Resumen Independencia de los EE.UU.

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george washintong

La transformación económica, social y política que se produjeron en Inglaterra durante el siglo XVI, favorecieron su expansión colonial en el siglo XVII. Además había grupo de hombres dispuestos a migrar para colonizar nuevos territorios y comenzar una nueva vida.

La reforma religiosa realizada por Enrique VIII había producido fuertes encuentros entre la corona y algunos sectores de la sociedad que se oponía a la religión anglicana y que preferían abandonar Inglaterra para practicar libremente su fe.

Fue una solución para muchos perseguidos por cuestiones religiosas en los primeros años del siglo XVII. Por otro lado hombres de negocio organizaron compañías colonizadoras para la explotación de diversos minerales y metales preciosos que creían que había. Por ejemplo las compañías de Londres y la de Plymounth con objeto de extraer oro en esta tierras.


Inglaterra instaló 13 colonias, siendo la primera la de Virginia, en honor a Isabel I, la "reina virgen".Esta eran pobres, no contaban con yacimientos de metales preciosos, ni con una población indígena densa y estable para mano de obra. Su población crecía lentamente y faltaban capitales para fomentar el crecimiento.

Después de la guerra de siete años entre Inglaterra contra Francia, la corona quiso que las colonias le ayudasen a pagar la enorme deuda militar de alrededor de 150 millones de libras esterlinas. Con este objetivo el parlamento inglés estableció una serie de impuestos sobre el cuero, el azúcar, el papel y el té, que se importaba desde América.

Con estas medidas los colonos temieron que todas las libertades que habían disfrutado hasta el momento empezaban a venirse abajo de repente. También podía significar un revés importante para el comercio que los colonos desarrollaban. Viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos el parlamento británico decidió derogar la primera de las leyes, la de las Estampillas, pero al mismo tiempo intensificó la segunda, la de Alojamiento, enviando oficiales de aduanas a la ciudad de Boston para que recolectaran las cuotas. Los colonos no lo aceptaron y se negaron a obedecer a los ocupantes, por lo que éstos reaccionaron mandando soldados a Boston.

Los habitantes de 96 ciudades protestaron, ya que el Parlamento no los representaba frente a la corona, y por lo tanto no podía decidir por ellos y formaron la liga de no importación, ideada por Frankiln.

La protesta general se acentúa cuando el Parlamento insular determina la clausura de la asamblea de Nueva York, que se niega a votar las cantidades necesarias para la manutención de las tropas británicas asentadas en las colonias. Se trataba de un acto sin precedentes, pues hasta entonces sólo los gobernadores, como representantes del rey, podían intervenir y clausurar las asambleas. En Virginia, la Asamblea vota un mensaje al rey, un memorial a la Cámara de los Lores y una queja a la Cámara de los Comunes.

Hasta ese momento, George Washington se había mantenido apartado de la sublevación. Como en ocasiones anteriores, cuando la Asamblea de Virginia tomó medidas en defensa de sus intereses ante la metrópoli, tampoco esta vez compareció a la sesión. Pero ya en 1769 manifiesta su apoyo al partido de los patriotas locales en una carta que escribe a un amigo: "En este momento en que nuestros señores Lores en Gran Bretaña no desean otra cosa sino la destrucción de las libertades americanas, parece absolutamente necesario hacer algo para detener el golpe y mantener la libertad que nos fue legada por nuestros antepasados (. . .). Creo que nadie debe tener escrúpulos o dudar un momento en tomar las armas en defensa de un bien tan grande: aunque las armas, necesito añadir, deban ser consideradas como el último recurso".

Poco después, Washington se adhiere al plan de boicot económico a Inglaterra con un ejemplo personal: en lugar de tabaco se pone a cultivar cereales, con lo que evita exportar el primer producto e importar el segundo, dejando también de pedir a Londres las demás mercaderías señaladas por el boicot.

Cuando en 1773 se aprobó la "Ley del Té", que beneficiaba a la Compañía Británica de las Indias Orientales, los americanos arrojaron al mar todas las cajas de té que llevaban tres barcos anclados en Boston. Éste fue el llamado "motín del té en Boston", y señala el primer acto de abierta rebeldía contra el Gobierno inglés.

