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La Ilustración surge y se difunde bajo una consigna que reúne a todos los grandes pensadores europeos. Se abandona el orden basado en Dios y se instaura un orden basado en el hombre.

¿Qué es la Ilustración?

La Ilustración no es un suceso concreto, sino un movimiento histórico, también llamado «las luces» o «Iluminismo». Con él se hace famosa la expresión latina sopere cude!, «atrévete a saber»; el hombre se invita a sí mismo a «saber», a «conocer» y. así, se pretende conseguir una expansión del conocimiento semejante a la luz cuando brilla libremente y destruye las zonas de tinieblas, es decir, de ignorancia. Se abre así una época histórica.

Previamente a la Ilustración se había empleado muchas veces la metáfora de la luz, pero en estas tradiciones anteriores la fuente de donde emergía la luz era Dios o la divinidad. Si el hombre, mediante su esfuerzo y su fe, alcanzaba a liberarse de las cadenas de sus deseos, de todo lo que le unía a la tierra y al mundo de las cosas, entonces, en el último rincón de su alma, podía recibir la luz que le llegaba desde el espíritu de Dios. Esta metáfora era tan platónica como cristiana y así acompañó a toda la historia de Occidente.

En contraste con esta tradición, los ilustrados del siglo XVIII querían decir otra cosa. La luz que recibía el hombre no procedía de una divinidad, sino del propio trabajo y esfuerzo del hombre. Era el propio hombre el que proyectaba luz a su alrededor, con su trabajo, con su esfuerzo constante, con la mejora permanente de su atención, de su mirada, de su crítica. En el fondo se trataba de una fe del hombre en sí mismo, como si el hombre hubiera tenido que creer en Dios mientras se hacía mayor de edad, y, una vez maduro, tuviera que emprender su por sí mismo.

Fe en el ser humano

La fe en el ser humano no fue un acto caprichoso o infundado. Tenía sólidos puntos de apoyo. En los últimos siglos, desde que hacía 1525 estallaran las guerras civiles religiosas y Europa se desangrara en el vano intento de reconstruir una sociedad desde la autoridad de la religiòn se había avanzado mucho. La humanidad había visto que religión era motivo de separación y de guerra y por eso buscó otros campos donde se pudiera cooperar sin violencia. Así, los mejores espíritus se entregaron al de la ciencia, al principio de una forma bastante condescendiente con la vieja teología y luego, ya en el empirismo, de una forma solo dependiente de las propias capacidades humanas.

La Revolución y la emigración

Con la Revolución se quería demostrar que toda persona podía intervenir en los asuntos públicos, votar a sus representantes, debatir en asamblea sus problemas Puesto que la naturaleza humana era común, nadie podía apelar a su origen noble, ni a la herencia familiar como privilegios. Si todos eran hijos de sus obras, la procedencia familiar era, teóricamente, un prejuicio irracional y un atentado contra la igualdad humana.

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Voitaire almorzando con los filósofos Abate Maney, Diderot, DAlembert, Condorcet y Adan La Harde.
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rabado de Aubert. Paris Biblioteca Nacional

Los puritanos escoceses, alemanes, holandeses o franceses, que habían formado sectas, casii siempre perdedoras en las grandes luchas religiosas del siglo XVII, solo conocieron una vía de expansión y de libertad: la emigración a América. Allí crearon comunidades basadas en el trabajo libre, en la explotación racional de los recursos, en la igualdad de creencias religiosas, en la homogeneidad de riqueza y de estatuto social.

Estas comunidades funcionaron con plena igualdad, y en cada uno de los pequeños territorios formaron asambleas parlamentarias donde se elegían a sus cargos. La vida democrática de las pequeñas comunidades religiosas se transformó en vida democrática en el orden político. Ninguna de estas pequeñas comunidades americanas imaginó jamás conceder sus propios derechos a todo el género humano. Los derechos de que disfrutaban eran exclusivos de ellas. De hecho, tenían plena conciencia de su condición de elegidos de Dios y veían con naturalidad fenómenos como la esclavitud o la desigualdad fuera de su comunidad.

Separación de la corona británica

Cuando hacia 1768, un siglo más tarde de sus principales asentamientos, el Parlamento de Londres comenzó a tomar medidas económicas contra ellos, comprendieron que la cámara londinense no era superior a su propio Parlamento y exigieron al rey que se mantuviera neutral entre los Parlamentos, puesto que el soberano lo era de todos por igual. El rey prefirió dar la razón al Parlamento de Londres y entonces los Parlamentos de las colonias americanas consideraron roto el juramento de fidelidad al monarca.

Tras la separación de la corona británica, la vida social de las colonias americanas siguió exactamente igual. Cierto que ahora las colonias americanas se representaban soberanas y libres, y en este sentido cumplían la consigna de la Ilustración: no depender de nadie, superar la minoría de edad. Tenían resuelto el problema social, en la medida en que eran comunidades muy recientes y bastante igualitarias por aquel entonces. AHi los principios de libertad igualdad y fraternidad significaban mucho, entre otras cosas porque la unidad religiosa era muy fuerte. Pero la democracia interna de estas comunidades guardaba mucho del espíritu restrictivo de las sectas de origen.

La importancia de Newton y Locke para la Ilustración

A finales del siglo XVII ya estaba claro que la ciencia de Newton era una construcción estable, aceptada por todos, y Locke había mostrado que la filosofía era fruto de las operaciones del espíritu humano, elaborando las impresiones mis sencillas en complejos sistemas de ideas.

Estas dos grandes construcciones, una científica y otra filosófica, habían ganado suficiente aceptación en toda Europa como para convencer a los mejores hombres de que aquel era el camino para ordenar el mundo. En estas dos grandes hazañas el hombre de primeros del siglo XVIII encontró el punto de apoyo para creer en si mismo. Estas fueron las palancas de la nueva fe. Ambas empresas trazaban el camino a seguir.

La ciencia de Newton mostraba que era posible extender el conocimiento del mundo. La filosofía de Locke mostraba que esta expansión era posible desde las únicas fuerzas humanas. El conocimiento del mundo se basaba en el autoconocimiento del hombre. El hombre, por fin, estaba solo y era responsable de sus obras. Conociendo sus capacidades, podría usarlas de forma responsable, sin llevarlas mis allá de sus límites. El hombre producía el orden desde sí mismo.

El origen del poder
Ningún hombre ha recibido de la naturaleza el derecho de mandar sobre los otros. La libertad es un regalo del cielo y cada individuo de la misma especie tiene el derecho de disfrutarla de la misma forma que disfruta de su razón. Si la naturaleza ha establecido alguna autoridad, es sólo la potestad paterna; pero incluso la potestad paterna tiene sus límites [...]. Cualquier otra autoridad tiene orígenes diferentes dentro de la naturaleza. Si lo examinamos bien, veremos que la autoridad proviene de una de estas dos fuentes: o la de la fuerza y la violencia de los que la ejercen, o del consentimiento de los que son gobernados mediante un contrato establecido o supuesto entre el pueblo y los que ejercen la autoridad.

DIDEROT, D.: Autoridad política. La Enciclopedia.

 

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