas.
b)La
crítica del presente: el análisis económico del capitalismo. La necesidad de
analizar el presente, es decir, el modo de producción capitalista, movió a Marx
a realizar una crítica de la economía política. Esta labor la llevó a cabo,
fundamentalmente, en su obra magna: El
capital. Según él, el elemento clave de la explotación capitalista es la
plusvalía, que consiste en la apropiación por parte del capitalista de una parte
de las ganancias que producen los obreros. Así, durante la jornada laboral, el
obrero trabaja primero para producir las mercancías que equivalen a su salario.
Pero después continúa trabajando, y este trabajo no pagado, constituye la
plusvalía, única fuente de beneficio de los capitalistas.
La colaboración entre Marx y Engels: Marx
y Engels revisan unas pruebas de imprenta. La
amistad y la colaboración entre Karl Marx y Friednich Engels se inició en la
década de 1840, en la que los dos formaban parte
de la Liga de los Comunistas, para la que escribieron conjuntamente el
Manifiesto Comunista (1848). Marx (1818-1883) nació en Alemania en el seno de
una familia de la pequeña burguesía. Durante su juventud se movió en los
ambientes universitarios alemanes y se doctoró en filosofía. La procedencia de
Engels (1820-1895) era muy diferente: de origen alemán, era hijo de un rico
fabricante de tejidos establecido en Manchester. Fue él quien aportó sus
conocimientos sobre la economía política clásica y sobre las condiciones de vida
de los obreros en Gran Bretaña.
c) El proyecto de
futuro: la sociedad comunista. Para poner fin a la explotación del
hombre por el hombre, Marx proclamó la necesidad de que el proletariado,
mediante la revolución, conquistase el poder político y económico y crease un
nuevo Estado obrero al servicio de los trabajadores. Esto daría lugar a un nuevo
modo de producción (socialismo), en el que no existiría propiedad privada, ya
que la primera misión de la revolución sería la socialización de la propiedad,
que pasaría al Estado. Ahora bien, el socialismo era para Marx tan sólo una
etapa intermedia, ya que la desaparición de las diferencias sociales supondría
la disolución de las clases sociales. Y como no habría clases, el Estado sería
innecesario, porque el Estado es la expresión de la dominación de una clase
sobre otra. Poco a poco éste se iría autodisolviendo para dar paso a la sociedad
comunista, es decir, igualitaria, sin clases y sin Estado.
LA LUCHA DE CLASES:
La historia de todas las sociedades
hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases. Hombres libres y
esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una
palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha
constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre
con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las
clases en pugna.
En las anteriores épocas
históricas encontramos casi por todas partes una completa diferenciación de la
sociedad en diversos estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones
sociales. En la antigua Roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y
esclavos; en la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y
siervos, y además, en casi todas estas clases encontramos, a su vez, gradaciones
especiales.
La moderna sociedad burguesa, que
ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las
contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas
condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas.
Nuestra época, la época de la
burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones
de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más en dos grandes bandos
hostiles, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el
proletariado.
MARX, K., y ENGELS, F.: El
Manifiesto del Partido Comunista. 1848.
Algunos Pensamientos de Marx:
Desde
el derecho positivo, hasta las más excelsas muestras del arte, la música
pintura, la arquitectura no son para Marx más que una cubierta engañosa que
encubre un modo de producción, y todas esas formas exteriores no hacen más que
engañar, justificar e intentar perpetuar un sistema económico.(capitalismo)
La
cultura es en la mayoría de los hombres el adiestramiento que los convierte en
máquinas y el derecho no es más que la voluntad de la clase burguesa
erigida en ley.
La
religión es el «opio de los pueblos», ese conjunto de creencias falsas impuestas
en la mente de los oprimidos para que no cuestionen nada, para que acepten
mansamente su situación y esperen una recompensa en el cielo.
Para
Marx el Estado es el órgano mediante el cual una clase social dominante impone,
mediante el monopolio de la fuerza su voluntad a otra clase. Mientras existan
clases sociales se necesitará del Estado para que una clase someta a la otra. El
Estado es para Marx como la Junta directiva de la burguesía, el órgano donde,
siendo competidores entre sí, acuerdan las bases para la supervivencia y
beneficio de su clase.