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Interesado por todas las ciencias
y las artes, Diderot concibió con D’Alembert la idea de publicar la
Enciclopedia, el primer gran diccionario hecho hasta ese momento.
La vuelta a Bacon
Diderot
(imagen) se fijó en Francis Bacon como inspirador de la filosofía que
necesitaba su época. Por ello, el mismo año que aparecía el III volumen de la
Enciclopedia, Diderot editaba su importante ensayo De la interpretación de lo
naturaleza, verdadero Discurso del método del siglo XVIII,
dirigido contra Descartes y también, relativamente, contra D`Alembert.
Pues allí se comenzaba diciendo que el mundo de las matemáticas podía ser muy
riguroso, muy exacto, muy preciso, pero que dejaba de valer con toda su
precisión y exactitud cuando se refería a las cosas que pasan en nuestra tierra.
Las matemáticas son como una especie de metafísica general. Nos hablan de un
mundo de abstracciones que no tiene nada que ver con el nuestro.
Era una especie
de juego que exigía no tener en cuenta lo que verdaderamente era el elemento de
nuestro mundo: los individuos reales. Estos solo se podían conocer por la
experiencia que tenemos de ellos. Por eso Diderot se
aventuraba a presumir que en menos de cien años no quedarían geómetras
en Europa. El futuro era de los filósofos
experimentales, de los filosofos
racionalistas, que pretendían deducirlo t de sus propios
axiomas abstractos. Esta era la gran revolución que deseaba impulsar Diderot en
ciencia.
Naturalmente, la filosofía experimental era
el verdadero campo de progreso inacabado
-que reclamaba el afán infinito del conocimiento humano. No solo porque, a!
recoger la experiencia directa de individuos, era un campo infinito en sí mismo.
También era el más útil, dado que solo lo concreto puede
ser útil. Por último, porque a naturaleza aspira siempre a agotarse en la
producción de todas las variaciones posibles de un prototipo o un modelo antes
de abandonarlo, conocer estas variaciones era la única manera de conocer el
modelo. Lo concreto así era anterior siempre a lo abstracto.
Excelencia de la
Filosofía Experimental (Por Didertot Tesis XX)
Hemos distinguido dos tipo de
filosofías: la experimental y la
racional. La una tiene lo
ojos vendados, avanza siempre a tientas, coge toda lo que le cae en las manos y
encuentra al final cosas preciosas. La otra recoge estas materias preciosas e
intenta hacer con ellas una antorcha. Pero esta pretendida antorcha te ha
servido hasta el presente menos que el tantear de su rival, como no podía ser de
otra manera. La experiencia multiplica sus movimientos al infinito; ella está en
acciòn sin cesar, busca fenómenos todo el tiempo que ¡a
razón emplea en buscar analogías. La filosofía experimental no sabe lo que le
ocurrirá ni lo que resultará de su trabajo, pero se ocupa sin descanso. Al
contrario, la filosofía racional sopesa las -posibilidades, juzga y
se detiene inmediatamente. Dice
con descaro: no puede descomponer la materia. La filosofía experimental la escucha
y se calla ante ella durante siglos enteros. Despues
de repente, muestra el prisma dice: la luz
se descompone
La Enciclopedia
En
1751 vio la luz la primera edición del primer volumen de la Enciclopedia, el
primer gran diccionario. Asì se expresaba con claridad la
seguridad de la época de que la humanidad había producido el suficiente saber
como para ordenarlo, distribuirlo masivamente y promover su uso por todos los
rincones de Europa. Con esta iniciativa, la vieja república de los hombres de
letras, los estrechos círculos de intelectuales, aspiraban a convertirse en guía
de la renovación y del progreso social. Se recogía así una cosecha que se venía
produciendo desde el Renacimiento.
Los
editores de la obra, los filósofos Diderot y D’Alembert, eran muy conscientes de
la continuidad histórica que se acumulaba ya a lo largo de dos siglos y que
ahora pasaba a ser su patrimonio. Pero no se propusieron únicamente transmitir
en libros el saber de otros libros. Al contrario: en las páginas de esta obra,
además de todas las palabras importantes para la cultura, las ciencias, as
artes, además de todos los saberes y ciencias, debían publicarse todas las
máquinas realizadas por el hombre, todos los inventos, las técnicas, los
artefactos.
Solo
los siete primeros volúmenes conformaban un diccionario normal, en el que
colaboraban los más importantes hombres de letras y ciencias, ofreciendo cada
uno el estado actual de una disciplina o de una temática. El resto de volúmenes
se dedicaban a grabados y dibujos de todos los útiles para promover actividades
económicas y productivas. Finalmente, la Enciclopedia no era un libro resumen de
otros libros, sino un legado de experiencias de todo tipo. El título completo
era Diccionario razonado de los
ciencias, de los artes y de los oficios.
La democratización de la filosofía
y de la ciencia
Diderot pensaba que la filosofía experimental, siempre pendiente de la
observación y de la experimentación con las cosas concretas, era el verdadero
campo para una ciencia democrática. Primero, porque no necesitaba el largo
aprendizaje matemático de la filosofía racionalista ni el dominio de sistemas
conceptuales complejos, por o que estaba al alcance de todos. Segundo, porque en
todo hombre existía esta curiosidad por trabajar lo concreto, por no perder de
vista lo que sucede en su campo de acción, sin abandonarse
a especulaciones. De este trato permanente
entre el hombre y las cosas concretas podía emerger lo
desconocido. Diderot creía sobre todo en el azar como
fuente de conocimiento, no en la previsión racional y ordenada.
Mientras que la filosofía tradicionalista
se esforzaba por evitar el error, Diderot no lo temía, pues si
era un error concreto, siempre llevaría consigo alguna consecuencia valiosa. Y
pensaba que el azar surgía más en este encuentro entre dos realidades
individuales, el hombre y la cosa, que en el encuentro
con la realidad a través de una teoría.
No se
trataba de ceder ante formas de ser perezosas y conservadoras, como las que
podía encarnar alguna pamela del
pueblo llano. En este ensayo de democratizar la filosofía no se
trataba de hacer popular la filosofía, sino de fortalecer esa forma de
actuar que hace al pueblo próximo a la filosofía. Era
preciso desarrollar el espíritu abierto, curioso, inquieto, (aliente, que es
capaz de aceptar el desorden relativo, que no se refugia en la tradición
por cobardía para hacer frente a lo nuevo. Si el desorden
que había producido la experiencia nueva era limitado, se
podían alterar las circunstancias, combinar entre sí algunas le ellas, aumentar
o disminuir algunos elementos aislados para reducirlo o controlarlo, con ~ que
siempre sería un desorden productivo de nuevos conocimientos. En cierto modo,
investigador debía imitar la naturaleza: producir cambios y alteraciones
experimentales ara conocer la forma de proceder de la naturaleza en sus propios
cambios y metamorfosis.
En
suma se debía investigar la naturaleza sin negarle su libertad de operación.
Lo que en el fondo reclamaba Diderot era un «mundo
fluido», donde no se gastaran energías en mantener lo que
ya se veía gastado. Este principio, que Diderot aplicaba mundo físico y
material, tenía también una clarisima aplicación al mundo
político y social. Supo predecir, como nadie, que Francia, y Europa entera,
vivía la víspera de una tremenda agitación cuyo resultado
era muy incierto.
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