Los colonos no cejaron en su empeño y en 1774 en Filadelfia organizaron un Congreso para evaluar el estado de la situación. Decidieron desobedecer las nuevas leyes británicas e intentar boicotear en lo posible el comercio, por lo que empezaron a buscar armas para defenderse de las posibles represalias. La respuesta, por supuesto, no se hizo esperar y el comienzo del conflicto se dio cuando en la localidad de Lexington fuerzas británicas se enfrentaron a unos setenta colonos. Alguno de los dos bandos hizo fuego por lo que la guerra ya estaba servida.

Inglaterra se obstinó que los colonos debían obedecer y estalló la guerra. Los colonos confiaron el mando a George Washington, y para pedir a Francia que interviniera mandaron a Franklin como embajador.

Unos años después de este hecho se organizó el segundo Congreso Continental, también en Filadelfia, con la intención de que hubiese un ejército y una marina controlados por una persona representativa de los colonos, nada más y nada menos que George Washington. Los siguientes pasos fueron el papel moneda y un principio de relaciones con otras potencias extranjeras, hasta que Thomas Jefferson redactó la llamada Declaración de independencia, en Virginia, que se aprobó en la fecha más importante hoy para los estadounidenses, el 4 de julio del año 1776.
El ejército de Washington carecía de todo, estaba desorganizado, sin armas, sin pólvora, sin ropas y sin provisiones. Solamente pudo adquirir una cosa con rapidez y voluntad: la disciplina. Pero carecía de los conocimientos tácticos de los bien organizados regimientos ingleses. Éstos, en cambio, no luchaban por su tierra y su moral era bastante baja.

En 1777 los americanos vencieron a los ingleses en la batalla de Saratoga. Entretanto había llegado un ejército francés, y España había mandado provisiones y armas procedentes de México y las Antillas.  En el año 1781 unos 8.000 soldados británicos fueron rodeados en Yorktown (Virginia) por la alianza franco norteamericana bajo las órdenes de Washington.

Los británicos pidieron la paz y en el tratado de París de 1783 se reconoció por fin la independencia de los Estados Unidos. Estaban cansados de lucha y de una guerra que no era popular, pues ambos pueblos eran demasiado afines y no existía odio real que justificara la matanza.

Aunque las trece colonias norteamericanas habían logrado su independencia como Estados Unidos de América, el temor a la concentración de poder y la preocupación por los intereses de cada una hicieron que hubiera escaso entusiasmo por establecer una nación unida con un gobierno central fuerte. Los Artículos de la Confederación, ratificados en 1781, contribuyeron muy poco a la creación de un fuerte gobierno central. Muy pronto surgió un movimiento a favor de una forma diferente de gobierno nacional. En el verano de 1787, cincuenta y cinco delegados asistieron a una convención en Filadelfia, autorizada por el Congreso de la Confederación. Los delegados a la convención —ricos, políticamente experimentados, cultos y de inclinación nacionalista— rechazaron la revisión y decidieron elaborar una nueva constitución.

La constitución propuesta creaba un gobierno central distinto y superior a los gobiernos de cada uno de los estados, que tenía el poder de gravar impuestos, crear un ejército nacional, regular el comercio exterior e interior y establecer una moneda nacional.

Líderes tan importantes como George Washington, Benjamin Franklin y James Madison pretendieron modificar algunos de los artículos de la Confederación, sin embargo fueron unos delegados los que tuvieron la idea de redactar una nueva legislación que dio como resultado la gran Constitución de los Estados Unidos de América que finalmente fue aceptada en 1788 tras muchas reuniones. Con esta declaración se separaron los tres poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial, totalmente independientes entre sí, lo estados podían tomar decisiones propias, además se añadieron posteriormente un total de diez enmiendas con la intención de no fortalecer en demasía el poder central.

Se quería sobre todo dejar clara la libertad individual del hombre en cualquiera de los casos, y también otras como la libertad de prensa, de religión, de expresión etc. Otras de las enmiendas ya desarrollaban temas que en otros países europeos tardarían en llegar como el derecho de la mujer a votar, así como abolir completamente la esclavitud. Este texto constitucional ha quedado inamovible para la historia y se ha situado como el gran símbolo norteamericano, envidia del resto de las naciones.Para resistir las presiones de Inglaterra, los colonos hicieron alianzas con Francia y España, y en 1783 Inglaterra tuvo que desistir y reconocer la Independencia de Estados Unidos de América.

Terminada la guerra Washington fue elegido dos veces presidente de la república federal. Los Estados Unidos fueron el primer país independiente de América. Su ejemplo repercutió en el resto de las colonias española y portuguesa, pero también en Europa, ya que estimuló los sucesos que debían desembocar en la Revolución Francesa que estalló a fines del siglo XVIII.

