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Inodoro Pereyra: El gaucho renegado
Ante
la inquietud de un público que lo ha seguido durante años, Inodoro Pereyra, un
gaucho renegado y cabrío, conocido por ser el “renegau”, jamás ha tenido
inconvenientes en presentarse diciendo: “Pereyra por mi mama, Inodoro por mi
tata, que era sanitario”.
En la
historia del humor gráfico argentino, sin lugar a dudas existen muchos
personajes que han logrado convertirse en mito, siendo Inodoro Pereyra uno de
los más reconocidos, quizás por haber sabido reflejar a la perfección el
argentinismo.
Este
gaucho, cuya figura nos permite visualizar ciertas características que
seguramente han sido compiladas de personas reales, es considerado una de las
creaciones más destacadas del dibujante argentino Roberto Fontanarrosa.
Pero
porqué se considera a este personaje como un verdadero estereotipo argentino, y
porqué muchos aseguran que ha nacido con la inspiración en base a personas
reales que habitan el interior de nuestro país.
Pues
bien, es que Inodoro Pereyra no es sino otra cosa que un gaucho de la pampa
argentina, cuya personalidad resume un verdadero mal genio, por ello lo de “renegau”,
con una importante dosis de picardía criolla.
Su
soledad permanente, más allá de interactuar con otros personajes como su mujer
Eulogia Tapia o su perro y fiel amigo Mendieta, fue una de las características
más importantes de este personaje entrañable, que suele sentarse a la sombra de
un árbol con su mate en mano para reflexionar sobre la vida.
Su
prominente nariz, la vincha sobre su frente, sus rasgos faciales demuestran una
idiosincrasia que se asimila a la del verdadero gaucho argentino. Además se dice
que Inodoro Pereyra siempre anduvo bien montado y es bueno para payar.
La
historia detrás del personaje
“Estoy comprometido con mi tierra, casado con sus problemas y divorciado de sus
riquezas”. Esta es una de las tantas frases reflexivas que Roberto Fontanarrosa
publicó en papel a través de la voz de Inodoro Pereyra, y en ella se demuestra
el compromiso que el personaje se propuso desde un primer momento. Compromiso
que se extendió a la largo de más de tres décadas.
Para
la creación de la tira, Roberto Fontanarrosa debió inmiscuirse e investigar a
través de libros y testimonios acerca de la vida en el campo, ya que según él
mismo manifestó en varias oportunidades: “Alguna vez me preguntaron si Inodoro
refleja mis conocimientos. No hay que engañarse. Sumando todas las horas de mi
vida que estuve en el campo, si son cuatro es mucho. Al campo no lo conozco ni
me despierta curiosidad”.
La
primera aparición de Inodoro Pereyra data de finales de 1972, cuando fue
publicada por primera vez en la revista cordobesa "Hortensia".
Durante varios años la historia de este gaucho “renegau” fue una de las
estrellas en dicha publicación, y aquel hombre solitario de las pampas, que
muchos consideraron una parodia del estereotipo del campero, fue recibiendo la
visita de diversos y extraños personajes.
No obstante, la más destacada aparición fue la Mendieta, su perro ladero que
jamás lo abandonaba y que en más de una oportunidad, sin que su amo lo supiera,
compartía los razonamientos de Inodoro Pereyra en complicidad con el lector.
Poco
después de desembarcar en las páginas de “Hortensia”, la tira llegó a las
revistas “Mengano” y “Siete Días”, en las que Mendieta comenzó a tener un mayor
protagonismo, ya como aliado indispensable de Inodoro Pereyra.
No
obstante, uno de los momentos más importantes en la vida de este querido
personaje, y aquellos que lo secundaban, fue la llegada de la tira al diario
Clarín, hecho ocurrido en 1976, y en donde se retoman las historias unitarias.
Una vez incorporado como miembro estable del staff de dicho diario argentino,
Inodoro Pereyra transitó por diversas secciones del periódico, hasta que
finalmente la tira fue incluida en la revista dominical que se publica junto al
matutino, llamada “Viva”.
A partir de aquel momento, Inodoro Pereyra parece encontrar cierta calma que le
ha permitido observar mejor la realidad y reflexionar sobre diversas situaciones
y cuestiones de la actualidad.
Ya
asentado en su rancho de adobe que posee un único árbol, acompañado de su mujer
Eulogia y de su perro Mendieta, Inodoro suele recibir a menudo la visita de una
gran variedad de personajes extraños que pasan cerca de su morada.
El gaucho, con el mate en la mano, los entretiene con sus reflexiones acerca de
la vida, sus extraños consejos y su filosofar de hombre de campo.
En este contexto, Inodoro Pereyra no duda en utilizar juegos de palabras
constantemente, con el fin de reforzar la comicidad de la tira, lo que lo
conduce a la generación de historias de humor errático y absurdo.
Mientras tanto, Mendieta observa cuidadosamente la situación, y suele cumplir el
rol de conciencia sensata dentro de las situaciones generadas por su amo.
Sin
lugar a dudas, a lo largo de los años Inodoro Pereyra se ha convertido en uno de
los personajes que más se acercan al argentino común, al que le pasa la vida
entre asombro y desconcierto ante la realidad actual.
Y en
definitiva, Inodoro Pereyra es el “renegau”, y es por ello que se trata
de un antihéroe, que según las propias palabras de su creador: “Es un tipo como
tantos que hace lo que puede y no lo que quiere. Que reacciona como cualquiera
de nosotros, pero que, por sobre todas las cosas, es un personaje digno”.
FRASES Y EXPRESIONES DE INODORO
QUE HA QUEDADO EN LA CULTURA ARGENTINA
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- ¿Como anda Inodoro?
- Mal...pero acostumbrao |
- ¿Y usted cómo se
gana la vida?
- ¿Ganar? ¡De
casualidá estoy sacando un empate!
-¿No andará mal de
la vista, don Inodoro?
- Puede ser...Hace
como tres meses que no veo un peso.
- Vago no
soy,...quizá algo tímido para el esjuerzo. |
- La
Eulogia es, de lejos, la mejor prienda que conocí en mi vida.
Bien de lejos...
20, 30 kilómetros.
De cerca es así, jodida...
- Dígame don Inodoro, ¿usté está con la Eulogia por alguna
promesa? -
- Mendieta, uno se
deslumbra con la mujer linda,
se asombra con la inteligente...y se queda con la que le da pelota. |
Fuente: Graciela Maker Para
Planeta Sedna |