LA IGLESIA EN AMÉRICA
LAS
INSTITUCIONES POLÍTICAS Y SOCIALES EN AMÉRICA HASTA 1810 |
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Objetivos de la Corona |
La Organización Eclesiástica |
Las Ordenes Religiosas |
Las Misiones Jesuíticas |
LAS ÓRDENES RELIGIOSAS EN AMÉRICA:
Colón
en su segundo viaje trajo sacerdotes; entre ellos estaban los mercedarios, que
fueron los primeros en llegar a territorio americano porque la Corona de Aragón
les había otorgado la prerrogativa de actuar como capellanes en los ejércitos
cristianos que lucharan contra los infieles. Esta actividad coincidía con el fin
específico de la orden de la Merced: la redención de los cautivos. Su primer
convento se instaló en la isla La Española en 1514. Desde allí participaron en
la conquista y acompañaron a Cortés y a Pizarro en sus empresas.
Los
franciscanos llegaron a las Antillas a partir del año 1500. A medida que
avanzaba la conquista militar, organizaron distritos o “provincias”,
donde se distribuían los misioneros para su acción
sacerdotal. Primero se establecieron en 1505 en Antillas
y luego en México y Perú.
Los
franciscanos arribaron al Río de la Plata con los primeros Adelantados. Se
quedaron en el Paraguay y se aventuraron a penetrar en territorios
aùn no visitados por los españoles. Los más destacados
fueron fray Alonso de San Buenaventura
y fray Luis Bolaños, llegados con la expedición de Juan
Ortiz de Zárate. Predicaron entre los indígenas y fundaron reducciones o
pueblos. Las primeras fueron Los Altos, Itá y Yaguarón.
Los
dominicos, que llegaron a las islas a partir de 1510, fueron enviados por Carlos
I a México junto con los franciscanos. Más tarde se
dirigieron al Perú, donde se destacaron en la prédica del Evangelio.
Los
agustinos se instalaron, desde 1535, en México, y durante
el gobierno del virrey Antonio de Mendoza. en Perú.
Todos estos sacerdotes y frailes procuraron
conocer mejor las lenguas y costumbres de los indígenas para poder enseñarles en
su propio idioma y asimilarlos a las costumbres europeas. Fueron los primeros
defensores de los indios frente a los abusos y a la explotación que de ellos
hacían los conquistadores. Reclamaron con insistencia ante la Corona para que
tomara medidas y reprimiera los excesos. Finalmente lograron con Carlos I
(imagen) dispusiera la redacción de las leyes Nuevas y otras disposiciones
posteriores.
ACCIÓN DE LOS MISIONEROS:
En
las misiones entre las tribus bárbaras, sobre ¡as fronteras españolas, el clero
desplegó su mayor celo y energía. Marchaban audazmente por las selvas y
desiertos, estudiaban el lenguaje y las costumbres. de los nativos, sufrían
grandes penurias, hambre, mosquitos y enfermedades, y a menudo
ganaban ¡a corona
del martirio. Ciertamente, la vida de los mártires misioneros constituye una de
las más hermosas páginas de la historia de los españoles en América. Si
los
frailes lograban la reducción de un grupo de indios, los reunían en un pueblo o
en una misión, en un esfuerzo por enseñarles los
rudimentos de la vida civil y religiosa. A menudo la
misión era una especie de escuela agrícola o industrial, porque su esencia era
la disciplina: la educación en la doctrina cristiana, pero también en la
agricultura y oficios y, a veces, en las artes y ¡as letras. En ocasiones,
la
misión era transformada en una "doctrina” o parroquia indígena, dirigida por un
sacerdote y administrada por un corregidor. Los colonos españoles venían a
ocupar las tierras y los misioneros se trasladaban a nuevos campos en que
ejercer su ministerio.
La
conversión de estos salvajes no resultaba fácil, especialmente entre las tribus
más refractarias. Los indios, se nos dice, estaban a veces cinco, seis o siete
años en la misión antes de hallarse preparados para el bautismo. Mientras tanto,
costaba retenerlos si no gustaban de la vida sedentaria y había con frecuencia
repetidos intentos de fugas: [...]
En
Hispanoamérica, desde California y Texas a Paraguay y Chile, se multiplicaron
estas misiones fronterizas —puestos de avanzada del imperio— en las que vivían
miles de indios en un estado intermedio entre la barbarie primitiva y la
civilización europea. Las exploraciones de los misioneros contribuyeron al
conocimiento de la geografía, la zoología y la botánica; en crónicas,
gramáticas, diccionarios y demás obras que nos han dejado, hallamos inapreciable
información respecto a las lenguas y costumbres de los aborígenes. A pesar de
los obstáculos del clima y del suelo, algunas de las misiones fueron muy
productivas. De acuerdo con su ubicación y la naturaleza del suelo, tenían
haciendas ganaderas o plantaciones de azúcar, fabricaban géneros de algodón,
hamacas o artículos de cuero, desarrollaban la fruticultura, producían tabaco y
cacao. Pero a menudo despertaban celos en sus vecinos españoles. Los misioneros
fueron acusados de explotar a los indios, privilegio que la población civil
hubiera querido reservarse para sí y cuanto más evidente era su
prosperidad, mayores eran la envidia y el resentimiento.
