
Indira Gandhi dominó la política de la India durante casi dos décadas y mantuvo
la unidad de la democracia más poblada
del mundo. Cuando el 31 de octubre de
1983 recibió varios disparos de dos miembros de su propio cuerpo de seguridad,
el país, fraccionado étnica y religiosamente, amenazó con desmembrarse.
Aunque no fue tan querida como su padre, Jawaharlal Nehru, fundador de la India
moderna, se había ganado el sobrenombre de «madre de la India», tanto por su
actitud autocrática como por sus luchas contra enemigos extranjeros y contra las
divisiones internas.
Derrotó definitivamente a Pakistán en la guerra de 1971 y
defendió la unidad de la India contra amenazas como el separatismo sij en el
Estado de Punjab y el descontento musulmán en Cachemira. Al final cayó en las
diferencias internas contra las que había luchado e instigado de modo
inconsciente con medidas represivas.
Su muerte era una venganza por la represión
de los separatistas sus en junio, cuando envió el ejército al templo de oro de
Amritsar, Punjab, el santuario sagrado de los sikhs y el cuartel general de un
movimiento terrorista en ciernes. Más de cuatrocientos sikhs murieron en
Amritsar, que también había sido el marco de una masacre de hindúes a manos de
soldados británicos.
El sijismo o sikhismo es una
religión india que se desarrolló en el contexto del conflicto entre las
doctrinas del hinduismo y el islam. A los seguidores del sikhismo se les llama
sijs o sikhs. El término sikh significa en panyabí "discípulo fuerte y tenaz".
La doctrina básica del sikhismo consiste en la creencia en un único dios y en
las enseñanzas de los Diez Gurús del sikhismo, recogidas en el libro sagrado de
los sikhs, el Guru Granth Sahib. El sikhismo combina el monoteísmo estricto, de
origen musulmán, con tradiciones hindúes. (Wikipedia)
El
asesinato de Gandhi provocó disturbios violentos. Hindúes ofendidos atacaron a
los sikhs: golpearon y quemaron familias inocentes. La semana siguiente al
asesinato mataron a más de cinco mil personas en Delhi y a otros miles por todo
el país.
La
difícil tarea de restablecer el orden recayó en Rajiv Gandhi, el primogénito de
Indira, que se había convertido en el heredero tras la muerte de su hermano
menor, Sanjai, en un accidente de avión (tragedia de la que su madre no se
recuperó plenamente).
Elegido presidente del Partido del Congreso, Rajiv se
convirtió en primer ministro en diciembre, perpetuando la dinastía Nehru-Gandhi
(que había gobernado desde
la independencia de la India en 1947 a excepción de cinco años). «No sólo era
mi madre sino la de toda la nación», declaró Rajiv defendiendo la paz. Pero la
paz era difícil de conseguir y Rajiv también murió violentamente en 1991.
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1917-1984. Estadista y
política hindú. Algunas de sus frases celebres: |
Con el puño cerrado no se puede
intercambiar un apretón de manos.
El mundo exige resultados. No le cuentes a
otros tus dolores del parto. Muéstrales al niño.
El amor jamás reclama; da
siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga.
Hay que vigilar a los ministros que no pueden
hacer nada sin dinero y a aquellos que quieren hacerlo todo sólo con dinero.
Es un verdadero privilegio
haber sobrellevado una vida difícil.
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