EL ILUSTRE HÉROE DE LA EMANCIPACIÓN DEL PAÍS:

Mas, el 19 de setiembre de 1796, Washington comunicó a la nación que había decidido abandonar definitivamente la política. Su discurso fue un llamado en pro de la unión nacional y contra los compromisos con el extranjero. A cierta altura decía: "La mejor regla de conducta para nosotros, en relación a las naciones extranjeras, es tener con ellas la menor conexión política posible.

"En cuanto a los compromisos ya asumidos, cumplámoslos con total buena fe. Y concluyamos ahí. Europa tiene una serie de intereses fundamentales que para nosotros nada significan, o significan muy poco."

La advertencia parecía inspirarse en las dificultades que el joven gobierno de los Estados Unidos enfrentaba en relación con Francia. Por los términos de la paz firmada en Versalles, los Estados Unidos se comprometían a defender las islas francesas de las Indias Occidentales en caso de ataque de fuerzas europeas. Por otro lado, estaría permitido a los franceses utilizar los puertos estadounidenses en época cíe guerra, para equipar navíos y traer su cargamento.

Sólo Francia gozaba de tal privilegio. Los representantes norteamericanos enviados a Francia, ante la gran necesidad de lograr el auxilio francés, firmaron.

Después de la victoria de la Revolución Francesa, muy bien recibida en el pueblo norteamericano mas no entre los federalistas, franceses e ingleses entraron en guerra. Inmediatamente, Francia abrió sus puertos de las Indias Occidentales al comercio de los EE. UU., mas, de acuerdo con lo tratado, llamó a los norteamericanos en su auxilio. Los políticos estadounidenses consideraban mala la situación, pues sabían que el país no estaba en condiciones de ayudar a nadie. Los puertos del país habían sido abiertos a los franceses, que traían a ellos los navíos británicos capturados. Y, naturalmente, Gran Bretaña reclamó.

El gobierno de los Estados Unidos quedó en situación difícil. ¿Cómo ignorar la gran deuda con Francia, que tanto los había ayudado en la lucha por la independencia? Además, ¿cómo sobrevivir económicamente sin el apoyo francés? Ante la situación, los británicos, basándose en el principio de eme el tratado franco-estadounidense iba a ser respetado, dieron instrucciones a sus barcos para que capturasen a todo navío norteamericano que se dirigiese a puertos franceses. La proclamación de neutralidad de George Washington irritó tanto a los franceses, que ellos mismos comenzaron a capturar navíos norteamericanos.

El episodio fue pasajero, pero el gobierno quedó en situación delicada, La crisis en las relaciones de los Estados Unidos con Francia se reavivaría durante el gobierno de John Adams, que sucedió a Washington en la presidencia, y éste, poco después de transferir el poder a Adams, en 1797, fue una vez más llamado a la acción. Le ofrecían el comando supremo del ejército para una eventual lucha con Francia. Washington aceptó, imponiendo algunas condiciones, entre ellas la de poder nombrar libremente a tres generales de división.

Entre tanto, la crisis fue una vez más superada diplomáticamente. No hubo guerra, y Washington retornó a sus tareas de plantador.

El 12 de diciembre de 1799 se resfrió y acabó contrayendo una pleuresía. Las sangrías, tratamiento de la época para la mayoría de las enfermedades, lo debilitaron a tal punto, que, dos días más tarde, dijo: "Siento que me voy, es mejor que no hagan nada más por mí. Prefiero irme tranquilo, ya no puedo durar mucho".

Más tarde, por la noche, todavía consiguió hablar al médico que lo asistía: "Doctor, demoro en morir, pero no siento miedo", le dijo entonces. Pocos minutos después los Estados Unidos perdían a su primer héroe, que pasaría a la Historia como un símbolo de la Independencia.

El argumento de la Independencia
 

Thomas JeffersonEl 2 de julio de 1776, el Segundo Congreso Continental adoptó una resolución por la que se declaraba la independencia de las colonias norteamericanas. Dos días después, los delegados aprobaron la Declaración de Independencia, la cual expuso las razones de su acción. Su autor principal fue Thomas Jefferson (imagen), quien básicamente replanteó la teoría de la revolución de John Locke.


