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Evolución de la Industria Argentina:
Vinculados linealmente con el desarrollo de la economía mundial, la industria
Argentina transitó por diversos momentos.
La primera etapa se remonta a la segunda mitad del Siglo XIX, caracterizada por
el surgimiento de frigoríficos y molinos harineros y vinculados directamente con
las demandas del modelo económico vigente, conocido como
agroexportador.
La localización de las actividades industriales se debe a diferentes factores.
Como ser la cercanía a los centros urbanos, lo cual garantizaba la provisión de
la mano de obra necesaria; también la proximidad a los puertos, lo que permitía
el acceso a los bienes importados que se requerían como insumos para la
producción, por un lado y la exportación de los producidos por otro; además la
cercanía a diversos cursos de agua, les permitía poner en funcionamiento las
máquinas y desechar los residuos obtenidos.
Quien reunió la mayoría de los factores y resultó ser la ciudad más pujante cuyo
crecimiento se vio estimulado por la actividad manufacturera, fue la ciudad de
Buenos Aires, centro portuario de nuestro país en aquel entonces.
Pese a ello, este modelo agroexportador sufre una decadencia del sistema
económico, tras la crisis mundial de los años 30´; marcando el comienzo de un
proceso conocido como Industrialización sustitutiva de importaciones (ISI).
Básicamente, esta etapa consistió en el surgimiento y expansión de las
industrias nacionales con la finalidad de producir aquellos bienes que hasta
entonces se importaban. Gracias a esto, Argentina experimenta un acelerado
crecimiento industrial, orientando su producción hacia el mercado interno.
La inversión de capitales nacionales estuvo en manos de la oligarquía
terrateniente, quien supo adaptarse rápidamente a las nuevas demandas del
mercado. Las empresas extranjeras fueron las que manejaron la articulación con
el mercado internacional, ya que parte de la producción comenzó a exportarse.
La producción que dio comienzo, fueron las industrias livianas, es decir
aquellas de bienes de consumo, con la implementación de tecnología simple y mano
de obra poco calificada. La pelea por los derechos obreros se debía a la
existencia de una clase trabajadora organizada que permitía la gran acumulación
de capital por parte del sector industrial hasta la década de 1940.
Sin embargo, después de la segunda Guerra Mundial, junto a este tipo de
industrias, en su mayoría de capital nacional, crecieron las industrias pesadas
debido a que el conflicto bélico determinaba el impedimento de importar
maquinarias desde Europa, debido a que sus industrias se abocaron a producir
armamentos.
Hacia la década de 1960 se produjo una profundización del modelo de
industrialización sustitutiva. Las características de esta segunda fase, se
debieron a una diversificación de la producción industrial.
Gracias a la legislación favorable del país, gran parte de la producción fue
llevad a cabo por grandes plantas pertenecientes a empresas y grupos económicos
transnacionales.
Las grandes fábricas como las de acero, celulosa y papel, química y
petroquímica, impulsaron a la formación y el crecimiento de cientos de PyMEs de
capital nacional. Las cuales se dedicaron a fabricar bienes intermedios en todas
las grandes ciudades del país y algunas ciudades menores también.
El aumento de la ocupación, del producto industrial, del stock de capital y de
los salarios reales industriales, evidenció la inédita expansión que sufrió en
este período la actividad industrial.
Entonces podemos afirmar que los centros urbanos fueron los lugares de
emplazamiento de las actividades industriales porque tenían ciertas ventajas que
ofrecían: como la infraestructura de servicios, la oferta de mano de obra y el
potencial mercado de consumo. El Gran Buenos Aires fue el área más destacada
gracias a la presencia del puerto, pero muchas industrias también se instalaron
en el llamado Frente fluvial a orillas de los ríos Paraná y de la Plata, mas
precisamente desde Rosario hasta La Plata y en la ciudad de Córdoba.
Modelo "fordista" o de la
sustitución de importaciones
A partir de 1930, la demanda externa de productos primarios descendió; los
países latinoamericanos tenían menor posibilidad de compra y no podían importar.
Esta situación hizo que se optara por desarrollar la industria nacional. Primero
se instalaron industrias livianas o vegetativas, hasta 1950 aproximadamente. Más
tarde se incorporaron las industrias básicas o dinámicas, con inversiones
directas del capital norteamericano a través de las empresas multinacionales. La
industria se concentró en los puntos privilegiados por el modelo exportador.
Podría decirse que la localización industrial adquirió un carácter selectivo. En
la Argentina, por ejemplo, el Gran Buenos Aires concentraba en 1985 el 40% de la
industria manufacturera nacional y el 48% de los empleados del sector.
El Estado
La posibilidad de crecimiento para la actividad industrial, estuvieron
favorecidas por las políticas de intervención y regulación directa del Estado.
Quien canalizó intereses aparentemente encontrados entre la conformación de un
sector empresarial y una no menos fuerte clase obrera.
En este periodo se necesitaba ampliar el mercado interno, traduciéndose en una
mejora de las condiciones de vida de los trabajadores; en donde el fordismo y el
Estado benefactor se desarrollaron plenamente por el país.
Además, se puede agregar que el Estado también intervino como administrador, a
través de la estatización de empresas de servicios públicos, como la
nacionalización de los ferrocarriles y el impulso a las empresas nacionales. De
igual manera auguró estabilidad política a través de la absorción de la mano de
obra en las empresas estatales.
Distribución geográfica de las industrias argentinas
Si observáramos un mapa de la Argentina, evidenciaríamos que el sector
industrial del mismo se desarrolló de una manera diferencial. Esto se debe a
factores de localización relacionados con los medios de transporte, el mercado,
las fuentes de energía, la infraestructura y por supuesto, las facilidades
impositivas de cada lugar.
En primer lugar encontramos aquellas áreas industriales tradicionales, en
donde las industrias se instalaron en el momento preciso de la sustitución de
importaciones. Por ejemplo, El AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), los
centros industriales de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Todos
ellos correspondientes a industrias metalúrgicas, metal- mecánica, siderúrgica y
petroquímica. Actualmente, esta área concentra la mayor producción del país.
Otra área importante de nuestro país es aquella de base agroindustrial,
localizadas sobre todo en las provincias donde se han desarrollado plantas
industriales para el procesamiento de productos agrícolas. La base de las
agroindustrias son los productos como las frutas y verduras, los vinos, la yerba
mate, el té, el café, los aceites, el arroz, el tabaco, el azúcar, los productos
de molinos y los forestales. Todos ellos por su carácter perecedero es
necesario industrializarlos cerca del lugar de producción, motivo por el cual se
instalaron las agroindustrias.
Y finalmente, encontramos un tercer área industrial en el país, y es el
correspondiente a la industrialización reciente. Su instalación en determinados
lugares responde a los regimenes de promoción industrial llevados a cabo por el
Estado. Tal es el caso de las siguientes provincias: Chubut, Neuquén, Catamarca,
La Rioja, San Juan, San Luis y Tierra del Fuego. La industria más antigua fue
desarrollada por Chubut (textil) y Neuquén (petroquímica y maquinarias),
mientras que el resto de las provincias data de una industrialización más
reciente.
El objetivo de la ley de promoción industrial apuntaba a generar un efecto
derrame en las economías de las provincias, junto a la desconcentración de la
actividad y la población de las zonas tradicionalmente industriales, efecto que
pos supuesto, no se logró por igual en todas las provincias promocionadas.
Profesora de
Geografía: Claudia Nagel
Fuente:
Geografía Mundial y los desafíos del SXXI. Editorial Santillana. Geografía
Mundial, Editorial Puerto de Palos.
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