Las órdenes más especialmente
dedicadas a la labor misional eran la franciscana y la jesuita, aunque los
capuchinos y mercedarios también se mostraban activos. Los franciscanos
trabajaban sobre todo en las ciudades y en tas parroquias indígenas, hasta el
establecimiento de sus colegios misionales, el primero de los cuales se fundó en
Querétaro, Nueva España, en 1683, y en el transcurso del siglo posterior fue
seguido por una larga serie en toda América.
Harrng, Clarence, El imperio hispánico en América, Buenos Aires, Solar-Hachette,
1972, p.p. 202-203.
La
virgen con el niño en brazos era un tema frecuente de
las tallas y pinturas de los maestros españoles, esas obras servían también de
inspiración a los artistas locales de las colonias. Del mismo modo, las llamadas
“imágenes de vestir” tuvieron gran arraigo, especialmente en nuestro país.
Además de la indumentaria con que se las cubría, estaban adornadas
con otros
elementos llamativos: cabellos naturales, ojos de vidrio, pestañas postizas,
joyas, etc.
LOS
FRANCISCANOS LLEGARON PRIMERO AL PARAGUAY:
La
expedición de Juan Ortiz de Zárate, que zarpó de Sanlúcar de Barrameda el 17 de
octubre de 1 572, trajo buen acopio de misioneros franciscanos; entre ellos, a
los dos apóstoles del Paraguay, fray Alonso de San Buenaventura y fray Luis
Bolaños. [...]
Llegaron los frailes a la Asunción el 6 de febrero de 1575. Por “entonces
—certificaba el Arcediano de la catedral don Felipe Franco en la Información
jurídica— no había convento” en la Asunción. Sin sede fija, pues, “los vió ir a
los pueblos de los indios que estaban cercanos a esta dicha ciudad, de distancia
dos y tres leguas, a los adoctrinar, predicar, y catequizar, y bautizar, y
administrar los sacramentos”.
Según
testimonio de nuestro Arcediano, estuvieron los frailes “ocupados en las dichas
doctrinas muchos años, yendo de pueblo en pueblo”, buscando y catequizando
indios, hasta tenerlos “doctrinados y puestos en policía”.
a)
Los Altos. Efectuados los primeros ensayos, la obra de más largo alcance comenzó
en las márgenes del Guarambaré, por un incidente que así refiere el mismo padre
Franco:
“Sabiendo que los indios de la provincia del río arriba se habían rebelado y
estaban en sus ritos y ceremonias, cuarenta leguas desde dicha ciudad, los
dichos dos padres solos y sin compañía ni escolta de españoles fueron y se
metieron entre los dichos indios, y con sus predicaciones y buena doctrina ¡os
aseguraron y atrajeron a sí.”
Quitaron supersticiones y pecados públicos, singularmente el de la poligamia, e
imitando las estancias españolas, formaron los frailes “de un partido delios una
reducción en la parte... que llaman de Los Altos, donde juntaron. trescientos o
cuatrocientos indios con mucho trabajo”.
La
reducción de. Los Altos fue el primer establecimiento misionero del Paraguay.
Surgió por los años de 1580, a seis leguas al norte de la Asunción, como centro
de irradiación franciscana: “de allí acudían [los frailes] a los demás pueblos
que quedaban cercanos a la ciudad”, hasta verlos “ya con policía y bien
impuestos”. Asegurada la vida de este primer esbozo de población, echáronse los
dos apóstoles a misionar por la provincia del río Jejuy, donde dieron con siete
u ocho pueblos de indios “que nunca habían tenido doctrina ni visto frailes”.
Iban
nuestros misioneros “catequizando, y bautizando, y quitando las supersticiones y
abusos”. Llegaron por el norte “hasta los últimos indios del distrito” de la
Asunción, “que están distante della como sesenta leguas, siendo bien recibidos”
de todos, y conquistando para la fe dos pueblos ya existentes, que llamaron San
Francisco de Atirá y San Pedro de Ypané.
Años
después, el Arcediano testigo, visitando la región, supo de “la mucha obra que
hicieron” los frailes, y de cómo los indios “los tienen en memoria y se acuerdan
dellos”.
La
catequización de la región del Jejuy debió de realizarse por el año de 1582. Se
informaron después nuestros misioneros de que las dilatadas tierras del Guayrá,
hoy territorio brasileño, estaban sin sacerdotes, y allá se fueron con el hato a
cuestas.
Extraído de Cayetano, Bruno S. D. 8., Historia de la Iglesia en la Argentina,
Buenos Aires, Don Bosco, 1966, vol. 1, pp. 180.181.
Fuente: Instituciones Políticas y Sociales de
América hasta 1810 Irma Zanellato y Noemi Viñuela
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