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ORGANIZACIÓN ECLESIÁSTICA:
Para cumplir con la misión evangelizadora viajaron a América miembros del clero
secular y regular.
Pertenecían al clero secular los miembros de la jerarquía, tales como
arzobispos, obispos, deanes de las catedrales, canónigos, párrocos, sacerdotes y
doctrineros, quienes estaban vinculados directamente con la sociedad. Se
formaron también cabildos eclesiásticos, que regulaban y controlaban las
cuestiones puramente doctrinales y disciplinarías y podían formar jurados para
el clero. Los cargos mayores eran propuestos al Papa por el rey de una terna
elevada por el Consejo de Indias. Para los cargos menores, el obispo de la
diócesis presentaba una terna al virrey, al presidente de la Audiencia o al
gobernador tenían el derecho de Vicepatronato quienes decidían cuál de los
propuestos ocuparía el cargo.
Las diócesis de Indias dependieron del Arzobispado
de Sevilla hasta 1545, en que se organizaron tres provincias arzobispales
independientes: las de Santo Domingo, México y Lima.
El
clero regular fue llamado así por participar en la vida comunitaria de los
conventos y estar sometido a un reglamento con normas especiales. Los primeros
sacerdotes que llegaron fueron los franciscanos, los jerónimos, los dominicos,
los mercedarios y los agustinos.
La
Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, fue admitida en
América más tarde. Las obras más destacadas de las órdenes religiosas fueron la
evangelización de los indígenas y la fundación de escuelas y hospitales.
LA IGLESIA Y LA SOCIEDAD COLONIAL
: Los ideales y
sentimientos religiosos, muy fuertes en el hombre español que actuó en el
descubrimiento y conquista, se asentaron en la sociedad americana en todos sus
estamentos. La influencia de la Iglesia se destacó por su importancia en la
legislación de Indias y dejó un legado que otorgó sentido de unidad cultural a
Hispanoamérica.
La
enorme extensión del territorio y la diversidad de problemas a los que estaban
expuestas las nacientes ciudades y villas hicieron que la Iglesia nucleara en
torno de ella a la población, con lo que adquirió gran ascendiente social.
Las
obras de la Iglesia en América fueron:
— El registro en las parroquias de
los nacimientos, bautismos, matrimonios y defunciones, con lo cual regulaba la
situación civil de las personas.
La
fundación de asilos, hermandades para ayudar a los pobres, casas para albergar
a niños expósitos, hospitales (en esta obra se destacaron los betlemitas) y toda
realización de asistencia social.
— La enseñanza. Estuvo a cargo do
los religiosos la fundación de escuelas primarias
y secundarias y de universidades, la organización de bibliotecas y la
instalación de imprentas.
— La
destacadísima acción evangelizadora y misionera, a cargo de las órdenes
religiosas que se empeñaron en la incorporación del indígena a la vida
civilizada europea.
Para
realizar tan vasta acción, la Iglesia contó con la colaboración del Estado, a
través de la concesión de los diezmos y las donaciones hechas por los fieles.
Por eso, proliferó la construcción de templos, conventos y casas de caridad. La
beneficencia privada fue realizada mediante la organización de hermandades o
cofradías.
Las
actividades religiosas influyeron en la vida pública y privada. El calendario se
regía por las numerosas festividades anuales, que llegaban casi a cuarenta. Las
manifestaciones de piedad se exteriorizaban por medio de procesiones y el adorno
de casas y calles.
La
religiosidad estaba en todos los actos de la vida privada. Era costumbre rezar
el rosario y ejecutar otros actos de piedad al levantarse,
antes de iniciar una tarea y al acostarse.
LA INQUISICIÓN:
La inquisición o Santo Oficio fue un tribunal religioso cuya antigüedad en
Europa se remonta al siglo XIII.
En la
Península, el primero fue instalado en Sevilla en 1480 y, más tarde, se extendió
a las demás regiones. La misión fundamental de la Inquisición fue mantener y
vigilar la pureza de la fe; por ese motivo, persiguió a los falsos conversos y a
los herejes. Sus procedimientos fueron la denuncia secreta y las torturas,
consideradas como único medio para saber la verdad tanto en este tribunal como
en los civiles.
Las
penas aplicadas fueron multa, azotes, prisión y destierro. En caso de pena dé
muerte, el culpable era entregado a la autoridad civil, que ejecutaba la
sentencia.
En
América, la inquisición fue establecida por Felipe II en 1569. Se instalaron dos
tribunales: uno en Lima y otro en México. En 1610, se creó el de Cartagena. La
propuesta de instalar otro en el Río de la Plata, a mediados del siglo XVIII, no
prosperó y esta región siguió dependiendo del de Lima.
Igual
que en España, la lnquisición procuraba mantener la pureza de la fe y proteger a
la población católica de la influencia de herejes, falsos conversos, judíos y
musulmanes; por eso prohibió el desembarco de esas personas en las posesiones
españolas. Esta medida alcanzó aun a los descendientes de condenados por el
Santo Oficio.
Vigilaba la conducta moral y social, castigaba la blasfemia, la brujería, la
bigamia y mala conducta del clero, los abusos y las inmoralidades. La pena de
muerte se aplicó en muy contadas ocasiones. Para defender la doctrina y los
fines del Estado, se ocupó de la censura de libros. Impidió la entrada y
difusión de obras que atentaran contra el dogma y las prácticas religiosas,
especialmente las inscriptas en el Index (catálogo de
obras prohibidas elaborado en la Santa Sede), y también de aquellos escritos que
atacaran los objetivos de la Corona.
Los
indígenas, considerados menores en estado de tutela, estaban bajo la autoridad
de los obispos; por lo tanto, la inquisición no ejerció sobre ellos su
jurisdicción.
(Ampliar: La Inquisición)
Fuente Consultada: Instituciones Políticas y Sociales de
América hasta 1810 Irma Zanellato y Noemi Viñuela
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