La Declaración de Independencia
Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han conectado con otros, y asumir entre los poderes de la Tierra el estado particular e igual, al cual las leyes de la naturaleza y del Dios de la naturaleza le dan derecho, el debido respeto a las opiniones del género humano reclama que se declaren las causas que los empujan a la separación.

Defendemos estas verdades, evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales, que están dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Que, para asegurar estos derechos, los gobiernos se han establecido entre los hombres, y que sus justos poderes se derivan del consentimiento de los gobernados. Que cada vez que una determinada forma de gobierno se vuelva destructiva de tales fines, es privilegio de los pueblos cambiarla o aboliría, e instituir así un nuevo gobierno se asiente en tales principios y organice sus poderes en tal forma, pues a ellos parecerá más verosímil hacer efectivas su seguridad su felicidad.

La prudencia, en efecto, dictará que los gobiernos sólidamente establecidos no deben ser cambiados por causas fútiles o pasajeras; y, tal como toda experiencia ha demostrado que el género humano está más dispuesto a sufrir, mientra; males sean soportables, que recobrar el equilibrio aboliendo las formas a las que estén acostumbrados. Pero, cuando un gran cúmulo de abusos y usurpaciones, persiguiendo de manera invariable el mismo objetivo, revela el designio de reducirlo bajo el despotismo absoluto, es su derecho y su deber derrocar a ese gobierno, y proveer nuevos guardianes de su seguridad futura.

Tal sido el sufrimiento paciente de estas colonias; y tal es ahora la necesidad que los constriñe de alterar sus anteriores sistema de gobierno. La historia del actual rey de la Gran Bretaña es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, teniendo todas como objetivo directo el establecimiento de la tiranía absoluta sen estos estados.

Declaración de la Independencia de los Estados Unidos (1776)
En el párrafo que van a leer se recogen condensados los principios teóricos del liberalismo.

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados en la igualdad, y dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables entre los que se encuentran la vida, la libertad y el derecho a la felicidad. Que, para asegurar estos derechos, los hombres crean gobiernos que derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Que cualquier otra forma de gobierno que atente a estos fines puede el pueblo alterarla o aboliría para instituir un nuevo gobierno, que tenga su fundamento en tales principios y organice sus poderes de tal forma que parezca más seguro alcanzar mediante él la seguridad y la felicidad.

La prudencia, en verdad, enseña que los gobiernos largamente establecidos no pueden cambiarse por causas ligeras y transitorias, y de acuerdo con esto, la experiencia ha mostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir mientras los males sean sufribles que a hacerse justicia a sí misma mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, persiguiendo invariablemente el mismo objetivo, hace patente un designio de reducirla bajo e! despotismo más absoluto, es su derecho, es su deber, arrojar de sí tal gobierno y proporcionarse nuevas leyes para su seguridad futura. Tal ha sido el sufrimiento paciente de estas colonias; y tal es la necesidad que las obliga a alterar sus antiguos sistemas de gobierno.

1. Principio básico. Soberanía nacional, origen del poder en el pueblo: "Gobiernos que derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados". Los pueblos crean los gobiernos y
éstos tienen poder sólo en cuanto se apoyan en la aceptación de los gobernados. Es la doctrina del pacto, descrita ampliamente medio siglo antes de Locke.

2. Libertad. Aunque no muy explícito el concepto en este documento, parece desprenderse una concepción individualista: ausencia de trabas para el desarrollo del individuo. La libertad se proyectará en el orden político (en oposición a la tiranía), civil (garantías del ciudadano, que sólo puede ser juzgado por jueces independientes), económico (supresión de cualquier intervención de los poderes públicos), laboral (posibilidad de elegir o abandonar un trabajo).- Esta concepción de la libertad, que refuerza la influencia de los más fuertes y acusa la indefensión de los desvalidos, será criticada por pensadores posteriores.

3. Igualdad. Se proclama públicamente como un derecho del hombre. No sólo no se aplicó en el terreno económico sino ni siquiera en el político, con la restricción del derecho de voto, cuya conquista para la generalidad de los ciudadanos exigió una larga lucha.

4. Independencia. La rebelión contra e tirano, o él derecho de rebelión, se transfiere al campo internacional; un pueblo tiene el mismo derecho que cualquier individuo a ser libre. En esta afirmación se justifica el levantamiento armado contra las autoridades británicas.

La insistencia en la felicidad responde a una idea constante de la filosofía y los poderes públicos del siglo XVIII. El autor principal de este texto, y su redactor final, es uno de los padres de la independencia: Thomas Jefferson.

 

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