Causas de la Expansión Colonial
Los Imperios Europeos

IMPERIALISMO EUROPEO CAUSAS Y CONSECUENCIAS

>Inicio >Historia Contemporánea >Imperialismo Europeo

Causas de la expansión colonial
Formación del imperio británico
Francia y otras potencias coloniales
El reparto de África

Organización de las Colonias en África
Consecuencias de la colonización
La Descolonización

 

 

 

 

Revolución Francesa Revolución Industrial La Ilustración Revoluciones Burguesas Nace La Clase Obrera

CAUSAS DE LA EXPANSIÓN COLONIAL 
Se pueden señalar como motores de la expansión la demografía, la economía, la política y, finalmente, aspectos culturales e ideológicos. 

a) El crecimiento de la población europea provoca en muchos países una fuerte presión demográfica, que no tiene otra salida que el intento de muchas familias de iniciar una nueva vida en otros continentes. 

Cuarenta millones de europeos abandonan sus patrias desde comienzos del siglo XIX hasta 1930, plazo que podría reducirse a 1850-1914; se trata de las migraciones más intensas de la historia. En los años 80 se alcanza la cifra de medio millón anual, en 1887 se llega a los ochocientos mil; es un proceso cada vez más acusado, en e! que incide el progreso del transporte —Leroy Beaulieu ha estudiado el papel decisivo que juegan

 los barcos de vapor— y fenómenos psicológicos de imitación; América se convierte en un señuelo, en una palabra prometedora de fortunas rápidas. En los puertos se señala la presencia de esta marea humana; las compañías transatlánticas hacen sus negocios con la afluencia de viajeros.

Este flujo migratorio fue estimulado también por los países de recepción, cuyas rutas estaban determinadas en gran parte por la identidad lingüística de las naciones de emigración e inmigración.

b) Los factores económicos han sido sobre valorados, pero no pueden subestimarse. En otros continentes encuentran Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, campos de inversión para sus capitales; construyen la red de ferrocarriles, modernizan las instalaciones de los puertos, efectúan préstamos a los gobiernos que carecen de fondos para iniciar el desarrollo; son los aspectos financieros de la expansión.

La crisis económica de 1873 y el cambio de Trend, con un descenso de los precios, incline a las potencias al proteccionismo, con lo que se suscita la necesidad de encontrar nuevos mercados que no estén protegidos por barreras aduaneras; expansión colonial y proteccionismo suelen aparecer juntos. La búsqueda de materias primas para la industria contribuye a la aparición de europeos en minas y plantaciones; Los belgas encuentran en el Congo enormes riquezas mineras, los franceses se abastecen de seda en el Extremo Oriente tras la ruina de su sericicultura a mediados de siglo, los ingleses buscan algodón egipcio, especialmente precioso durante el “hambre de algodón provocada por la Guerra de Secesión norteamericana, los holandeses hacen de Insulindia un imperio de industrias de extracción. 

c) Los factores políticos, de prestigio, son muy claros en la expansión francesa, inspirada por el deseo de olvidar la vergüenza de la derrota de 1870. Las preocupaciones estratégicas determinan las líneas marítimas del Imperio Británico y están siempre presentes en el reparto de Africa. Para España la derrota del 98 señaló el inicio de una mayor preocupación por Africa. 

La navegación a vapor exige disponer alrededor del mundo de depósitos de carbón donde puedan avituallarse las flotas. Política y estrategia se dan la mano; un imperio es una red de comunicaciones con múltiples bases de apoyo, cada conquista exige una conquista nueva; en ocasiones son los colonos los que reclaman la continuación de la actividad colonizadora: los de Nueva Zelanda presionan sobre Londres para la adquisición de las islas vecinas, los franceses de Argelia inducen a la conquista del Sur de Marruecos. 

d) Las razones ideológicas se aducen con frecuencia, evo cando la historia; Gran Bretaña habla de su misión civilizadora, Italia recuerda nostálgicamente el Imperio Romano, España, el Siglo de Oro. Los misioneros católicos y protestantes se Sienten llamados por la urgencia de la evangelización de los pueblos atrasados; escrito res e intelectuales hablan de la misión civilizadora de los blancos, que llevan a otros continentes su instrucción, su higiene, la mejora del nivel de vida, la matemática europea, el estilo de la arquitectura, la ingeniería y los hospitales europeos.

Los grupos de presión son numerosos: sociedades geográficas en Francia, Italia y España; sociedades misioneras, utilizadas por Leopoldo II en la exploración del Congo; asociaciones coloniales. Las resistencias también lo son: oposiciones locales, movimientos nacionalistas, quejas por los abusos coloniales, ascenso de los partidos socialistas que consideran la colonización un despojo. Pero la superioridad técnica y militar de las potencias acelera un proceso que parece irreversible.

 MODALIDADES DE LA COLONIZACIÓN

Tres fases pueden distinguirse en la formación de una colonia: conquista, organización y explotación económica. 

La conquista no resulta difícil para países dotados de notables adelantos militares, que penetran en territorios de pueblos sin armamento moderno ni organización. Al lado de las tropas europeas, y de tropas especiales (Legión Extranjera>, se utilizan cuerpos armados indígenas. El barco de vapor permite llevar tropas con relativa celeridad a cualquier punto del globo y remontar los ríos hasta el interior de los continentes Kitchener remonta el Nilo, Stanley desciende por el Congo; los progresos en la navegación fueron un instrumento valioso para el descubrimiento y la ocupación.

