BIOGRAFÍA ISABEL "LA CATÓLICA"

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Isabel de Castilla Golda Meir Manuelita Rosas María Montessori

ISABEL LA CATÓLICA esta soberana absoluta se caracterizaba por su  energía implacable y su fino talento, propio de una rica cultura renacentista. Su visión de estadista le permitió echar los cimientos del poderío ibérico, y durante su reinado orientó los futuros cauces de la vida política y cultural de España, al culminar la Reconquista e impulsar el descubrimiento de América.

Isabel la Católica es ,el fruto excepcional de una triste herencia, un eslabón de genio en una cadena de miserias dinásticas. Dueña de una sensatez, un equilibrio y una cordura de que carecieron sus mayores, vivió obsesionada por una idea fija: España.

Y cuando los azares del derecho de sucesión le impusieron la corona de Castilla, esa idea fija, esa España aún inexistente como Estado nacional, se constituyó en el gran objetivo de su gestión de gobierno: durante treinta años, con implacable voluntad, con ilustrado despotismo, bregó para unificar a la península ibérica, desmembrada desde hacía siglos por obra de la invasión de los árabes y de las guerras dinásticas.


EDUCACIÓN DE PRINCESA
El 22 de abril de 1451, día de Jueves Santo, llegó al mundo el segundo hijo de Juan II de Castilla en Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Era una niña y se le dio el nombre de la madre: Isabel. En su anterior matrimonio el monarca había engendrado un varón que para ese entonces contaba veinticinco años y que pasaría a la historia como Enrique IV el Impotente. La línea sucesoria se completó en 1453 con el nacimiento de otro infante: Alfonso.


Cuando murió Juan II en 1454, y Enrique IV ascendió al trono, sus dos hermanos pequeños y la reina viuda se trasladatambién, a llevar una casa y bordar en bastidor. En 1462, después del nacimiento de la primogénita del rey, Isabel pasó a vivir en la Corte. Desde ese momento el intrigante quehacer de los nobles le sirvió de escuela política, donde pudo apreciar la falta de visión de muchos hombres de Estado y el empeño con que casi todos ellos procuraban hacer prevalecer sobre el interés colectivo y las convivencias del reino sus particulares ambiciones y apetitos de poder.

Hacia 1457, cuando Isabel cumplió dieciséis años (edad que entonces la habilitaba para gobernar o para casarse), las discordias entre la nobleza y el rey se agudizaron. Alfonso, candidato de los descontentos que pretendían reemplazar al monarca, murió misteriosamente: según decires, envenenado.

Las circunstancias impulsaron a Enrique IV a negar la paternidad de su hija (a la que el pueblo apodaba "la Beltraneja" por suponer que su verdadero padre era Beltrán de la Cueva, un favorito del soberano) y a proclamar como sucesor a su hermanastra. Pero el rey no deseaba tampoco cumplir su palabra, y pensó que darle marido a Isabel sería la mejor manera de apartarla del trono. Ella, que había aprendido a leer detrás de las sonrisas cortesanas en el ajetreo de palacio, buscó por su cuenta una solución: invitó sigilosamente a Fernando, hijo del rey de Aragón, a casarse con ella.

Entremetiera en la política castellana, dispuso el arresto de Isabel. Pero antes de que tal orden se cumpliera, ella logró huir a Valladolíd.

La futura reina de España había elegido acertadamente: no obstante su juventud, a los diecisiete años Fernando era tenido ya por hombre perspicaz, prudente en las decisiones, voluntarioso en el cumplimiento de los propósitos que emprendía y diestro en el arte de la, guerra. En la convicción de que la fuerza de los hechos sería irrebatible marchó, disfrazado de arriero, sin perder tiempo y a sabiendas de que lo seguían espías castellanos, a reunirse con Isabel. La boda se celebró el 18 de noviembre de 1469.

Cinco años después murió Enrique IV. Al día siguiente, exactamente el 12 de diciembre de 1474, Isabel fue coronada en Segovia reina de Castilla.

VIDA DE REINA
La nueva soberana no tardó en enfrentar al enemigo más peligroso para los gobernantes: la guerra. En 1475 el rey de Portugal, tras anunciar que había concertado su boda con Juana la Beltraneja, ordenó a sus tropas penetrar en territorio castellano por considerarlo patrimonio de su futura esposa. La derrota que el ejército capitaneado por Fernando infligió a los invasores el 1° de febrero, en Toro, señaló el fin de la contienda. Con esa prepotencia nobiliaria y el virtual caos imperante en sus dominios.

