La transformación económica, social y política que se produjeron en Inglaterra durante el siglo XVI, favorecieron su expansión colonial en el siglo XVII. Además había grupo de hombres dispuestos a migrar para colonizar nuevos territorios y comenzar una nueva vida. La reforma religiosa realizada por Enrique VIII había producido fuertes encuentros entre la corona y algunos sectores de la sociedad que se oponía a la religión anglicana y que preferían abandonar Inglaterra para practicar libremente su fe. Fue una solución para muchos perseguidos por
cuestiones religiosas en los primeros años del siglo XVII. Por otro lado hombres
de negocio organizaron compañías colonizadoras para la explotación de diversos
minerales y metales preciosos que creían que había. Por ejemplo las compañías de
Londres y la de Plymounth con objeto de extraer oro en esta tierras. Con estas medidas los colonos temieron que todas las libertades que habían disfrutado hasta el momento empezaban a venirse abajo de repente. También podía significar un revés importante para el comercio que los colonos desarrollaban. Viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos el parlamento británico decidió derogar la primera de las leyes, la de las Estampillas, pero al mismo tiempo intensificó la segunda, la de Alojamiento, enviando oficiales de aduanas a la ciudad de Boston para que recolectaran las cuotas. Los colonos no lo aceptaron y se negaron a obedecer a los ocupantes, por lo que éstos reaccionaron mandando soldados a Boston.
Los colonos no
cejaron en su empeño y en 1774 en Filadelfia organizaron un Congreso para
evaluar el estado de la situación. Decidieron desobedecer las nuevas leyes
británicas e intentar boicotear en lo posible el comercio, por lo que empezaron
a buscar armas para defenderse de las posibles represalias. La respuesta, por
supuesto, no se hizo esperar y el comienzo del conflicto se dio cuando en la
localidad de Lexington fuerzas británicas se enfrentaron a unos setenta colonos.
Alguno de los dos bandos hizo fuego por lo que la guerra ya estaba servida.
Unos años después de
este hecho se organizó el segundo Congreso Continental, también en Filadelfia,
con la intención de que hubiese un ejército y una marina controlados por una
persona representativa de los colonos, nada más y nada menos que George
Washington. Los siguientes pasos fueron el papel moneda y un principio de
relaciones con otras potencias extranjeras, hasta que Thomas Jefferson redactó
la llamada Declaración de independencia, en Virginia, que se aprobó en la fecha
más importante hoy para los estadounidenses, el 4 de julio del año 1776.
Líderes tan importantes como George
Washington, Benjamin Franklin y James Madison pretendieron modificar algunos de
los artículos de la Confederación, sin embargo fueron unos delegados los que
tuvieron la idea de redactar una nueva legislación que dio como resultado la
gran Constitución de los Estados Unidos de América que finalmente fue aceptada
en 1788 tras muchas reuniones. Con esta declaración se separaron los tres
poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial, totalmente independientes entre
sí, lo estados podían tomar decisiones propias, además se añadieron
posteriormente un total de diez enmiendas con la intención de no fortalecer en
demasía el poder central. Se quería sobre todo dejar clara la libertad
individual del hombre en cualquiera de los casos, y también otras como la
libertad de prensa, de religión, de expresión etc. Otras de las enmiendas ya
desarrollaban temas que en otros países europeos tardarían en llegar como el
derecho de la mujer a votar, así como abolir completamente la esclavitud. Este
texto constitucional ha quedado inamovible para la historia y se ha situado como
el gran símbolo norteamericano, envidia del resto de las naciones.Para
resistir las presiones de Inglaterra, los colonos hicieron alianzas con Francia
y España, y en 1783 Inglaterra tuvo que desistir y reconocer la Independencia de
Estados Unidos de América. |
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