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El
camino hasta llegar a la actual Unión Europea (UE) fue largo. Los antecedentes
se remontan a la segunda posguerra, cuando surgieron formas de integración que
abarcaban un reducido número de países y sólo ciertos sectores económicos.

En
1957 se creó la Comunidad Económica Europea. Se conformó como una Unión Aduanera
que se basaba en la libre circulación de mercancías, personas, capitales y
servicios, y que también coordinaba políticas de transporte, comerciales y
agrícolas. En 1987, se firma el Acta Única Europea, que agrega políticas
medioambientales, de investigación y desarrollo científico-tecnológico.
En
1992, con la firma del Tratado de Maastricht, se proyecta la unión económica y
monetaria; se amplía todavía más la integración a través de la libre circulación
sin fronteras, la unión monetaria, las políticas de ayuda a las regiones menos
desarrolladas de la Unión y las políticas comunes en materia de defensa y
relaciones exteriores con otros países. Más adelante se establecen medidas sobre
el empleo y los derechos de los ciudadanos miembros. Los integrantes de ¡a Unión
pueden tener residencia y trabajo en cualquiera de los países
miembros, para lo cual se establecen la ciudadanía europea y el pasaporte único.
En
1999 queda establecida la unión económica y monetaria, se concreta la creación
del Banco Central Europeo y la moneda única (el euro). Algunos países, como Gran
Bretaña, Dinamarca y Suecia, no están de acuerdo con esta unificación monetaria;
otros, como Grecia, no cumplen con los requisitos mínimos que establece el
Tratado de Maastricht.
La UE
no puede asegurar un desarrollo parejo y equilibrado de los Estados miembros. De
hecho, cada uno presenta un desarrollo socioeconómico específico. Las ayudas
obtenidas por el Fondo
Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) desde 1975 no han logrado revertir las
diferencias. Tal es el caso de Portugal, Grecia y —en menor medida— España, que
tienen un perfil productivo y tecnológico más rezagado.
Nacimiento de la moneda común
En
mayo, once países de Europa proclamaron el nacimiento del euro, la moneda
única del Viejo Continente destinada a competir con el
dólar y que ha prometido cambiar el mapa económico mundial.
El
surgimiento de la nueva divisa continental, acarrea la aparición del mayor
mercado importador y exportador del mundo, con cerca de 300 millones de
habitantes de buen poder adquisitivo.
Se
prevé que esta nueva moneda se convertirá rápidamente en una divisa de reserva
para el resto del mundo.
El
nacimiento del euro que cotizó a 1,10 frente al peso argentino, no fue fácil: se
dio en el marco de una puja entre Francia y Alemania por la designación del
titular del nuevo Banco Central Europeo, a cargo del promisorio panorama
financiero y económico.
El
Banco Central Europeo, finalmente con sede en Frankfurt, tendrá por misión «el
mantenimiento de la estabilidad de los precios» o sea controlar la inflación,
para lo cual debe definir y poner en práctica la política monetaria única.
El
euro es la moneda común que acordaron adoptar once países de la Unión Europea:
Alemania, Francia, Italia, España, Bélgica, Holanda, Irlanda, Portugal, Austria,
Finlandia y Luxemburgo. Todos ellos sujetos a cumplir estrictas metas en materia
de déficit fiscal, inflación, tasas de interés y deuda pública.
Tendrá vigencia desde el 10 de enero de 1999 pero sólo para una serie de
operaciones que no requieran la presencia física de monedas y billetes.
El
reemplazo de las denominaciones en papel y metálico comenzará tres años después,
al iniciarse el alío 2002, y durante seis meses coexistirán el euro y las
monedas nacionales hasta su extinción el 10 de julio del 2002.
A
partir de la creación del euro, la responsabilidad de la política monetaria de
la Unión Europa corresponderá al Sistema Europeo de los Bancos Centrales, que
comprende el principal organismo ejecutivo, el Banco Central Europeo y, como
entidades operativas, a los distintos bancos centrales de los once países que
participan en la moneda común.
Las
denominaciones de los billetes que remplazarán a las
monedas nacionales serán de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros. Habrá monedas
desde 2 centavos hasta 2 euros.
Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)
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