Algunas potencias tienen fuerza suficiente para afrontar la tarea de ocupación militar en todas las partes del mundo; ingleses, franceses y alemanes configuran un
Imperio pluricontinental. Otras potencias se limitan a acantonarse en un sector geográfico determinado: los portugueses y belgas en África ecuatorial, los italianos en Africa oriental, los rusos y japoneses en Extremo Oriente. 

La organización de la colonia ocupada plantea diver problemas administrativos. No pueden tomarse todas las decisiones desde las metrópolis, por lo que se acumulan resortes y poderes en los gobernadores, verdaderos procónsules. En algunos casos se resucita el sistema mercantilista de compañías privilegiadas: una sociedad privada se encarga de organizar la colonia y explotar sus recursos. Pero más frecuente es la implantación de la administración estatal con modalidades varias, como la asociación, que mantiene los cuadros administrativos indígenas —así se hizo en África negra—, y el protectorado, estatuto que en teoría respeta a las autoridades locales, cuya gestión se reduce a la política interior, mientras las autoridades coloniales se hacen cargo de la política exterior y el ejército.


Aunque el protectorado supone el respeto de la integridad del territorio ocupado, la diferencia entre colonia y protectorado en la realidad no difirió apenas; los franceses en Indochina establecieron una colonia, la Cochinchina, y dos protectorados,
Vietnnam y Camboya, sin que el estatuto de los indígenas fuera esencialmente diferente entre los habitantes de los tres territorios. En las colonias de población blanca se intentan formas nuevas de organización, como los dominios ingleses o la asimilación a departamentos por los franceses.

 La explotación es la primera preocupación de los colonizadores. Se produce siempre una asimilación aduanera, los productos entre la colonia y la metrópoli circulan libres de aranceles mientras tarifas proteccionistas mantienen alejados productos de otras naciones. Pero el “pacto colonial” no es una relación comercial entre iguales en un ámbito de preferencias mutuas. La colonia se encuentra en una situación de inferioridad. La extracción de productos es particularmente intensa cuando se organiza por medio de compañías privadas, como la Unión Minera del Alto Katanga en el Congo. 

La primera oleada colonizadora, que se inicia hacia 1876, tiene sus figuras en el inglés Disraeli, el francés Ferry y el rey belga Leopoldo II. Las primeras fricciones territoriales hacen ver la necesidad de una regulación internacional de la expansión colonial. La conferencia de Berlín de 1885 decide que sólo la ocupación efectiva y no únicamente la instalación en la costa, otorga derecho a la posesión de un territorio; esta decisión acelera la carrera colonizadora con la entrada de Alemania, Italia y países no europeos. En 1914 el 60% de las tierras emergidas y el 65% de la población mundial, la casi totalidad de África, Oceanía, Asia del Sur y Sudeste y Siberia, dependen de Europa.

Diferencias y colonialismos
La exploración de América, África y Asia por parte de Europa ayudó a conformar creencias y valores en los países que emprendían la ocupación de los territorios de lo que luego pasaría a convertirse en colonias. Los relatos de los viajeros, los mapas y los trabajos realizados por científicos buscaban hacer comprensibles para los europeos las nuevas realidades que aparecían ante sus ojos. Gran parte de esa producción no hacía más que resaltar la pretendida superioridad de la naturaleza, las costumbres, y la forma de organización social y política de las potencias coloniales sobre los territorios de ultramar. Por ejemplo, Buffon, uno de los naturalistas franceses más destacados del siglo XIX, sostenía que los animales del Nuevo Mundo eran más chicos y débiles; por lo tanto, en el Nuevo Mundo las especies eran imperfectas. En realidad, lo que demuestra el pensamiento de Buffon es la imposibilidad de estudiar las especies americanas tomando como modelo las especies europeas.

Justamente, en esa conciencia de superioridad residía la justificación de la conquista y ocupación de los territorios. Se sostenía que bajo la tutela de los países europeos, las poblaciones americanas, asiáticas o africanas alcanzarían la civilización (lo cual, desde luego, implicaba el desconocimiento o la desvalorización de toda otra civilización que no fuera la propia).

La descripción de los nuevos territorios como exóticos, vírgenes o salvajes, así como su asociación con imágenes de mujeres sensuales dispuestas a ser conquistadas, eran recursos literarios o gráficos destinados a estimular la ocupación. Del mismo modo que la posesión de territorios ultramarinos acrecentaba el poder de las potencias coloniales, el conocimiento de las tierras conquistadas y las imágenes y los textos que sobre ellas se produjeron también aumentaron, desde el punto de vista simbólico, el poder de las metrópolis.

Los mapas y las descripciones de los imperios
Para los imperios europeos, contar con mapas de sus colonias significaba una demostración de poder. En ellos aparecían los territorios que ya habían sido explorados o colonizados o aquellos que se pretendía ocupar. Si en un mapamundi se representaban las áreas del mundo que estaban bajo la dominación de un imperio, se podía visualizar en forma sintética la expansión colonial. La presentación de estos territorios como despoblados transmitía la imagen de que estaban vacíos y esperaban ser ocupados por la población europea, que podían ser divididos y explotados económicamente.

El Comercio Triangular

Mapa de la Expansión Colonial Europea Siglo XVII

 

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

Sonico Meneame

Si te gusta esta página, votá!

(+) Tips o Sugerencias Sedna

 Autor del Diseño, Mantenimiento y Armado Usando Las Fuentes Consultadas