En el logro de tal propósito no reparó en medio ni ahorró severidad. Católica fervorosa, no veía con buenos ojos que sus muchos subditos judíos y musulmanes practicaran religiones ajenas a la cristiandad; para juzgar a los falsos conversos y castigar "delitos de pensamiento", instituyó en 1478 el Tribunal de la Inquisición.

Al año siguiente, el más ambicioso de sus sueños, el de la unidad territorial de España, comenzó a hacerse realidad: Fernando heredó el trono de su padre y Aragón y Castilla formaron en adelante un solo reino. Pero la realización total de ese sueño exigía recuperar la parte de suelo ibérico aún ocupada por los musulmanes. A culminar la Reconquista dedicó sus afanes la real pareja; para ello emprendió, en 1482, una guerra que había de durar diez años y en la que Fernando asumió la capitanía general de los ejércitos e Isabel tuvo a su cargo la tarea de obtener los recursos y administrar el reino.

Durante esa década la reina recorrió los polvorientos caminos recaudando fondos, administrando justicia, alentando a la tropa, estableciendo el primer hospital militar que registra la historia y erigiendo templos en las ciudades conquistadas. El 1° de enero de 1492, al rendirse Granada, último reducto moro la Reconquista quedaba concluida.

Ese mismo año tres naves españolas, fletadas merced a la confianza que la reina dispensó a los proyectos de un visionario marino genovés llamado Cristóbal Colón, fueron a parar, buscando una nueva ruta a la India, a un continente hasta entonces desconocido: América.

Las empresas políticas, militares y expansionistas de Isabel se ajustaron siempre al espíritu, la moral y las normas de su profunda religiosidad: tal el motivo por el cual, en 1494, el Papa le otorgó a ella y a Fernando el título de Reyes Católicos.

También la cultura se contó entre las preocupaciones de Isabel; se le debe la introducción de la imprenta en España. Sus inquietudes intelectuales la llevaron asimismo a formar una corte literaria que reunió a sobresalientes poetas y escritores (entre ellos Jorge Manrique, el célebre autor de las Coplasa) favorecer el desarrollo de las universidades y a patrocinar de su peculio muchas invenciones e investigaciones científicas.

POLÍTICA Y AMOR
La razón de Estado que decidió a Isabel a casarse con Fernando, se transformó, apenas celebrada la boda, en razón de amor. La solidez del vínculo conyugal fue la base de toda la acción política que cumplieron ambos monarcas.

Celosa en extremo, la reina se mostró, sin embargo, tolerante, implacable con las consecuencias de las aventuras extramaritales de su regio esposo: las dos hijas de Fernando nacidas de estas correrías, acabaron como monjas en el convento de Madrigal, por orden de Isabel.

La pareja tuvo cinco hijos: Isabel (1470), Juan (1478), Juana "la loca" (1479), María (1482) y Catalina (1485). Excepción hecha de María, que casó con un infante portugués, todos los demás, con sus dolencias y tempranas muertes, causaron infinitos padecimientos a Isabel. Quebrantada por las tensiones conyugales y las desgracias de familia, poco tiempo después de haber cumplido los cincuenta y tres años Isabel cayó gravemente enferma. Las fuertes fiebres que la atacaron no le impidieron sin embargo, mantenerse lúcida y redactar, antes de morir el 26 de noviembre de 1504, un testamento que es modelo de prudencia política.

En ese documento, en el que proclamó una vez más su ferviente adhesión a la religión católica, y dio precisas normas sobre el gobierno de sus flamantes dominios en América, ordenó, tratar a los indios con benevolencia, prohibiendo su reducción a la esclavitud, y expresó también su ultimo deseo: que a la muerte de Fernando este fuese sepultado junto a ella, "para que el ayuntamiento que tuvimos viviendo, y que nuestras almas tendrán en el Cielo, lo representen nuestros cuerpos en el suelo".

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres - Las Reinas - Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Cleopatra y Marco Antonio Mujeres Argentinas Mujeres de Enrique VIII Mujeres en la Guerra

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